6 de mayo de 2007

Graduación de Kaibiles



El sesenta y ocho curso Kaibil para oficiales finalizó ayer en la Brigada de Fuerzas Especiales, Poptún Petén. El Ejército de Guatemala cuenta ahora con otros siete oficiales que se han entrenado para ser líderes de pequeñas unidades especiales.

En la graduación de montaña, el comandante de la Brigada hizo entrega de la Letra L, que fue colocada por los tres primeros lugares del curso.
Para llegar a graduarse como Kaibil no solo se necesita de una resistencia física y mental formidable, hace falta también una convicción superior sobre los más altos valores militares, y sobre todo “carácter militar”, cualidad que es base para el honor y la abnegación. Los Kaibiles se graduaron de un entrenamiento intensivo, pero la consolidación de su formación inicia desde este momento.


Será en su desempeño de aquí en adelante, donde los Kaibiles tendrán el compromiso y la oportunidad de demostrar el honor con el portan su boina púrpura en la cien, que los identificará como Kaibiles.

Es ya graduados cuando comienza la etapa más dura y más difícil de un verdadero Kaibil. Porque el honor de un Kaibil implica la aplicación de cada principio, de todos los valores, implica llevar a su máxima expresión la demostración del honor y el carácter militar. Fallar a estos principios, significaría que todo el sacrificio, esfuerzo físico, desvelo y riesgo del curso ha sido en vano.

La graduación oficial representa solemnemente el cambio de piel y mentalidad de un soldado regular a un soldado especial. Un soldado resistente, veloz y duro combatiente; que se distingue por su porte militar y disciplina, por mantener impecable su uniforme, su equipo y por su lealtad para con sus superiores y compañeros.

Un Kaibil debe esforzarse por elevar el honor, el prestigio y el espíritu de cuerpo de su unidad porque está convencido de que es un soldado superior a cualquier otro. Lo reconoce porque ahora sabe de lo que es capaz.

El compromiso de un Kaibil graduado es superar día a día su audacia, intrepidez, ingenio e iniciativa. Reconoce que en la agresividad radica el éxito. Está entrenado para soportar los sufrimientos, el trato duro, el dolor, el hambre, la fatiga, el cansancio, la sed, el calor y el frío.


Luego del acto oficial donde se les impone su boina, los Kaibiles se dirigen al Cerro del Honor, allí están representados todos los Kaibiles ya graduados y los que han ofrendado su vida en combate.
A este cerro solo pueden subir aquellos Kaibiles, que portan su boina púrpura en la cien, y lo deben hacer al paso ligero y animándose.

Oficiales de las fuerzas especiales, instructores y los nuevos Kaibiles suben al cerro, y en la cima, se les devuelve el grado militar del que voluntariamente se despojaron para someterse al entrenamiento del curso.

Un Kaibil sabe que si se sufre fatiga no es por gusto, si se pasa hambre no es porque no se tenga necesidad de comer; si se expone a la muerte no es porque no se ame la vida, sino que todo ello se hace por un ejército mejor y superior.


Se es Kaibil cuando se trabaja más que los demás sin horario definido; cuando se comparte más tiempo con sus subalternos; cuando se da el ejemplo y logra influir en sus hombres; cuando su rendimiento supera la norma; cuando hace las cosas, no como se han hecho siempre, sino como se deben hacer.

1 comentario:

  1. Un video que muestra verdaero ejemplo de Lealtad, compañerismo y espíritu de cuerpo.

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