21 de diciembre de 2008

El clamor de dos patrias por el servicio de sus hijos.


…reconozco algo de divino en el funcionario honesto que rinde su vida en nombre de ideales superiores, esos ideales que en mi caso me fueron machacados por mis maestros…


Este artículo es una colaboración de:
Alejando Monzón
Procuraduría General de Justicia,
Estado de Guanajuato, México

Ayer mi jefe el Sr. Procurador de Justicia del Estado de Guanajuato, en la alocución a los miembros de esta institución con motivo del final del año, leyó el poema de Alma Fuerte. Se lo había dado hacía unos meses, después de un cobarde ataque contra las instalaciones del Ministerio Público, donde los sicarios asesinaron a gente inocente, entre ellos una compañera nuestra que cumplía funciones secretariales, los asesinos entraron al baño donde se había resguardado y la ultimaron, tenía tres meses de embarazo, detonando posteriormente una granada de fragmentación. Decía nuestro jefe que ha sido la Procuraduría la que ha dado la cara por el Estado y añadiría yo, el corazón. Por desgracia esa entrega institucional ha significado la muerte de gente buena.

En días pasados tuvimos dentro de los muchos hechos lamentables la ejecución de tres personas, aparentemente relacionadas con el crimen organizado, una de ella un policía de un municipio. Para mí los que se venden son traidores aunque la muerte violenta de cualquier persona es un acto reprobable, la muerte puede tener distintos significados.

Me tocó antes de eso, asistir al enterramiento de 4 jóvenes policías ministeriales, asesinados de forma cobarde y traicionera, mientras acudían a comer en un humilde local, donde acostumbra acudir la clase obrera; junto con nuestros camaradas fallecieron la modesta patrona del local, una de tantas mujeres que a base de esfuerzo sacan adelante a su familia, con el único don que Dios les dio: alimentarnos. También falleció una humilde empleada de la "Fonda Mary" así se llamaba el local. La ceremonia luctuosa fue triste, acompañada por los toques reglamentarios de ordenanza y las salvas de honor a los caídos. El dolor desgarrado de las madres y esposas bajo ese sol luminoso y bello hacía más terrible el momento. Dos de los muertos habían sido alumnos míos en el Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Dejan en orfandad y viudez a hijos y mujeres y su ausencia será una lágrima desde lo más puro del corazón de la patria.

Me disculpo de contar esta parte de mi vida, me dolió mucho. Me duele el cinismo de políticos y criminales que tal parece que son socios en esa macabra comparsa de muerte. El otro día entre a un blog supuestamente escrito por un sicario del Cartel de Tijuana, me asqueo lo que ese desgraciado, bajo el seudónimo de “Testigo Protegido” escribía sobre sus hazañas, en especial acerca de un funcionario público, asesinado por negarse a recibir sobornos y cumplir con su deber, viviendo en la honrosa medianía del servidor público que decía don Benito Juárez.
Dice – El “Testigo protegido” – que Dios no existe, tal vez así sea, desde el momento que estos seres degradados por el dinero y el poder existen.

No soy una persona religiosa, pero reconozco algo de divino en el funcionario honesto que rinde su vida en nombre de ideales superiores, esos ideales que en mi caso me fueron machacados por mis maestros: trabajar, crear una familia, vivir en paz y para la paz. Un héroe no es una calle o avenida, una placa grabada en algún monumento, es fundamentalmente un ejemplo. No conozco Tijuana, si algún día lo hago caminare por esa avenida, pensando como Alma Fuerte; fue un poeta argentino que dejo esos bellos versos sobre lo que significa el verdadero valor, no el que surge del dinero o los cuernos de chivo o la cocaína, sino de algo profundo, tal vez sea la voz de Dios susurrando a esas almas que no se vendan:



Si te postran diez veces
te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco por ley han de ser tantas

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas

Obsesión casi asnal para ser fuerte
nada más necesita la criatura
y en cualquier infeliz se me figura
que se rompen las garras de la muerte
Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de la muerte.

Por hoy solo camino por las calles de mi patria, a la que tantos amamos y lo hacemos de la única forma posible: trabajando por ganar nuestro pan, un pan noble, nacido del esfuerzo desde la semilla que germinó en espiga, hasta el diario vivir de millones que se alimentan de esa nobleza ganada, como dice la escritura sagrada de los cristianos, con el sudor de la frente.

Antier fui a la ciudad de Dolores Hidalgo por asuntos de trabajo con las autoridades policiales de la ciudad, me encontré a personas que yo había contribuido en su formación, amigos policías honestos (que los hay y muchos). La ciudad es un retablo de pueblito guanajuatense y por decisión del Congreso del Estado desde 1950 su nombre oficial es “Dolores Hidalgo, Cuna de la Independencia Nacional” Es una ciudad pequeña y vibrante, llena de callejuelas empedradas y casonas, vibrante de economía que en mi opinión es algo bueno para los pueblos, pues significa que existen medios de vida para los municipios y que no toda la riqueza se concentra en las capitales.

En la Plaza principal de Dolores, existe un monumento con la cabeza de un águila, es el número 1 de los 250 erigidos en 1960 para el sesquicentenario del Grito de Dolores y que sigue la ruta de los insurgentes hasta la pared de la ciudad de Chihuahua donde se consumó el martirio de Padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla; siempre me emociona llegar ahí, lo hago de una forma inocente y parvularía, recordando mis días en la escuela primaria, donde buenos maestros fundaron en mi alma el amor a México, un amor pleno nacido de un hijo del exilio. La luz sobre esta tierra tan amada me traía con el paso de los escolares por la plaza, esos viejos días de ceremonias escolares y lecciones dadas con amor.



“Mírense – dijo Hidalgo ante sus vecinos y feligreses, a los que convocó la madrugada del 16 de septiembre de 1810- ustedes son los dueños de esta tierra y sin embargo visten harapos y sus hijos pasan hambre. ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Abajo el mal gobierno!” e inició un periplo del pueblo de México, que vive día a día, en cada acto de buen gobierno y justicia que nos damos las mujeres y hombres dueños de estas tierras.

Para mí es un amor real, cotidiano, construido con el esfuerzo cotidiano por servir a esta sociedad, trabajando con mis amigos, superiores, subalternos por construir una policía digna de ese nombre. En Dolores uno de ellos me muestra un pedazo de papel con una nota escrita a mano, es una alocución que siempre hago al inicio de mis cursos con policías y está tomada del Quijote de la Mancha y forma parte de los consejos que el caballero andante le da a su escudero, cuando parte a ser gobernador de la ínsula de Barataria dice así:

“Mantente Sancho por encima de la soberbia del rico y de la impertinencia del pobre y si la vara de tu justicia se dobla, que sea por el peso de la misericordia y no por el de la dádiva”

Me conmovió que me dijera que la trae entre su cartera y fue la que escribió en uno de mis cursos. Son las cosas que lo hacen a uno mantenerse en este camino y contento. Salí de mi cita de trabajo con ellos y volví a observar la hermosa plaza de Dolores con los niños jugando, las señoras camino al mercado, los vendedores de nieves deliciosas (famosas en la región), el sol era una corona áurea sobre la patria y le di gracias a Dios por saber que el cuidado de su gente en este pueblito guanajuatense está en buenas manos.

Siento orgullo guatemalteco, puesto que siendo hijo de un guatemalteco lo soy de origen y es algo que siempre he tenido como algo grande, sin olvidarme de mi patria mexicana a la que con toda lealtad sirvo a mi mejor capacidad.

El orgullo guatemalteco que siento consiste en reconocer la capacidad del Ejercito de Guatemala, para construir una unidad de élite reconocida internacionalmente con pocos recursos, tratando de moldear al material humano que tenía a la mano. Un general mexicano al hablar sobre esto decía “no se puede hacer porcelana de Sèvres con el barro de Tlaquepaque, pero se pueden hacer muy buenos jarritos, que sirven para lo mismo: beber agua”, es cierto, con el noble barro de Chinautla surgen bellos y útiles artículos de orfebrería, así nacieron los Kaibiles, del soldado guatemalteco y de sus oficiales formados por la Gloriosa y Centenaria Escuela Politécnica.

Emiliano Zapata, el caudillo de la Revolución en el sur de México decía “puedo perdonar al asesino, al ladrón, pero al traidor no perdono” es que la traición es algo que deteriora más a la sociedad, que los mismos asesinos y ladrones; yo que los trato diariamente con motivo de mi trabajo entiendo la distinción que hacia el gran líder suriano, el traidor trabaja en el seno del grupo y lo hace en contra de los de su misma condición, sus acciones causan la muerte y la destrucción de sus compañeros, los demás delincuentes obran de acuerdo a su condición degradada, sabemos a que atenernos con ellos, el traidor lo hace desde la oscuridad para asestar una puñalada por la espalda, por eso no los perdonaba Zapata.

Muchos problemas enfrentan nuestros dos países a los que ambos en cada lado de la frontera servimos, siempre he pensado en Guatemala y México como la suerte de dos hermanos que a veces se distancian, pero a los que une una liga de sangre compartida e historia. Pienso que la frontera entre México y los Estados Unidos es una frontera paradigmática en seguida se nota que son dos cosas distintas ambos lados; la frontera entre México y Guatemala es por el contrario enigmática, es difícil ver la diferencia entre ambos, tan hermanados están. Los problemas y sus coyunturas han de pasar pero Guatemala siempre será su nombre inmortal y esta tierra mexicana Ciña ¡Oh patria tus sienes de oliva! De la paz el arcángel divino.

Alejandro Monzón.

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