18 de marzo de 2007

Breviario de Liderazgo







Doce lecciones de liderazgo dictadas en una Conferencia del General Colin Powell ex Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de EUA (Retirado) adaptadas al ambiente del oficial del Ejército de Guatemala.

Lección 1
Ser responsable, a veces obliga a enojar a la gente

El buen liderazgo es responsabilizarse del bienestar del grupo, lo que significa que algunos se disgustarán por los actos y decisiones que usted tome.
Si usted es honorable, esto será inevitable. Tratar de caer bien a todos es señal de mediocridad, porque se evitarán: las decisiones difíciles, las confrontaciones de quienes las necesitan, las recompensas proporcionales a los niveles de desempeño,
Todo con tal de que nadie se enoje. La paradoja es que al evitar las elecciones difíciles, al tratar de que nadie se moleste y al ser igual de “amable” sin importar qué tanto aporten, quedará garantizado que los únicos enojados serán los más creativos y productivos de la unidad.

Lección 2
El día que el soldado deja de traernos sus problemas, es el día que ya no somos sus líderes, porque ya no confía en que le ayudemos, o se convence de que no nos importa. Uno u otro caso serán falla del liderazgo.

Algunos líderes forman tantas barreras contra la comunicación hacia arriba, que se vuelve absurdo pensar que un subordinado busque ayuda en su líder. Fomentan una cultura que clasifica la petición de ayuda como debilidad o fracaso, con lo que todos cubren sus fallas, perjudicando así a toda la unidad. El auténtico líder es accesible y está disponible. Al mismo tiempo que exige alto desempeño, se preocupa por los esfuerzos y retos del subordinado. Al final, así será más probable que en su unidad el análisis de los problemas aparezca en vez de la culpabilización.

Lección 3
No dude en asesorar y discutir temas de la profesión militar con sus superiores, aun en los terrenos de ellos.

Aprenda de sus superiores, profesionales y expertos, obsérvelos y búsquelos como maestros, pero recuerde que algunos tal vez ya llegaron a sus límites de conocimiento y destreza. A veces hasta los más profesionales se vuelven complacientes y perezosos. No se logra el liderazgo siguiendo ciegamente a alguien. Barry Rand dijo: que si uno tiene de subordinado a alguien que siempre dice que sí, alguno de los dos sobra. El buen líder fomenta el desarrollo de todos.

Lección 4
Nunca descuide los detalles. Cuando la mente de todos está cansada o distraída, el líder deberá estar doblemente alerta.

La estrategia equivale a su ejecución: las más grandes ideas y visiones del mundo no sirven si no se pueden llevar a la práctica con rapidez y eficiencia. El buen líder asigna amplia responsabilidad y autoridad a otros, pero observa los detalles de lo que hacen continuamente. Un líder que se considere “progresista visionario” será malo si piensa que está “por encima” de los detalles de una operación. El buen líder entiende la paradoja de que una obsesión con las rutinas del detalle provoca conformismo y complacencia, adormeciendo la mente de todos. Entonces, se debe dar atención al detalle, pero fomentando continuamente los cuestionamientos al proceso. El buen líder entiende que en algún momento el líder no es el organizador en jefe sino el desorganizador en jefe.

Lección 5
Si no lo intenta, nunca sabrá si es posible, desarrolle iniciativa

Un buen líder no espera la bendición oficial para intentar innovar en su unidad. Tan solo debe ser prudente y basarse en los procedimientos establecidos. Si las consecuencias de su iniciativa no salen de la esfera de la unidad bajo su mando, no pregunte, ejecute. Tarde o temprano encontrará a un convencido de que su trabajo es decir “no”. La moraleja es entonces, no preguntar. Es diferente pensar: “Si no me han dado autorización expresa, es que no puedo hacerlo”, a diferencia de: “si no me lo han prohibido expresamente, quiere decir que sí puedo hacerlo”. Hay un mundo de diferencia entre estos dos puntos de vista.

Lección 6
Siempre rasque por debajo de la superficie. No lo evite sólo porque puede ser desagradable lo que encuentre.

Un lema favorito de los complacientes, los arrogantes o los asustados es: “si no se ha descompuesto, no le metas mano”. Esta es una excusa para la inacción. Es la típica mentalidad que supone (o más bien tiene esperanzas de) que la realidad de hoy seguirá mañana, en una línea clara, previsible y limpiecita. Esas son puras fantasías y en una cultura de ese tipo, uno no encuentra gente pro-activa, que toma medidas para resolver problemas en el momento en que surgen.

Lección 7
Ni los manuales, los planes o guías hacen la diferencia. El éxito o fracaso de lo que emprendamos dependerá del grado de entrenamiento de la tropa. Entonces, sólo teniendo a los mejores, se pueden tener grandes logros.

En la actual economía, basada en el cerebro, nuestro mejor capital son las personas. Se debe crear un clima en el que los mejores, los más hábiles, innovadores y llenos de iniciativa tengan libertad de trabajar.

Lección 8
El grado, a veces, no es suficiente.

El verdadero poder, es la capacidad para influir e inspirar.

Lección 9
Nunca deje que su ego se identifique tanto con su puesto que si el puesto desapareciera, su ego se iría con él.

Con mucha frecuencia, el cambio se ahoga debido a la gente que se aferra a los territorios y descripciones del puesto que ya conocen. Un motivo de la decadencia es el no cuestionar la antigua forma de hacer las cosas, que les resulta cómoda. El auténtico líder se da cuenta de que en la actualidad, prácticamente cualquier puesto se va volviendo obsoleto. La respuesta apropiada es hacerlos obsoletos, antes de que otros nos los hagan. El líder eficaz promoverá un ambiente en el que la valía de la gente se determina por su disposición para aprender nuevas destrezas y adquirir nuevas responsabilidades, reinventan continuamente sus puestos. Así, la pregunta más importante de las evoluciones de desempeño ya no es “¿qué tan bien hizo su trabajo desde la última evaluación?” sino “¿Cuántos cambios le hizo a su puesto?”

Lección 10
El optimismo perpetuo multiplica la fuerza.


El efecto multiplicador del entusiasmo y el optimismo que proyecte un líder, es inmenso. Por otro lado, lo mismo sucede con la duda y el pesimismo. El líder quejumbroso y acusador provoca las mismas conductas en quienes trabajan con él. No significa darle la espalda a la incompetencia. Más bien la actitud entusiasta que comunica la idea de que “sí podemos cambiar las cosas aquí, sí lograremos metas enormes y sí llegaremos a ser los mejores”.

Lección 11
El gran líder es casi siempre un gran simplificador, que sabe abreviar los argumentos, debates y dudas para ofrecer una solución que todos puedan comprender.


El líder eficaz entiende el principio de que lo sencillo será siempre mejor, por lo que expresa metas y valores generales y de gran claridad, que después utiliza para guiar la conducta cotidiana y las preferencias entre alternativas de acción. Su visión y prioridades son parcas y claras, no prolijas ni llenas de palabras de moda. Sus decisiones son directas y sencillas, no dudosas ni ambiguas. Trasmite absoluta firmeza y congruencia porque sus actos se alinean con la imagen del futuro que proyecta. El resultado es que el propósito se vuelve claro, el liderazgo es creíble y la organización es íntegra.

Lección 12
El comandante de campo tendrá siempre la razón. La retaguardia estará en el error, a menos que demuestre lo contrario. El liderazgo es el arte de lograr más de lo que se nos dice que es posible.

1 comentario:

  1. Buenisimo, para tomarlos muy en cuenta, indistintamente de en donde los apliquemos, los principios son universales.

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