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29 de junio de 2024

La música y los ejércitos

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El 28 de junio el Ejército de Guatemala hizo una magnífica presentación cultural mediante el concierto "ensamble de maderas y metales". Aunque es ya una tradición por la celebración del día del ejército y conmemoración de la revolución de 1871, ésta actividad cultural orientada a la música fue diferente: géneros de orquesta, marimba, bolero, géneros musicales de diferentes épocas, pero además, se incorporaron presentaciones musicales de Brasil, República de China Taiwán y México.

Un esfuerzo además de otras instituciones como la Universidad de San Carlos y el Ministerio de Cultura, según lo detalló el ministro de la defensa en sus palabras de Bienvenida.

El Presidente de la República y la señora Vicepresidenta estuvieron presentes así como funcionarios de gobierno, oficiales, soldados y sus familias.

¿Por qué los ejércitos, según se ve en las páginas de la historia, ofrece o desarrolla actividades musicales/culturales permanentemente para sus integrantes?

Las presentaciones culturales siempre fueron parte de las actividades de los ejércitos, incluso en tiempos de guerra. Se ha escrito que se trataba de elevar la moral militar e incluso como método de adoctrinamiento o propaganda.

Las actividades "ludus" con peleas de gladiadores en la antigua Roma; los incas en su festival "inti raymi"; durante la segunda guerra mundial los alemanes con música clásica para demostrar su alta cultura y civilización y la "united service organizations USO" de los Estados unidos que organizaba presentaciones para sus soldados. 

Pero fue Sócrates en su diálogo con Adimanto quienes coincidieron en que la educación de los guerreros debe abarcar los valores y la moderación. En este diálogo que puede encontrarse en lo obra de Platón "La República", puede entenderse que ambos discutían sobre la justicia como valor y de cómo la moderación era clave para alcanzarla. Definieron la moderación como el dominio de "lo mejor" sobre "lo peor"; pero no hablaron de anular "lo peor" sino de dominarlo lo suficiente a fin de lograr "armonía". La moderación es por tanto: un acuerdo. 

Siendo los guerreros los que tenían la fuerza para el ejercicio político, y la necesidad de que con ese poder comprendieran y practicaran la justicia, coincidieron en que la "educación musical" es una educación en "moderación",

Para Sócrates la parte armada y gobernante debe inspirar su actuar en el amor a lo bello, a todo lo que es digno y talentoso. Enseñarlos a amar lo que es bello para optar por la virtud de la moderación para gobernar o aplicar la fuerza.

En Sócrates, la clase gobernante debe entre otras cualidades preocuparse por la "polis" (su país, sus ciudadanos, su Estado o causa) y amarla. 

Es necesaria una educación/formación que le permita identificar la motivación de servir como algo bello. Por tanto deben aprender a amar algo bello: la música, las artes, su propia cultura. Deben amar aquello que identifican con sus intereses y con lo que aman.

Si un soldado aprende a amar y admirar la virtud, actuará en cualquier misión inspirado -- y por amor -- a lo bello y a la virtud: esto es la justicia, la sabiduría, el valor y la moderación. De allí la importancia de la educación y formación en música en la vida de un militar.

Por ello, el Ejército de Guatemala, tiene un Servicio de Músicas Militares; también tiene una Escuela Militar de Música.

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El amor por la música, por la cultura, por el arte, hará que un soldado que ama a sus conciudadanos y patria, los venere y defienda para su bienestar y porque tienen como guatemaltecos los mismos intereses por valores y virtud.


Video del concierto del 28 de mayo de 2024 "maderas y metales" por el 153 aniversario de la revolución de 1871 en Guatemala y día del ejército.


Referencias:

Platón, La República

Strauss, Leo y Joseph Cropsey, Historia de la filosofía política, México, FCE, 1993

3 de julio de 2020

El Ejército de Guatemala tiene un verdadero amigo en Italia



Mi amigo Humberto Saracino de nacionalidad italiana, ha cumplido cuarenta años de servicio entre ejército, carabinieri, policía militar y policía de estado en Italia. Hoy quiero resaltar una exitosa carrera profesional.

En las cuatro entidades alcanzó el grado de Sargento Mayor (suboficial) luego de llenar los requisitos correspondientes. Es un gran amigo del Ejército de Guatemala pues a partir de 2010 realizó varios viajes desde Italia, en sus vacaciones, con el único propósito de compartir sus conocimientos profesionales y visitar a los amigos guatemaltecos. En la Brigada de Paracaidistas donó equipo de salto y ofreció de manera voluntaria diversos cursos relacionados con operaciones de ayuda humanitaria. Pertenece a la hermandad de la seda.
En la Brigada de Paracaidistas, Guatemala

En la policía alcanzó el cargo de Subintendente así como los cargos más honrosos de la profesión pasando por policía de tránsito, misiones antimotines, patrullero de emergencia, socorro público, instructor de cadetes, oficiales de policía, oficiales militares y por supuesto instructor invitado en la Brigada de Paracaidistas del Ejército de Guatemala. El Jefe del Estado Mayor le agradeció personalmente su valioso y voluntario aporte a las fuerzas especiales guatemaltecas.

En nuestras pláticas profesionales siempre expresó que uno de los aspectos más importantes para ejercer su carrera y auténtica convicción personal era el apresto para la misión y una excelente condición física. Las habilidades técnicas siempre actualizadas para proveer un servicio confiable a la sociedad italiana, eficaz, eficiente y seguro para todos.



Logró conectarse en sus visitas, con el ambiente místico militar de la brigada de Paracaidistas de Guatemala y el beneficio fue poder escuchar su experiencia personal de diversas situaciones. Causaron admiración las de alto riesgo que al final trajeron resultados positivos a los ciudadanos.

Una de sus mayores satisfacciones: “cuando los ciudadanos comunes te agradecen tu trabajo”, no sólo es un referente para el desempeño personal sino que constituye un estímulo para seguir sirviendo a la población, pese a las dificultades.

Siente un profundo respeto y admiración por el Coronel Bataller de la legión española quien siempre le inspiró valores como patria, honor y valor. Su equipo de triatlón militar con quienes conserva la amistad hasta hoy. Su mejor amigo y superior jerárquico, el Dr. Teniente Coronel, médico y cirujano, Peter Mazurana, que incluso lo acompañó en varios de sus viajes a Guatemala y tuvieron la oportunidad de visitar lugares turísticos.
Sargento Mayor Humberto Saracino y el Tte Cnel Peter Mazurana,
carabinieri y ejército de Italia
El suboficial Humberto Saracino me expresó recientemente: “gracias a la profesión tuve la oportunidad de conocer personas, amigos de valor en el extranjero y particularmente en Guatemala con quienes también mantengo contacto”.
  
En 2017 la Teniente Coronel Oscarina Samayoa de la Dirección de Operaciones
acompañó a Humberto y Peter en su visita a Guatemala

Ser triatleta, paracaidista e instructor de tiro son las habilidades tácticas que mas le enorgullecen por proveerle hábitos de disciplina den todos los campos de su vida. En 2010 obtuvo las alas de paracaidista guatemalteco.
Sargento Mayor Saracino recibe sus
alas de Paracaidista guatemalteco
Humberto Saracino vive con su esposa e hijos en el norte de Italia a quienes en esta oportunidad saluda y agradece por el sacrificio que la carrera requiere y el tiempo de familia que absorbe. La vida de servicio al país no termina, pues en adelante estará como voluntario en la Cruz Roja Militar, cuerpo auxiliar del ejército conservando su grado de Suboficial Sargento Mayor.

Felicitaciones Humberto  


30 de junio de 2020

La mujer militar guatemalteca al mando de operaciones de apoyo y seguridad interna



Guatemala reconoce desde 1996 la valía de sus mujeres militares. No hay tamaño de libro que recoja los detalles de la vida personal de una oficial del ejército que deben ser sobrellevados al unísono de la carrera militar. No hay relato suficiente que describa la lucha por ser tomadas en cuenta para tareas en las que se han preparado. Es una lucha de trabajo y mérito, no se trata de exigencias, protestas o gestiones, sino de acciones profesionales puras donde el objetivo es mostrar el desempeño profesional eficiente. 

No hay espacio en esta nota para describir cuánta anécdota de satisfacciones y frustraciones pueden rodear el alma y el corazón militar de una mujer para lidiar con la amargura o felicidad de sus recuerdos ahogados en las entrañas de su ser sobre sus vivencias militares como mujer al servicio del país.

Desde el inicio de su carrera en 2002, la capitán 1ro. de Policía Militar Nineth Haydeé Oliva de Paz le fue confiado el comando de unidades militares masculinas como galonista en la academia militar de Guatemala “Escuela Politécnica”. Luego en escalones pelotón en el departamento del Petén y en misiones de paz de la Organización de las Naciones Unidas en Haití. 

Es la primera mujer que se ha nombrado al mando de unidades militares escalón compañía de hombres. La primera vez en este nivel en 2018 como comandante de una compañía de fusileros en la 1ª Brigada de Infantería “Mariscal Zavala” donde sus reportes de desempeño fueron sobresalientes aún cuando cumplía con sus labores de madre, esposa y estudiante de la carrera de ciencias de la comunicación. El servicio militar no siempre le permitió gozar del período de lactancia, derecho al que renunció voluntariamente en no pocas ocasiones con el fin de cumplir con sus obligaciones.

Luego fue transferida a comandar una compañía de policías militares en la Brigada “Guardia de Honor”. Allí desarrolló un liderazgo que le valió la lealtad y admiración de sus subordinados, quienes llegaron a sacrificios dignos por cumplir la misión. Es recordada por su carácter estricto y disciplinado. No todos sus superiores supieron apreciar estas virtudes.


Actualmente comanda una compañía de policías militares de la 2ª Brigada de Policía Militar y está a cargo del destacamento de la Antigua Guatemala donde junto con sus hombres trabaja coordinadamente con otras instituciones en la mitigación de la pandemia del COVID-19 con las obvias restricciones para poder atender al cien por ciento su hogar, esposo y sus dos hijas.

Nineth Oliva es una mujer que valora, admira y respeta su carrera profesional. La venera por encima de cualquier otra dicha con que la vida hasta hoy la ha bendecido. Honra con su trabajo el nombre de su ejército y su familia. Un ciudadano cierra los ojos y no podrá imaginar la rutina que aborda una mujer militar, que como Nineth, desarrolla sus funciones al frente de su cargo. Tareas como: apreciación táctica, operaciones, bienestar de su personal, el manejo de la información, la gestión de sus recursos e infraestructura del local que ocupa la unidad militar, la relación con la población e instituciones, haciendo converger los planes para la toma de decisiones bajo su total responsabilidad.



El análisis, la reflexión, el intelecto y la pasión por cumplir su deber se reúnen cada noche en derredor de una pequeña mesa bajo tenue luz con los jóvenes oficiales, comandantes de pelotón a su cargo. Al calor de una taza de café, sacan juntos las lecciones aprendidas del día para registrarlo en el diario de operaciones. La fusión que produjo su formación militar en su ser es una combinación de sacrificio, lágrimas y por momentos hasta sangre. La humildad militar requiere respeto a quien no lo merece, acción que se transforma en virtud y es ejemplo apreciado y comprendido por sus subalternos.

Un libro, un relato o una anécdota no podrían recabar el total sentir de la Capitán Nineth Oliva el cual manifiesta con su actitud irrenunciable por servir a su país. Felicitaciones Nineth, es ejemplo para muchas mujeres militares.


12 de junio de 2020

Dilemas a los que se expone un militar de alta jerarquía



El General Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas de los Estados Unidos declaró al “Army Times” que reconoce fue inconveniente aparecer en escenas acompañando al presidente durante la caminata por el parque Lafayette hacia la capilla "St John" el 1 de junio de 2020 en el marco de las protestas por el asesinato del ciudadano estadounidense George Floyd.

El General Milley en su declaración indicó que lo expuso para experiencia de futuros generales. "Todo lo que un superior hace, siempre será observado de cerca" dijo Milley. Exhorta en sus palabras a tomar decisiones con sentido común y tomar conciencia de la situación. Consideró que puso en riesgo ante la opinión pública el hecho de que asuntos militares se estén mezclando con asuntos políticos del Estado.

Sigo teniendo una gran admiración y respeto por el General Milley y cuánto más por este digno ejemplo que nos da. Se ubicó en una situación muy difícil para su carrera si se considera que días antes el Secretario de Defensa Mark Esper, manifestó también públicamente su desacuerdo con el presidente por la decisión de emplear a las fuerzas armadas para controlar los disturbios, actitud igual muy valiente por marcar su posición.

Conocí al General Milley durante el año 2015 cuando me desempeñé como agregado militar, aéreo, naval y de defensa a la embajada de Guatemala en los Estados Unidos de América. Asistí a varias reuniones de trabajo en el pentágono junto con todos los agregados militares de América Latina y también tuve la oportunidad de visitarlo en su residencia oficial como parte de las actividades protocolarias que el Estado Mayor Conjunto realiza con los militares agregados de defensa, aéreos y navales.

El general Milley tiene una personalidad recia. Denota disciplina, inspira respeto en su forma de hablar. Recuerdo su contundencia en la forma de transmitir normas para lograr cooperación en las relaciones diplomático-militares. Hasta en su manera de reír es prudente y guarda el recato de su investidura.

Comandó divisiones de ejército y operaciones de combate históricas en Egipto, Panamá, Haití, Bosnia-Herzegovina, Iraq, Afganistán, Somalia y Colombia. Es licenciado en ciencia política por la universidad de Princeton y tiene una maestría en relaciones internacionales en la universidad de Columbia así como una maestría en seguridad nacional del Colegio de Guerra de los Estados Unidos y otros estudios estratégicos.

Con la responsabilidad de una trayectoria tan honrosa, seguro ha sido muy difícil para el General Milley ofrecer una declaración pública de tal envergadura. Pero según el artículo lo hizo por sus subalternos y esto es un gran ejemplo de liderazgo coherente con su trayectoria. Prefirió aclarar a la sociedad y sus subalternos antes de que lo relacionaran con política. Lamentablemente le fue imposible evitar la caminata con el presidente. Posiblemente por la tensión del momento y la obvia y silenciosa presión del deseo del presidente de la nación.

El ejemplo del General Milley me inspira. Recuerdo el momento político en Guatemala el 31 de agosto de 2018 cuando el presidente Jimmy Morales anunció su decisión de no renovar más el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala CICIG, una decisión con claros fines de lograr impunidad para sectores corruptos y/de poder. Para ello, con ánimo quizá de mostrar que tenía la fuerza del Estado de su lado se hizo acompañar de comandantes militares, jefes policiales y ministros.

Ese día hubo una reunión previa de los comandantes militares de todo el país donde el Ministro de la Defensa, general Ralda Moreno comunicó la decisión del presidente que los comandantes le acompañaran en la conferencia de prensa. Nueve Generales opinaron. Sólo yo opiné sobre la inconveniencia y el impacto negativo que me parecía iba a causar tal acción dado el carácter apolítico del ejército.

Dos generales tomaron la palabra para increparme (yo era el único coronel entre los comandantes) por mi atrevimiento y falta de apoyo al presidente; uno de ellos hasta recriminó mi manera de pensar insinuando (pues no se atrevió a decirlo claramente) que "mi ideología ya no era de derecha"; como si pensar o tener ideas democráticas orientadas a la justicia social e igualdad (preceptos constitucionales) y el prestigio del ejército fuera una traición. Además, mi postura sobre el hecho que militares aparecieran en la conferencia de prensa apoyando el cese de funciones de la CICG dañaría el prestigio del ejército estaba fundamentada en la guía de conducción del Ministerio de la Defensa que alentaba al pensamiento crítico. Era en una reunión donde el ministro pidió opinión y asesoría, mis criterios fueron recomendados directamente a él en presencia de otros comandantes. Fue hecha en tono adecuado por la jerarquía y no a escondidas (lo que si hubiera constituido delito militar de murmuración).

Tomé la palabra por segunda vez para aclarar a los generales allí presentes que la mía era una opinión que había sido requerida y que nunca faltaría a mi carácter profesional de cumplir una orden dada.

Recuerdo que el ministro calmó las voces que se escuchaban comentando el momento y dio la opción de que aquel que no estuviera de acuerdo que simplemente no abordara el bus hacia casa presidencial. La reunión terminó y se ordenó abordar el transporte. Un General se me acercó para, en "buena fe" según él, mostrarme mi error y me dijo algo así: Nunca opine de primero... espere, escuche las otras opiniones y apoye la que le agrade más al ministro. Vaya valores militares pensé, me formé una idea de cómo aquel militar que me aconsejaba habría llegado a su rango alcanzado.

Aquí es donde comprendo al General Milley: pues yo tenia que tomar una decisión y tenía menos de cinco minutos para hacerlo. Sabía que el ministro conocía mi forma de pensar. Ya le había asesorado en otros temas. En una de esas reuniones anteriores hice mofa con el Vice Ministro Méndez del por qué me llamaban si no les parecía mis opiniones, "eso no es asunto tuyo, sos el único que está siempre en contra del presidente" contestó. 

Pero mi reflexión era que, habiendo Generales en la zona central del país, para qué llamaban a un coronel asignado al norte en las brigadas más lejanas. Así como Milley decidió acompañar al presidente en la caminata yo tomé la decisión de cumplir lo ordenado e ir con el grupo y acompañar al presidente en su conferencia de prensa. No haber ido pudo (tal vez) haber significado el fin de mi carrera. Nunca lo sabré. Son momentos en que hay que decidir. Dilemas a los que se enfrenta un militar apolítico pero con sus ideas claras y definidas con base a la constitución.

Cuando subí al bus -- de último a causa de mi tardanza para decidir -- me recibió un ambiente helado. Un mi compañero de promoción vio mi cara, no se qué imaginó pero me dijo que me sentara con él en un intento que guardara la calma. Al llegar a casa presidencial esperamos unos momentos más en una sala de reuniones. Allí había funcionarios civiles y los jefes de comisarías de la policía, creo que de todo el país. Entró el presidente y fue breve y directo: Me dicen que algunos no están de acuerdo (supongo que ya le habían informado sobre mi recomendación). "Quien así piense dígamelo y si no, las puertas están abiertas para que se retire". 
Nunca supe si alguien previno al presidente de lo ocurrido en la reunión de comandantes. Lo cierto es que no iba a volver a evidenciar postura delante funcionarios y comisarios policiales. Ya lo había hecho oportunamente ante los que tenían años de conocerme. Así ocurrió y lamentablemente aparezco en esas fotos que a la fecha siguen circulando, usadas como evidencia de injerencia militar en asuntos políticos. En todo momento durante esa hora busqué sin éxito evadir las cámaras. A la fecha siento vergüenza de figurar en las fotos de la conferencia de prensa de ese día.

Pero el General Milley llegó mas lejos, arriesgando su carrera pero aclarando a sus subordinados, pues hizo una declaración pública en su calidad de alto funcionario. 

No se trata en ambos casos de una postura política de un militar ante una orden directa. Es el presidente quien toma este tipo de decisiones políticas. Pero esas decisiones laceran la imagen de las fuerzas armadas si se les involucra pues los diferentes grupos aprovechan a denunciar que hay intromisión militar en la política. La conferencia de prensa de ambos presidentes, con la intención que fuera, debió ser hecha sin mostrar militares tras de sí.

Así que, General Milley: por experiencia opino que su honor militar está a salvo pese a la caminata. Es usted un ejemplo para todo militar. Ha demostrado usted respeto por sus subordinados.



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Declaración del Secretario de Defensa Mark Esper en torno al uso del ejército para contener disturbios.

15 de enero de 2020

Liderazgo que influencia para bien ¿hay alguno que influencie para mal?

El Doctor Mario R. Morales publicó un artículo en remembranza de un militante revolucionario que al analizarlo desde el punto de vista del liderazgo pueden rescatarse virtudes loables. Este es un comentario con relación a dicho artículo. Leer aquí.

Es un hecho que sin considerar las motivaciones o tipo de fines en una organización o grupo, el liderazgo efectivo se basa en las virtudes. Los comandantes tienen en su mano el poder influir e influenciar a sus subordinados según la causa por la que luchan.

Las cualidades personales de líder que describe el Dr Morales en su artículo serían la satisfacción más grande para cualquier líder.

Las cualidades de líder descritas en el artículo son:
Ÿ   Hombre íntegro.
Ÿ   Que ejerce su liderazgo mediante el ejemplo y no con autoritarismo antojadizo
Ÿ   Que no envía a nadie a hacer nada si antes no lo ha hecho él mismo
Ÿ   Pide que lo sigan y no que nadie vaya delante de él.
Ÿ   Noble, honesto, valiente, lúcido, prudente y firmemente solidario.
Ÿ   Entrega incondicional a la causa
Ÿ   Disposición absoluta al sacrificio
Ÿ   Ausencia total de intereses personales
Ÿ   Honda mística de trabajo y ejemplo combativo.
Ÿ   Volcado a las causas de las mayorías.
Ÿ   Desprendimiento de las cosas materiales. Actúa sin esperar nada a cambio.
Ÿ   Manejo transparente de los recursos económicos.

¿Qué genuino comandante no quisiera ser así recordado por sus subordinados?

Con 15 años de edad en 1983, también me sentí inspirado por líderes militares que consideré eran así. Por eso abracé la carrera militar y anhelé llegar a seguir su ejemplo.

También creo comprender por qué el Dr. Morales plantea que la moral en su acepción del liderazgo militar/revolucionario parece estar desactivada por la "posmodernidad" en la "conciencia de las juventudes" de 2020.

Creo que no sólo por ser otros tiempos sino porque -- como afirma el autor -- algunos dejaron de aplicar los rasgos de líder arriba descritos. Esto y no otra razón es lo que ha producido una variación en la motivación de las juventudes actuales militares y civiles.

El Dr Morales critica una transformación del espíritu revolucionario combativo de la guerrilla de 1983 en comparación a los revolucionarios actuales, a quienes describe: Concentrados en "individualismos relativistas" que exigen cambio por "causas meramente culturalistas" organizados para victimizarse ante todos con "brinco y trompetita, de jornal oenegero".

Esta dura crítica opino que se explica de la siguiente manera: El individualismo relativista se refiere al fin impulsado por un interés personal y demarcado por la circunstancia particular que el momento le otorga al líder a su propia conveniencia. Su actuar es relativo. Culturista se refiere a que actúa por inercia, porque alguien le dijo, o porque otro grupo o en otro país se hace y no por convicción de ideales propios. La mayor audacia estriba en victimarse alzando una voz entre el grupo, para no individualizar su papel y hasta quizá por algún dinero. Fuera quedaron todas las virtudes por las que hace remembranza en el artículo.

Buscando hacer una comparación de lo ocurrido en el lado militar también ocurren paralelos con cierta o bastante similitud. Los antiguos en retiro critican también ese efecto posmoderno en las juventudes militares actuales por falta de moral, pero la realidad es que las juventudes vieron ausentes los principios de liderazgo ya descritos y que automáticamente se convirtieron casi en su totalidad en auténtico mal ejemplo.

El resultado fue mentalidades divididas en dos grupos: El primero los que optan por seguir el mal ejemplo, que cuando no llega a constituir delito, se queda en el hábito de la adulación para obtener el favor para nombramiento, ascenso o remuneración. Incapaces de asesorar y hacer ver con franqueza y conforme a la ley militar lo que se piensa; un temor profundo de expresar un “no conviene” con su argumentación correspondiente. El segundo grupo en cambio decide con dignidad aplicar los principios originales como el caso de la remembranza del artículo, así cueste el desaliento de no lograr el nombramiento o el ascenso anhelado.

El mal ejemplo del primer grupo mal formó a unos y desencantó a otros subordinados más dispuestos, más apegados a sus valores. Por eso es que pareciera ser que los militares que rescatan los valores originales del liderazgo migraron en su manera de pensar o que su moral militar cambió, pero no es más que la búsqueda de una adaptación honesta, legal y legítima de su actuar en el anidamiento original de sus ideales.

El problema es que los subordinados que observan les llega su tiempo de convertirse en superiores y toca elegir una manera de proceder. Se puede volver un circulo viciosos que socava los valores institucionales o se pude mantener la mística original y fortalecer aún más la institucionalidad de la organización.

Los buenos ejemplos abundan, pero también los malos. El dilema para proceder es personal porque el mal camino también lleva al objetivo deseado pero los subordinados siempre recordarán a qué clase de líder sirvieron. Leer el artículo comentado

20 de diciembre de 2019

Luego de 33 años de servicio algo hay para decir

Plaza Zaculeu, Brigada de Fuerzas Especiales, Poptún, Petén


Reflexión de despedida del General de Brigada
ISMAEL ALEJANDRO CIFUENTES BUSTAMANTE
en ocasión de pasar a la honrosa situación de retiro
20 de diciembre de 2019

Noche fría de diciembre de 1988, acabo de terminar de redactar las novedades de las 20:00 horas, mi máquina de escribir Olivetti es una maravilla, he logrado encontrar la presión en tecla para escribir rápido, bien redactado y con buena ortografía. En unos minutos me vienen a relevar, pues mi compañía sale destacada por la madrugada. Al parecer hoy no dormiré, pero estamos ansiosos de salir destacados al Quiché[1]. Mi nervioso entusiasmo contrasta con esa sonrisa extraña de ese coronel que acaba de salir por la guardia de prevención, sólo y a pie, apenas levantó la mirada para hacerme el saludo militar cuando le rendí novedades, pareciera que hubiese querido decirme algo. Y es que hoy hubo una ceremonia de despedida de militares que pasaron a situación de retiro. ¡Bah...! falta mucho para eso, hace unos días cumplí dos años desde que me gradué de subteniente aquel 20 de diciembre de 1986, y con veintiún años ahora soy un soldado Kaibil y nada me detendrá en la carrera militar que tengo por delante…

20 de diciembre de 2019
¿Por dónde y a qué hora pasaron tan rápido los años? ¿Cómo llegué a este punto? El tiempo pasa rápido y los proyectos, las metas profesionales hay que pensarlas, programarlas y echarlas a andar; seguir si se caen aunque parezca cuesta arriba[2]. Hoy cumplo treinta y tres años de servicio en el Ejército de Guatemala y este es mi mensaje de despedida a todos los oficiales, especialistas y soldados, hombres y mujeres, que estuvieron bajo mi mando, que fuimos compañeros de faenas militares y misiones, que nos brindamos la amistad forjada en base al fiel y desinteresado cumplimiento del deber.

Termino muy satisfecho por la oportunidad que Dios me dio de llegar al tiempo de retiro con vida, salud, rodeado de mi familia y la dicha de haber conocido tantas personas que demostraron en su momento un cúmulo de virtudes militares que aplicadas al trabajo permitieron el cumplimiento permanente de las misiones asignadas.


Hay dos grandes pilares que fundamentan mi final satisfacción: mi proceso de profesionalización y la oportunidad de desempeñar cargos donde pude aplicar lo aprendido en base al conocimiento adquirido, o “maestría” como lo llama Huntington (Huntington, 1995).

Para mí, la construcción de maestría militar venía desde 1994 en COSEDE[3] con los cursos tácticos, pero a partir del curso de Comando y Estado Mayor, Curso Superior de Guerra y los Altos Estudios Estratégicos[4] que cursé en Washington D.C. se develó una comprensión de las lecturas que ordenaron el conocimiento y cultivaron mi espíritu militar final: analítico, prospectivo y altamente crítico.  Yo diría a todos los oficiales que en la medida que disfruten sus épocas de profesionalización en las aulas se prepararán mejor para el desempeño profesional.

El segundo pilar: Los cargos desempeñados. Particularmente fueron nueve cargos desde 2006 que tuvieron gran impacto en mi carrera profesional y mi manera de pensar y ver las cosas. Estos nueve cargos los clasifico en tres grupos: el Comando militar[5], la asesoría y planificación estratégica y la diplomacia militar. Estos tres momentos distribuidos a lo largo de mis últimos trece años de servicio construyeron el criterio – que equivocado o no – ahora tengo…      ahora que me debo retirar.

En lo concerniente al momento del Comando Militar, no existe gloria que hinche más el pecho de un militar que el reconocimiento por parte de sus subordinados en que las decisiones tomadas les enseñó algo y ayudó a su misión, aunque las circunstancias para decidir y ordenar fueran de crisis o circunstancias poco cordiales por la presión compartida que ejercían en cada uno de nosotros los escalones superiores. Y así me ocurrió como Comandante de Batallón de Kaibiles en la Brigada de Fuerzas Especiales (2006); como Tercer Comandante en el COSEDE (2016); como Segundo Comandante en la 3ª Brigada de Infantería, Jutiapa (2017); y como comandante de nuevo en la Brigada de Fuerzas Especiales y el COSEDE (2018 y 2019).

El momento de la asesoría y planificación estratégica me permitió pensar, escribir y recomendar productos intelectuales/profesionales de esa extraña mezcla resultante de los ideales y la realidad. Conocer y defender en primera línea los argumentos frente a otros colegas que tenían los propios y eran verdaderamente sólidos.

En ocasiones tuve que saborear la derrota en el debate, más acorralado por la realidad – política – que por los ideales militares. Debates orales directos o indirectos, o escritos a través de los documentos de trámite, donde en buena parte la carga y criterio era de actitud en algunos de mis superiores y compañeros que muchas veces califiqué de sesgada e inclinada al interés personal descuidando la institucionalidad. Algunas veces la «victoria fue amarga», contradicción construida porque la afectada fue nuestra institución y la única celebración de victoria se resumió a una corta inferencia mental que les llegó, que no se escribe ni se dice: “te lo dije”.

En este segundo momento contribuí desde el Centro de Operaciones Conjuntas del Estado Mayor, como subdirector (2013), Director del Departamento de Prensa y vocero del Ejército (2014), y como Director de Operaciones del Estado Mayor (2016-17).

En el tercer momento: Diplomacia militar, pude contribuir al más alto nivel representando al Ejército de Guatemala ante varias naciones y entidades internacionales en su concepción más real: Respetuoso de la ley y como institución convencida de los roles militares frente a las amenazas actuales combinando la toma de decisiones en coherencia con la ley, la política vigente y los intereses nacionales. Para estas tareas me desempeñé como Agregado de Defensa, militar, naval y aéreo a la Embajada de Guatemala en Washington D.C. Estados Unidos de América (2015) y como Comandante del Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Paz CREOMPAZ (2018).

Fueron trece años de la carrera que hoy termino, donde los logros a enumerar serían muchos, pero egoísta mencionarlos en mis palabras de despedida pues no los construí yo solo; tuve dirección constante de mis superiores, comprensión, asesoría y cumplimiento de mis subordinados y la crítica constructiva de muchos de mis colegas. El producto final trajo – o hubiera traído – beneficio a la institución. Al menos yo así lo creo hasta hoy.




Dejo a las y los militares de Guatemala, luego de treinta y tres años de servicio, tres reflexiones:

11.      1 Ser militar
22.      2 ¿A quién se debe un militar?
33.      3 El qué hacer militar

11.      1 Ser militar.

Huntington habla de las características que hacen profesional al militar: Maestría, Responsabilidad y Espíritu de Cuerpo (Huntington, 1995).

La maestría la tenemos al alcance en nuestro Comando Superior de Educación del Ejército COSEDE y sus diferentes cursos de profesionalización, en nuestras escuelas militares de capacitación técnica militar y a los más jóvenes en los institutos para la educación vocacional. El ejército cuenta con una política educativa sólida, de la cual se deriva una Directiva de educación recién actualizada y que entrará en vigencia el uno de enero de dos mil veinte. Y aunque estas herramientas de conducción estratégica en el ramo de la educación tienen una visión ya encaminada, quedaría en papel sin la comprensión y aplicación para su cumplimiento en los diferentes escalones.

Un pequeño grupo de militares guatemaltecos tienen la extraña dicha en algún momento de sus carreras, de ser parte de las acciones para operativizar estos instrumentos – porque llegan de alta[6] al COSEDE – y en otro de ser beneficiarios de los mismos con su participación en los cursos de profesionalización. Este privilegio no sólo consolida la maestría, sino que recoge la experiencia del ejercicio mismo de las funciones.

El resto de militares, al integrar las aulas en los tres niveles desarrollarán su conocimiento profesional que viene a partir de 2020 renovado con actualizaciones educativas en técnicas de evaluación, enseñanza aprendizaje y competencias cuidadosamente diseñadas para la carrera. Este esfuerzo gracias al personal de pedagogía de todos nuestros centros educativos.

La tropa tiene lo propio al recibir durante su tiempo de servicio reglamentario las especialidades militares que les permitirán ejercer por hasta 10 años en las artes y técnicas militares de la fuerza permanente, de fuerzas especiales, de apoyo de combate y de apoyo de servicios de combate; otros tendrán oportunidades de conocimientos técnicos para desarrollo en sus comunidades gracias a las alianzas con otras entidades educativas públicas.

Los jóvenes guatemaltecos tienen también en los diversos centros vocacionales la oportunidad de desarrollar su formación cívica, a base de disciplina y rigiéndose por el sistema educativo nacional para ese nivel. De esta manera, el sistema educativo militar permite a todo militar alcanzar el grado de maestría proporcional a su grado, incrementándose la profesionalización del ejército. Esta gran ventaja debe ser aprovechada por todos.




La responsabilidad la ejercerán constantemente a lo largo de la carrera. Pero me quiero referir a ese nivel de responsabilidad que trasciende al cumplimiento de las obligaciones, de los procedimientos establecidos para cada cargo. Es una responsabilidad institucional en grupo ante el resto de instituciones y frente a otras fuerzas armadas en la región del hemisferio. Una responsabilidad de un grado de complejidad tan grande que a la vez se torna tan sencillo porque se engloba en la actitud personal. ¡Cuán fácil en el discurso es plantear la actitud individual y cuán complejo es plantearla frente a los grandes desafíos personales y profesionales!

La responsabilidad conduce a actitudes fortalecidas en valores que se necesitan frente a los grandes retos de la gestión y administración de recursos; frente al uso y aprovechamiento de los que se asignan; frente a la conciencia coherente con las realidades presupuestarias al momento de planificar y priorizar el equipamiento que redundará en la defensa y seguridad de los ciudadanos; responsabilidad en la consideración con nuestro personal masculino y femenino con sus cualidades humanas biológicas y circunstanciales inherentes[7]; responsabilidad de imparcialidad e igualdad en la aplicación de la ley en normas militares internas; responsabilidad en la lealtad de producir asesoría que no lisonjee ni complazca pasiones de ningún tipo sino que fortalezca los valores en grupo, aún a riesgo que le cueste un puesto – o un ascenso –. Responsabilidad en asesorar y recomendar en la mesa donde el superior requiera la opinión, de frente y no fuera de ella lo cual constituiría murmuración[8]. El General Dempsey resalta que el carácter refleja lo que hacemos cuando nadie nos ve, es lo que otros aprenden de nosotros, es lo que aprendemos de nosotros mismos; es el resultado de confrontarnos y el reflejo de lo que nos motiva (Dempsey, Twitter personal, 2019).


Pista de Actzumbal, Nebaj, Quiché, 1989

De manera que ser responsable no se limita a cumplir con el manual de procedimientos y apresurar el paso al toque de salida luego de cada período de servicio. Significa estar pendiente de las obligaciones de su cargo de manera permanente hasta el superlativo sentido del deber en que voluntariamente se llega a ignorar condición de vacaciones, licencia[9] o tiempo de recreo. Un militar siempre debe estar disponible y a llamado.

El espíritu de cuerpo[10] surge y crece conforme se alimenta la maestría y el sentido de responsabilidad. Es la fuerza que hace a la mujer y hombre de uniforme caminar erguido y con actitud de servicio ante la sociedad a la cual él también pertenece. La capacidad de respetar la escala jerárquica aún en lo que no entiende y buscar soluciones para plantearlas como recomendaciones a su superior inmediato. Es el orgullo de ser soldado. Es el reconocimiento personal y aceptación de que la patria le ha otorgado el privilegio de trabajar más que los demás, el derecho al desvelo, al sacrificio, a privarse de tiempo que por ley le corresponde sin que, quizá, nadie se lo reconozca.

El espíritu de cuerpo se materializa al optar por la legalidad y lucirse entre militares con las virtudes ilustradas por el poeta español Pedro Calderón de la Barca (Cifuentes, 2008)

“Aquí la más principal hazaña es obedecer; y el modo como ha de ser es: ni pedir ni rehusar. Aquí: la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad, la obediencia, la fama, el valor y vida… Son el caudal de pobres soldados… que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados”.

Subtte. Mejía B, Subtte. Cifuentes B, Subtte. Cardenas Ch. Zona Militar No. 20 Quiché, 1989

Esto se produce cuando voluntariamente el militar se sumerge en un código de conducta no escrito que le guía en sus acciones, que le habla a su mente en base a los valores y virtudes militares de cómo proceder al cumplir su misión. Ese espíritu de cuerpo crea espontáneamente una mística, entendida como algo misterioso, oculto y reservada su comprensión para aquellos que han sudado, llorado y hasta sangrado para portar una prenda militar. El mortal que esté fuera de la esfera de esta mística debe verse obligado a preguntarse de cómo estos hombres de uniforme, de valor, de determinación y coraje tienen la fuerza física y mental para escoger soportar las privaciones[11]. Observa y anhela, pero para él es inalcanzable porque debe pasar por un proceso de transformación que aún no termina de entender. Pero ni siquiera un militar que no se ha sometido al proceso propio de su especialidad puede portar un puente[12], emblema o boina sin más. Hacerlo sería un deshonor.

Es pues, el espíritu de cuerpo quien construye a base de maestría y responsabilidad, y quien hace germinar lo único que enriquece un corazón militar; sólo este fruto da los réditos necesarios aún cuando la faena sea intensa y la recompensa parca. Este fruto producido es: La satisfacción personal.

22.      2 ¿A quién se debe un militar?

Como valor militar moral y colectivo un militar siempre ha de deberse a su patria, su ejército, su familia y la sociedad en general. Pero en un sentido individual en el desempeño profesional, el líder militar se debe a sus subalternos.

Es a través de ellos que se logra el éxito en una operación militar o en una gestión de cargo determinado, en ellos se ha invertido tiempo de instrucción, entrenamiento o capacitación, en ellos se ha alimentado el más profundo sentido del deber instándolos a seguir el ejemplo de quien los manda. Ningún comandante a cualquier escalón debe omitir observar el trabajo y abnegación más allá de su unidad[13] puesto que, para el funcionamiento de la propia, existe todo un sistema de tareas interrelacionadas en la esfera del apoyo de servicios para las misiones asignadas: Cocinas, oficinas, servicios técnicos que garantizan la habitabilidad y disposición de áreas y equipamiento para entrenamiento. Ya fue dicho por el General Dempsey (Dempsey, 2019): La esencia del liderazgo consiste en comprender que se sirve a algo más grande que uno mismo; cuando se da el crédito al equipo de trabajo. Entonces el líder demuestra con sus actos que tiene un alto cargo por privilegio y no por derecho.

Es por tanto el personal subalterno en general quien hace posible el éxito y prestigio de una unidad militar. A ellos nos debemos y ellos son los que siempre debe otorgárseles el crédito del buen desempeño. Es admirable cuánto se facilita la función del comandante cuando los estados mayores, personal técnico y de apoyo de servicios cumple con su deber con la misma y eficaz entrega, reservándose para sí mismo la apreciación[14] y la inesquivable función de tomar la decisión final

El militar se debe a su familia. La familia vive desde la esfera del hogar la alegría y satisfacción del éxito profesional; la familia es consciente de la necesidad de guatemaltecos dispuestos a sacrificarse en favor de la seguridad y el desarrollo del país y entregan a hijos, esposos hermanos para este fin. Por consiguiente, vive estoicamente la angustia de saber que su soldado fue nombrado a misiones en áreas donde la vida corre riesgo o con climas que producen consecuencias a la salud.

La familia sabe esperar y asimilar las actitudes de sacrificio que restan tiempo para compartir en el hogar con la esposa y los hijos, ellos al final están muy imbuidos y formados también en los profundos sentimientos del saberse buen militar. La familia asciende con el militar, la familia sufre la sanción si la disciplina es infringida, la familia llora la frustración e impotencia si se mancilla el nombre de la institución, la bandera o el nombre de la nación. La familia siempre reconoce las actitudes buenas y malas del entorno de personas que rodean al militar y que marcará su ascenso o perjuicio profesional.
Doña Francisca Haydeé Bustamante y don Juan Alberto Cifuentes, 1984 y 2019

De tal manera que la existencia de una familia, debe ser motivo suficiente para inspirar al militar a cumplir con su deber, su razón de ser, de esforzarse y luchar por el engrandecimiento de su país y su ejército.

33.      3 El qué hacer militar (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2008)

En todo comando o dependencia militar según su naturaleza, el diario qué hacer rutinario (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2017) debe estar orientado a tres funciones principales: Entrenamiento/capacitación, las operaciones/misión y el mantenimiento preventivo. Esta tercera reflexión se relaciona con la “responsabilidad” ya desarrollada antes y se refiere a buscar la excelencia en la administración de las misiones y las unidades militares.

De estas tareas generales se desprende una interminable lista de misiones y acciones que cada mujer u hombre militar debe seguir en el cargo que desempeña. Su guía de conducción propia la integran: Sus reglamentos, sus superiores, su propia iniciativa y los recursos disponibles para cumplir con su misión.

Para ello entrena, para ello estudia, se hace responsable y promueve el espíritu militar. El adoctrinamiento hacia el deber estuvo siempre en sus lemas (Cifuentes, Perspectiva militar, 2007), que el militar de todos los rangos repite a diario desde sus primeros años, y aún en los años de antigüedad preeminente continúa descubriendo y reorientando significados intrínsecos hacia sus subordinados.


Son estos lemas los que inspiran al sacrificio durante el qué hacer militar. Lemas que hablan del deber, del sacrificio, de la lealtad, del valor y el honor. Frases que preparan la mente a no darse por vencido aún vencido, a sacar bravura en medio del pavor y arremeter feroz aún herido si la patria lo demanda. No amainar es clave en cualquier misión y proceder con dureza aún con uno mismo a veces es necesario, privándose de necesidades básicas sin implorar con tal de acabar su misión.

El qué hacer militar se desarrolla levantándose si se sufre caída. Si quinientas veces, quinientas se levanta pues nunca por ley han de ser tantas. Así como una planta asimila el humus del suelo, el militar debe nutrirse del sentimiento del deber y la voluntad en el servicio y hacer de su unidad militar un verdadero santuario del deber. Todo lo incurable tiene cura, siempre habrá una solución, un curso de acción por tomar.
General Retirado Ismael A. Cifuentes B, 20 de diciembre de 2019



…Cuando me di cuenta aquel coronel retornó a la Guardia de prevención[15], me miró, sonrió y se disculpó; me sorprendió aquello, pero creo que fue porque no me había contestado antes cuando salió y le rendí novedades por su grado que alcancé a ver en el hombro de su uniforme de ceremonias. Me estrechó su mano y me dijo:

--- Subteniente el tiempo avanza y arrasa con sueños, glorias y penas; cultive sus sueños, gane respeto y gloria con su actitud para ser recordado por su personal y evite las penas conduciéndose con lealtad, no esa lealtad ciega que recompensa la incompetencia, sino lealtad a su institución, su familia, nuestra constitución política y su país ---.

Aquel hombre me hizo reflexionar y me propuse construir una carrera militar digna. Hoy que me retiro comprendo las palabras de aquel hombre de uniforme que me habló esa fría noche de diciembre. Quisiera encontrarlo y decirle que estoy hoy en su misma posición y no alcancé la perfección; que no logré rehacer muchas cosas por las que siempre me pregunté ¿por qué así? Pero tuve éxito en dejar ideas a mis subordinados para que ellos las terminen y sigan haciendo de nuestro ejército el mejor.

Por mi honor de soldado guatemalteco acaté la constitución, respeté las leyes y autoridades de la república, veneré y defendí con mi vida en su momento y hasta hoy la bandera de mi patria. Estoy convencido que nuestra bandera es el símbolo de Guatemala, nuestra expresión de gloria y Libertad. (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2010).

Kaibil 577


Referencias


Cifuentes, I. (12 de febrero de 2007). Perspectiva militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de Compendio de Lemas Kaibil: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2007/02/lema-kaibil.html
Cifuentes, I. (7 de junio de 2008). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de El Soldado español de los Tercios: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2008/06/el-soldado-espaol-de-los-tercios.html
Cifuentes, I. (24 de septiembre de 2008). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de El sistema de entrenamiento militar en Guatemala: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2008/09/el-sistema-de-entrenamiento-militar.html
Cifuentes, I. (25 de mayo de 2010). Perspectiva Militar. Recuperado el 2018 de diciembre de 2019, de 22 años de la asonada militar: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2010/05/hace-22-anos-el-sr-presidente-reconocio.html
Cifuentes, I. (9 de agosto de 2017). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de La rutina y el horario en un cuartel militar: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2017/08/miercoles-de-fundamentalismo-militar.html
Dempsey, M. (4 de octubre de 2019). Twitter personal. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de General Ret Marty Dempsey: https://twitter.com/Martin_Dempsey/status/1180088661813207040?s=20
Dempsey, M. (20 de abril de 2019). Twitter personal. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de General Ret Marty Dempsey: https://twitter.com/Martin_Dempsey/status/1119583558354579456?s=20
Huntington, S. P. (1995). El soldado y el Estado. Buenos Aires, Argentina: Grupo Editor Latinoamericano.






[1] Departamento al noroccidente de Guatemala
[2] Paráfrasis de un fragmento del lema No claudiques: “si en la lid el destino te derriba, si todo en tu camino es cuesta arriba… date una tregua, pero no claudiques”.
[3] Comando Superior de Educación del Ejército de Guatemala COSEDE
[4] Cursos de profesionalización que el cuerpo de oficiales del Ejército de Guatemala debe aprobar para ir escalando profesionalmente en la carrera.
[5] Se ejerce comando militar cuando se nombra al mando de unidades militares de diferentes magnitudes desde pelotón a brigada.
[6] Llegar de alta significa ser asignado a
[7] La mujer militar y su derecho y por ley a período pre y postnatal, lactancia materna y otros
[8] Murmuración: Acción de discrepar de las disposiciones u órdenes de los superiores, a escondidas y a espaldas de los mismos. Penada en los reglamentos militares
[9] Períodos de descanso de 3 a 8 días en que el militar deja su puesto para atender asuntos personales o descansar.
[10] Huntington lo llama: Corporativismo.
[11] Fragmento del Credo Kaibil: Me entrenaré para soportar los sufrimientos, el trato duro, el dolor, el hambre la fatiga, el cansancio, la sed, el calor y el frío, porque soy un soldado superior a cualquier otro.
[12] Palabra en forma de línea curva, en tela, que va pegado en la parte superior de la manga de los uniformes militares. Usualmente corresponde a un curso o especialización.
[13] Referencia a un elemento militar de maniobra independiente de su magnitud: pelotón, compañía, batallón u otro.
[14] El proceso de apreciación de la situación lo desarrollan los estados mayores y presentan al comandante para que este tome su decisión. Es un proceso de investigación riguroso que se construye a base de consideraciones técnicas y científicas. El profesionalismo es palpable cuando este proceso se realiza mentalmente, bajo fuego enemigo en combate o situación de crisis.
[15] Puerta de acceso a los cuarteles donde permanece de servicio un oficial con cierta tropa asignada.