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13 de marzo de 2016

Gestión de proyectos complejos

El siguiente es un resumen de la investigación de la Junta Nacional de transporte de EUA, unidad de investigación de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina.

Se trata de un método para la solución de problemas complejos que originalmente se enfocó en problemas del sistema de transporte pero que en este resumen se trata de adaptar para ser aplicado en otros ámbitos, incluso en los problemas de seguridad.

El análisis tradicional enfocaba tres dimensiones: Tiempo, aspectos técnicos y costos. El método propuesto busca soluciones agregando dos dimensiones más al análisis: El contexto y la coyuntura financiera.

El enfoque desde cinco dimensiones (five-dimensional project management 5DPM) busca identificar, entender y priorizar la complejidad de los factores que integran cada dimensión y desarrolla mapas de complejidad para palear el problema ya que generalmente, no existe una solución específica.

De esta forma, surgen programas -- proyectos -- complejos que buscan acercarse a una o un conjunto de soluciones. La naturaleza de la complejidad se caracteriza por estados con algún grado de desorden, inestabilidad, procesos no lineales, incertidumbre, irregularidades, volatilidad y ambigüedad.

El programa debe ser dinámico, de tal manera que permita interactuar y reaccionar a sus diferentes elementos, como un juego de estrategia. A veces es difusa la definición de objetivos específicos y es un desafío el determinar en que momento implementar las estrategias para lograrlos.

La complejidad se identifica principalmente porque los métodos de solución tradicionales resultan insuficientes o simplemente no logran enfrentar el problema.

La implementación de programas complejos requiere cambiar o modificar los métodos tradicionales así como la creación de nuevas técnicas y herramientas a fin de incrementar las posibilidades de éxito.

Cada dimensión del proyecto complejo, provee al gestor o al administrador una serie de requerimientos a ser satisfechos paralelo a la optimización de los recursos disponibles.

Dimensiones a considerar:

  1. Costos: Cuantificación, estiación generalmente expresada en moneda
  2. Tiempo: ruta, obtención de recursos.
  3. Aspectos técnicos: aspectos legales, estructura, tecnología
  4. Contexto: Factores externos al proyecto que pueden afectar.
  5. Finanzas: Disponibilidad, voluntad política, impulso estratégico

Paso 1
Integración del equipo, liderazgo, establecimiento de jerarquías.


Paso 2
Identificar factores críticos para el éxito del proyecto o programa complejo: Situación política, legislación vigente; recursos disponibles; necesidades de la sociedad (comunidad); características del proyecto.

Paso 3
Gestión de los recursos, cabildeo, negociación.

Paso 4
Preparar el presupuesto y plan financiero.

Paso 5
Puesta en marcha del proyecto y sus planes de acción

Cada paso se analiza e implementa herramientas alrededor de cada una de las cinco dimensiones.






20 de octubre de 2013

Alternativas para la seguridad en Guatemala



INTRODUCCIÓN

Los gobiernos en la región latinoamericana han optado por emplear en mayor o menor porcentaje a sus fuerzas armadas en la seguridad pública y seguridad ciudadana ante la magnitud de la amenaza a la seguridad que enfrentan. Los resultados han variado desde los más exitosos hasta los más lamentables donde como desenlace se han perdido vidas humanas de ciudadanos civiles y ciudadanos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley.

Otro tanto del segundo grupo se encuentran detenidos, sujetos a procesos judiciales para comprobarles responsabilidad y otros cumplen condenas penales. Este ensayo se escribe para recomendar políticas que optimicen el empleo de las capacidades estatales disponibles en su lucha por mantener la seguridad frente al crimen organizado o las maras en Guatemala, con énfasis en asegurar el cumplimiento de los derechos humanos, derechos ciudadanos y el principio de legalidad.

En el desarrollo del trabajo se expone la situación en Guatemala y los problemas que implica el empleo conjunto de policía y ejército para garantizar la seguridad. Se delimita el tema en el sentido que, los problemas derivados del empleo conjunto hasta hoy, tienen que ver con la función de las fuerzas armadas y el respeto de los derechos humanos, que a su vez, implica aspectos legales y de entrenamiento. Los criterios de evaluación para los cursos de acción planteados, giran en base a este contexto.

La segunda parte presenta tres opciones o cursos de acción con su impacto y calificación. Primero: Suspender el empleo de fuerzas militares limitándose al poyo de ciertas capacidades; segundo: continuar el apoyo de manera temporal pero crear un proyecto de ley sobre “uso de la fuerza”; tercero: una redefinición del sistema de entrenamiento adecuado a la función temporal.

En la tercera parte se realiza un análisis comparativo de los cursos de acción, presentando los factores que determinan la decisión y las recomendaciones.

En la cuarta parte se llega a la conclusión que lo más conveniente será que el gobierno de Guatemala implemente la primera opción: Suspender el empleo de fuerzas militares en seguridad ciudadana, pero dado que la profesionalización policial para asumir estas funciones aún no termina de planificarse y se proyecta estar lista a largo plazo, se hace necesario implementar una combinación de la segunda y tercera opción.

Este trabajo sigue la metodología para la elaboración de “documentos de decisión” que se enseña en el Colegio Interamericano de Defensa, Washington D.C. EUA.

CUERPO PRINCIPAL
Temas clave y criterios:
En Guatemala, la Constitución Política de la República, vigente desde 1985, asigna a las fuerzas armadas la misión de mantener la seguridad interna y externa[1]. No obstante en el año 2000, como gesto de voluntad política hacia el cumplimiento del espíritu de los acuerdos de paz firmados en 1996, el Congreso de la República emitió un decreto ley donde estableció que las fuerzas armadas no pueden participar por sí solas en la seguridad, sino únicamente en apoyo a la fuerza policial y así cooperar en la lucha contra las nuevas amenazas[2].

Lucía Damert y John Bailey, académicos de la Universidad de Georgetown, Washington D.C. plantearon desde el año 2005 la tendencia en Latinoamérica a involucrar  a las fuerzas militares en asuntos de seguridad en apoyo a las instituciones policiales, pero hicieron notar que los problemas derivados de esta estrategia[3] se concentran principalmente en casos de violación de derechos humanos.

Para el Dr. Arturo Contreras Polgati, emplear las fuerzas militares en funciones de seguridad ciudadana es un error, ya que la estrategia para operaciones y por consiguiente su entrenamiento, tiene su propio “método, lógica, léxico, asimilación e integración del concepto de cooperación en el nivel de la estrategia política”[4]. Es diferente  emplear, por ejemplo, las capacidades diferenciadas militares en la zona de frontera para producción de inteligencia y diseminarla a la policía, que mezclar soldados y policías en las zonas urbanas para prevención del delito[5].

En Guatemala han ocurrido hechos específicos, documentados en medios de comunicación, donde los pobladores al actuar en grupo, irrespetaron e incluso agredieron a militares y policías, supuestamente para hacer valer sus derechos[6].  En otros casos, igualmente documentados, los soldados hicieron uso de sus armas de fuego para hacer cumplir la ley o en defensa de su propia vida, provocando heridas y muerte de personas civiles[7].

Para delimitar el problema, y presentar alternativas que resuelvan las dificultades que implica el empleo de fuerzas armadas en funciones policiales para mantener la seguridad pública del Estado contra el crimen organizado o las maras, es imperativo subdividir el tema en dos grandes áreas: Primero, un marco legal que respalde a fuerzas militares y policiales cuando las circunstancias justifiquen el uso de la fuerza y segundo, el entrenamiento de las fuerzas militares en operaciones policiales.

En el supuesto que las operaciones conjuntas entre militares y policías continuarán en Guatemala para garantizar la seguridad pública, mientras se da el proceso de reforma policial (que ya empezó)[8], se plantea el siguiente problema: ¿Qué estrategia política deberá implementar el Estado de Guatemala para reducir los problemas que produce el empleo conjunto de fuerzas militares y policiales al aplicar la fuerza para hacer cumplir la ley sin que se violen los derechos humanos de la población?

Criterios de evaluación: Las opciones (cursos de acción) para resolver la problemáticas se basan en los criterios de evaluación siguientes: Funcionalidad, legalidad y entrenamiento/adiestramiento.

Opciones y cursos de acción: impacto y calificación.

Curso de Acción 1: Suspender las operaciones conjuntas para la seguridad ciudadana y limitar el apoyo militar a la policía exclusivamente al ámbito de la seguridad pública[9].
Impacto: Reducción de incidentes con violaciones a los derechos humanos para hacer cumplir la ley ante la falta de entrenamiento en el personal militar en misiones que no constituyen su función y naturaleza.
Calificación: Altamente recomendado. La naturaleza de las fuerzas policiales es distinta a la naturaleza de las fuerzas militares. Implica un cambio en el status quo de las operaciones conjuntas interagenciales para la seguridad pública en Guatemala.

Curso de Acción 2: Que el Congreso de la República promulgue un decreto ley que establezca “reglas de empeñamiento” para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley (FEHCL)[10] figura que adoptarán tanto militares o policías según la misión.
Impacto: Las reglas deberán ser concebidas bajo los principios de: Respeto a la vida, servir y proteger. Dichas reglas, al tener carácter de ley, serán consideradas no sólo por instituciones del ejecutivo, sino que los jueces tendrán un instrumento legal para interpretar hechos y emitir fallos en casos de denuncia de violación de derechos humanos. El Ministerio Público y la Defensoría Pública Penal, también tendrá una base legal para esgrimir sus respectivos argumentos en procesos penales. Las fuerzas medirán su actuar en el uso de la fuerza y las armas de fuego; a la vez, existirá una legislación clara que respaldará el mantenimiento de la seguridad pública en la lucha contra el crimen organizado, las maras, otras formas de amenaza y disturbios civiles.
Calificación: Recomendado en caso que el status quo de las operaciones conjuntas actuales no varíe, es decir, mientras se produce la reforma policial. Deberá especificar que las reglas de empeñamiento y el empleo conjunto serán de carácter temporal.

Curso de Acción 3: Organizar seminarios interagenciales con integrantes de las fuerzas armadas y policiales de Guatemala para estudio de reglas de uso de la fuerza y de las armas de fuego para mantener el orden público, con participación de instructores de instituciones de países que ya tienen estas reglas como México[11].
Impacto: La instrucción llevará el acompañamiento del Comité Internacional de la Cruz Roja[12] que a la fecha ya ha realizado este tipo de actividad pero sólo a lo interno de las fuerzas armadas. La intención es integrar a otras instituciones como el Organismo Judicial, Ministerio Público, Procuraduría de Derechos Humanos e Instituciones interesadas en fiscalizar la estrategia de seguridad.
Calificación: El curso de acción califica independientemente si se toma, también, el primero o el segundo curso de acción. Sin embargo su implementación implica recursos: financieros, técnicos, materiales, de tiempo y recurso humano.

Persuasión:
Análisis comparativo de las opciones:

El curso de acción 1, Es coherente con la tendencia en América latina de reducir, limitar o excluir a las fuerzas armadas de la seguridad pública y seguridad ciudadana[13].  Sin embargo en el caso de Guatemala, es necesario que la Policía Nacional Civil tenga las capacidades profesionales, movilidad, equipamiento y comunicaciones necesarias, condición que no posee actualmente. El curso de acción no requiere inversión financiera.

En el curso de acción 2, el apoyo militar podría proveerse haciendo uso de las capacidades diferenciadas militares. Provee a las instituciones que participan en la seguridad una base legal para regir su actuar en el mantenimiento del orden, seguridad pública y seguridad ciudadana; provee el mismo instrumento a las instituciones de justicia y ministerio público para emitir sus fallos, condiciones que no existen en la actualidad. Esto fortalece el criterio de un Estado con una política estratégica definida para garantizar la seguridad durante el empleo temporal, conjunto, de fuerzas militares y policía, asegurando el respeto a los derechos humanos. El curso de acción no requiere inversión financiera.

Este curso de acción tiene alcances en los campos operacionales y tácticos pero con repercusiones estratégicas para el Estado en prestigio y calificación de respeto a los derechos humanos, mientras se mantiene y mejora la seguridad pública. A la vez, obtiene e intercambia experiencia en todos los niveles con países que tienen objetivos e intención política similar para resolver la problemática regional.

El curso de acción 3, fortalece el entrenamiento/adiestramiento, principalmente de las fuerzas militares, que de manera temporal, apoyarán en misiones policiales bajo los principios de servir y proteger[14] mientras dure el proceso de profesionalización de la Policía Nacional Civil. Este curso de acción requiere inversión financiera.

Factores que determinan la decisión y las recomendaciones: En tanto la Policía Nacional Civil no alcance el nivel de profesionalización, capacidades y medios para enfrentar la amenaza del crimen organizado o las maras, necesitará del apoyo de las fuerzas armadas. Por tanto, los funcionarios de ambas instituciones deben tener una guía, reconocida jurídicamente, que respalde su actuar y demande de ellos un comportamiento tal, en el mantenimiento de la seguridad, que garantice los derechos humanos de las personas.

Conclusiones:
El Ejército de Guatemala necesita reglas de empeñamiento para uso de la fuerza y de las armas de fuego. Con mayor urgencia si continúa la participación militar en seguridad ciudadana.

El proyecto de reglas de empeñamiento debería ser emitido como ley por el Congreso de la República (Decreto Legislativo).

A mayor entrenamiento y equipamiento del Ejército para funciones policiales, se prolonga el tiempo asumiendo roles de seguridad ciudadana, en vez de retroceder poco a poco para volver a las funciones propias de una fuerza armada: La defensa.

Los Escuadrones de seguridad ciudadana, los compone la reserva disponible. Podrían continuar en tareas de seguridad ciudadana y pasar bajo control del Ministerio de Gobernación.

El objetivo político actual es llevar a la policía a un grado profesional que la haga capaz de cumplir funciones de seguridad sin la participación del ejército, el cual actuará apoyando el ámbito de la seguridad pública --- mientras ocurre lo primero ---, con las capacidades militares diferenciadas e inherentes a su naturaleza y funciones de defensa: Inteligencia, equipamiento, comunicaciones o movilidad.

Recomendación
Implementar el curso de acción 2.

Reflexión final: El curso de acción más conveniente sería el primero, que deja fuera de las funciones de seguridad ciudadana a las fuerzas armadas. Sin embargo, la policía nacional civil no está en capacidad de desempeñar tales funciones contra las nuevas amenazas. De momento es necesaria la participación temporal de las fuerzas armadas.

NOTAS



[1]     Constitución Política de la República de Guatemala, Artículo 244.

[2]      Congreso de la República de Guatemala, Decreto 40-2000, acceso 21 de octubre de 2012,  http://www.sgp.gob.gt/PaginaWeb/Decretos2000/DG40-2000.pdf.

[3]     Lucía Damert y John Bailey, “Reforma policial y participación militar en el combate a la delincuencia. Análisis y desafíos para América Latina,” Revista Fuerzas Armadas y Sociedad no. 1 (2005), 133-52, acceso 22 de octubre 2012, http://www.fasoc.cl/files/articulo/ART43622189c08b8.pdf.

[4]     Arturo Contreras Polgati, “Estrategia cooperación y conflicto,” en Estrategia las viejas y nuevas amenazas (Chile: Mago Editores, 2007), 20.

[5]     Arturo Contreras Polgati, “Escenarios y dimensiones de la estrategia”, conferencia Lógica Estratégica, Colegio Interamericano de Defensa, Washington D.C., 15 de octubre 2012.

[6]     Perspectiva Militar, “Un enfoque a la seguridad, tres escenarios para 2014”, acceso 22 de octubre de 2012, http://perspectivamilitar.blogspot.com/2008/04/un-enfoque-la-seguridad-tres-escenarios.html.

[7]     Dina Fernandez, “De Xamán a Alasca,” El Periódico, 15 de octubre de 2012, (acceso 23 de octubre de 2012), http://www.elperiodico.com.gt/es/20121015/opinion/219227/.                                          Comisión para el Esclarecimiento histórico, “Caso de Xamán”, Guatemala, acceso 23 de octubre de 2012, http://shr.aaas.org/guatemala/ceh/mds/spanish/anexo1/vol1/no3.html.                                        R. Gonzalez y J.M. Castillo, “Capturados 12 soldados por muerte extrajudicial en Raxhujá” El Periódico 27 de junio de 2009, acceso http://www.elperiodico.com.gt/es/20090627/pais/105198.
[8]     Sofía Menchú, “Juramentan comisión para la reforma policial”, Noticias de Guatemala 20 de enero 2011, (acceso 23 de octubre 2012), http://noticias.com.gt/nacionales/20110120-juramentan-a-la-comision-para-la-reforma-policial.html

[9]     Douglas Kincaid  y Eduardo Gamarra, “Disordey Democracy: Redefining Public Security in America,” en Latin America in the World Economy, eds. Roberto Korzeniewicz y William C. Smith (USA: Praeger, 1996).

[10]    Comité Internacional de la Cruz Roja, “Uso de la fuerza y armas de fuego,” en Violencia y uso de la fuerza,(Ginebra: CICR, 2012), 50, acceso 22 de octubre de 2012, http://www.icrc.org/spa/assets/files/other/p0943.pdf.

[11]    Secretaría de la Defensa Nacional SEDENA, “Comité Internacional de la Cruz Roja”, acceso 22 de octubre 2012, http://www.sedena.gob.mx/index.php/derechos-humanos/actividades-coordinadas/actividades-con-organismos-internacionales/8815-comite-internacional-de-la-cruz-roja-cicr.

[12]    Gobierno de Guatemala, “Comunicado 41-2012”, Departamento de prensa 2 de octubre 2012, (acceso 23 de octubre 2012), http://www.mindef.mil.gt/noticias/PDF/comunicados/2012/Comunicado%20de%20Prensa%20No.%2041-2012.pdf .

[13]     Miguel Ballesteros Martín, El papel de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorismo internacional, ”Boletín Elcano 84”, acceso 23 de octubre 2012, http://ribei.org/1045/1/ARI-91-2006-E.pdf. 

[14]    Comité Internacional de la Cruz Roja, “Servir y proteger”, Ginebra, 1998, 160, acceso 23 de octubre 2012, http://www.icrc.org/spa/assets/files/other/icrc_003_0698.pdf

19 de octubre de 2013

Estudio de país

Hoy se publicó una artículo de Carlos Alberto Montaner en donde presenta una guía recomendable para analizar un Estado y su disposición para lograr su estabilidad y desarrollo.

Del artículo se presenta un mapa conceptual para orientar el estudio. De este esquema puede construirse la fase de diagnóstico de un planeamiento estratégico en su nivel político o político-estratégico.

Básicamente, Montaner plantea cinco preguntas sobre el Estado o región a estudiar:

¿Qué capacidades tiene?
¿Cómo se prepara para lograr sus objetivos de estabilidad, seguridad y desarrollo?
¿Cómo compite?
¿Cuál es su nivel de corrupción?
¿Cuál es su nivel de desarrollo y estabilidad?
¿En qué estado de gobernanza y corrupción se encuentra?

Lo más valioso es que, para responder a estas preguntas, Montaner recomienda a reconocidas entidades mundiales que publican índices donde se proporcionan datos para concluir en base a las interrogantes.

En el mapa conceptual se proporcionan los nombres de estos índices y la respectiva dirección electrónica. Además el artículo (que se incluye al final de esta entrada) describe estas herramientas web en el marco de una narración entretenida.

Mapa conceptual


Descargue el mapa conceptual aquí en PDF



El mapa conceptual  está elaborado con CmapTools (descargar)
Si alguien desea el mapa conceptual en formato CmapTools, solicítelo en los comentarios de esta entrada indicando a qué dirección desea recibirlo.

A continuación el artículo

Opinión


Para educar a Maquiavelo

Carlos Alberto Montaner

Supongamos que científicos italianos descubren muestras del ADN de Nicolás Maquiavelo –brillante florentino que viviera entre los siglos XV y XVI– y deciden clonarlo, aunque antes deberán enseñarle los secretos del siglo XXI.

Maquiavelo no era un canalla inmoral; solo intentó establecer ciertos límites a la autoridad para lograr la estabilidad de la República y la felicidad de los súbditos.

¿Cómo formarlo hoy? Deciden educarlo mediante los índices más acreditados. Nada de chácharas marxistas ni vecinas al colectivismo estatista. Eligen seis índices localizables en Internet.

El primero: Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Aparecen las naciones más desarrolladas y estables, según su longevidad, salud y educación. Como Maquiavelo es muy sagaz, advertirá que las 25 naciones más desarrolladas son democracias donde el aparato productivo está en manos de la sociedad civil. Funcionan con las normas económicas del mercado y están sujetas por reglas estatales razonables. Estas naciones cuentan con un tejido empresarial denso y tecnológicamente avanzado. Maquiavelo descubre también que la riqueza solo germina en las empresas.

¿Cómo prosperaron? Maquiavelo lee el segundo índice: Doing Business del Banco Mundial. Clasifica las facilidades o dificultades de 185 países para crear empresas y hacer negocios acorde a diez variables que incluyen desde el costo de la energía, hasta el peso de los impuestos o el tiempo tomado para iniciar la actividad. Ahí aparecen los 25 sospechosos de siempre.

Pero ¿cómo compiten? The Global Competitiveness Index, del World Economic Forum, lo explica: La competitividad descansa en 11 pilares: instituciones; infraestructuras; estabilidad macroeconómica; salud y educación infantil; educación superior y adiestramiento de los trabajadores; flexibilidad del mercado laboral; desarrollo financiero y acceso al crédito; privilegiar el desarrollo tecnológico; tamaño del mercado; refinamiento empresarial; innovación.

¿Por qué estos 25 países son, simultáneamente, los más avanzados, indaga Maquiavelo? Lo señala Innovation Capacity Index, dirigido por el economista chileno Augusto López-Claro. Para ello contemplan cinco variables: capital humano; gobernanza y corrupción; manejo macroeconómico; calidad de las regulaciones; equidad de género o incorporación femenina al trabajo.

Maquiavelo advierte las palabras “gobernanza y corrupción”. Va al Índice de Estado de Derecho del The World Justice Project: anuario con diez factores y 49 subfactores sobre calidad del Estado de Derecho. Contempla tres elementos básicos: rendición de cuentas del Gobierno; leyes claras y estables con protección real de los derechos individuales, promulgadas por un poder Legislativo competente; acceso a jueces justos, bien instruidos y honorables. Sin justicia, no hay desarrollo sostenible.

¿Y la corrupción? Esa es la termita que devasta los fundamentos de la convivencia. Para conocerla, Maquiavelo va al Índice de Corrupción de Transparency International. Es el menos objetivo, porque la corrupción es opaca por naturaleza. Quienes la practican tratan de borrar sus huellas.

Cuando termina, Maquiavelo conversa con sus genetistas. No escribirá otro tratado. ¿Para qué, si todo ya fue publicado? Lo que hay que hacer es conectarse a la red.

Guatemala, sábado 19 de octubre de 2013

Publicado en ElPeriódico

4 de mayo de 2013

Guatemala en el SICA, puntos relevantes

Afirmaciones, Propuestas y peticiones de Guatemala en el SICA:

Afirmaciones:
Las remesas de los centroamericanos en EUA generan más ingreso de divisas a la región que las exportaciones, el turismo, la inversión extranjera directa, y la ayuda internacional.
El futuro de Centroamérica depende del futuro de Estados Unidos, y en cierta medida el de los Estados Unidos también depende de Centroamérica.
Apoyo manifiesto a la reforma migratoria integral en EUA.
Respaldo para que la República Dominicana se constituya en miembro pleno del Sistema de la Integración Centroamericana este año 2013.
Satisfacción por la nueva estrategia nacional de control de drogas de EUA.
El narcotráfico debes ser enfrentado también con desarrollo, educación y servicios de salud.
Sigue sobre la mesa el cuestionamiento al método global para enfrentar las drogas, que no ha dado el resultado deseado a través de los años.

Propuestas a nivel centroamericano:
Un pacto de empleo digno para reducir la migración a EUA.
Mejorar la infraestructura en carreteras, interconexión eléctrica, ferrocarriles, créditos, agilizar el paso por los puertos fronterizos, a través de la modernización tecnológica de las aduanas, facilitar los flujos migratorios, así como erradicar los obstáculos al comercio y las inversiones.
Invitación a participar en el “Investment Summit”, que Guatemala esta organizando para el 30 y el 31 de mayo 2013, durante el cual se busca presentar las oportunidades de inversión que ofrece Guatemala.
Erogar y recibir de EUA mas fondos para promover el desarrollo que para enfrentar el narcotráfico. Mejor sería enfrentar el lavado de dinero y el trafico de armas.


Peticiones:
Protección y asistencia a los migrantes en EUA.
Que se reafirme el compromiso con la integración, el comercio y las inversiones entre Centroamérica, el Caribe y los Estados Unidos.
Que EUA favorezca a centro américa sobre otras regiones, como Asia, y evitar que proyectos como la Asociación transpacifico perjudique el nivel de competitividad de los exportadores centroamericanos.
Estados Unidos y Centro América deben unirse en un compromiso para reducir la violencia en la región.

Leer discurso del Presidente de Guatemala aquí ←

1 de abril de 2013

Reforma de la Junta Interamericana de Defensa JID



INTRODUCCIÓN

El fin de la guerra fría marcó un hito importante en el rumbo de la historia mundial a finales del siglo XX. Desde entonces inició un proceso democratizador en Latinoamérica acompañado de una era de consolidación del poder civil sobre el militar, marco que dio paso a las relaciones civiles-militares actuales. Este proceso continúa en el hemisferio. En el ambiente político multilateral de la Organización de Estados Americanos (OEA) los funcionarios políticos actuales opinan que  la participación civil en la Junta Interamericana de Defensa (JID), organismo preponderantemente militar, no ha sido suficiente. Esto ha creado un panorama no muy claro en cuánto a la participación y aceptación  de la JID en ese alto organismo. Sin soslayar la diplomacia, hay un trasfondo ulterior de distanciamiento. De esa cuenta, analistas y académicos cuestionan la existencia de la JID, otros encuentran en la historia los motivos y otros proponen reformas para hacerla funcional. En la era de las relaciones civiles-militares el ambiente de la OEA no debería ser la excepción respecto al control civil.

Esta situación conlleva a plantear un problema cuya solución permita reactivar la funcionalidad de la JID, y que la OEA no pierda la asesoría profesional militar en la lucha contra las amenazas, considerando además, que el factor militar es empleado en la mayoría de países latinoamericanos cuando la capacidad de las fuerzas policiales es sobrepasada. Los cursos de acción propuestos fueron creados bajo los supuestos que exista voluntad política en el hemisferio y presupuesto para hacer la reforma necesaria incluyendo, una reforma profunda en la JID y su estatuto.

Este documento presenta las siguientes partes: Primero una descripción histórica del posicionamiento de la JID frente a la OEA, origen del distanciamiento. Se plantea el problema, los supuestos y los criterios de evaluación que rigen las opciones. Segundo: los cursos de acción a seguir con su impacto y calificación, para lo cual se diseñó una matriz de decisión que compara los componentes de cada opción. Tercero: Se comparan las opciones, que se resumen en equilibrar el número de civiles y militares en la JID o hacer una transformación donde la JID pase a depender completamente de la Secretaría de seguridad Multidimensional de la Secretaría General de la OEA. Cuarto: Las conclusiones orientan a recomendar que se modifique el estatuto vigente y que la JID sea transformada.

CUERPO PRINCIPAL
Temas clave y criterios:
La Junta Interamericana de Defensa (JID), fue creada en 1942 a instancias de los Estados Unidos de América (EUA) ante la necesidad de coordinar esfuerzos para la seguridad del continente americano durante la segunda guerra mundial[i]

Los países latinoamericanos respondieron cooperando en materia de seguridad y defensa hasta 1954, año en que según Klepak, terminó la política de “buen vecino” del Presidente Roosevelt[ii]. Ante el avance de un mundo bipolar, los EUA debían “asegurarse que líderes y partidos políticos favorables controlaran los gobiernos de la región”[iii]. EUA derrocaba gobiernos que consideraba blandos ante el comunismo[iv]. Si los gobiernos civiles de Latinoamérica no mantenían estrecha comunicación con EUA, la JID se empleaba para contactar directamente con las fuerzas armadas produciéndose golpes de estado militares[v]. De esta forma, la JID nunca estuvo subordinada a los órganos políticos de la OEA[vi].

El término de la guerra fría dio paso a un proceso democratizador en todo el hemisferio a finales del siglo XX. Como era lógico había una gran desconfianza por la política intervencionista estadounidense, agravada por la interpretación de EUA del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) con relación al tema de las islas Malvinas, Argentina en 1982[vii]. Ya en 1990 se cuestionaba  los fines y agenda de la JID por lo que la comunidad de la OEA creó el Comité de Seguridad Hemisférica.

De 1993 a 2005, la Asamblea General de la OEA emitió diferentes resoluciones orientadas  a evaluar su relación con la JID, su probable modernización y/o modificación de su estructura. Finalmente en 2006 se emitió el Estatuto de la JID en donde se le establece como una entidad de la OEA.

Paralelo a esto, desde el fin de la guerra fría, la atención se centró sobre el tema del control civil sobre las fuerzas armadas. Para 2006 había únicamente 6 ministros de defensa militares en América Latina[viii].

La tendencia llegó a la OEA donde los funcionarios políticos, empezaron a limitar el margen de acción de la JID en temas regionales, minimizando su utilidad, con la intención de colocarla bajo control civil, dado su antecedente histórico de manejar asuntos regionales fuera de la esfera de la OEA[ix].

El estatuto de la JID de 2006, le concede autonomía técnica pero observando lo recomendado por la Asamblea General y por el Consejo Permanente de la OEA. Su propósito quedó definido en prestar servicios de asesoramiento técnico, consultivo y educativo en asuntos militares y de defensa[x].

Ya en 2012, el Dr Klepak analiza que la integración hemisférica no atraviesa su mejor momento en el marco de la OEA debido a que los estados miembros tienen diferencias de tipo ideológico, geográfico y hasta personales[xi]. Los países han formado bloques subregionales y construyen sus propios sistemas “más locales” aceptando participar en “pequeños esfuerzos” con la OEA[xii].

Diferentes programas y actividades que tienen alguna participación de la JID en cuanto a asesoría técnica, están coordinados por la Comisión de Seguridad Hemisférica del Consejo Permanente y por la Secretaría de Seguridad Multidimensional.

El embajador Abraham Stein, de la Secretaría de Seguridad Multidimensional, expresó el 29 de enero de 2013 durante una conferencia en el Colegio Interamericano de Defensa, que la JID fue creada en un ambiente diferente y que es difícil su adaptación a participar en una organización política multilateral, que generalmente se relaciona con asuntos de seguridad y casi nada de defensa. “Es importante que evolucione a un actuar moderno y que quiera hacerlo, pero debe cambiar sus paradigmas”. Agregó que la JID no está lista, puesto que no hay civiles integrando su propio consejo de representantes y que debe ser más adaptable a una organización política multilateral. Por el momento sólo se realizan reuniones de enlace.

Es evidente un grado de distanciamiento, descrito por los expertos y funcionarios arriba citados, entre políticos de la OEA y la JID. Esta situación mantiene plena vigencia a lo planteado por Cope en 2010 de que la OEA “no puede darse el lujo de perder su voz profesional en asuntos de defensa  y militares”[xiii]. Esto puede ocurrir si no se supera la situación actual.

En base a los puntos clave y criterios anteriores, y en el supuesto de que exista voluntad política para encontrar consensos que permitan a la JID participar en su papel de asesoría técnica en los campos que le compete, y en el supuesto que el presupuesto para su funcionamiento pueda mantenerse, se plantea el siguiente problema[xiv]: ¿Cómo reactivar la funcionalidad de la JID en un ambiente de distanciamiento con el entorno político (civil) multilateral de la OEA?

Criterios de evaluación: los curso de acción propuestos para resolver la problemática se basan en los criterios de evaluación siguientes: Funcionalidad, viabilidad y legalidad.

Opciones y cursos de acción: Impacto y calificación.

Curso de Acción 1: El Consejo Permanente de la OEA, promoverá a través de los canales y procedimientos vigentes, el nombramiento de funcionarios civiles y militares en proporción de 50% en el consejo de representantes de la JID para el próximo período, que incluya un presidente civil y un vicepresidente militar. Además, ampliar el ámbito de la JID para que conforme su misión y propósito vigentes en su estatuto, pueda asesorar técnicamente a todas las dependencias de la OEA cuya función tenga relación con procesos de orden militar y/o de defensa, con el fin de hacer funcional su marco de actuación dentro de la OEA incrementando la participación y control civil.

Impacto: La JID deja de percibirse como un ente con poca participación en los aspectos de Defensa y militares de la OEA involucrándose en otros doce departamentos y secretarías donde puede proporcionar asesoría técnica[xv]. Se equilibra la presencia de militares y civiles en el consejo de representantes de la JID mejorando las relaciones civiles militares.

Calificación: En el anexo “B”, la Matriz de decisión indica que los cursos de acción se evaluaron por sus componentes esenciales, asignando un porcentaje por preeminencia a cada uno. Al mismo tiempo, cada componente en base a su factibilidad, conducencia y aceptabilidad. Al complementar los resultados, el curso de acción No. 1 resultó 5.25% por debajo del curso de acción No. 2.

Curso de Acción 2: El Consejo Permanente de la OEA, promoverá a través de los canales y procedimientos vigentes, el cambio de nombre de la JID; la modificación de su estatuto para que proporcione asesoría técnica en materia de seguridad, además de asuntos de defensa y/o militares. La JID se transformará en una secretaría dependiente de la secretaría de seguridad multinacional, con un secretario civil y un subsecretario militar. La función de la JID se ampliará para para que asesore técnicamente a todas las dependencias de la OEA cuya función tenga relación con procesos de seguridad o defensa, con el fin de ampliar su funcionalidad dentro de la OEA. El Consejo de representantes, constituido en una nueva subsecretaría, estará integrado con 50% de militares y 50% de civiles.

Impacto: En este curso de acción la JID depende completamente de la secretaría de Seguridad Multidimensional. Se modifica el estatuto para asesorar en temas de seguridad – además de defensa – y se amplía su campo de acción mientras se fortalece el poder civil. Amplía su carácter asesor a los doce departamentos y secretarías mencionados en el curso de acción No. 1.

Calificación: Este curso de acción alcanza un 60% de la ponderación de todos los componentes deseables en ambas opciones, de igual forma en cuanto a la apreciación de su factibilidad, conducencia y aceptabilidad (Ver anexo “B”, Matriz de decisión). Supera en 5.25% al curso de acción 1, en concordancia con el problema, los supuestos y los criterios de evaluación planteados.

Persuasión.
Análisis comparativo de las opciones:
Dentro de las características comunes y positivas a los dos cursos de acción está el hecho de incluir 50% de civiles y militares en el consejo de representantes, esto ya sería viable y legal pues está contemplado en el estatuto de la JID, pero no se ha realizado. La mejora de la relación civil-militar que dará  el espacio que la JID necesita para asesorar técnicamente a doce entes entre departamentos, secciones y secretarías (actualmente sólo se relaciona con dos de ellos), es valorado por ambas opciones pero conviene más en el marco de la segunda opción, donde la JID pasa a depender de la Secretaría de Seguridad Multidimensional porque consolida el control civil. Las delegaciones continuarían integradas de la misma forma pero en una estructura diferente.

La opción 1 es débil con respecto a la 2 porque en la primera no cambia el estatuto. En la segunda opción, el estatuto es modificado para que la JID asesore técnicamente en cuestiones de seguridad además de los aspectos militares y de defensa tradicionales. La opción que mejor se adapta a la corriente democratizadora de control civil sobre el sector militar es la segunda. Es incoherente que los países realicen este proceso a nivel unilateral y que en la entidad hemisférica continúe un modelo distinto, que lo único que produce es distanciamiento, perdiéndose el aporte que el profesionalismo militar integrado del hemisferio pudiera darle a una organización política multilateral como la OEA. No se estima que el cambio de nombre de la JID pudiera tener un impacto psico-desmotivador en el sector militar y por el contrario ayudará a ubicar las nuevas funciones en su justa dimensión. Ambas opciones responden a los criterios de evaluación del problema.

Factores que determinan la decisión y las recomendaciones: Si no se reforma la JID corre el riesgo, como Cope lo ha advertido, de “ser desmantelada”. Por tanto es conducente fortalecer el poder civil de la OEA sobre la JID para mantener la buena relación civil-militar y la asesoría del profesionalismo militar en la problemática de seguridad hemisférica actual, además de los aspectos militares y de defensa.

Conclusiones:
La asesoría militar de la JID en la OEA está poco activa y en vías de finalizar. Es necesario acercar y dar mayor participación a los funcionarios civiles de esta organización política en la JID. La JID ya es una entidad de la OEA. Por tanto se recomienda implementar el curso de acción No. 2.

Efectos: Subsistencia de la JID. Fortalecimiento de las relaciones cívico militares en el ámbito político multilateral de la OEA. Asesoría técnica profesional militar en todas las áreas donde los aspectos de seguridad y/o defensa, influyan en el cumplimiento del propósito y funciones de la OEA.


[i]      John A Cope, “Reforma a la Junta Interamericana de Defensa”, Strategic Forum (Washington D.C.: Universidad Nacional de Defensa, 2010), 1, http://www.ndu.edu/inss/docuploaded/SF%20258_%20Spanish_Reforma%20a%20la%20Junta%20Interamericana%20de%20Defensa.pdf, consultado el 1 de febrero de 2013.

[ii]       Hal Klepak, “Evolución del sistema de seguridad interamericano”, Conferencia Colegio Interamericano de Defensa, Módulo: Situación hemisférica, Washington D.C. 24 de enero de 2013.

[iii]      Abraham F. Lowenthal, “De la hegemonía regional a las relaciones bilaterales complejas: Estados Unidos y América Latina a principios del siglo XXI”, Nueva Sociedad No. 206, (Argentina: 2006),  http://www.nuso.org/upload/articulos/3395_1.pdf, consultado el 1 de febrero de 2013.

[iv]      Hal Klepak, “Notas sobre el contexto hemisférico”, en Relaciones hemisféricas capítulo 5, Atlas comparativo de la defensa en América Latina y Caribe (Buenos Aires: RESDAL, 2012), 51, http://www.resdal.org/atlas/atlas12-05-relaciones-hemisfericas.pdf, consultado 1 de febrero de 2013.

[v]       Hal Klepak, “La Guerra fría”, conferencia Colegio Interamericano de Defensa, Módulo: Situación hemisférica, Washington D.C, 25 de enero de 2013.

[vi]      Cope, “Reforma a la Junta Interamericana de Defensa”, 2

[vii]     Klepak, “Notas sobre el contexto hemisférico”, 51.

[viii]     Carlos Barrachina y Juan Rial, “Los ministerios de Defensa en América Latina y las consecuencias de multidimensionalidad de las amenazas”, Resdal, 2006, http://www.resdal.org/producciones-miembros/art-barrachina-rial-ago06.pdf, consultado el 1 de febrero de 2013.

[ix]      Cope, “Reforma a la Junta Interamericana de Defensa”, 2.

[x]       Estatuto de la Junta Interamericana de Defensa parte considerativa, 15 de marzo de 2006, artículo 1,2, http://www.oas.org/36ag/espanol/doc_basico/estatutoJID_esp.pdf, consultado el 1 de febrero de 2013.

[xi]      Klepak, “Evolución del sistema de seguridad interamericano”, conferencia Colegio Interamericano de Defensa, Módulo: Situación hemisférica, Washington D.C, 24 de enero de 2013.

[xii]     Hal Klepak, “Notas sobre el contexto hemisférico”, 51.

[xiii]     Cope, “Reforma a la Junta Interamericana de Defensa”, 2.

[xiv]     Ver Anexo “A”, Delimitación del problema.

[xv]     Consejo Permanente de la OEA
Comisión de Seguridad Hemisférica.
Reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores.
El Comité consultivo de Defensa
Secretaría del comité interamericano contra el terrorismo, de la Secretaría de Seguridad Multidimensional
Departamento de seguridad pública, de la  Secretaría de seguridad Multinacional
y la Comisión de Seguridad Hemisférica, estos son: La Reunión de consulta de ministros de
Comité de coordinación del programa de cooperación del sistema interamericano.
Comité interamericano para la reducción de desastres naturales.
Sección de servicios de estructuración de la información.
Secretaría de la comisión interamericana de puertos.
Sección de análisis político y prospectiva.