27 de enero de 2008

Liderazgo Estratégico, Consideraciones




Resumen

Los fundamentos teóricos para el ejercicio del liderazgo estratégico como lo son: la capacidad de diálogo, el logro de consenso, capacidad de negociación, adaptarse al mundo globalizado, compartir información en vez de controlarla, actitud innovadora y pensamiento crítico, entre otros, tiende a revolucionar los esquemas tradicionales del perfil de un comandante militar.

El General estadounidense George C Marshall, concluyó que durante el ejercicio de su liderazgo estratégico durante la segunda guerra mundial, había experimentado el convertirse en un “soldado político”. Es un hecho que el liderazgo estratégico tiene vigencia y es necesaria su aplicación, pero ¿Cómo trasladar estos criterios y experiencia a un al ejército de un país cuya Constitución establece que debe ser apolítico? ¿Cómo debe interpretar el militar guatemalteco la sabia y valiosa aseveración del General G. C. Marshall? ¿Bajo qué circunstancias podrían los fundamentos teóricos del liderazgo estratégico afectar la disciplina en los niveles tácticos? o ¿Cómo evitar que un superior, en el ejercicio de su liderazgo estratégico, oriente sus acciones a obtener fines particulares en vez de perfeccionar los valores militares, asesorando adecuadamente al ente político de gobierno?

El liderazgo estratégico que ejerce el profesional militar en los niveles superiores, debe buscar el logro de los objetivos estratégicos trazados, actuando en beneficio de la cohesión y el desarrollo estratégico institucional sin involucrar intereses personales. Además es necesario determinar el nivel más adecuado para empezar a instruir a los comandantes de los niveles tácticos sobre los fundamentos teóricos del liderazgo estratégico.

Introducción

El liderazgo estratégico se ha aplicado desde la antigüedad. Tucídides, elogió el carisma de Pericles (495 A.C.) para dirigir, convencer y, en ocasiones, manipular. La toma de decisiones en el nivel estratégico requiere de gran capacidad intelectual, profesionalismo, facilidad de comunicación y gran sentido de tolerancia. Un líder estratégico debe poseer además una personalidad que le permita encajar en el marco del escenario donde se desenvuelve. Su sola presencia debe inspirar respeto y expectativa por ser escuchado.

Por aparte, en el contexto de la Defensa y Seguridad Nacional, un soldado necesita estar preparado táctica, física, psicológica e ideológicamente para cumplir misiones en condiciones naturales adversas y bajo circunstancias críticas, razonablemente aceptables en cuanto a recursos disponibles, sacrificando si es necesario la comodidad y el bienestar personal físico y emocional.

El ejercicio del liderazgo estratégico militar contribuye al logro de los objetivos estratégicos del ente político de gobierno, pero, dadas las características del ejercicio del liderazgo estratégico, es importante considerar aspectos ineludibles de disciplina y obediencia en los niveles tácticos y precauciones específicas en los niveles superiores.

Debe determinarse el nivel más apropiado para iniciar la formación de líderes estratégicos y tomar precauciones personales en los niveles superiores para asegurar que las actitudes y las decisiones sean en beneficio de la cohesión y el desarrollo estratégico institucional. Los principios del liderazgo estratégico no riñen con la disciplina militar. Por el contrario, fortalecen la toma de decisiones en beneficio de toda la institución.


Desarrollo Temático
Características del liderazgo estratégico

Para Salvador García, profesor de la universidad de Barcelona, los actuales contextos son de alta complejidad adaptativa, incertidumbre e hipercompetitividad. Las sociedades necesitan seguridad y facilidades para el desarrollo. Los líderes deben evolucionar de “ordenes y mando” a “facilitadores de procesos”.

Liderazgo militar es el arte de persuadir y dirigir a los subordinados de tal manera que se obtenga de ellos su colaboración leal y voluntaria a fin de cumplir la misión.

El liderazgo estratégico, al igual que el concepto anterior, es el arte de influir en sus hombres para que cumplan la misión; pero además, el liderazgo a este nivel debe tener capacidad de predecir, negociar, entender el mundo globalizado, habilidad para lograr consenso, analizar situaciones complejas, comunicar efectivamente, poseer adaptabilidad, autoconciencia y pensar en forma innovadora y crítica. Hacia finales de la segunda guerra mundial el General estadounidense Goerge C. Marshall se autodenominó en el ejercicio del liderazgo estratégico como un “soldado político”.


Este liderazgo ya no se ejerce exclusivamente hacia subordinados militares, sino que implica también la relación con funcionarios, representantes de entidades, agencias y con personas particulares, civiles todos ellos.

A nivel del liderazgo estratégico, un militar no debe preocuparse más por controlar la situación sino de compartir la información que posee. Expedir órdenes verbales o escritas y tomar decisiones rápidas se transforma en un proceso de persuasión, mantenimiento de diálogos abiertos, y análisis. Todo en un marco de tolerancia ausente de jerarquía alguna para con los funcionarios civiles.

La actitud del líder estratégico debe ser consolidada con una perspectiva personal flexible y no consagrada a la defensa de las propias ideas. Para ejercer un efectivo liderazgo estratégico se necesita educación y experiencia. El líder estratégico debe ser un oficial confiable, doctrinariamente competente, flexible, capaz de sentirse cómodo en un ambiente volátil, incierto, complejo y ambiguo. Para ello debe estar saturado de una soberbia competencia técnica y profesional, elevado logro intelectual y devoción incólume al deber.



¿Qué implicaciones podría tener en la disciplina del Ejército de Guatemala la frase “soldado político”?

Para el Coronel Michael Flowers del Ejército de Estados Unidos de América la formación del liderazgo estratégico debe impartirse desde los niveles menores de jerarquía dentro de la oficialidad.

Esta propuesta explica que el sistema educativo debe ser progresivo en todos los niveles del ejército pues una decisión táctica puede tener consecuencias estratégicas inmediatas.

La calificación del General Marshall de “soldado político” a un líder estratégico, no debe alarmar al militar amante de la disciplina y fiel a los valores de lealtad y obediencia. El líder militar estratégico debe ser un poseedor de habilidades políticas conjugadas con valores y virtudes militares, pero se trata de un oficial superior, es decir, que posee una madurez militar respaldada por al menos veinte años de servicio.

Los líderes en los niveles tácticos, no deben ignorar los principios de liderazgo estratégico, pero deben aplicar con mayor interés los más altos valores militares como lo son la disciplina, la obediencia y la lealtad.

No es que exista una contradicción, pero un líder en los niveles tácticos no puede “negociar” el cumplimiento de una orden, más si esta es dada dentro del marco de un estado de emergencia nacional.

Por aparte, el líder militar estratégico debe tener la precaución de no equivocar el sentido de la frase “soldado político” del General Marshall. Esto no tiene nada que ver con la política partidista.


Queda bien definido que La profesión militar tiene que ver con virtudes militares, la profesión política tiene que ver con intereses. La meta de la profesión militar es perfeccionar los valores militares; la meta de la profesión política – la mayoría de las veces – es perfeccionar métodos para obtener fines.

Un líder militar estratégico con actitud política capaz de negociar, dialogar, comunicar, escuchar y lograr consensos para la toma de decisiones estratégicas, será profesional en la medida que su lealtad sea fiel al ideal militar, al individuo, al ideal del buen soldado, a sus tradiciones militares y al espíritu de cuerpo de su unidad. Las lealtades de la política son transitorias y divisivas; las decisiones del líder militar estratégico son permanentes y tienden a la cohesión institucional.

Por ello la política partidista queda más allá del alcance de la competencia del liderazgo estratégico militar. El involucramiento de militares en activo en política partidista socava el profesionalismo, reduciendo la competencia profesional, dividiendo la profesión en contra de sí misma y sustituyendo los valores profesionales por valores ajenos.

En ese orden de ideas, el ejercicio del liderazgo estratégico puede aplicarse en toda su extensión e intensidad sin que se vea socavada la disciplina, la ética y la tradición militar. El líder estratégico comprende que sus subordinados en el nivel táctico obedecerán sin preguntar, pero él ya ha agotado todas las consideraciones para que cumplan su misión.

Bajo este argumento se puede arribar a la hipótesis siguiente: El liderazgo estratégico que ejerce el profesional militar en los niveles superiores, debe limitarse a buscar el logro de los objetivos estratégicos trazados, actuando en beneficio de la cohesión y el desarrollo estratégico institucional sin involucrar intereses personales.



Conclusiones

Si la fidelidad al ideal militar es la constante en la conducta de un líder estratégico militar, las decisiones que tome en el ejercicio de su liderazgo, no afectarán la disciplina y las cuestiones éticas militares tradicionales.

Existe un nivel intermedio en la profesión militar, hasta el cual, es necesaria la obediencia completa, sin dilación ni cuestionamientos. Un nivel en que hierve el cumplimiento del deber en la Defensa Nacional. Un nivel donde no hay espacio para consideraciones ni negociación ante las órdenes dadas, porque estas razones ya fueron estudiadas en el nivel del liderazgo estratégico.


Recomendaciones

Quedan dos problemas propuestos para investigación ¿Cuál es el nivel profesional militar – jerarquía, empleo y tiempo de servicio –, a partir del cual, debe impartirse la teoría del liderazgo estratégico?

¿Es posible que por la interrelación que líderes estratégicos militares mantienen con instituciones, muchas de ellas de carácter político, lleguen éstos a cambiar la búsqueda de la perfección de los valores militares por la perfección de métodos para obtener fines personales? Estos son temas que deben analizarse.

Bibliografía

Comando Superior de Educación del Ejército, (1995), Manual de don de mando militar, Guatemala, COSEDE

Flowers Michael. (2004),”Mejorando el Liderazgo Estratégico”, Military Review, sep-oct 2004, USA, 17-24.

García, Salvador. (2005), ¿Qué es la dirección por valores?, http://www.toptenms.com/archivos/128/descargas/Qu%C3%A9%20es%20la%20dpv.pdf
Huntington, Samuel P. (1995), “El soldado y el Estado”, Argentina, Grupo editor latinoamericano.

Cifuentes, I. (2007), Mentalidad Militar

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