29 de julio de 2008

Acción de los Cadetes el 2 de agosto de 1954



Monumento a los cadetes del 2 de agosto de 1954 en la Escuela Politécnica


En 1954 era Presidente de Guatemala el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, llamado “el soldado del pueblo” y quien había desempeñado un importante papel en la revolución de octubre de 1944. Era el segundo gobierno de la revolución.

Se vivía la época de la “guerra fría” que enfrentaba a las dos potencias mundiales de ese entonces: Rusia que intentaba exportar su sistema totalitario (comunismo) hacia el mundo y Estados Unidos de América que trataba de impedirlo.

La lucha era global. Los Estados Unidos urgían a los gobiernos americanos a no permitir en su política cualquier influencia marxista-leninista y Rusia trataba por diferentes medios de infiltrar dichas políticas. Rusia buscaba debilitar o dominar intereses estadounidenses y ellos los defendían a cualquier costo.

Las intervenciones de ambas potencias en los países eran de diverso orden, desde clandestinas operaciones, ayuda de diferente tipo para la lucha, soborno a políticos, imposiciones políticas y hasta descaradas invasiones en abierta violación a la soberanía de los países, que por lo regular estaban en vías de desarrollo y dependían de una u otra forma de las medidas que “recomendaban” cualquiera de las dos potencias.

El Presidente Arbenz Guzmán buscaba el bienestar de la población. Pero varias de sus opciones políticas parecían estar sustentadas en ideas de teóricos del marxismo-leninismo y afectaban intereses estadounidenses en Guatemala. Los Estados Unidos declararon abiertamente que Guatemala estaba bajo la amenaza comunista y que el gobierno de Arbenz facilitaba el camino hacia un régimen totalitario. Tanto Rusia como Estados Unidos, realizaron verdaderas campañas psicológicas donde hacía parecer que su respectiva ideología era la mejor para el bienestar común.

De esta forma, los Estados Unidos de América, promovieron una invasión desde Honduras para derrocar al Gobierno de Arbenz, encargando tal misión a un Coronel que había sido dado de baja del Ejército por indisciplina tiempo antes, llamado Carlos Castillo Armas.

Pero esta reseña histórica no pretende defender una u otra ideología; no pretende concluir si el gobierno del Presidente Arbenz seguía una política con orientación comunista; ni pretende condenar o justificar la intervención estadounidense.

En cambio, esta reseña histórica, pretende exaltar cómo la situación fue considerada por un grupo de cadetes de la Escuela Politécnica quienes por esa época se formaban para ser oficiales del Ejército de Guatemala; jóvenes militares que en su mente tenían claramente inculcados los conceptos de honor, lealtad, dignidad militar y soberanía; por tanto no comprendieron las razones políticas de un gobierno preocupado por las más pobres, de una potencia preocupada por preservar sus empresas comerciales en Guatemala y la más difícil de entender: el motivo por qué un militar – aunque de baja – se revelaba contra su propia patria traicionando los valores que ellos abrazaban en sus mentes y en sus corazones; y peor aún, ver un ejército que no hacía nada en medio de toda esta crisis política.

El 17 de junio de 1954, volantes lanzados desde un avión no identificado invitaban al pueblo de Guatemala a rebelarse contra el Gobierno del Presidente Arbenz. Al día siguiente, el 18 de junio, se supo de de una invasión por Chiquimula y Zacapa. En la Escuela Politécnica, los cadetes más antiguos dirigieron al Director y al Comandante de la Compañía, Coronel Ernesto Paiz Novales y mayor Rogelio Rosales, una solicitud que dejaría impresa en la historia el primer gesto heroico de la Compañía de caballeros cadetes del año 1954:

…”solicitamos del alto mando autorización para que seamos enviados al frente a combatir la invasión”…

El presidente Arbenz quien conociera la solicitud, satisfecho y orgulloso solamente comentaría que no era necesario el sacrificio de los jóvenes cadetes. El ejército sabría responder con honor a su compromiso.

Sin embargo crecía la tensión en las filas de los cadetes pues las noticias aseguraban que el ejército mantenía su cohesión y que la fuerza invasora (llamada “la liberación”) era rechazada. La noche del domingo 27 de junio de 1954 con desconcierto los cadetes se enteraron que el presidente Arbenz cedía ante la invasión y renunciaba. En el video que sigue del discurso que el Presidente Arbenz pronunció al momento de renunciar a la presidencia de Guatemala.

El video a continuación es una interesante documental sobre este tema. Nótese el contenido principalmente a partir de los dos minutos y 13 segundos de duración

Colocación de ofrenda floral, al fondo algunos de los cadetes que participaron en la acción del 2 de agosto de 1954 (foto del año 2005).

Lejos estaban los cadetes de comprender las circunstancias políticas de la crisis, tan solo se preguntaban por qué y cómo había sido esto posible. Si no hubo derrota ¿Qué había sucedido? ¿Por qué de pronto se derrumbara todo y el que era señalado como mercenario, traidor e invasor se alzaba con la victoria?

Hacia julio de 1954 era anunciado el nombramiento de un nuevo director: el Mayor Jorge Medina Corado. Los cadetes identificaban al Mayor Medina como uno de los jefes del ejército que se alió al invasor, según ellos, en clara violación profesional y constitucional. La situación en lugar de tranquilizarse se tornaba cada vez más tensa. Durante los descansos se dieron riñas entre cadetes y miembros de “la liberación”.

Un ex cadete que había causado baja por no adaptarse al régimen disciplinario y exigencia física, ahora era teniente en el ejército de liberación. El incidente en un prostíbulo donde los liberacionistas humillaron a un grupo de cadetes fue otro hecho que generó más resentimiento contra los miembros de “la liberación”, pero no la causa final de la acción de los cadetes.

Se obligó a la compañía de cadetes a rendir honores en el aeropuerto al supuesto caudillo de los invasores (Castillo Armas). Esto causó indignación en la compañía que no podía ser demostrada por el respeto a la misma disciplina militar. Conforme los incidentes siguieron dándose fue removido también de su cargo el Mayor Rosales, Comandante de la Cía. De Cadetes.

Se anunció que el 1 de agosto se celebraría un desfile para agradecer a los “liberadores” quienes serían condecorados al igual que varios miembros del ejército nacional. Nuevamente la compañía era obligada a asistir a una ceremonia denigrante para la institución armada. Sufrieron la vergüenza que a su paso por las calles el pueblo les gritaba “huecos” (modismo guatemalteco que significa: falta de valor).

Los cadetes se preguntaban: si los “liberacionistas” supuestamente habían vencido ¿Por qué se condecoraba a oficiales supuestamente vencidos? ¿Qué harían los oficiales del ejército nacional para ser merecedores de una condecoración por quienes los habían derrotado sin combatir?

La rabia y la frustración de los que asistieron a la comisión fueron contagiadas al resto de cadetes al retornar a la Escuela Politécnica (en la avenida de la Reforma) ante la impotencia de lavar la afrenta. “Lejos estaban de saber que un grupo de sus compañeros consumidos por la misma ansiedad e impotencia, habían mascullado en silencio desde hacía días una respuesta que limpiara el honor del ejército humillado y la dignidad de la patria atropellada y mancillada por la invasión”.

Desde finales de julio de 1954, un grupo de seis cadetes de la promoción 52 (cuarto año) se habían reunido en las aulas para analizar la situación. Eran el Sargento segundo René Santizo Corado, Cabo Francisco Barzanallana, Cabo Oscar Morales, Cadete Carlos Anderson Lima, Cadete Herbert Frener y Cadete Ricardo Cobar. Decidieron que atacarían las casas en que habitaban los miembros de la junta militar que sucedió a Arbenz. Necesitarían a 30 cadetes como mínimo; si tenían éxito regresarían a la Escuela Politécnica, si fallaban se irían a las montañas y luego al exilio. Había que buscar voluntarios de una manera discreta pero encontraron que casi toda la compañía compartía sus sentimientos.

El sorpresivo desfile del 1 de agosto precipitaba los hechos, más la noticia de que el ejército de liberación pernoctaría en el hospital Roosevelt. Esto hizo que el grupo tomara una precipitada pero firme decisión: Ahora o nunca. A la 1:30 AM del 2 de agosto de 1954 El Sargento Santizo, Anderson y Barzanallana capturaron al Director y subdirector. Cerca de 30 cadetes se movieron rápidamente y pronto controlaron la instalación y los oficiales fueron conducidos a la sala de banderas. El resto de la compañía dormía. El Sargento segundo Jorge Luis Araneda, a quien le faltaban 29 días para graduarse como oficial, escuchó el bullicio y movimiento inusual por lo que llamó al Sargento Santizo y preguntó qué pasaba. Santizo contestó: Mi sargento, atacaremos a “la liberación”. Ustedes se graduarán en un mes y sabemos que serán asignados a la presidencia, por ello no queremos perjudicarlos, no sabemos cómo va a terminar todo esto. ¿Llevará la compañía la bandera? Preguntó Araneda – sí mi sargento – fue la respuesta. – Sargento Santizo, yo soy el abanderado, a donde va la compañía va la bandera y a donde va la bandera voy yo –.



Sargento Segundo de Cadetes Jorge Luis Araneda
Y así, heroicamente se incorporan el Sargento Araneda , el Cabo de Cadetes Luis Antonio Bosch Castro, Lizardo Mazariegos y Erwin Ortiz Castillo a quienes faltaban 29 días para graduarse de oficiales. Las luces se encendieron, a los pocos minutos toda la compañía estaba formada y equipada para campaña.

El Sargento de cadetes René Santizo Corado convertido en sargento encargado y comandante de la compañía dijo a los cadetes la madrugada del 2 de agosto de 1954: “Durante casi tres meses hemos sido testigos de actos y actitudes que hieren profundamente el espíritu militar de la compañía. Nuestra patria ha sido invadida y contra nuestras esperanzas e ilusiones de ver a nuestra institución armada responder a la agresión a nuestro suelo, solamente hemos sabido de celebraciones y entregas que humillan a todo el ejército. Nosotros no podemos quedar al margen al ver mancillado el honor de la patria y la dignidad de nuestra institución. Y si nuestros superiores solamente han dado muestra de cobardía y de traición, nosotros lavaremos con nuestra propia sangre la afrenta recibida”.

Los planes habían nombrado a Barzanallana como Comandante del primer pelotón, a Araneda como Comandante del segundo pelotón; a Mario Paiz del tercero. Al frente de la responsabilidad del fuego pesado de las ametralladoras .30 y .50 estaba el cabo Bosch, Erwin Ortiz y Pompilio Valdez. El Sargento Santizo además de comandante de la compañía accionaba una ametralladora .50”; sobre ellos recaía la responsabilidad de cubrir el perímetro del Hospital Roosevelt donde se encontraban los de “la liberación”.

Cuando el día comenzaba a mostrar tímidamente su rostro, un disparo de revolver 38 a cargo del Cadete Méndez Ruiz inició el fuego. El desigual combate había dado comienzo. Durante la acción murieron el Sargento Araneda, el Cabo Bosc y el cadete Carlos Enrique Hurtarte.

La información fluía y daba a los oficiales de la Base Militar de la Fuerza Aérea la dimensión de la urgencia de apoyo que los cadetes necesitaban, la relación era de 12 a 1 a favor de “la liberación” pero no se daban cuenta del todo por el intenso ataque politécnico; sin embargo la munición comenzaba a escasear. Estos oficiales y sus unidades sabían ya de la muerte del abanderado y de la caída del Cabo Bosch. Los niños del ejército estaban librando la batalla que ellos (el ejército) debieron librar. La vergüenza que aún otros cuerpos no querían aceptar, privó en los oficiales de la Base Militar de la Fuerza Aérea, que con sus comandantes al frente, decidieron comprometerse reforzando el ataque de los cadetes.

El alto mando había conocido del levantamiento casi a la misma hora que lo iniciaban, conocedores de la psicología del cadete, que responde a sus oficiales especialmente a aquellos que se identifican con él, designó al recién removido ex director y al ex comandante de la compañía para que negociaran con los cadetes y desistieran de su intención. El cadete Anderson indicó: “Mi coronel, la compañía está dispuesta a logar el objetivo de derrotar al invasor. Si esto no fuera posible la última bala estará reservada para nosotros mismos”.

Consultados respecto a los motivos indicaron: la ofensa de una invasión no repelida por el ejército. La afrenta de la existencia de dos ejércitos, uno de los cuales el nacional es el vencido. La humillación de ver a este rendido ante 150 soldados de fortuna.

Mientras una comisión de cadetes retornaba de casa presidencial de pactar con el coronel Castillo Armas, la compañía daba el asalto final a las 1700 horas del 2 de agosto de 1954, unidades del ejército nacional habían llegado desde temprano pero tenían órdenes de no intervenir a excepción de la base militar la Aurora, que decidieron comprometerse. Castillo Armas ordenó a “la liberación” que se rindiera ante la compañía de cadetes con quienes hizo un acuerdo. Luego los cadetes retornaron a la Escuela.

Castillo Armas violó los acuerdos pactados pues ordenó cerrar la Escuela en vísperas de su 81 aniversario. La compañía recibió órdenes de prepararse para un día de campo que en realidad terminó en cárceles de Antigua Guatemala y Chimaltenango. A los cadetes que consideraron menos peligrosos los dejaron en la Escuela. Ya unos días antes el mayor Mario Sánchez, alertaría a un grupo de cadetes de la intención de responsabilizarlos de los hechos, por consiguiente algunos desertaron y huyeron. Muchas personas incluyendo a Castillo Armas quisieron dar un tinte político al acto heroico de los cadetes, se dijo que el movimiento fue promovido con el interés del reinstalar el comunismo influyendo en algunos cadetes para que tomaran las armas. Pero el sentimiento de profunda lealtad, patriotismo y honor por el que actuaron los cadetes se ha presentado pocas veces en la historia de los ejército.



Sepelio de los cadetes fallecidos en la acción del 2 de agosto de 1954


Mimbros de "la liberación"
Fuente y fotografías:
Carlos Enrique Wer, En Guatemala los héroes tienen quince años, Marprin, 1993.
En el siguientes video, a partir de los 3 minutos y 30 segundos de duración, se encuentra una dramatización de la situación política en 1954.

19 comentarios:

  1. Alejandro Monzón. Soy hijo de un militar de carrera egresado de la Escuela Politécnica (CC 484, promoción 25), fiel a su juramento de sostener la constitución y el gobierno emanado de la misma, que era el de Jacobo Arbenz, se mantuvo en su puesto, mientras Arbenz sorpresivamente renunciaba, sin tomar en cuenta que ponía en riesgo la vida de sus subordinados, como fue el caso de mi padre, quien salvó casi de milagro su vida y moriría exiliado en México. Expreso mi opinión como hijo de esta persona y con profundo respeto al país de mis padres. El Ejército de Guatemala es una institución auténticamente nacional, fundada por los próceres liberales para mantener la Independencia, Instituciones y Honor del país. Los acontecimientos de 1954 deformaron en un sentido adverso el desarrollo de la nación guatemalteca. Situación, que en mi opinión finaliza con los acuerdos de paz, donde las partes sientan las bases para una paz duradera. En la Constitución del Estado de Guatemala y en esos acuerdos se fijan los alcances y misión de las Fuerzas Armadas de Guatemala. Como amigo que soy de esa querida tierra, sigo con interés la evolución de las instituciones, me parece que una de ellas ha cumplido escrupulosamente con lo pactado, al desmovilizar una buena parte de sus efectivos y profesionalizar profundamente al restante, el Ejército de Guatemala. Los conflictos armados dejan una cauda dolorosa de agravios, me consta, mi país México vivió su último gran conflicto interno entre 1926-29, en una cruenta guerra conocida como “Guerra Cristera”. Sería prolijo y fuera de lugar comentar los avatares de la misma, baste participarles que en mi juventud, recién egresado de la carrera de sociología, fui enviado a trabajar en el Estado de Colima en la Secretaría de la Reforma Agraria. Esta entidad federativa de México, fue una de los que vivió la violencia mas intensa. Un día esperaba un vehículo de transporte público y en una banca anexa se encontraban departiendo dos ancianos en forma risueña, de pronto ambos cambiaron de talante y uno de los dos dijo: “¡Ahí viene ese C… Cristero!” cuando la persona referida llegó al sitio, los tres ancianos se miraron con un viejo y profundo odio. Sus razones tendrían pero las diferencias persistían y sin embargo ¡Había pasado ya casi 50 años del fin del conflicto! Pensé “Eso dejan las guerras civiles”. Los imagine en sus bandos combatiendo jóvenes. Recordé al joven de 13 años fusilado atrás de la catedral de Colima por el increíble delito de gritar ¡Viva Cristo Rey! ¿Cuántos años pasaran antes de que se cierren las heridas del conflicto armado en Guatemala? No lo sé, en Colima, se cerraron con la partida de la generación que combatió en el conflicto y sus hijos. Hay que construir sobre lo construido, el Ejercito de Guatemala, fue plantado por los hombres de la Revolución de 1871, refrendada por los jóvenes militares del 20 de octubre como mi padre y los cadetes de la gesta del 2 de agosto de 1954, el paso marcial de los jóvenes cadetes de la Gloriosa y Centenaria Escuela Politécnica, debería hacer recordar que existieron épocas donde grandes hombres quisieron engrandecer a la patria, como decía el ilustre poeta Ismael Cerna en el responso ante la tumba de Barrios. Debería haber más hombres como Cerna.

    Alejandro Monzón, México

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  2. No conocía esta historia :-( ... cada vez me enojo más contra la educación preuniversitaria de Guatemala que no se preocupan por enseñarnos nuestro pasado.

    En realidad nunca supe nada de nuestro ejercito, luego supe todas las atrocidades, y ahora por lo menos ya conozco algo, aunque sea único, por lo cual sentirme orgulloso de él. :-D ... debo decirlo, es algo muy valioso, me parecía muy muy triste pensar que nuestro ejército había sido apático y una gran bestia torpe dirigida por cualquier oligarquía o gobierno, en vez de defender al pueblo y a Guatemala como estado (fallido o no) a lo largo de nuestra historia ... gracias por postear esto :-) ... a pesar de que es triste nuestro pasado, me alegra saber que hubieron mas de algunos destellos de valentía y lealtad a mi Guatemala :-) ...

    saludos..

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  3. Que pudo decir: me ha gustado la dosis de historia recibida hoy, la acción de los cadetes del 2 de agosto para mi era desconocida...

    No quiero tocar temas con respecto a la invasión sustentada por EEUU y traidores de el honor patriotico, pues mi opinión personal es que EEUU no es libre porque no deja ser libres a los demás pueblos del mundo.

    Pero la acción de los cadetes fue indudablemente heroica y un completo acto de lealtad a la nación que muchos no demostraron en su momento.

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  4. Soy sobrino de uno de los heroicos cadetes e hijo de quien en ese entonces fuera el ayudante del Ministro de la Defensa, ambos participaron en la gesta del 2 de Agosto del 54. Practicamente creci en el seno de una familia amante de sus raices patrioticas que año con año al principio en las sombras y despues con gloria celebraba tan digna y heroica gesta de Honor y Libertad.
    Ojala las nuevas generaciones aprendieran un poco las enseñanzas que nos dejaron nuestros antepasados quienes por Honor a su juramento liberaron a nuestra patria de una cobarde invasion. Lamentablemente no se gano la guerra politica y aun mi amada patria esta bajo el ojo prepotente de los Estados Unidos sin embargo nuestros heroes se apegaron a la letra de nuestro himno nacional. "Si mañana tu suelo sagrado lo amenaza invasion extranjera, libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamara".

    Ricardo F. Cobar

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  5. Bendito sea Dios, mi Teniente Coronel, porque puedo decir que a mis escasos 21 años he tenido la oportunidad de conocer ésta historia de boca de uno de sus protagonistas(hace algunos años); desde ese entonces para mi cada 2 de agosto es el día en que se celebra el verdadero patriotismo, identidad nacional y nacionalismo que no sólo deben de ser cualidades de un buen oficial sino de cualquier ciudadano.
    Es un gusto para mí saber que hombres como éstos ex-cadetes aún existen dentro de la institución armada y fuera de ella.

    Saludos, y que vivan los valores como los que el día de mañana celebraremos.

    Carlos Quiroa

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  6. Felicito por tan interesante reportaje. Soy un orgulloso padre de un Caballero Cadete de la Gloriosa y Centenaria Escuela Politécnica.

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  7. Soy un orgulloso padre de un Caballero Cadete y con esta historia, me siento mas orgulloso aún. Gracias por compartirla en forma tan profesional. Dios bendiga a Guatemala y a la Gloriosa y Centeneria Escuela Politécnica.

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  8. Señoras y Señores es un Orgullo ser Guatemalteco y que viva la GLORIOSA ESCUELA POLITECNICA.

    Lo unico es que ciertos paises no deberian de meterse para molestar la dictadura en otros paises cuando hay un buen presidente como lo tuvimos ( Arbenz Guzman ) le agradecemos a Dios por haber tenido un Presidente como el y esperamos volver a tener mas presidentes Militares pues solo ellos puedes arreglar esta situacion que esta viviendo Nuestro Adorado Pais.

    QUE VIVA EL REGIMEN MILITAR!!!!!!!!
    Pues desde que hicieron la reduccion del ejercito la situacion guatemalteca a ido enpeorando a gran velocidad....

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  9. Nieto de un heroico cadete de tercer ano en la epoca, mi abuelo fue herido en estos combates cuando una bala rozo su oreja, pero siguio peleando hasta que cesaron los enfrentamientos. Defendieron a la constitucion contra una invasion extranjera. Verdaderos Heroes.

    Osorio

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  10. podemos asegurar que Arbenz no era comunista. Entonces, ¿por qué el señalamiento?

    Columna de Danilo Parrinelo en Diario el Periódico, 31 de octubre de 2008

    En octubre se habla y se escribe de la Revolución del 44, se hace memoria de los héroes y los líderes de dicha gesta cívico-militar; sin embargo, con el paso del tiempo se tergiversan los acontecimientos, se crean mitos, y los jóvenes se desorientan. Hay gente repitiendo que el coronel Jacobo Arbenz era comunista. Eso es falso.

    Recordemos quién era Arbenz: en octubre del 44, miembro de la “Junta Revolucionaria de Gobierno”, junto al ciudadano Jorge Toriello y al mayor Francisco Arana; en 1950, Presidente constitucional electo con el 63.93 por ciento de los votos en las elecciones de ese año; Arbenz era egresado de la Escuela Politécnica, hijo de una familia de clase media, casado con una aristócrata salvadoreña, con gustos y aficiones refinadas como jugar polo, deporte de millonarios, y finalmente propietario de una gran finca, “El Cajón”, en la costa sur del país.

    Entendiendo al comunismo según la doctrina de Marx y Engels, que desarrollaron Lenin, Stalin y sucesores en la ex Unión Soviética –que interpreta la historia como lucha de clases regida por el materialismo dialéctico, que conduciría a la dictadura del proletariado, luego a una sociedad sin clases ni propiedad privada de los medios de producción, y finalmente a la desaparición del Estado– podemos asegurar que Arbenz no era comunista. Entonces, ¿por qué el señalamiento? Por su plan de gobierno, que buscaba la independencia política y económica de Guatemala, ideales adelantados a su época, que le hicieron chocar con los intereses conservadores nacionales y norteamericanos. Su plan de Reforma Agraria amenazaba al más grande latifundio, la “United Fruit Company” (UFCO); la hidroeléctrica “Jurún-Marinalá” rompería el monopolio de la “Electric Bond and Share”; la construcción de la carretera al Atlántico y puerto Santo Tomás afectaba a la UFCO y la “Internacional Railways of Central America” (IRCA). Todo ello sin nacionalizaciones, sin partido único, sin dictadura del proletariado. No obstante, es necesario situarse en los años 50: eran los años de la guerra fría; Eisenhower gobernaba en Estados Unidos; el director de la CIA era Allen Dulles, hermano del Secretario de Estado y abogado de la UFCO, John Foster Dulles. Todo lo anterior hacía inevitable la intervención norteamericana. Se alega que en el gobierno de Arbenz hubo comunistas; sí, sí los hubo, igual con Portillo, con Berger y hoy también. Si en el 54 Kennedy hubiera gobernado Estados Unidos, todo hubiera sido diferente y Arbenz no sería “comunista

    VINICIO GUERRA
    Eso se llama, tener una visión reduccionista de la historia.

    Prácticamente ningún "líder" llamado comunista, ha sido comunista de verdad, según el termino entendido desde Marx.

    Eso no significa que no hayan sido, en sus hechos, no ya partidarios, si no, manipuladores de las circunastancias. Obviamente, ideal hubiera sido que se luchara contra esos latifundios trasnacionales, pero, ¿por que tuvo que correr sangre de guatemaltecos que con su trabajo habian construido fincas, que como la de Arbenz, eran enormes, sin menoscabo de los intereses nacionales? esa es la culpa de Arbenz y su camarilla, la culpa que tiene y tendrá, hagan lo que hagan por retorcer la historia sus partidarios, que con oscuros intereses y no en honor a la verdad, solo lo exaltan, sin ver todo el panorama.

    Para Guatemala, ni la imposición gringa, ni las mentiras históricas, solo la verdad nos hará ser en verdad poseedores de una identidad autentica y completa.

    PELLECER
    Tal vez Arbenz no., pero remóntese a esa época post guerra mundial – o se era pro gringo o rojo. Y en el DAN (Departamento Agrícola Nacional) por ejemplo, hasta oficina tenia ahí el che Guevara. En las esquinas de las calles se daba arroz, azúcar, etc. al estilo que después se da ahora en Cuba. A las 5 de mañana se cantaba...Arriba trabajadores, arriba lucha social, viva viva el ejército rojo, viva viva la internacional.... mannpellecer@yahoo.com

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  11. Arbenz si era comunista.

    Columna de Lionel Sisniega Otero en Diadio El Periódico, 5 de noviembre de 2008

    El secretario general del PGT, José Manuel Fortuna, refiriéndose a Jacobo Arbenz dijo: “Yo habilité una célula para que él pudiera militar en el partido, sin que se dieran cuenta los demás; iba a ser un militante especial, digamos, secreto”. Tomado de Fortuny; un comunista guatemalteco, por Marco Antonio Flores.

    ¿Quedará duda?
    Jacobo no era un hombre acaudalado. Sí era graduado de la Escuela Politécnica, en la cual fue un muy buen estudiante. Montaba a caballo y por ello formó parte del equipo de polo, utilizando la caballada magnífica que tenía el Ejército. Yo fui miembro de la Selección Nacional de Hipismo en 1950, utilizando esa misma caballada, sin que pagara ni un centavo, pero no fui miembro del equipo de polo, luego que supe del tremendo accidente que por poco le cuesta un ojo a un distinguido amigo, también miembro del Club Hípico.

    Jacobo fue dado de baja del Ejército, él no solicitó su baja. María Villanova estudiaba en Las Ursulinas, en California, EE.UU.; fue “dada de baja” por sus ideas, regresando a El Salvador. Ella organizó una huelga contra el negocio de su padre, que por poco lo lleva a la quiebra, por lo que fue enviada a vivir con una pariente a Guatemala, donde conoció y se casó con Jacobo Arbenz Guzmán.

    Cuando se habla del 20 de octubre, no sé por qué nunca se habla con los autores, sino que siempre se hace refocilándolo con quienes no estuvieron, o a quienes les contaron, o los derrotados o sus herederos y, algunos bien intencionados pero mal informados.

    Jacobo no es mencionado por ninguno de los autores del golpe militar: coronel Manuel de J. Pérez, coronel José León Imeri Quiñónez, coronel Ricardo Pinto Recinos, y muchos más, pero para mayor información, puede buscarse el libro Vivencias de la revolución del 20 de octubre de 1944, editado por Editorial Serviprensa Centroamericana.

    ¡Sí, sí era!, y además, autorizó la organización y el funcionamiento del partido comunista.
    El comunista de esa época, Carlos Manuel Pellecer, revela sin subterfugios la conexión de Moscú y Guatemala: “Jacobo, no quiso dejar sin complacer a su entrañable amigo, José Manuel Fortuny, quien entonces ya había pedido la legalización del PGT, y la pidió para complacencia de Alejandro Severo Aguirre, enviado del partido comunista cubano.

    La gloria para Aguirre y para los comunistas cubanos, debió ser, dejar fundado en Guatemala un partido ortodoxo súbdito de Moscú”. (Tomado del libro Arbenz y Yo, de Carlos Manuel Pellecer, miembro de la sección marxista).

    Napoleón Bonaparte dijo: “En toda revolución hay dos clases de personas: las que la hacen y las que se aprovechan de ella”.

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  12. Realmente no importa que el expresidente Arbenz haya sido comunista ps... fue Unos de LOS MEJORES PRESIDENTES QUE HAYA TENIDO NUESTRO ADORADO PAIS.. no creeen??? QUE VIVA EL REGIMEN MILITAR!!!!!!!!!!!!!!

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  13. Más vale tarde que nunca!
    Que agradable es ver que en una instalación militar como lo es la Escuela Politécnica
    Tenga un monumento conmemorando la gesta de la compañía de caballeros cadetes del 2 de Agosto de 1954
    Acción que siempre fue reconocida a medias o en el anonimato. ¿Me pregunto qué motivo este reconocimiento medio siglo después?
    Es una satisfacción personal ver que prevaleció la decencia y la pulcritud de nuestros jóvenes. Guatemala siempre ha tenido un tesoro en nuestra juventud.
    Para entender la gesta. La historia moderna de Guatemala.
    1954 es un punto de partida elemental en el contexto puramente analítico que conlleva conocer el pasado entender el presente y posiblemente hasta predecir en alguna medida acertada el futuro de nuestra gente y de nuestro país.
    El movimiento militar del 2 de Agosto no tuvo motivación política en el sentido de apoyar a ninguna de las corrientes de Izquierda o derecha dentro de las filas castrenses, a esta conclusión se puede llegar por pura lógica como lo son: la inacción de todos los comandos militares durante el alzamiento (con excepción de la FAG) La ausencia de intento de remoción y posterior fusilamiento del alto mando Liberacionista.
    Guatemala cayo victima de la intolerancia de la época personificada en la guerra fría , ideologías foráneas: Capitalismo y/o Comunismo ambas usaron la táctica de Dividir y Vencer en todo el globo terráqueo.
    ¿Cual? hubiera sido Guatemala sin los acontecimientos de 1954 ¿existió la posibilidad de que Guatemala se mantuviera al margen de la guerra fría? O simple y sencillamente caímos en ella por pura chambonada.
    ¿Se hubieran divido las fuerzas armadas sin el crimen en contra de la persona del Coronel Francisco Javier Arana?
    Los caballeros cadetes de ese entonces eran ajenos a todos estos aconteceres domésticos e internacionales.
    Lamentablemente he sido testigo ocular de los atropellos cometidos en contra de miembros de la compañía de caballeros cadetes de 1954 por su participación en la gesta y posteriormente por sus ideales y convicciones injusticias como : termino de carreras militares prominentes ,tortura, secuestro, asesinato ,exilio forzado/voluntario , persecución política / penal y traición en su expresión mas cobarde.
    Cumplir con el deber a veces no está en el mejor de los intereses del individuo es aquí donde encajan las acciones del sacrificio y la lealtad y la combinación de estos elementos es la Virtud.
    Me cabe con mucha honra ser testigo también de que los miembros de la compañía de caballeros cadetes de 1954 nunca tuvieron sus manos manchadas de sangre inocente.
    Este es el legado que nos dejo la gallarda compañía de caballeros cadetes de 1954.

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  14. Falleció Carlos Wer. Ayer 14 de marzo a las 21:00 horas, falleció en Cuba Carlos Enrique Wer, cadete héroe de la gesta del 2 de agosto de 1954. Autor del libro "En Guatemala los héroes tienen 15 años". Se encontraba en actividades académicas, sufrió un paro cardíaco

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  15. Que alegria saber que todavia se mantiene viva la historia que escribieron nuestros antepasados al pasar aquel portalon de acero como lo dijo en su ultimo discurso mi padre quien en vida fuera el Coronel De Infanteria y Lic.Jose Pablo Coronado Robles sigan manteniendo esta pagina de oro de la historia de guatemala viva un abrazo para todos uds y que viva siempre mi Guatemala Bendita.

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  16. Que alegria saber que todavia se mantiene viva la historia que escribieron nuestros antepasados al pasar aquel portalon de acero como lo dijo en su ultimo discurso mi padre quien en vida fuera el Coronel De Infanteria y Lic.Jose Pablo Coronado Robles sigan manteniendo esta pagina de oro de la historia de guatemala viva un abrazo para todos uds y que viva siempre mi Guatemala Bendita.

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  17. Soy sobrino del abanderado cadete Araneda Castillo quien muriera en el sitio heroico del 2 de Agosto en el Hospital Roosevelt. Los jovenes cadetes practicamente derrotaron al "ejercito" de la liberacion para despues ser traicionados por los jefes militares y el cura Rossel que vendieron la Patria

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  18. Mi papá fue el responsable de tomar la TGW. Crecí escuchando anécdotas deol 2 de agosto. El ejército, como toda institución, siempre ha tenido elementos dignos, honrados y amantes del honor patrio.

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  19. El ejército, como cualquier otra institución, siempre ha tenido elementos dignos. Mi padre fue el responsable de tomar la TGW, el 2 de agosto. Crecí escuchando anécdotas de lo vivido por ese grupo de agerridos cadetes.

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