19 de noviembre de 2009

Cumplimiento de Acuerdos de Paz por parte del Ejército de Guatemala

El 9 de noviembre de 2009 el Consejo Nacional para el Cumplimiento de los Acuerdos de Paz (CNAP) organizó el Foro " El cumplimiento de los Acuerdos de Paz por parte del Ejército de Guatemala".


"El Ejército de Guatemala ha cumplido con el país
antes de la firma de los Acuerdos de Paz,
al firmarse los mismos,
durante el período inmediato posterior,
y continúa ahora y lo hará por siempre."
Vicealmirante José A. Lemus G.


A continuación la transcripción del tema presentado por el Vicealmirante José Antonio Lemus Guzmán, Comandante de la Marina de la Defensa Nacional.

Los integrantes del Ejército de Guatemala son ciudadanos guatemaltecos, hombres y mujeres que van de edades de los 18 años a 24 años en la tropa, de 18 a 65 años en el nivel de personal administrativo y de 18 a 55 en el cuerpo de oficiales. El único que escapa a estos rangos es el Comandante General del Ejército.

¿Quiénes somos?
En todos los grados de la escala jerárquica somos una muestra representativa de la población multilingüe, pluricultural y multiétnica, con un sentido de unidad en derredor de Guatemala.

Presento hoy la tesis que el Ejército de Guatemala ha cumplido con los acuerdos de Paz, antes, durante y después de la firma oficial el 29 de diciembre de 1996.

1. CUMPLIMIENTO ANTES DE LA FIRMA DE DICIEMBRE 96

Debemos determinar cuándo inicia el proceso de paz. Tomaremos la firma del Acuerdo Marco para la búsqueda de la Paz por Medios Políticos como punto de partida.

Antes de este hito, el Ejército, como parte del Estado, acompañó el proceso de las negociaciones previas con la visión de encontrar una salida a la situación existente, ya que en el
considerando 1, Acuerdo Marco cito: “las fuerzas políticas y los diversos sectores que conforman la sociedad guatemalteca se han manifestado por la consecución de la paz, la democracia y la justicia social”.

Es así como se cumple de inicio y en forma simultánea con uno de los puntos acordados:
Cito el inciso “f" sobre "la subordinación de la función de las fuerzas armadas al poder civil.”
Ello aunado al inciso “d” referido a la eliminación para siempre de “…las asonadas y presiones militares y las acciones desestabilizadoras antidemocráticas” .

Es importante resaltar en este momento que ello era posible, al mantener el Ejército presente el estamento constitucional de apoliticidad, interpretando el mismo no desde el punto de vista simplista de la política partidista, sino de que la guerra es un asunto político, decidido por políticos y ejecutado por militares.

De ello emana, que debía la instancia política ser el decisor de la forma necesaria para poner fin al uso de las armas por parte de un grupo de ciudadanos como mecanismo para el logro de sus objetivos.

La subordinación al poder civil se materializó fehacientemente poco tiempo después durante el rompimiento constitucional, en época del Ingeniero Serrano Elías (1993), momento en el cual el Ejército no secundó esa ilegalidad.

El llamado Acuerdo Global sobre Derechos Humanos, de marzo del 94, en el cual se estableció, entre otros temas, que “la conscripción para el servicio militar obligatorio no debe ser forzada”, el Comandante General de turno ordenó y el Ejército cumplió con inmediatez, y fue más allá al iniciar el proceso de voluntariedad en la prestación de este servicio a la patria.

Una vez más se daba muestra de la subordinación a la autoridad constitucional depositaria del poder del pueblo. En este instante, personal de oficiales participaba en la mesa de discusión como parte del equipo negociador del Estado, muestra de la voluntad del gobierno de llegar a finalizar el proceso aún cuando diversos sectores se pronunciaban en contra de la beligerancia que se daba a la contraparte con ello.

Podemos afirmar que dentro del pensamiento militar de ese entonces: Primó el interés nacional, LA PAZ, por sobre muchas cosas.
Llega el momento del Cese al fuego.

El Ejército contribuyó y se imbuyó en el proceso que permitiría finalizar el uso de las armas como argumento, ello acompañado por la comunidad internacional, de la cual algunos de sus miembros veían con recelo al Ejército y aún dudaban de que se llegaría al final del camino.
Se ponía así término a las muertes violentas. Se soñaba con un mejor futuro. Como en toda lucha se cuestionaba si la sangre derramada había sido necesaria. La de nuestros compañeros estamos seguros que no fue un sacrificio en vano. Se cumplía un mandato constitucional y se luchó y se dejaba de hacerlo bajo el mando político de las autoridades democráticamente electas.
Una vez más, los miembros del Ejército cumplían no solo los acuerdos, antes que ello se cumplía la Carta Magna.

2. LA FIRMA DE LOS ACUERDOS


Fue el Ejército de Guatemala el garante de la seguridad ese 29 de diciembre de 1996, como todo día cualquiera pero con una carga adicional, no podía correr riesgo la vida de ninguno. Finalmente se llega al solemne momento de la firma y con ello se abrían las puertas a una nueva etapa en la vida nacional en la cual se vislumbraba un Ejército en condiciones diferentes a las vividas hasta ese momento.

Se sabía ya de todos aquellos puntos que afectarían su organización, presupuesto, normativas, y otras cosas más. Esto no fue obstáculo ni argumento para que el Ejército se apegara a lo acordado.
Nuevamente se cumplió.

3. LO INMEDIATO A LA FIRMA

Es necesario referirnos al Cronograma de los 90 días a partir del 15 de enero de 1997 y Otros cronogramas Es de resaltar que la redefinición de periodos para el cumplimiento de los Acuerdos se dio en cada cambio de Gobierno.

En el Marco del Acuerdo para el Reasentamiento de las Poblaciones Desarraigadas por el Enfrentamiento Armado se planteaba la Remoción de minas. Acá se pedía dar a Naciones Unidas información detallada sobre explosivos, minas y la existencia de campos minados.

No habiendo utilizado este tipo de artefacto, la tarea se circunscribía a la localización de explosivos no detonados que había en el terreno.
El comprometimiento institucional en esta materia fue más allá, incluso de lo nacional, al participar en misiones de este tipo como la MISIÓN DE ASISTENCIA PARA LA REMOCIÓN DE MINAS ANTIPERSONALES EN CENTROAMERICA (MARMINCA) en el ámbito de JID/OEA para el desminado humanitario en el hemisferio.

Tomamos ahora el Acuerdo sobre el Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática, con una diversidad de compromisos que abarcan la Seguridad Pública (término desaparecido en la actual Ley Marco de Seguridad), la Reformas Constitucionales, el Ejército, Información e Inteligencia, entre otros temas relacionados con el Organismo Ejecutivo.

Haciendo una revisión a estos compromisos encontramos que los compromisos 33 y 34 se refieren a la tenencia y portación de armas, sujeto a la ley respectiva que se encuentra en desarrollo y ante lo cual el Ejército cumple lo que le corresponde por medio de DIGECAM.

Los compromisos 35 a 37 se refieren a las funciones del Ejército dependiendo de la reforma constitucional sugerida. Ello fue puesto a votación así en su momento; el resultado no fue el esperado por las partes negociadoras ya que la población soberana optó por no hacer variaciones y por ello sigue vigente lo preceptuado en la Carta Magna.

El compromiso 38 se refiere a la Doctrina del Ejército para lo cual cito el prólogo del documento producido:
Esto “fue posible a través del proceso de construcción de consensos, el cual se matizó con elementos fundamentales como la tolerancia, la legalidad, la legitimidad y la transparencia, mediante una serie de eventos que fueron construyendo el andamiaje necesario para la concretización de este proyecto” que se presentó a la ciudadanía y a la Comunidad Internacional.

Más allá de cumplir este compromiso se elaboró con visión de futuro el Libro de la Defensa, compartiendo con la sociedad civil este documento cuya principal riqueza no estriba en el contenido del mismo, sino en el procedimiento seguido para su elaboración ya que permitió la participación de diversos sectores en su discusión, haciendo realidad el Artículo 135 constitucional dentro de los “Deberes y Derechos Cívicos” de los guatemaltecos el “Servir y defender a la Patria”.

En resumen CUMPLIDO

Los temas sobre:

Tamaño y recursos 39. Acorde a las funciones. Se cumplieron, pero por falta de óptica en cuanto a las amenazas que han emergido en la actualidad resulta haberse extralimitado y por ello este tema pasa a estar PENDIENTE

Sistema educativo 40. Congruente con la constitución y la cultura de paz y la primacía de la persona humana. Se ha desarrollado unidades específicas y esquemas en torno al tema de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, estando a la vanguardia en esta materia con el apoyo de países amigos.

Armas y municiones 41. Referido al equipo bélico de acuerdo a las nuevas funciones del Ejército y la Fábrica de Municiones. No se ha cumplido por falta de recursos.

Reconversión 42. Las instituciones funcionando en las mismas condiciones que las similares y la frecuencia de televisión asignada al Ejército de Guatemala. Cumplido. Incluyendo la desaparición del Comisariato Militar el cual había surgido del interior de la institución como surgen las conquistas laborales obreras y no debió ser materia de los acuerdos de paz. Pero eso no importó. Simplemente se cumplió.

Servicio militar y social 43-44. Continuar con la práctica del alistamiento militar en forma voluntaria, mientras se aprueba la ley de Servicio Cívico, que incluirá el Servicio Militar y el Servicio Social. Deber y derecho constitucional, que no sea forzado ni violatorio de los derechos humanos, sea universal y no discriminatorio, reduzca el tiempo de servicio y ofrezca opciones a los ciudadanos.

En este sentido, en cuanto a lo que nos corresponde, se aporta a los guatemaltecos la oportunidad de insertarse en la mundialización con el instrumento básico: la educación, por medio del
Programa de Educación Integral del Soldado (PEISOL) que permite partir desde el analfabetismo y arribar a un bachillerato durante su estadía en las filas.

Por ello creo que se merece el calificativo de CUMPLIDO.

Seguridad del Presidente y
del Vicepresidente 46. Sustituir el Estado Mayor Presidencial. CUMPLIDO

Organismos de inteligencia del Estado 47-53. El ámbito de actividades de la Dirección de


Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional estará circunscrito a la función del Ejército definida en la Constitución y las reformas contempladas en el presente Acuerdo. Se sigue cumpliendo.

En cuanto a los Aspectos Operativos derivados de la finalización del enfrentamiento armado tenemos:

Comités Voluntarios de Defensa Civil (CVDC) 61. Desmovilización y desarme, cesando toda relación institucional con el Ejército de Guatemala y no serán reconvertidos. CUMPLIDO.

Policía militar ambulante 62. Disolución. CUMPLIDO aun cuando sería un excelente instrumento para apoyar el combate actual a las amenazas.

Reducción en efectivos y presupuesto del Ejército 63. En consonancia con la nueva situación y la definición de funciones. a) Reorganizar el despliegue en función de la defensa nacional, cuidado de fronteras y protección de la jurisdicción marítima, territorial y del espacio aéreo {C4ISR}; b) Reducir los efectivos del Ejército de Guatemala en un 33%, c) Reorientar el uso y distribución de su presupuesto alcanzando una reducción, respecto al gasto referencia, de un 33% en relación con el PIB.

“COMENTARIO”

Del presupuesto se pretendía un 0.66 del PIB pero se tiene un 0.28. La reducción llegó más allá de los 33,000 hombres siendo 15,500 en la actualidad. El despliegue no obedece a la necesidad y demanda social. Se cumplió para el momento, pero no para la Seguridad de la Nación.

Al inicio, para seguridad interior y exterior eran 45,000 integrantes y presupuesto mayor.
Con los acuerdos se pretendía que la misión se redujera solo a defensa en fronteras, asignando 33,000 personas y 0.66 del PIB.

Pero la misión no se redujo, sigue siendo la misma original, y los recursos son inferiores aun a lo acordado.
En síntesis, el Ejército cumplió lo ordenado. El Estado no cumplió con su pueblo. Ahora está el Alto Mando trabajando en ello.

Programas de reinserción 65. Reinserción productiva de los miembros del Ejército que sean desmovilizados. PENDIENTE. No es asunto ya del Ejército, es del Estado.

En la actualidad el cronograma de los acuerdos de paz 2008-2012 estipula, comprendido en las Reformas del Estado, el compromiso específico 6 que dice:

Funciones

“Establecer en la Constitución Política de la República las funciones del Ejercito respecto a la defensa de la soberanía del Estado y de su integridad territorial.”

Función: OCUPACIÓN bajo el concepto de Max Weber.
Ludvin Von Bertalanffy y MERTON refiere que hay funciones manifiestas y las hay latentes, siendo las primeras las que se conocen y se tiene intención de realizar, mientras que las segundas, las latentes, son la consecuencia de acciones inconscientes de los participantes.

Puede entonces suceder que como una función manifiesta (consciente) se ordene al poder coercitivo del Estado atender una zona o problema focal, derivando de ello funciones latentes (resultado inconsciente) como sería el producir espacios vacíos que pueden ser aprovechados por los que atentan contra la ciudadanía, los delincuentes.

Entonces, las FUNCIONES del Ejército deben definirse en interacción con su entorno y no como concepto ideológico. Sociológicamente y desde la perspectiva funcionalista, debe existir esa relación biunívoca con la sociedad a la que sirve y de la que le deviene el uso de las armas.

Esta concepción de función, esta tarea, está pendiente, pero no por parte del Ejército. Nosotros somos obedientes y no deliberantes.

Se indica en el AFPC la Participación de la mujer en el fortalecimiento del poder civil, como paralelo, el Ejército ha avanzado (tal vez no tanto como se quisiera, pero mucho más que otros) en cuanto a la incorporación de la guatemalteca a sus filas. Se inició con personal de tropa en tareas administrativas y ahora se cuenta ya con personal femenino en el cuerpo de oficiales. Son más de 30 años de ese involucramiento.

El 17 de noviembre de 2009, una dama, Coronel del Ejército de Guatemala, fue electa como Presidenta de la Organización Nacional de la Mujer (ONAM).

El Ejército, tomando como norte la propia experiencia de los años previos a la firma de los acuerdos participa ahora en la exportación de un producto no tradicional: LA PAZ. Porque sabemos el precio que se paga por alcanzarla, sabemos por ello valorarla y queremos compartirla, así como en su momento hubo quien la compartió con nosotros. No es una situación de simple inspiración altruista, es un mandato constitucional referido a las Relaciones Internacionales del Estado con el fin de contribuir al mantenimiento de la paz y la libertad, el respeto y defensa de los derechos humanos, así como al fortalecimiento de los procesos democráticos. (Art. 149 CPRG)

Quedan interrogantes:
¿De qué paz hablamos?
¿Se llegó a un ámbito de paz? O fue una ausencia de enfrentamiento armado.
¿Cuál es la relación funcional con Seguridad de la Nación? Son reflexiones a seguir.

Hemos cumplido, continuaremos cumpliendo. Se llegó a una meta en aquel entonces, pero lo que demanda la población, la constitución y las leyes, es permanente y continuo. Nos resta terminar de unirnos para el logro del bienestar común.

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