19 de noviembre de 2009

Foro Cumplimiento de los Acuerdos de Paz I

El 9 de noviembre de 2009 el Consejo Nacional para el Cumplimiento de los Acuerdos de Paz (CNAP) organizó el Foro " El cumplimiento de los Acuerdos de Paz por parte del Ejército de Guatemala".
A continuación la transcripción del tema presentado por el General de Brigada José Luis Barrientos Paau que se tituló:


"Apuntes sobre el proceso de negociación
de los Acuerdos de Paz en Guatemala"


El golpe de Estado de marzo de 1982, demostró, para quienes vivimos el suceso desde adentro del Ejército, que el curso de las cosas empezaría a cambiar.
General José L. Barrientos


Luego del golpe de Estado de 1982, inmerso en el enfrentamiento armado interno, el Ejército se conducía con un objetivo muy claro: evitar la toma del poder por las armas, divisa que los grupos armados ilegales se habían trazado. Tal esfuerzo había producido toda una trayectoria cargada de señalamientos desde “esbirros de los terratenientes” hasta el de “serviles de los Yankees” (pese a que EUA abandonó al Estado en esta lucha).

Sin embargo, a lo interno del Ejército, al margen de los errores que pudieran haberse cometido, persistía la convicción del servicio a la Patria y el rechazo al intenso señalamiento, aún cuando fuere sobredimensionado por el efecto mismo de la guerra política que caracterizaba el momento.

El gobierno presidido por un militar (1982) implementó dos criterios conductuales claros: “Los 14 puntos fundamentales de gobierno” y el “Código de Conducta del Soldado en Operaciones”. Ambos privilegiaban: la participación de la sociedad y el estímulo a servir y no a servirse.

Fue este el punto de disloque desde una lógica destinada a lograr el objetivo por el esfuerzo sólo de las armas, a otra cuya columna vertebral era evidenciar que la vocación democrática del Ejército estaba latente y para el efecto creaba las condiciones para una reapertura democrática, condición en la cual la solución por las armas no sería el camino.

Esto más allá de la claridad que de tal efecto, tendría aún la conducción misma del Ejército. De hecho administrar los tres frentes era en sí mismo un desafío:
- un frente de lucha armada con la insurgencia,
- un frente político orientado a la apertura democrática con el abanico de opciones contenidas entre los radicalismos y
- un tercer frente el interno sufriendo bajas pero atisbando un inminente cambio hacia un mando político desconocido.

Así el contexto en el cual se encontraba Guatemala a finales de la década de los ochentas, se correspondía al del conflicto Este-Oeste, el cual provocó en muchos países alrededor del mundo conflictos armados internos.

Varios países de Latinoamérica se vieron inmersos en estos conflictos armados internos, dentro de ellos Guatemala, que en su caso fue “un enfrentamiento armado interno”. Una primera etapa en la década de los 60´s y otra cuya mayor intensidad se marca a finales de la década de los 70´s, estimulada por el triunfo sandinista en Nicaragua.

Desde la perspectiva teórica de la solución de conflictos, el conflicto: surge de la discrepancia de objetivos entre dos o más partes que no cuentan con un mecanismo efectivo de coordinación o mediación.[1] Resumo aquí que el conflicto social que vivió Guatemala, habría para entonces superado diversas etapas; la fatiga y contexto estimulaban la búsqueda de la luz al final del túnel, por tal razón el deseo de finalizar la lucha armada por medios pacíficos, propios de la democracia, requería de recursos como la coordinación o la mediación.

La apertura democrática derivada de aquel gobierno militar permite visualizar oportunidades de solución por medio del diálogo y la negociación. Ejemplo de esto es la realización de algunos ensayos a través de los cuales se buscaba discutir la problemática interna; dentro de ellos el Gran Diálogo Nacional y el Centro de Estudios Estratégico para la Estabilidad Nacional, ESTNA. Dos aspectos más influyeron en esta perspectiva:

1) la apreciación militar, según la cual era previsible la finalización del enfrentamiento armado ante el agotamiento del argumento ideológico, lo cual estimulaba la búsqueda de una solución por medios alternativos y
2) la preocupación de países de la región, los cuales identifican la tendencia en dichos conflictos a volverse añejos, con altos costos en vidas, con incidencia en los vecinos y con pocas oportunidades de finalización.

Para el caso de Centro América, es el Grupo Contadora (Colombia, México, Panamá y Venezuela) el que encuentra el eco necesario e impulsa la propuesta para encontrar por medio de la negociación y los acuerdos políticos la finalización de los enfrentamientos armados, el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo económico y social.

La primera acción concreta en este sentido fue la cumbre de presidentes centroamericanos en Esquipulas, Guatemala, en mayo de 1986, en la cual adoptan el Acta de Contadora.

El siguiente paso se dio en la reunión de presidentes en la ciudad de Guatemala en Agosto de 1987, cuya declaración incluyó el “Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en C.A.”

Este procedimiento incluyó once puntos dentro de los cuales cito el punto 5 referido al “cese de ayuda a fuerzas irregulares”. En este punto los gobiernos de los cinco Estados solicitaban a los gobiernos de la región y extra regionales que abierta o veladamente proporcionaran ayuda militar, logística, financiera, propagandística, en efectivos humanos, armamentos o movimientos, que cesaran esa ayuda como “elemento indispensable” para lograr la paz estable y duradera en la región. Esto evidenciaba no solo la etapa de “ampliación” en los conflictos, sino su contexto en la guerra fría y no solamente de intereses internos.

En atención al Procedimiento para el establecimiento de la paz firme y duradera en CA, la Comisión Nacional de Reconciliación de Guatemala conocida por las siglas CNR, se creó según acuerdo gubernativo de fecha 11 de septiembre de 1987. Sus fines y funciones basadas en el procedimiento eran:

Constatar la vigencia real del procedimiento de reconciliación nacional.
El respeto irrestricto de todos los derechos civiles y políticos de los ciudadanos

El proceso de negociación

La instalación de la CNR, marca el punto de partida formal para la búsqueda de la finalización del enfrentamiento armado interno por medio de acuerdos políticos.

La CNR inicia los acercamientos con los diversos sectores nacionales así como con los grupos armados ilegales, para entonces integrados en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y realizan su primera reunión directa en Oslo, Noruega en marzo de 1990, con la voluntad expresa de encontrar caminos de solución pacífica a la problemática nacional por medios políticos, acuerdan iniciar un proceso que culmine con el logro de la paz.

Al interno el proceso democrático se ve reforzado por la elección de un nuevo gobierno, el cual se da por elección popular, con la presencia de observadores y con el respaldo de la comunidad internacional, acentuando la inminente finalización del enfrentamiento armado interno, ante las alternativas democráticas internas.

El siguiente paso fue la definición del “Procedimiento para la búsqueda de la paz por medios políticos”, el cual quedó consignado en el acuerdo de México. El propósito expresado era el de poner fin al enfrentamiento armado interno y conseguir la reconciliación de los guatemaltecos. Para el efecto las delegaciones del gobierno de Guatemala y URNG realizarían conversaciones bajo la conciliación del presidente de la CNR y bajo la observación del representante del Secretario General de ONU.

Un aspecto esencial fue que se comprometieron a asumir acuerdos con apego al marco constitucional vigente, lo cual sustentaba la legitimidad del gobierno y lo ilegitimo de la opción armada.

Se estableció el Temario General el cual incluyó los siguientes temas:

1. Democratización y Derechos Humanos
2. Reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado.
3. Esclarecimiento histórico
4. Identidad y derechos de los pueblos indígenas
5. Aspectos socio-económicos
6. Fortalecimiento del poder civil y función del ejército en una sociedad democrática
7. Situación agraria
8. Arreglos para el definitivo cese al fuego.
9. Reformas constitucionales y régimen electoral
10. Bases para la incorporación de la URNG a la legalidad.
11. Cronograma para la implementación, cumplimiento y verificación de los acuerdos.
12. Acuerdo de paz firme y duradera y desmovilización.

El primer acuerdo firmado por las partes fue el de Querétaro el 25 de Julio de 1991 el cual contenía el acuerdo marco sobre democratización para la búsqueda de la paz por medios políticos. En este acuerdo las partes expresan su consideración de que los acuerdos deberían reflejar “legítimas aspiraciones” de todos los guatemaltecos, conducir a medidas institucionales y proponer reformas constitucionales al Congreso de la República, dentro del marco y espíritu de la Constitución Política de la República de Guatemala.

Con tal propósito definieron los requerimientos para fortalecer la democracia funcional y participativa:

1. La preeminencia de la sociedad civil.
2. El desarrollo de la vida institucional democrática.
3. El funcionamiento efectivo de un estado de derecho.
4. Eliminar para siempre la represión política, el fraude o imposición electoral, las asonancias y presiones militares y las acciones desestabilizadoras antidemocráticas.
5. El respeto irrestricto a los derechos humanos.
6. La subordinación de la función de las fuerzas armadas al poder civil
7. El reconocimiento y el respeto a la identidad y derechos de los pueblos indígenas.
8. El acceso y goce de todos los guatemaltecos a los beneficios de la producción nacional y recursos de la naturaleza que debe basarse en principios de justicia social.
9. El efectivo reasentamiento de las poblaciones desarraigadas por el enfrentamiento armado interno.

El acuerdo anterior antedía la parte de democratización del tema número uno y los Derechos Humanos constituía la segunda parte, el cual para su discusión tomó una serie de rondas de negociación sin lograr un contenido satisfactorio para las partes.

El proceso democrático es puesto a prueba tras la decisión del Presidente Serrano de disolver el Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia. Este traspié evidenció la solidez del proceso democrático, a la vez que favoreció la reanudación en mejores condiciones para la negociación, acentuando que el proceso de reconciliación en Guatemala estaba en marcha y que la alternativa armada para la solución de la problemática interna era cada vez menos legítima.

Se hizo necesario un acuerdo de reinicio cuyo principal cambio se manifestó en el método de negociación, debido a que las partes acuerdan modificar el papel del representante de ONU, quien hasta entonces había sido observador y se solicita asuma funciones de moderador, con lo cual podría proponer todas las iniciativas encaminadas a agilizar la firma de un acuerdo de paz, su rol demandaría resultados más inmediatos y evidentes, que el conciliador.

Se creó también una asamblea abierta a los sectores no gubernamentales de la sociedad guatemalteca que acreditaran legitimidad, legalidad y representatividad, pidiendo a la conferencia episcopal nombrar al presidente de la asamblea. Se solicitó también a Colombia, España, Venezuela, México, Noruega y EUA integrar el grupo de Amigos del Proceso de Paz.

El marco de verificación estableció que todos los acuerdos deberían ir acompañados de la verificación adecuada. Las partes acordaron solicitar a ONU la verificación del conjunto de los acuerdos.

Con este nuevo dinamismo se alcanzó el Acuerdo Global de Derechos Humanos el cual tuvo características particulares: incluyó la verificación internacional y cobró inmediata vigencia.

Los diversos acuerdos fueron alcanzados en base al temario propuesto. El Acuerdo para el Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática atendió lo relativo al Ejército de Guatemala que en términos generales le correspondía realizar: Re-despliegue, reducción y reorientación de sus recursos. Por su parte la URNG procedería a su desmovilización como organización armada.

Sobre el definitivo cese al fuego las partes acordaron que la vigencia sería a las 00:00 del día D, fecha en que debería estar instalado el mecanismo de verificación de ONU y finalizaría el D+60 con la desmovilización de la URNG.

El despliegue de la verificación iniciaría el D-10 al día D y su ubicación sería en las unidades militares del Ejército de Guatemala y en los puntos de concentración de URNG.
La firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera, se realizó en Guatemala el 29 de diciembre de 1996, lo cual ponía fin al enfrentamiento armado interno, como efecto principal.

Conclusiones

1. El principal objetivo del proceso de negociación de paz, era la finalización del enfrentamiento armado interno, como un paso esencial para la reconciliación nacional.

2. El proceso de negociación fue posible debido a la modificación del escenario en la forma siguiente: a) Una reorientación en el pensamiento militar cuya propensión democrática favoreció la apertura dando paso a gobiernos democráticamente electos, b) El surgimiento de un tercer actor en la región: el Grupo de Contadora impulsor de la solución pacífica de los conflictos c) La caída del muro de Berlín que quitó sustento a los posicionamiento ideológicos tras la pérdida de interés de las potencias en el tema.

3. Existe frustración en algunos sectores porque no obstante que la agenda de la negociación incluía una temática amplia los resultados no llenan sus expectativas, sin embargo, el encausamiento del país hacia gobiernos democráticamente electos, limitaba el resultado de la mesa de negociación a lo que las partes representaban: la URNG la opción de solución armada y la comisión de gobierno lo que la ley le permitía.

4. El proceso de paz dio al Ejército la oportunidad de evidenciar que su actuar en el contexto del enfrentamiento armado interno, no era su perfil único, por el contrario su desaparición inmediata de los señalamientos por violaciones a Derechos Humanos, tras la firma de los acuerdos, situó el asunto por un lado en el contexto de la guerra política y por otro en la infortunada realidad existente entre dos que deciden resolver sus diferencias no como una dialógica de ideas sino en forma violenta, usualmente carente de recursos de mediación y coordinación, como la teoría de resolución de conflictos lo describe.

5. Si la finalización del enfrentamiento armado era condición indispensable para la reconciliación en Guatemala, es imprescindible reconocer que es tiempo para la reconciliación, lo contrario revertiría el concepto Clausewitziano: hacer de la política la continuación de la guerra por otros medios.

[1] Colegio Interamericano de Defensa, Curso virtual de Resolución de Conflictos, Agosto 2009

2 comentarios:

  1. José L. Barrentos P.19 de noviembre de 2009, 16:15

    Corría el año 1982, la mañana del 23 de marzo amaneció sin mayores sobresaltos considerando las noches anteriores ya que para la época hubo cuando menos una noche que acompañando a mi comandante de compañía subimos a la terraza de la entonces Guardia Presidencial, mientras la ciudad capital se perdía entre la sombras, tras haberse suspendido temporalmente la energía eléctrica, tras la voladura de alguna torre.

    Nuestro propósito, ver donde relumbraba el fogonazo de alguna bomba panfletera, que a más de alguno de sus manipuladores dejara mutilado tras su estallido accidental, dada la riesgosa condición con que los integrantes de la guerrilla preparaban sus dispositivos.

    Iniciamos nuestras labores desde muy temprano de acuerdo al riguroso horario de cuartel, así que a las 0730 de la mañana, ya nos encontrábamos instruyendo a nuestros soldados, sobre aspectos tácticos militares correspondientes a su nivel.
    Sólo 45 minutos más tarde, estábamos ya rodeados por tropas de las brigadas de la región central y el golpe de estado en contra del Gral. Lucas García y particularmente su sucesor electo, se había iniciado.

    Tal suceso daría paso al período de gobierno militar dirigido inicialmente por el Gral. Ríos Mont.

    Independientemente de las diversas apreciaciones que del suceso se tenga, lo que la historia demuestra para quienes vivimos el suceso desde adentro del Ejército, es que el curso de las cosas empezaría a cambiar.

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  2. Hola mi General Barrientos P. gusto el poder saludarle, y expresar a la vez, mi agradecimiento por enriquecernos con estas historias, de nuestro país, muchas gracias, y nuevamente saludos.
    Haroldo L. Urízar Herrera

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