4 de agosto de 2007

Datos de Historia Militar de Guatemala, Parte VII, 1978-1982


1978
En el mes de julio asume la presidencia el General Fernando Romeo Lucas García.

Surge en San Marcos el grupo subversivo: organización del pueblo en armas ORPA. Pareció que los grupos subversivos estaban esperando el cambio de gobierno para demostrar la capacidad adquirida durante 1976 y 1977 después del terremoto, ya que emergen violenta y despiadadamente destruyendo todo lo que a su alcance se encuentra y que represente al Estado. Sabotajes, terrorismo, extorsión, ataques a la infraestructura económica del país, asesinan autoridades, queman archivos municipales y mediante el terror principian a imponerse políticamente en varios municipios de la república. Se desata un vendaval de violencia y terror en nor occidente y Petén.

La situación obliga a suspender la instrucción en el Centro de Estudios Militares y para informar a la ciudadanía principia a funcionar el canal 5 de televisión bajo la dirección del ejército.

1979
Triunfa en Nicaragua la subversión comunista, esto alienta a la subversión en Guatemala e incrementan la violencia. Asesinan al Jefe del Estado Mayor del Ejército, General David Cancinos Barrios. Estados Unidos corta todo tipo de ayuda menos la humanitaria.

La población está atemorizada, los políticos empiezan a tomar distancia del gobierno. El sector económico muy preocupado asegura sus capitales en el exterior.

1980
La subversión lleva a cabo una operación donde probará el grado de control que tiene sobre sus militantes y un grupo de campesinos y estudiantes es enviado a tomar la embajada de España, en la que coincidentemente o no, se encontraban dos personalidades guatemaltecas de gran prestigio que fueron invitados por el embajador de dicho país, quedando de rehenes.

La policía actúa para desalojar la embajada y se desencadena un incendio por el manejo de artefactos explosivos que manipulan los subversivos dentro de la instalación. Salva su vida el embajador y uno de los invasores.

El repudio es internacional. España rompe relaciones diplomáticas con Guatemala. El aislamiento se acentúa.

La subversión aumenta la presión y operaciones en las zonas urbanas y rurales. Destruyen fuentes de energía, líneas de transmisión y conducción eléctrica, vías de comunicación, puentes, maquinaria y equipo agrícola, depósitos de alimentos, cosechas. Las unidades militares en el interior luchan por mantener el control del terreno pero la falta de recursos hace muy difícil la tarea.

Ante la falta de apoyo exterior, el ejército comienza a producir su propia munición fundándose la fábrica de municiones. Se llama a todos los oficiales del reserva a incorporarse al servicio activo (eran todos los ex alumnos de los institutos Adolfo V. Hall).

Se crean unidades móviles denominadas “Fuerzas de Tarea” en Ixcán, Quiché, Coatepeque y Quetzaltenango. La subversión empieza a resentir el accionar gubernamental así que para aliviar la presión intensifica el terrorismo urbano.

Las cuatro facciones se agrupan (por presión de Fidel Castro) en un comando único (aunque en realidad dividido) al que denominan: unidad revolucionaria nacional guatemalteca URNG.

El 5 de septiembre en un acto terrorista demencial los subversivos detonan una carga explosiva en el parque central frente al Palacio Nacional (símbolo del poder político). Causan gran destrucción material y muerte. La población repudia el atentado y se produce una gran manifestación de rechazo. En esa oportunidad el presidente en su discurso se refiere al presidente de Estados Unidos como “Jimmy Castro”.

1981
La esperada victoria militar que la subversión tenía prevista comienza a diluirse pues el ejército comienza una contraofensiva amplia. Tanto en áreas urbanas como rurales se comienza a desmantelar la estructura subversiva, almacenes (reductos), depósitos, fábricas de artefactos explosivos, imprentas, armas, centros médicos y vehículos.

En septiembre el apoyo internacional se ha casi perdido. Inglaterra otorga la independencia a Belice a sabiendas que el enfrentamiento con la subversión está en su fase más dura.

En septiembre un sacerdote retirado de la iglesia católica se presenta ante los medios de comunicación y explica la forma en que el marxismo se ha entrelazado con la religión y como un sector de religiosos adopta esta vía en Guatemala.

El sector económico resiente los efectos de la violencia y exige al ejército acción y soluciones aunque ellos no apoyan el esfuerzo. El error desde el principio fue concebir el enfrentamiento como un problema exclusivo del ejército y no como una amenaza al estado donde todos los sectores debían involucrarse.

Varios de ellos prefieren pagar a la subversión terrorista a cambio de que no destruyan sus bienes, contribuyendo así al esfuerzo y acción de la subversión.

El enfrentamiento es violento e inmisericorde, la URNG cree estar próxima a la liberación de áreas en occidente y el altiplano del país, emplean minas antipersonal que afectan tanto a soldados como civiles. Las acciones violentas ocurren casi en dos tercios del país.

La URNG crea un brazo político diplomático: la representación unitaria de la oposición guatemalteca RUOG. Con su propaganda internacional llega a influir de tal manera que se llega a creer que el ejército está destruyendo a sectores de la población por lo que debe apoyarse “la débil fuerza que defiende al pueblo”. Para ello la URNG aprovechó a eliminar a sus disidentes.

En este panorama, el alto mando del ejército está desconcertado, el presidente pareciera estar aislado por quienes lo rodean y algunos hasta aprovechan para actuar en forma aislada. La lucha es fuerte, se pierden muchas vidas humanas. Pequeñas unidades militares del ejército de Guatemala, con equipo deficiente y con grandes limitaciones golpean a la subversión.

Así fue como vecinos de múltiples poblados piden armas para defenderse ante la insuficiencia de soldados para ocupar cada aldea del país. Surgen las patrullas de autodefensa civil PAC.

Estados Unidos critica a Guatemala y lo etiqueta como uno de los países más turbulentos del mundo.

1982
En medio de este ambiente se da inicio a otra campaña electoral presidencial. Nuevamente los políticos buscan candidatos en el ejército.

Las autoridades electorales manifiestan su incapacidad para la distribución, transporte y seguridad de las urnas por lo que se encomienda al ejército esta tarea. Esto genera malestar en la oficialidad. Este malestar aumenta con la postulación de militares como candidatos pues se apreciaba que favorecía las excusas de la subversión que acusaban al ejército de atacar a la población. Otro militar para presidente aumentaba esta bandera que la subversión explotaba en el extranjero.

En Marzo se dan las elecciones y gana el General Angel Aníbal Guevara Rodríguez. Los dirigentes de los partidos perdedores no aceptan los resultados y se lanzan a las calles con sus afiliados en protesta alegando fraude. Promueven desordenes públicos.

El alto mando del ejército manifiesta públicamente que las elecciones fueron limpias. Esto es sorprendente para la oficialidad, pues aunque habían participado en la distribución y protección del material electoral, no podían asegurar lo que no les constaba.

Sumado a lo anterior, más el malestar a lo interno del ejército por la situación táctica que generaba el hecho de que el alto mando no aceptaba las recomendaciones de los comandantes en las áreas de operaciones. Valientes soldados morían por mala planificación y escasez de recursos.

Así que el 23 de marzo por la mañana, oficiales de rangos bajos dentro de la escala jerárquica conducen su tropa a un alzamiento armado, con el apoyo de algunos oficiales superiores, un sector político y un grupo económico.

Se dio el Golpe de Estado. Lamentable pero el ejército tuvo que apartarse de su función natural, pero se concluyó que no había otra forma de evitar que la anarquía ocupara el vació de poder que se estaba generando.
Continúe leyendo Parte VIII

15 comentarios:

  1. Sobre la Embajada de España: Cualquier militar debería tener la mínima capacidad mental para saber que los cócteles molotov no son capaces de provocar un incendio de la naturaleza del ocurrido en la embajada de España. Por otro lado el único sobreviviente fue el embajador, pues el "invasor" fue secuestrado de su lecho de hospital, para luego ir a tirar su cuerpo a la USAC como si se tratara de un perro.

    Por otro lado la guerrilla (específicamente el EGP) también incurrió en actos definitivamente repudiables, como el caso de la bomba en el parque central, que dejó el saldo de decenas de muertos y heridos, entre ellos varios niños que trabajaban como lustradores en el parque central. Del hecho no se menciona una sola palabra ni en el REMHI ni en la CEH.

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  2. El artículo no menciona nada sobre "molotov".

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  3. Gustavo Porras en su libro "Las Huellas de Guatemala"11 de marzo de 2010, 09:58

    La contrainsurgencia guatemalteca fue mucho más calcada de la guerra de Argelia librada por los franceses, que de la contrainsurgencia estadounidense.

    Entre otros factores, porque uno de los gestores de la ofensiva contrainsurgente fue el hermano del Presidente, el general Benedicto Lucas, quien había estudiado en la academia militar francesa de Saint Cir y, junto al Ejército francés, combatió en la mencionada guerra, que fue tremendamente cruel con la población que luchaba por su independencia.

    Benedicto fue un militar muy cercano a su tropa, pasaba mucho tiempo en los cuarteles. General tropero, parece que les dicen en el Ejército a quienes son como él.
    En el frente, cuando lo veíamos en la televisión, Egas comentaba:
    —Ese no es un general, es un sargento. Los generales son estrategas que ni siquiera usan armas. Y miren a este con fusil, pistola, machete en la espalda y vestido de camuflaje.

    Cuando el Ejército lanzó la ofensiva en el altiplano ya había roto la red logística y capturado los arsenales del EGP y de las otras organizaciones de URNG.

    Aprovechando esa ventaja, desde el principio los soldados ocuparon posiciones de altura en las cimas de las montañas. Posicionados en Chupol, nosotros los veíamos cuando se formaban en la tarde, entonaban el himno e izaban la bandera, pero no podíamos hacer nada. Era suicida pensar en atravesar las barrancas que rodeaban el cerro, ya que colocaban sus postas a medio barranco, y sin los morteros, las ametralladoras y los cañones sin retroceso perdidos en los reductos, era imposible atacarlos.

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  4. Gustavo Porras en su libro "Las Huellas de Guatemala"11 de marzo de 2010, 10:33

    Sobre el tema de los archivos militares:

    A finales de 1981, la Asociación de Gerentes de Guatemala invitó a dialogar al general Benedicto Lucas y, entre otras cosas, le preguntaron a qué se debían los golpes que se le habían dado a la guerrilla.

    El general Lucas contestó que eran el fruto «de los grandes avances que hemos tenido en inteligencia». La respuesta provocó la hilaridad de los presentes, según los cuales un militar no tiene ni dos dedos de frente. Nosotros, en cambio, sabíamos que eso era una terrible verdad.


    Entre las medidas que se trataron de implementar para aliviar la presión del Ejército sobre el Frente Guerrillero Augusto Cesar Sandino (FGACS), se montaron a toda prisa operativos militares y de sabotaje en la capital y en la región oriental del país, en las inmediaciones de la carretera al Atlántico; se consideraba que la importancia de esa vía estratégica obligaría al Ejército a movilizar tropa hacia allí.

    Fue así como, sobre la base de algún trabajo previo, salió un contingente del FGACS hacia esa región. Efectivamente, al poco tiempo comenzaron los golpes, ataques a destacamentos, voladura de puentes y otros, pero pronto nos dimos cuenta que el efecto que se pretendía no se iba a producir, pues consternados vimos en el FGACS, por la tele, al general Benedicto Lucas, quien declaraba:
    —Ese frente 13 de Noviembre que está derribando puentes y atacando destacamentos militares en el oriente, está formado por un grupo que salió del FGACS. Ahí están fulano, sutano, mengano —y empezó a decir los seudónimos de los compañeros y compañeras que estaban ahí—; ellos se han desplazado a la parte del oriente con el objetivo de dispersarme. Pero lo único que están haciendo es confirmarme que estamos golpeando en el lugar indicado.


    No había duda. Nos tenían perfectamente cuadriculados.
    —¿Ah?... la inteligencia —Y los gerentes se rieron.
    Tradicionalmente, la elite guatemalteca ha considerado a los militares como tontos. Siempre los ha visto de menos porque los militares, con alguna excepción, provienen de la clase media y popular. Pero esa visión despectiva y simplificada —aunque por otras razones—, también predomina entre estudiantes, intelectuales y mucha gente más. Sin embargo, la inteligencia fue un arma decisiva del Ejército que, además, marcaba un gran contraste con la situación de la guerrilla que, hasta donde yo sé, nunca logró una información de calidad.

    El Ejército, en cambio, obtenía información, la procesaba, la convertía en planes y éstos los ejecutaba, disponiendo para ello de una estructura profesional, con sistemas de mando rigurosamente definidos y verticales, donde se acatan disciplinadamente las órdenes y se tiene la capacidad y los medios de llevarlas a la práctica con agilidad.


    El papel de la inteligencia no se redujo a lo operativo ni tampoco a la estrategia estrictamente militar; fue fundamental para concebir una estrategia político-militar. Por la vía armada se plantearon llegar a lo político. Esta estrategia se expresa en tres planes de campaña sucesivos: «Victoria 82», «Firmeza 83» y «Reencuentro Institucional 84». En pocas palabras esto significaba derrotar a la guerrilla (o al menos quitarle la posibilidad de desafiar al poder del Estado), consolidar ese resultado y, luego, regresar a la institucionalidad mediante la promulgación de una nueva Constitución y la consiguiente elección de un Gobierno legítimo en un marco de apertura que, sin embargo, excluía a la guerrilla; no sólo porque esto no estaba concebido sino porque tampoco la guerrilla lo hubiera aceptado.

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  7. el Ejército de Guatemala depuso al régimen imperante proveniente de un sistema que, en total olvido de la legalidad del país, lo llevó a un estado de anarquía y aislamiento internacional, con desprecio a la vida humana, a la probidad en el manejo de la cosa pública, y a los derechos ciudadanos, culminando con un proceso eleccionario plagado de manipulaciones.
    Publicado en Prensa Libre

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  8. El Estado nunca diseñó una ofensiva contra los indígenas, sino contra los grupos insurgentes. Los objetivos del Plan “Victoria 82” eran defender a la población, recuperar a los integrantes de las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) y destruir a la Unidad Militar Permanente (UMP) de la guerrilla, particularmente del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP); esto debido a que “los guerrilleros eliminaron a civiles, a veces a familias enteras, por una simple denuncia, sin ninguna otra forma de proceso.

    Publicado en ElPeriódico leer completo aquí

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  9. La lógica de la justicia no descansa en sumar denuncias, esto es un desvarío, un absurdo y una irresponsabilidad. Al juez le toca la más sagrada misión que existe en el Derecho, y es la de resolver conforme principios un caso que llega a su conocimiento.

    El Informe de la CEH tiene una metodología, una lógica y unas conclusiones. Al que no le parezca que diga los motivos y que debata. La justicia es para ambos bandos que se enfrentaron de manera demencial, pero defender un punto bajo la premisa de acusar de absurdos penales a personas fallecidas solo tiene un nombre, y este es cobardía.

    ¿Puede el honor ser entendido en términos opuestos?, ¿es subjetiva la concepción que pueda tenerse sobre el honor?. Todos, de seguro, entendemos algo por honor, pero su significado debe ser solo uno. Los profesionales universitarios estamos fiscalizados por “Tribunales de honor”, y los militares tienen dentro de sus postulados el honor y la gloria.

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  10. La toma de la Embajada de España el 31 de enero de 1980, terminó con la vida de 39 personas: la secretaria del embajador, el primer secretario de la legación diplomática, un exvicepresidente, un excanciller y 35 terroristas. El propósito de Máximo Cajal y López al facilitar la invasión de la embajada era desempeñar una intermediación entre el Gobierno y los terroristas –que contarían con él mismo como uno de los rehenes–, para lograr un protagonismo que lo catapultaría a nivel mundial como un brillante diplomático. Pero las cosas le salieron mal. Muy mal.

    Los próximos días serán cruciales. Se decidirá en los tribunales si queda escrita en piedra la vil mentira que se ha machacado en la mente de todo el mundo –en especial en la de los jóvenes– con respecto de que fue la Policía la que causó el incendio; o prevalecerá la verdad: los terroristas se autoinmolaron y asesinaron a personas inocentes, debido a la ambición de Máximo Cajal y López y la complicidad de Gustavo Meoño Brenner.

    Que el embajador de Suecia ponga sus barbas en remojo.

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  11. La reconciliación no se nos da. Transcurrió una generación y los principales protagonistas del conflicto armado envejecieron; algunos murieron y esa historia de fragor va quedando como un eco lejano a veces inentendible. Solo al volver a las regiones más castigadas se escucha el drama en primera persona. Los niños guardaron la memoria.

    Tras una guerra es más factible que los militares enfrentados se pongan de acuerdo y vuelvan a vivir en paz. La guerra tiene sus normas y su propio lenguaje. A los civiles les cuesta recuperar la normalidad. La desproporcionalidad en el uso de la fuerza y la invasión brutal de los objetivos militares hacia los ámbitos civiles, provocan rupturas del tejido social difíciles de restañar.

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  12. La Policía tenía instrucciones de no facilitar salida a esta situación crítica… y para mí el origen de esto es que, quienes debían haber facilitado la salida de los campesinos y preservar su integridad física eran aquellas personas con quienes yo había intentado establecer contacto; es decir, el ex canciller Rafael (Castillo Valdez), y el ex ministro de Gobernación (Donaldo Álvarez Ruiz). Allí es donde está la raíz de esta tragedia.

    Máximo Cajal y López, ex embajador de España en Guatemala, en su declaración en calidad de anticipo de prueba, que se realió a las dos de la madrugada, responsabilizó a ex funcionarios del gobierno del ex presidente Romeo Lucas García, por no responder sus llamadas para retirar a las fuerzas de seguridad de la sede diplomática y evitar la tragedia, sino que por el contrario ingresaron violentamente y no permitieron que los bomberos prestaran auxilio.

    Siglo 21 del 26 de abril 2012

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  13. Edelberto Torres Rivas
    publicado en Nómada, julio 2016


    .En el exterior teníamos la voluntad de que se supiera lo que estaba pasando en Guatemala. No se veía como un conflicto armado interno: se veía como una represión del ejército.Yo lo vengo repitiendo, pero no he tenido eco en la hipótesis que manejo. Creo que en Guatemala no hubo 30 años de guerra: en Guatemala hubo 30 años de represión del ejército y dos o tres momentos aislados de guerra, en el sentido de que hay dos partes enfrentadas matándose. A finales de los años 70 y principios de los 80 se aplica en Guatemala un plan de represión y de muerte política, como no lo había habido antes. Hay un periodo en que el conflicto armado se hace presente, sobre todo en 1979-1980. Es el periodo que yo considero más importante en la historia reciente de Guatemala, porque ahí el ejército pone en movimiento una nueva estructura represiva, que es lo que ellos llaman la ‘kaibilización’. Deciden generalizar la ‘ética’ kaibil –que se había formado como una patrulla especial– para todo el ejército; o sea, inculcar los modales duros. Kaibil no sólo es el que puede morder la carne del animal que se va a comer vivo, sino el que es capaz de torturar, el que sabe lo que es el anticomunismo y, en consecuencia, mata, pregunta y sabe lo que está haciendo. El ejército, durante dos años y medio (1979-1982), se kaibiliza. Y es una época dura. Es la época del genocidio. Haya o no haya habido genocidio, ahí hubo una cosa peor, porque sólo en ese momento se murieron más de 40 mil personas.

    Yo creo que nunca me fui. De hecho, volvía dos o tres días, primero clandestinamente, después ya había sacado el doctorado y decían ‘Ya llegó el doctor, ya no lo toquen’. Dejé de militar físicamente, pero tuve otro tipo de militancia. Yo no viví la guerra propiamente, en el sentido íntimo, político, emocional… Yo la viví en el exterior, como divulgador de las matanzas que estaban ocurriendo en Guatemala.Estuve 30 años fuera. Volví. Y ya tengo 20 de estar acá. Y el país que yo dejé no ha cambiado

    Me fui en el momento en que empezaba la guerra, y eso fue muy decepcionante para mí: irme sin ver aquello que habíamos estado organizando.Y volví en el momento en que la guerra estaba perdida. Y lo digo en mi libro Revoluciones sin cambios revolucionarios: cometimos gravísimos errores. Estuvimos trabajando contra la historia.

    La generación que dirigió la guerra –la segunda ola guerrillera, la que llamaríamos la guerra del EGP– no tenía sentido del momento histórico en que se estaba intentando cambiar el país para construir una nueva sociedad. No nos atrevíamos a hablar de socialismo, porque ya no era conveniente, pero le dábamos vuelta a la idea: cambiar la sociedad.En el exterior empecé a ver cosas como esta: el ejército llegó a tener en 1981-1982 alrededor de 60 mil hombres, la guerrilla tenía mil setecientos. ¡Hágame favor! ¡Qué sentido de la historia es este! Este no es valor: es torpeza, es ignorancia. Yo no lo califico como un momento en que la juventud se pone a prueba… Nos mataron gente hasta que se cansaron. Se fueron dos generaciones de guatemaltecos ahí, y eso no se repone fácilmente. Lo que hubo en Guatemala fue una hecatombe como no la ha habido en ningún país de América Latina en el siglo pasado. Una hecatombe. El que el ejército haya quemado gente, las más de 20 mil mujeres violadas… Esto no ocurre en otro país. Cuando uno empieza a ver los datos, uno piensa en por qué no nos dábamos cuenta. Todavía hablábamos de la tercera ofensiva en 1990… La tercera ofensiva. ¿Qué sentido de la historia es ese? ¿Con qué ojos se lee una posibilidad así?

    Esto lo digo con toda franqueza, con todo el respeto que hay que tener, porque estaban –efectivamente– arriesgando la vida: no eran provocadores, pero actuaban como tal. Y el resultado era ese: muerte. Mataron mucha gente innecesariamente. Y eso no se perdona. El ejército mató, pero la guerrilla le dio oportunidad de hacerlo.

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  14. Efectivamente hubo una generación a la que empujamos. Yo, afortunadamente, me opuse en algunas cosas. Los que todavía teníamos alguna influencia en la juventud organizada, tuvimos peleas fuertes. Le decía a Ricardo Ramírez: ‘Esto no va, esto se acabó’. Y él me contestaba ‘Ahora es cuando va mejor. En la medida en que se agudicen las contradicciones…’. Imagínese la expresión perversa con la que se trabajaba: “Hay que agudizar las contradicciones, entonces avanzamos más”. Se agudizaron las contradicciones y entonces mataron más gente.

    He venido a encontrar aquí una cosa curiosa. ¿Por qué la izquierda no participó electoralmente en 1985-1986, cuando hubo elecciones? La convocatoria para elegir diputados y para elegir presidente fue una convocatoria nacional, pero la izquierda no participó porque estaba peleando. Yo me pregunto: ¿estaba peleando a propósito, o la hicieron pelear en ese momento para que se apartara de las elecciones?

    De los partidos que participaron entonces, de izquierda talvez estaba la Democracia Cristiana… Hubiera sido importante que la izquierda organizada por primera vez participara en las elecciones, que tuviera dos, tres, ocho diputados. Hoy tal vez estaría organizado el partido. Pero ocurre la cosa más terrible, desde el punto de vista político: la izquierda no tiene partido. ¡Eso no puede ser! ¿Y sabe por qué no tiene partido?, porque la izquierda guerrillera no fue popular. Desgraciadamente.Yo preguntaba dónde está el partido. Y me decían que este comandante se fue para acá, y el otro para allá. Y desde que llegué, a Monsanto lo tengo muy presente, aunque no lo conozco. Debe ser un tipo inteligente, capaz, pero sobre todo tiene el don de la ubicuidad: es el único guatemalteco que está en todos lados fastidiando.

    Es terrible que no haya un partido político como alternativa. La guatemalteca es una izquierda que hizo la paz, que firmó los acuerdos y no fue capaz de echarlos a andar. No hubo una fuerza política que se hiciera cargo de ello, ni de la derecha ni de la izquierda. La izquierda los utiliza ahora, los menciona, y de alguna manera le sirven como referente. Los Acuerdos dicen esto y lo otro. Nada más.

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  15. En abril de 2015, con la crisis que empezó por la corrupción en la cúpula de la élite gobernante, se terminó el periodo presidencialista que empezó en 1985-1986. Treinta años de presidentes que tuvieron, esencialmente, dos características: fueron presidentes democráticos –porque fueron electos democráticamente– y no hicieron absolutamente nada por el desarrollo de Guatemala. Mire qué curioso: con democracia, y nos quedamos estancados. ¿Sabe cómo le llamo yo a ese periodo, a la burguesía que se conforma en ese periodo? La burguesía del 3%. ‘Estamos bien, dicen, ahora crecimos el 3%’. Y yo digo ‘Qué desgraciados’. Ellos saben que si no crecemos a un ritmo de 6% durante 10 años, el país no va a cambiar. El crecimiento mínimo que ha experimentado Guatemala, no cambia nada. Significa, simplemente, que hubo mejor precio para el azúcar, pero las estructuras sociales quedan igual. El país viene cambiando, pero demasiado lentamente.Lo peor que pudo habernos pasado es que llegara al gobierno una persona que no tiene la más mínima idea de lo que significa gobernar, y que en sus manos estén los cambios que la población de este país necesita. Sin embargo, este país es heterogéneo, contradictorio. Vea por ejemplo ciertos nombramientos afortunados en puestos clave. De repente nombran en la SAT a un tipo que no es economista, pero que desempeña muy bien su trabajo.Creo que en 2015 el país volvió a activar sus aspiraciones de cambio. Entramos a un periodo de inestabilidad legal: no era una lucha de ricos contra pobres, sino de ladrones contra honrados. Esa es la lucha que emprendimos en 2015, lo cual es nuevo para Guatemala.Puestos juntos, todos estos detalles me permiten sacar una conclusión: esto es nuevo, esto no ha ocurrido en Guatemala. Si la izquierda inteligente puede sacarle provecho, haría mucho y avanzaría. No se ve todavía que la izquierda esté moviéndose positivamente, pero algo debe haber. No sé si es que no lo veo

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