12 de agosto de 2007

Historia Militar de Guatemala, Parte VIII, 1982-1985

1982
Luego del golpe de estado asume el poder un triunvirato integrado por el General José Efraín Rios Montt, el General Horacio Maldonado Shaad y el Coronel Francisco Luis Gordillo. De inmediato estructura un documento llamado: “14 puntos fundamentales de gobierno” que se resumen en: Autoridad al servicio del pueblo, reconciliación de la familia, respeto a los derechos humanos, recuperación de la dignidad individual y nacional, participación e integración, recuperación económica nacional, reestructuración del organismo judicial, combate a la corrupción, estimulo a los grupos de oposición a un nuevo espíritu nacionalista, aprovechamiento de la cooperación internacional, mejora del nivel de vida, reestructuración del sistema electoral, reorganización de la administración pública y el restablecimiento de la constitucionalidad.

Para el cumplimiento de este plan se empiezan a ejecutar gran cantidad de acciones, entre ellas el Plan Militar “Victoria 82”. El esfuerzo es en lo militar y en lo político y la subversión empieza a sentir la presión, merma su capacidad y sus fuerzas principian a ser neutralizadas.

Muchos subversivos, colaboradores y simpatizantes desertan de la URNG, acuden a unidades militares y proporcionan información. La desesperación alcanza a la dirigencia subversiva y principia a utilizar escudos humanos para protegerse. Lanza población civil de toda edad a enfrentar a unidades militares donde muchos perecen. La lucha es fuerte y se ocupa terreno donde la subversión pretendía declarar zona liberada ante la comunidad internacional.

Los planes de gobierno incluyeron la puesta en marcha de dos importantes programas: “Fusiles y Frijoles” y “Techo, tortilla y trabajo”. Todos orientados a la ejecución de los catorce puntos fundamentales de gobierno.

La población recibe con entusiasmo la iniciativa gubernamental y prueba de ello es que para septiembre de 1982 las patrullas de autodefensa civil superan el millón de integrantes armados, fuerza que hubiera sido suficiente para derrotar a las unidades militares del ejército si la población lo hubiera considerado como su enemigo.

Y es que la subversión había iniciado una contraofensiva, pero esta vez política. Ante su impotencia por retener el terreno y el control de la población, diseñan una formidable estrategia político-diplomática para presentar al país como un pueblo víctima de un ejército nacional represivo y violador de derechos humanos. Este excelente trabajo de desinformación valió señalamientos contra el Ejército de Guatemala aún años después de la firma de la paz.

Simultáneo a ello la subversión comienza a secuestrar población en masa con dos objetivos: como argumento para sustentar de que la población huía del ejército y para que, por medio del trabajo de la tierra, les proveyeran sustento logístico, áreas para reorganizarse, recuperarse y sanarse de la ofensiva militar, a la vez que les proveía escudo humano. A estos grupos les denominaron “Comunidades de población en resistencia” CPR.

1983
Las operaciones militares en contra de la subversión continúan aunque el éxito obtenido por el Ejército de Guatemala es doloroso, pues en su frustración, los subversivos con sangrienta ferocidad agraden a la población civil por la que se consideran traicionados, que es una reacción típica de las corrientes pro comunistas.

El 18 de agosto los comandantes militares reunidos en consejo decidieron reorientar a su cause original las razones que promovieron el golpe de estado del año anterior; y por decisión unánime el General Rios Montt es relevado por el General Oscar Humberto Mejía Víctores – quien por cierto sugirió no recibir el cargo y solo llamar la atención al General Rios y que recibiera otro tipo de asesoría – . Los comandantes no cedieron.

Los escenarios que rodearon la destitución del General Ríos Montt fueron más o menos los siguientes: La preocupación de los comandante por la urgencia del compromiso contraído con el pueblo de un pronto retorno al orden constitucional.

También cuando se dio el golpe de Estado del año anterior, paralelo al triunvirato ya mencionado, se formó un grupo asesor del mandatario formado por militares jóvenes (biológica y jerárquicamente hablando) acción que aunque políticamente era aceptable, militarmente vino a afectar la natural jerarquía de mando castrense.

Al año siguiente, los jóvenes oficiales, ya con soltura de cargo y proximidad al mandatario principian a tomar actitudes que afectan la jerarquía militar introduciéndose así una cuña distorsionante en la normal línea de mando y subordinación.

Por otro lado, diversos personajes comienzan a hacerse miembros, más por interés que por convicción, de la congregación religiosa Verbo, a la cual pertenece el mandatario. Estos ocupan espacios en el gobierno, y aunado a que la iglesia católica no tenía nexos con el poder, se comienza a filtrar la idea de que el gobierno busca algún tipo de enfrentamiento religioso.

El asunto cobró mayor dimensión cuando se dio la visita del Papa Juan Pablo II a quien se rindió únicamente un formal y protocolario recibimiento como jefe de Estado contrastado con un cálido recibimiento que hubiese pretendido un pueblo mayoritariamente católico. Los propagandistas religiosos interesados políticamente, supieron aprovechar este hecho.

El General Mejía Víctores con su carisma y trayectoria desde los rangos bajos, su conocimiento y experiencia en el desarrollo del enfrentamiento contra la subversión unido a su sencilla conducta de soldado logra gran aceptación castrense y promueve una fluida comunicación a todos los rangos.

Los ciudadanos mayores de 18 años acuden en masa a enrolarse en el ejército, como lo comprueba el aumento del efectivo de la época. Cada departamento aporta a sus hijos en su respectiva zona militar manifestando el deseo de la población por erradicar la subversión. Los soldados jamás han estado encadenados cumpliendo su misión, en el momento que lo hubieran querido hubieran desertado si tal era su intención.

La población comprende que es el soldado es el que menos desea un enfrentamiento armado por el riesgo que la vida corre. Pero con madurez los padres entienden que la participación de sus hijos y el éxito de estos asegura una pronta, veraz y confiable finalización del enfrentamiento.

Las unidades militares de asuntos civiles son fortalecidas y se crean los polos de desarrollo que son áreas donde se inicia la recuperación económica y productiva de la población. El apoyo provino principalmente de Taiwan.

En noviembre el gobierno militar fortalece el recién creado Tribunal Supremo Electoral y principia el empadronamiento de ciudadanos. Los magistrados con el apoyo de los partidos políticos elaboran la ley electoral provisional para elecciones a una asamblea nacional constituyente.

1984
El General Mejía Victores como Jefe de Estado, revisa y con satisfacción concluye que los planes en ejecución son los adecuados pues fueron confeccionados y complementados en base a las aspiraciones del pueblo.

En julio se realizan las elecciones para una asamblea nacional constituyente que redactará la nueva constitución política de la república. El ejército se mantiene alejado del proceso.

El Jefe de Estado y como resultado de la política exterior (llevada a cabo por el canciller Fernando Andrade Díaz Durán) comienza a ser invitado por países a diferentes eventos políticos y de toma de posesión en centro y sur América donde desean conocer de primera mano la realidad guatemalteca. Se restablecen las relaciones diplomáticas con España.

Arriban por este año diferentes entidades y organizaciones de derechos humanos. Aunque se sabía que eran influenciadas por el trabajo político-diplomático de la URNG, no tardan en darse cuenta del daño que la subversión le había causado a la población, bienes del estado y productividad del país en general.

Pese a que manifiestan su asombro por la situación en general, en voz baja manifiestan que, dar una postura de consideración al gobierno después de tanto tiempo manteniendo una posición contraria, cambiarla de pronto, sería demostrar que habían sido engañados y esto era inaceptable por su prestigio y el de sus patrocinadores.

Por otro lado Estados Unidos, empeñado en Nicaragua y El Salvador se da cuenta que en Guatemala el rumbo es hacia el orden constitucional y no hay visos de derrota. Manifiesta entonces su deseo de cooperar dirigiendo el proceso. Con elegante cortesía se demora la respuesta del gobierno. Misma que jamás llegó.

Entonces propicia una reunión de todos los dirigentes del esfuerzo militar en Centro América, excepto Nicaragua. Esta reunión se realizó en Guatemala. El propósito era unificar medios y recursos de los asistentes para terminar el Sandinismo en Nicaragua.

El entusiasmo de los concurrentes se vio disminuido cuando el General Mejía Víctores expresó su indisposición a participar en este esfuerzo por los ya suficientes problemas existentes en Guatemala. El Ejército de Guatemala no participaría en los conflictos internos de otro Estado aunque esa posición podría variar cuando se diera fin a los problemas propios y cuando el Ejército de Guatemala recibiera el mismo apoyo en equipo y material bélico que Estados Unidos a la fecha había proporcionado al resto de participantes.

Se establecen las coordinadoras interinstitucionales en todos los departamentos bajo la dirección del comandante militar de cada zona, que servían para recoger las necesidades de la población. En lo religioso el ejército colaboró con la población para reconstruir o edificar iglesias destruidas por la URNG.

En un área lejana de Huehuetenango el alto mando militar fue invitado por los habitantes para desenterrar la campana que habían enterrado a la obligada huída ante la agresión subversiva y que lograron esconder antes que fuera destruida su iglesia.

El país empieza a dar muestras de normal vida, la población transita, celebra sus ferias patronales y donde “exigen” la presencia militar. Los pueblos abandonados principian a repoblarse.

1985
Estados Unidos manifiesta que en Latino América debe alcanzarse la paz, la seguridad y el respeto a los derechos humanos. La URNG, reunidos fuera del país, revisan lo sucedido y tratarán de determinar la línea a seguir.

Deciden continuar con expresiones de carácter bélico en las áreas rurales. Penetrar organizaciones impulsando acciones de denuncia y reivindicación. Fortalecer su posición en el exterior y buscar colaboración y apoyo económico para el esfuerzo político.

Se respira cierta tranquilidad ante la debilidad de la URNG. Los polos de desarrollo dan los primeros frutos. El ejército a esta fecha ha cumplido tal y como lo prometió desde el golpe de marzo de 1982, pero su condición de gobierno de facto, militar y transitorio dificulta que tenga un canal político de comunicación con el pueblo, así que se organiza lo que se denominó el Gran Diálogo Nacional.

En este año el presidente ruso Gorvachev inicia el Glasnot y la Perestroika. Los analistas estadounidenses determinan que es el principio del fin del sistema comunista y que corresponde a esa nación el papel como potencia hegemónica mundial, desde donde ejercerá su influencia y poderío. De esa forma nace el vocablo “Globalización”. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial principalmente, principian a elaborar planes.

En diciembre, con gran afluencia de candidatos se llevan a cabo elecciones en Guatemala y triunfa en las urnas el Licenciado Marco Vinicio Cerezo Arévalo. El Ejército de Guatemala en ese momento expresa a la nación: MISIÓN CUMPLIDA.
Fuente: Nuila Hub, Pablo; Hitos de la Historia Patria; 1999; Editorial del ejército; Guatemala

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