20 de febrero de 2008

Tecún Umán




Tema disertado en el Comando Superior de Educación del Ejército con motivo del día de Tecún Umán



La historia de Tecún Umán
y su aplicación hacia una visión de fomento del patriotismo.


En febrero de 1524, los españoles entraron al valle de Quetzaltenango, en el lugar llamado El Pinar, Pedro de Alvarado se vio enfrentado por un gran ejército quiché encabezado por Tecún Umán. Allí tuvo lugar el legendario duelo entre los dos capitanes, en el cual pereció el capitán quiché.

Por el amplio simbolismo mítico alrededor del enfrentamiento y por la falta de información en las cartas de Alvarado, los historiadores contemporáneos han llegado a poner en duda la historicidad del personaje de Tecún Umán. Sin embargo, para el historiador holandés Ruud W. Van Akkeren, apenas toman en cuenta las ricas fuentes de los documentos indígenas, como lo es un texto quiché llamado Título K'oyoi, escrito por un testigo de la batalla, que contiene un pasaje muy detallado del enfrentamiento.

Pedro de Alvarado dirigió una carta a su superior Hernán Cortés. Este es el documento más contemporáneo que existe al acontecimiento. Fue escrita el once de abril de 1524, unas nueve semanas después del enfrentamiento con el capitán quiché.

El domingo 20 de febrero de 1524, el ejército español salió del pueblo de Xetulul (posiblemente donde se encuentra hoy San Martín Zapotitlán) y empezó a subir por el estrecho paso hacia Quetzaltenango, esta ruta era conocida como Palajunoj. Los caballos apenas si podían subir por el terreno tan quebrado.




"El Choque", del pintor Afredo Galvez Suarea,

mural en el Palacio Nacional de Guatemala

Alvarado describió en su carta que a la mitad del camino se enfrentaron a unos tres mil guerreros, los que lograron someter en el primer choque pero conforme avanzaba pudo calcular una multitud de treinta mil hombres por lo que decidió retroceder hacia una llanos. Ya en campo abierto y pese a que sus caballos iban cansados y fatigados lograron repeler el ataque. Ayudó el hecho que los guerreros nunca habían visto caballos y sintieron mucho temor.

La táctica española era atraer a los mayas a campo abierto para envestirlos con la caballería. En este combate murió uno de los cuatro señores quichés. Alvarado no menciona el nombre. Por cinco días no ocurren otras batallas, hasta el sexto día por la tarde, cuando se da la última batalla en un lugar llamado “Pachaj”, hoy conocido como llanos del Pinar, que terminó con una gran matanza de mayas. El lugar también se ha mencionado como llanos de Urbina, por haber pertenecido dichos terrenos al sargento mayor don Ignacio de Urbina, hacia finales del siglo XVIII.


Valle de Xela, Quetzaltenango


La mayoría de los guatemaltecos conocen una versión de este enfrentamiento más romántica y heroica, personificada en el duelo entre ambos capitanes y de cómo el quetzal se posa sobre el pecho abierto del príncipe quiché de muerte herido. Esa versión tiene su origen con el cronista del siglo XVII, Don Antonio de Fuentes y Guzmán en su “Recordación Florida”. Aunado a los escritos de autores posteriores como Domingo Juarros y José Milla, la leyenda pasó a los textos de historia para la educación primaria y secundaria.





Según los historiadores nacionales e internacionales de hoy en día, esa última versión está llena de material fantástico, y además no corresponde con lo que escribe Pedro de Alvarado en su carta. Por lo tanto han expresado sus dudas sobre la historicidad del personaje de Tecún Umán.

Afortunadamente existe El Título K’oyoi que fue descubierto y publicado por el antropólogo Robert Carmack, pionero y experto en los estudios sobre los quichés. El manuscrito está en la Colección Robert Garrett de Manuscritos Mesoamericanos en la Biblioteca de la Universidad de Princeton. El manuscrito dedica en total 8, de las 56 páginas al evento de la llegada de los españoles y a Tecún. Basándose en este texto, Carmack ya planteó la historicidad del personaje de Tecún Umán en 1979.

El texto declara que los quichés ya estaban enterados del avance de los españoles. Estaban preparándose, construyendo obstáculos en forma de grandes lajas de piedras, fortificaciones y zanjas con estacas. Luego describe a los invasores y se muestran impresionados por sus armas, su armadura y los caballos.

Narra además cómo los españoles y sus tropas auxiliares simplemente derribaron las fortificaciones. Los señores quichés estaban asustados y mandaron mensajeros a Q’umarkaj (Utatlán) para pedir refuerzos. Enseguida salió por Tzijbachaj (hoy Totonicapán) el gran capitán adelantado Tecún nieto del rey don Kikab.

Aquí se menciona por primera vez a Tecún Umán. Vemos que se llama Tecún, y que Umán se refiere a su parentesco con el famoso señor quiché Kikab.

El manuscrito narra que por siete días fue cargado en hombros como preparándose para el combate. Tenía plumas de quetzal en la espalda adornado con piedras y joyas.

Está claro entonces que Gumarcaj ya estaba tomando sus medidas, y coordinando la marcha de su sumo capitán Tecún hacia el área del conflicto. Las procesiones, bailes y festividades previas a la guerra parecen pertenecer a antiguas tradiciones mayas. Tenemos un buen ejemplo de ellas en los murales de Bonampak.

Efectivamente, el manuscrito narra como el capitán Tecún Uman mata al caballo de Don Pedro de Alvarado pero este, inmediatamente se incorpora y da muerte al guerrero quiché.

Aunque no es muy detallado, el Título K’oyoi es un texto escrito entre 1550 y 1560, que ya contiene todos los elementos que hoy en día forman parte de la historia oficial del héroe nacional.

Al comparar la carta de Alvarado con el título Koyoi es donde surgen interrogantes. Según Alvarado la muerte de uno de los cuatro señores quichés y la sangrienta batalla definitiva estaban separadas cinco días una de la otra. El manuscrito indica que junto con Tecún, en la segunda batalla, murieron muchos guerreros y que la sangre tiñó el río Olintepeque y por eso lo llamaron Xequijel.



Con tal respaldo documental, Tecún Umán fue declarado Héroe Nacional y símbolo de defensa de la nacionalidad guatemalteca por el Congreso de la República, mediante el Decreto No. 1334, el 22 de marzo de 1960 y se estableció el 20 de febrero como el día de Tecún Umán, héroe nacional.



La figura de Tecún Umán ha sido exaltada de muchas formas, pero se destaca la monumental escultura del artista guatemalteco Roberto González Goyri, la cual se encuentra al noroccidente del zoológico La Aurora.

Akkeren concluye entonces que Tecún Uman indiscutiblemente existió y que su posición en la estructura de poder quiché queda bien clara.

Tecún Uman es un símbolo cuyo recuerdo y conmemoración debe servir para fomentar patriotismo.

Patriotismo es: respeto, amor por la patria, sentirnos orgullosos de nuestra tierra, de nuestras costumbres y tradiciones.

Muchos guatemaltecos no experimentan este sentimiento. Se avergüenzan de su tierra y de su nacionalidad. Buenos motivos tienen, pero deben asumir su condición y trabajar para el cambio.

Respeto por la patria es acatar: la constitución, las leyes y autoridades de la república. Amor por la patria es mostrar y transmitir valores, es generar actitudes positivas que den ejemplo y motiven al cambio de conducta de aquellos desmotivados que recurren al abuso, el menosprecio de su identidad y a la ilegalidad, para compensar sus múltiples insatisfacciones, provocadas por un sistema imposible de enderezar sin un cambio de actitudes.

El guatemalteco debe conocer sus orígenes, su Historia, sus tradiciones, sus glorias y sus infortunios. Debe saturarse hasta el fin de su vida, del estudio de todo cuanto concierne a su Patria, porque tiene la obligación de conocerla. Debe conocerla para poder llegar a amarla y debe llegar a amarla porque sólo así podrá honrarla; y honrando a su Patria honrará a su padre, a su madre, a sus antepasados, al suelo que pisa, a su tradición, a su religión. El patriotismo nos ayuda a entender que el más puro de los amores, después de Dios, es el de la Patria.



Por tanto, como militares, nuestro compromiso de ejemplo y patriotismo es superior. El militar debe mantener una actitud positiva, llenando de ánimo a la población a pesar de la situación actual. ¿Cómo? Trabajando y cumpliendo cada quien con lo que le corresponde. Conducta ejemplar para que cesen publicaciones cuyo contenido es un desafortunado, y que produce molestia e incomodidad.

Este proceso dará inicio cuando cambiemos de actitud nosotros mismos, al cumplir con el deber, al convertirse en guardián y seguidor del respeto y de las más altas tradiciones de honor militar.

Sólo la actitud positiva y proactiva, basada en el espíritu de cuerpo de sentirse militar profesional, inmuniza contra el germen destructor de la desmotivación, que proviene en parte de la crítica intolerante, destructora, incomprensiva e irreconciliable de algunos sectores de la sociedad hacia el ejército de hoy.

Pero también proviene de la desesperanza profesional, que da a luz la polémica, excusas sin fundamento y murmuración. Nuestra historia es grande, llena de aciertos y glorias, pero también de errores; hemos aprendido, no volveremos a cometerlos.

Es imposible atravesar la vida sin que alguien se equivoque, lo que importa es como se reacciona ante el error; el hombre crece cuando no hay debilitamiento de voluntad; cuando reconoce sus errores y construye lo que tiene por delante.

El hombre crece trazándose metas, sin importarle comentarios negativos porque da el ejemplo; sin importarle burlas ni desdenes por cumplir con sus obligaciones.



Soldados aquí presentes, entréguense de corazón a su profesión, denle a su institución más de lo que reciben; plántense para no retroceder, sean fuertes por el carácter de su formación, así cosecharán donde no sembraron; y recogerán donde no esparcieron.

Cultiven las virtudes militares, las que llevamos dentro, las que nos inculcaron nuestros primeros instructores; que el sistema corrompido no amargue el amanecer que vimos al recibir nuestro titulo de oficial del ejército; amen las letras y las ciencias, teman a Dios y honren a su familia.

Viva Tecún Umán, exaltación a nuestros símbolos patrios, honor a nuestros héroes, viva nuestro Ejército, viva Guatemala.

Muchas Gracias…

(Este tema fue disertado en el Comando Superior de Educación del Ejército el 20 de febrero de 2008, en ocasión del día oficial de Tecún Umán, Héroe Nacional).



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