9 de enero de 2012

Ser Dama Cadete en la Escuela Politécnica



¿Por qué desea ingresar a la Escuela Politécnica? ¿Por qué quiere seguir la carrera militar?, son preguntas que se hacen a las damas y caballeros aspirantes en la entrevista durante el periodo de pre-inscripción, se escuchan una infinidad de respuestas; una infinidad de razones, para cada uno de ellos la mejor o la más importante, comparto algunas de ellas, “cuando era pequeño me gustaba jugar con soldaditos”, “porque me gusta marchar”, “es la carrera de mis sueños”, “toda la vida he querido ser soldado”, “quiero servir a mi patria”, “siempre me ha gustado lo militar”, “quiero portar el uniforme”, “porque quiero un trabajo seguro”, “ quiero ayudar a mi familia a salir adelante” y así muchas respuestas más.

Otra de las preguntas es ¿Qué sabe usted de la Escuela Politécnica o que le ha contado? La mayoría de respuestas son como estas: “Dicen que es bien duro”, “dicen que lo físico es lo más difícil”, “dicen que uno debe estudiar bastante”, “dicen que uno agarra buen cuerpo”, “dicen que los antiguos no se meten con uno porque se preocupan más por estudiar”, “dicen que ya es diferente el trato porque ya es una universidad”, “dicen que aquí los galonistas son más profesionales”. También se escuchan respuestas como “ yo la verdad seño no sé nada, yo solo vi en la televisión el anuncio por eso vine” también se escuchan otras respuestas como, “tengo un ti, un hermano, un primo o bien un pariente de mi mama y él me conto que es bien duro pero que si yo quiero que le haga frente que entre”, y algunos hijos de Oficiales responden “ a mí, mi papa me conto bien como de verdad es estar en la Escuela Politécnica, que es duro que no es fácil, ñero que si de verdad yo quiero entrar que él me apoya porque es mi decisión, mi mama no mucho quiere porque se queda triste” también dicen “ yo vengo porque mi papa quiere que yo sea militar”; y así podría compartirles infinidad de respuestas.

La verdad es que cuando llega el momento de los resultados es una inmensa felicidad para quien la noticia es que gano los exámenes de admisión y que puede entrar a la Escuela Politécnica y no digamos el día que debe presentarse, evidentemente es una gran emoción del aspirante que también invade a todo el grupo familiar, ese día puede observarse una mezcla de emociones hay alegría, tristeza, incertidumbre, temor, para algunos es un reto, para otros es un escalón pero para muchos es la gran oportunidad y todos con su maleta al hombro se deciden a emprender el camino que lo llevará a la meta propuesta.


Pero mientras esa meta se alcanza en su caminar cada uno tiene una experiencia particular, para algunos lo más difícil es la separación de la familia, para otros la exigencia académica, para otros es el frio, para otros es el sueño, para otros el encierro y para algunos el haber dejado al novio o a la novia. Al final se quedaran los que pueden anteponer ante ser militar, de querer quedarse en la Escuela Politécnica y graduarse como Oficial.

Como seres humanos sin distinción de género tenemos la capacidad de pensar, analizar y decidir, esto a través del uso de la razón que lógicamente nos conduce a tomar decisiones, sin embargo en nuestro interior también existe el sentir y es entonces cuando entra en juego el conflicto interno, sé que es bueno, sé que me favorece en un buen futuro sé que es lo mejor y que me debo quedar, pero realmente ¿Quiero estar, quiero ser, quiero hacer?

Es básico tener ese equilibrio entre el deber ser y el querer ser y como psicóloga me atrevo a decir que es más poderosos el querer ser, cuando el individuo auténticamente quise ser no hay barreras, no hay obstáculos que limiten su paso, esto será realmente el impulso que lo mueve, que lo motiva a superar cualquier obstáculo que en el camino encuentre, la tarea más dura la pasara, el motivo interno es el mejor acicate para seguir adelante y no permitir la intromisión de factores que limiten ese paso firme hacia la consecución de su meta, lógicamente habrá momentos de flaqueza, habrá situaciones que lo pongan al filo de la desesperación, pero ese impulso inicial no muere siempre está allí, no importa si es flaco o grueso, bajo o alto, moreno o claro, regular, mal o bien parecido, y  más importante, si es hombre o mujer, el querer ser está presente en el que realmente quiere ser, es solo cuestión de adopción , yo y solo yo decido y quiero ser, y por ello repito, si esa adopción es autentica nadie lo saca de su persona, a lo largo de la carrera se observan damas y caballeros cadetes con actitud positiva, con actitud de lucha, con disposición de superación, con la idea fija de hacer bien lo que hacer, cada día como si fuera el único, ayer lo hizo bien, hoy debe hacerlo mejor que ayer y con ese pensamiento todos los días de su vida y en cada tarea que emprenda.

Es así como vemos alumnos distinguidos, todos tienen la oportunidad de sobresalir, todos tienen la oportunidad de brillar, lo lograran quienes mantengan siempre fortalecido ese querer ser, que significa sacrificio, esmero dedicación y entrega claro que sí, porque al momento de lograr pequeñas metas el corazón se hincha de satisfacción que no solamente es personal también es compartida por la familia, y que a su vez vuelve a inyectar de ánimo y motivación a los cadetes para lograr otros triunfos, en la Escuela Politécnica nada ni nadie pasa desapercibido, todos tienen un lugar puede ser el mejor dependiendo del empeño que cada uno ponga de manifiesto. Algunos prefieren quedarse dentro de la norma pero otros son precisamente los que ocupan los mejores lugares sencillamente porque se decidieron a querer ser.

La dama o caballero cadete de la Escuela Politécnica no son seres de otro planeta, son jóvenes como todos los que inician una carrera profesional en cualquier universidad, y como en todas, debe llenar las características que permitan lograr un funcionamiento adecuado de acuerdo a las exigencias de la institución y de la carrera que elijan dado que cada disciplina tiene su propio perfil.

¿Qué se necesita entonces para una dama o caballero cadete? El perfil de la Escuela Politécnica solamente exige personas decididas a luchar por superarse, decididas a poner en juego todas sus capacidades, decididas a servir, decididas a formarse como personas capaces de enfrentarse a los retos de la vida y por sobre todo personas que auténticamente quieren ser.

Capitán Segundo Asimilado y Licda.
SILVIA ORTIZ DE RIVERA
Jefe de la Sección Psicosocial
Revista Informador Estrella, No. 1 - 2011



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