27 de septiembre de 2018

El emocionante inicio y el feliz/nostálgico retiro de una vida militar


En el ejército se les llama “personal de reemplazos” a los ciudadanos que acuden para obtener una plaza de soldado y prestar su servicio militar. En el momento que aprueban los exámenes correspondientes y los requisitos de ley, pasan a ser “reclutas” e inicia un curso básico para ser soldado, que en la tradición militar guatemalteca se le denomina “curso de tigre”.

El curso puede variar en su duración dependiendo de la misión que tiene la brigada a donde se presentan, también con la especialidad en la que se van a desempeñar. Al finalizar el entrenamiento se realiza una ceremonia en que “juran bandera”, quedando así, sujetos al fuero militar, es decir, sujetos a las leyes y los reglamentos militares.

De esta manera, un ciudadano culmina el proceso de hasta dos meses, por medio del cual, voluntariamente renunció a ciertos derechos ciudadanos como, por ejemplo: Su libertad de locomoción, pues se debe sujetar a roles de descanso, que a veces la misión exige no poder seguirlos rigurosamente, acumulando días y meses sin poder ir a casa. Su derecho de expresión ya que la Constitución demanda del soldado a ser obediente y no deliberante. El derecho de elegir y ser electo por su carácter apolítico.

Así, el soldado queda sujeto a un régimen disciplinario donde la base es la disciplina y el fiel cumplimiento de órdenes, aderezados con una serie de valores militares qué hacen del ciudadano un hombre disciplinado y de bien para su patria.

Esta tarde sorprendí al curso de Tigres de la Brigada de Fuerzas Especiales realizando sus prácticas para su graduación de mañana como soldados. En los rostros de los jóvenes soldados puede apreciarse una profunda emoción. Han sido dos meses duros, pero llenos de nuevas experiencias, un ambiente disciplinado pero agradable; ya han vivido diferentes vicisitudes en las que jamás imaginaron experimentarían a su temprana edad. El intento de sonrisa dibujada durante esa práctica evidencia la alegría de un nuevo corazón militar, sabidos que mañana pasarán bajo la bandera de Guatemala.


Esta ola de sensaciones muy militares, sólo se desarrollan al cabo de vivir como soldado en un cuartel militar. Por sus mentes desfilan esos momentos, que experimentarán en algunas horas, teniendo frente a ellos a sus superiores y sus familias. Por delante vienen veinticuatro meses de servicio, en los que pondrán de manifiesto todo su valor, coraje, abnegación, y resistencia para cumplir las diferentes misiones que les sean ordenadas.

Algunos se especializarán, optarán por hacer más tiempo de servicio, se harán fuerzas especiales; otros harán carrera militar dentro del ejército como especialistas en cualquiera de las oficinas, talleres o puntos logísticos que posee cualquier brigada militar. El Ejército de Guatemala, es una institución que recibe a los ciudadanos, los transforma y los prepara para servir a su país y para contribuir al desarrollo y seguridad cuando regresan como líderes a sus comunidades.

Casualmente, en contraste y esté mismo día, emociones muy distintas han de rebosar en el corazón militar de un hombre que luego de 30 años de servicio, se retira por haber cumplido con su deber. Y ese es el caso del Coronel de Infantería DEM Emiro Alfredo Vázquez Sánchez, quién tras dejar hasta hoy casi toda su vida calzando bota militar, por ingresar desde sus primeros años de adolescente al Instituto Adolfo V hall de Occidente, se retira con los máximos honores que un Kaibil puede hacerlo, honrándolo sus subalternos en la mística plaza Zaculeu de la Brigada de Fuerzas Especiales, lugar donde se erige una réplica del templo mayor de la plaza fuerte de Zaculeu, ubicada originalmente en Huehuetenango, ciudad que fuera el Reino y hogar del gran kaibil-balam, guerrero mam que jamás fue capturado por los españoles en 1524.


Retirarse en estas condiciones constituye, una culminación muy significativa; no precisamente para el retiro, sino para llevar en la mente y la conciencia ciudadana de que en el momento que la patria lo demande habrá que estar listo para regresar y darle al país lo que todo este conocimiento, experiencia y criterio estratégico que se produce a lo largo de los años en un militar con estas cualidades profesionales.



1 de agosto de 2018

Visita oficial del Ministro de la Defensa a la Brigada de Fuerzas Especiales











31 de julio de 2018

Deber cumplido, el nivel de expresión del soldado guatemalteco en 2018

En el interior de la Brigada de Fuerzas Especiales "GBPNH" se llevó a cabo acto de licenciamiento del personal que cumplió su tiempo reglamentario de servicio militar, así mismo al Especialista Cucul Mó, quien se retiró con ocho años de servicio y quien pusiera en alto el nombre de Guatemala y el Ejército durante la competencia "Mejor Guerrero" que se llevó a cabo en Arkansas, EUA, en abril de 2018.
A continuación el discurso de despedida pronunciado por el cabo Álvaro Co Coc de la compañía de fusileros:
Es para mí un honor ser el portavoz de la promoción que hoy cumple tiempo de servicio.
La verdad, son diversos los pensamientos y sentimientos que este día vienen a mi mente y corazón, pues como si nada han pasado 24 meses de alta en esta Gloriosa Brigada de Fuerzas Especiales, llevando únicamente recuerdos de los lugares y de las actividades que caracterizan a esta Brigada, por ser el monasterio donde se forjan a los mejores monjes de la guerra, me refiero a los mejores soldados del mundo…LOS KAIBILES.
Repito, que como si nada pasaron 24 meses de servicio, y pareciera que fue ayer el día que tomamos la dura decisión de dejar a nuestros padres, a nuestra esposa y a nuestros hijos sabiendo que en algunas ocasiones nos perderíamos momentos especiales con nuestra familia y amigos, y no es que no los amaramos sino que nuestro destino era otro,….. nuestro destino era ser soldados y así fue que con incertidumbre nos acercamos a la guardia de prevención con el sueño de poder llenar los requisitos para poder ser parte del personal de alta en esta Brigada, y Dios nos concedió ese honor de estar formado varias veces en esa posición donde ustedes se encuentran ahora, claro, tampoco fue tan fácil porque después de cruzar por la entrada de esta Brigada, íbamos a iniciar una nueva vida la cual se regiría por una estricta disciplina, obediencia, subordinación y amor a nuestra patria.
Gracias a Dios supimos soportar esa transformación de la vida civil a la vida militar pues cada día de entrenamiento nos fue formando como buenos soldados al servicio de la patria. Ahora solo quedan los recuerdos de las noches frías en las garitas donde hicimos servicio, lugar donde solo nos acompañaban las estrellas y nos alumbraba la luna, el recuerdo de la corriente refrescante de la poza San Pedro y las veredas en la pendiente hacia el cerro KAIBIL.
En lo personal, hoy puedo decir que estando de alta aprendí a superar los fracasos con nuevos desafíos, a enterrar las derrotas y a seguir siempre para adelante sin importar los obstáculos que se crucen en mi camino. La vida militar deja marcada una huella en mi corazón que me llena de mucho orgullo pues quizá muchos sean los llamados…pero pocos son los escogidos… para formar parte del alma mater castrense.
Promoción que hoy cumple tiempo de servicio… con orgullo digamos DEBER CUMPLIDO y regresemos a nuestros hogares a ser hombres de bien a tomar el papel de un ciudadano más que contribuye al desarrollo de nuestra comunidad, pero sin olvidar jamás que en nuestras venas aun corre sangre militar y que cuando la patria nos necesite…no dudemos y vengamos todos a decir GUATEMALA ESTOY PRESENTE.
MUCHAS GRACIAS