2 de enero de 2018

Resultados del plan "EVOLUCIÓN"

2017 fue un año en que el Estado de Guatemala hizo un gran esfuerzo por lograr el fortalecimiento de sus instituciones para incrementar la seguridad. Trazó objetivos estratégicos para orientar los ejes y las acciones para ordenar los roles institucionales. A continuación un resumen de algunos de los resultados que evidencian dicha planificación estratégica.


1. El Ejército de Guatemala, a través de la fuerza naval, obtuvo importantes resultados contra el narcotráfico, principalmente en el mar.




2. Con las fuerzas de tierra desplegó batallones estratégicos de Reserva Militar para mantener la integridad del territorio y mantener la soberanía.


3. Con la fuerza de aire, implementó un sistema de control del espacio aéreo mediante la instalación de radares primarios en contra de vuelos ilícitos (trazas).



4. La Policía evidenció su programa de profesionalización del que obtuvo resultados positivos en favor de la seguridad ciudadana.




5. Las tres fuerzas incrementaron las operaciones de Relación Civil-Militar.



6. El Gobierno de Estados Unidos de América hizo importante donativo al ejército para incrementar la movilidad en favor de su misión constitucional.




7. Gracias a la implementación de un Sistema de Planificación y Gestión de la Defensa SIPLAGDE, se garantizó la transparencia permitiendo al Ministerio de la Defensa, explicar a detalle a la Comisión de Defensa del Congreso de la República, sobre la importancia de un presupuesto adecuado para la defensa.


8. Se creó la tercera fuerza interinstitucional para comabatir el crimen organizado en la zona de frontera.


25 de octubre de 2017

Lo que implica ser un militar de carrera

Lo que implica ser militar. Estracto de las notas del Coronel retirado Robert Killebrew, ejército de EUA

--- ¿Quieres ser un militar de carrera? Bien po tí, Pero recuerda que mientras estés en uniforme entenderás menos acerca del país que proteges y su política. La política en una democracia es la antítesis de la vida militar, es caótica deshonesta, desorganizada y al mismo tiempo, gloriosa y libre, lo cual tú no eres.

Después de un tiempo estarás tentado a decir: Oigan civiles, nosotros tomamos el mejor camino, somos más organizados, somos mejores patriotas y sabemos cuál es el verdadero sacrificio, sean como nosotros... pero tú morirás equivocado hijo.

Si tú eres un militar de carrera, tienes que defender la democracia pero nunca entenderás o serás parte de ella, es más, tú siempre serás un extraño para tu propia sociedad.  Ese es el sacrificio que debes hacer.

Un militar da su libertad personal por el privilegio de servir a su país; es una profesión de enormes satisfacciones, pero de alta demanda física, emocional e intelectual. Y esto es aceptado a costo de resultar muerto o herido en cumplimiento del deber.---

Articulo original: "An Old Colonel Looks at General Kelly – Foreign Policy"

By Col. Robert Killebrew, U.S. Army (Ret.)
Best Defense guest columnist

A thousand years ago when I was about to begin my military career, a wise old retired Marine colonel, a veteran of the carnage at Tarawa, gave me some advice. Paraphrased here, he said:

So you want to be a career soldier? Good for you. But remember that the longer you stay in uniform, the less you will really understand about the country you protect. Democracy is the antithesis of the military life; it’s chaotic, dishonest, disorganized, and at the same time glorious, exhilarating and free — which you are not.

After a while, if you stay in, you’ll be tempted to say, “Look, you civilians, we’ve got a better way. We’re better organized. We’re patriotic, and we know what it is to sacrifice. Be like us.” And you’ll be dead wrong, son. If you’re a career soldier, you may defend democracy, but you won’t understand it or be part of it. What’s more, you’ll always be a stranger to your own society. That’s the sacrifice you’ll be making.

I’ve been thinking a lot about that old colonel in the aftermath of White House Chief of Staff John Kelly’s remarkable press conference the other day over the president’s call to the widow of an Army soldier killed in Niger. There’s been a lot of commentary about the general’s attitude toward civilians who hadn’t sacrificed — who weren’t of the “one percent” who had — and it seems to me that most of it misses the point. Masha Gessen’s New Yorker article, “John Kelly and the Language of the Military Coup,” comes close, given President Donald Trump’s tendency to hire retired generals who complement his own authoritarian leanings. Certainly we need to be alert for the next three years — having at Trump’s elbow a retired general who disdains civilians should raise some concerns.

But the larger point that strikes me, as a retired infantryman, is the self-pity in the general’s tone. Look at us; we’ve made sacrifices that you don’t appreciate. The only good American is one in uniform, or, ultimately, the ones under tombstones in Arlington. Sadly, this kind of sad, pitying flag-waving impresses too many of my fellow citizens the same way that the insubordinate Douglas MacArthur did in the 1950s — and MacArthur is said to be a favorite of Trump’s.

Let’s be frank. There’s nothing “glorious” or “sacrificial” about choosing to be a soldier. We give up personal freedom for the privilege of serving our country, and we enter a closed-off profession that is enormously satisfying, but can also be physically, emotionally, and intellectually demanding. We accept the risk that some of us get killed or wounded. In return, the country gives us decent pay, an early retirement — some bodies get pretty broken up in twenty or thirty years — and health care. It’s not a bad deal.

But the other sacrifice — the one the colonel talked about — is that few of us quite fit into the “dishonest, disorganized and glorious” mess is American democracy. That makes us good bureaucrats and maybe good chiefs of staff, but not someone who has a gut-level understanding of democracy — the role of a free press, for example, or the give and take of backroom dealing. We chose the life we lived. Being part of the “one percent” doesn’t make us any more entitled than any other citizen. And while we’re happy that the public respects military service, too much respect makes us a little uneasy, for the reasons the old colonel said. We are privileged to serve, not the other way around.

Kelly is understandably upset that Trump — acting on the general’s advice — publicly fumbled a call to a young widow. Part of the general’s problem is that he serves a president without empathy for anyone but himself. Another is that the same president has now politicized Kelly’s private grief.

But that odd press conference has exposed Kelly’s emotional, personal disdain for the citizens he served in uniform and still serves in a sensitive political post. His remarks lead me to wonder if he really understands that soldiers are the servants of democracies, not some special race apart. A MacArthur or a George Patton, disdainful or ignorant of democracy but close to the president is dangerous to the Republic and is unbecoming his distinguished service in a profession that doesn’t need anyone’s pity.

Bob Killebrew was an Army infantry and special forces officer for 30 years. He is a member of the 504th Parachute Infantry Regiment.

9 de agosto de 2017

Miércoles de fundamentalismo militar


La manera de pensar, genera patrones mentales; los patrones mentales establecen actitudes; las actitudes en común generan costumbres. Las costumbres crean hábitos, y la práctica permanente del hábito produce virtud. Las virtudes definen la cultura, y la cultura determina el desarrollo, sea de un país o de una institución.

El sistema de entrenamiento de una Brigada de Infantería se basa en disciplinar a las tropas en el área: física, militar y ética. El tiempo a dedicar para cada una de estas áreas en los soldados se expresa en un documento que toda base militar, sin excepción, posee: El Horario de Actividades.

El horario establece la cantidad de tiempo semanal que un comandante emplea en fortalecer a sus hombres para entrenarse, mantener el apresto, práctica de la instrucción del orden cerrado, fomento de valores, condición física, descanso e incluso recreación.


3er Escuadrón de Caballería Blindada, agregado a la 3a Brigada, realiza tiro con ametralladora MAG 7.62 mm desde un vehículo blindado de transporte de personal VBTP. Estos vehículos están asignados a las unidades en la zona de frontera.

Un horario abarca tiempo también, para que el soldado atienda la visita de su familia, mantenga el ornato de los edificios (barracas o cuadras) donde habita, y por supuesto, las operaciones para cumplir su misión y de apoyo a la sociedad.

En la Tercera Brigada de Infantería, los días miércoles están pensados, para que el soldado identifique, viva y lleve para toda su vida, los valores cívicos, morales y éticos, que le servirán durante su tiempo de servicio militar, y que además todo ciudadano debe cumplir.

Inicia con los honores a la bandera a las 6:00 AM, desayuno, academia para oficiales, entrenamiento, actividad deportiva al medio día toda la brigada con el Comandante. El almuerzo todos juntos, oficiales, especialistas y soldados amenizado por la marimba instrumento nacional.

Por la tarde el tiempo queda disponible para el comandante del batallón y un desfile semanal en el interior de la brigada en la "Calzada de los Héroes". A las 18:00 horas los honores para arriar la bandera, una cena especial y una conferencia de fundamentalismo militar.

Calzada de los Héroes, interior Tercera Brigada de Infantería

De esta forma, el horario de la Tercera Brigada, cumple con su propósito, sincronizando cada actividad, orientándola a un objetivo específico. Esto repercutirá en el buen cumplimiento de la misión.

Marimba de la Tercera Brigada, interpretando melodías en un almuerzo de miércoles, Tercera Brigada

A continuación el horario de la Tercera Brigada de Infantería, Jutiapa, para referencia. Disponible para oficiales superiores del Ejército de Guatemala, dejar solicitud, nombre y correo en la sección de comentarios de esta entrada.