4 de mayo de 2007

“300” la obra cinematográfica... Honor, deber y gloria

El liderazgo militar recibe una excelente ayuda audio visual para ejemplificar la instrucción sobre el tema, al disponer de una producción de cine como lo es “300”, una versión de lo que pudo ser la defensa del paso de las Termópilas en 480 a.C.

Independientemente de los detalles de la historia que pueden variar entre escritores y llevados a su máxima expresión con la tecnología del cine, deja claras lecciones para el estudio y aplicación del liderazgo militar.

Las reflexiones, las decisiones y las actitudes a lo largo de la película giran alrededor de tres principios, que de paso son mencionados por los protagonistas al principio, en medio y al final: Honor, Deber y Gloria.

El “honor” es el principio que generó el carácter necesario en los espartanos no sólo de sentirse orgullosos de su origen sino de aceptar con estoicismo las consecuencias de sus decisiones. La conciencia de preservar el “honor” genera un sentimiento del “deber” que al materializarse produce la “gloria” de un grupo, unidad militar o nación.

Los tres conceptos se fusionan para generar una “mística” particular, es decir, un patrón de conducta, basado en principios éticos, patrióticos y de libertad – recibidos desde niños – que gobiernan la conducta y guían las decisiones.

Por ejemplo: cuando el niño entrena con su padre, la madre observa. Sufre cuando su hijo es llevado al entrenamiento que lo hará guerrero pero está conciente de tal necesidad.

El líder (el rey) sufre cuando sus ideales se enfrentan con su fuerte compromiso con el cumplimiento de la ley vigente. Su “honor” le impide desobedecer la ley (los éforos y el consejo le impiden ir a la guerra) pero su conciencia del “deber” le lleva a tomar la iniciativa, que según sus apreciaciones, contribuirá a la seguridad, decisión difícil de cuestionar si se considera que miembros del consejo habían sido sobornados para que el ejército no marchara contra los invasores.

Los guerreros, entrenados desde niños, y con una clara conciencia del “honor” y el “deber”, están dispuestos a dar su vida por su nación (los griegos eran una nación: mismos dioses, misma lengua, mismas costumbres y tradiciones). Y están listos para cubrir de “gloria” el nombre de su patria.

Se nota la convicción de los guerreros, en la escena cuando Leónidas les pregunta cuál es su profesión delante de los arcadios que quieren ayudar, y todos al unísono y acompasadamente levantando sus lanzas pronuncian un grito estremecedor. Los que observan (incluyendo a los presentes en la sala de cine) quedan paralizados al ver el espíritu de cuerpo de esa unidad militar reflejado en una de sus más evidentes manifestaciones: su lema

El estilo de liderazgo del rey es un factor determinante para conducir la energía, la agresividad, el coraje y el valor del grupo, generado por los principios bien cimentados de “honor” y “deber”. El rey es un amigo de sus hombres: los inspira, los guía y los comanda en la batalla, recordándoles constantemente quiénes son, por qué están allí y el compromiso que tienen de definir el resultado por su condición.

Jerjes se ufana que podría matar a sus propios hombres – pretende asustar – Leónidas le contesta que él, en cambio, daría su propia vida por cualquiera de sus hombres.
Jerjes utiliza a sus hombres como esclavos colocándolos como gradas para bajar de su trono; Leónidas es un comandante al servicio de sus hombres, que va con ellos en primera línea de combate.
En el último momento un guerrero le dice a su rey: – es un honor morir a tu lado – el rey le contesta agradecido y le corresponde – ha sido un honor vivir a tu lado – .

De tal manera que el estilo de liderazgo de Leónidas le permitía estar muy cerca de sus hombres, de sus necesidades, de sus angustias, escucharlos, y a la vez ejercer una férrea disciplina, más que necesaria en una situación de combate. Sólo un liderazgo de este tipo, con soporte de los principios de honor, deber y gloria, podía impedir que un grupo pequeño huyera ante un gigantesco ejército enemigo.

De hecho es lo que ocurre cuando se ven rodeados. Los arcadios que había ofrecido su ayuda, no poseen la mística espartana y deciden retirarse.

Es evidente también, que la “voz” de mando del comandante juega un papel importante en la vida militar. El subalterno debe aprender a reconocer, escuchar y seguir la voz de su líder. Leónidas rugía a sus tropas, ellos escuchaban y sabían que su líder iba al frente. Un comandante debe tener la capacidad de hacer escuchar su voz a gran distancia y en medio de otros sonidos.

El rey mantiene la cordura y serenidad durante la guerra, pese a la victoria en las primeras batallas. Duerme menos, piensa más y al final debe estar en forma, a la medida del más fuerte de sus hombres.

De tal manera, que aunque las guerras actuales no se asemejan a la de esta película, se pueden aplicar importantes principios de liderazgo como: la lealtad hacia los subalternos, dar el ejemplo, el entrenamiento agresivo, el fortalecimiento psicológico de las tropas, la alta moral, el alto espíritu de combate y de cuerpo que hace que la tropa se sienta orgullosa de pertenecer a su unidad. Esto se construye con un excelente liderazgo. Un liderazgo al servicio del subalterno, que orienta y ayuda, pero que mantiene una férrea disciplina.

Un estilo de liderazgo que lejos de ser blando y sin consistencia, compromete a los hombres a no fallarle al hombre que los guía: su líder.

Los ejércitos en tiempo de paz también pueden y deben aplicar estos principios que prepararán a sus tropas para el combate, y aún en las labores administrativas, que a todo militar toca en algún momento realizar, ejecutándolas con excelencia e iniciativa guiados por su profunda conciencia del honor y el deber.

Al igual que en el presente, la política estuvo presente en aquel tiempo. Uno de los errores de Leónidas, fue creer que todos los griegos tenían sus mismos ideales de libertad, honor, deber y gloria, pero siempre hay excepciones. Un miembro del consejo y un soldado traicionaron el honor, el deber y a toda la mística espartana, y de esto deben sacarse también valiosas conclusiones para el presente.

En este siglo XXI, siempre la diplomacia y negociación precederá al uso de la fuerza armada y por ello, no solo los militares, sino los profesionales de la ciencia política y la sociedad entera deben saturarse de aquellos antiguos principios de: honor, deber y gloria.

La gloria de una nación, de un ejército, de una unidad militar, se crea cuando se escribe su historia, cuando se recuerda sus hazañas y heroísmos porque son dignos de honor y remembranza.

Por eso se le llama “gloriosa” a una fuerza militar o institución, que a lo largo de su historia, haya dejado constancia con su misma sangre, de héroes, líderes, tropas y ciudadanos que buscaron el logro de sus ideales. Tal es la evaluación a realizar para determinar si una institución civil o militar es gloriosa o no

3 comentarios:

  1. “Aquí se preparan los hijos predilectos del honor, el deber y la gloria”... son las palabras que se encuentran en la entrada a la Escuela Politécnica, centro de formación de oficiales del ejército de Guatemala. Fueron pronunciadas por el primer director en 1873, el español don Bernardo Garrido y Agustino.

    ResponderEliminar
  2. En lo personal la película me dejó muy impresionado, ya que involucra además de los tópicos antes mencionados, otros, como lo son:

    El entrenamiento; actividad primordial para el mejor desempeño de una unidad, que da como resultado que la misma actúe como un solo ente uniforme y compacto, ante cualquier eventualidad que se de durante el desarrollo de una batalla; en la película se puede observar que cuando los 300 espartanos estaban reunidos atentos a su comandante (el Rey), se escuchó un ruido fuerte a espaldas de ellos, a lo cual instintivamente se voltearon al unísono y adoptaron una posición instantánea de batalla; lo interesante de esta reacción es que demuestra el grado de entrenamiento y disposición para la batalla en que estaban inmersos.

    La Estrategia y la Táctica; la primera utilizada por el líder (el Rey) al desarrollar la batalla en un punto estratégico del territorio, donde de nada servía la mayoría abrumadora del ejército enemigo, colocando su defensa en un punto que les proveía un abrigo perimétrico, conduciendo al enemigo al campo de batalla que el Rey escogió. Desarrollaron una táctica eficaz, utilizando diversidad de formaciones para detener, romper y posteriormente atacar al enemigo, el cual utilizo diversidad de medios en su afán de derrotar a los 300 espartanos; por ejemplo, en la película se observa que cuando son atacados por la caballería, adoptan una defensa con una formación en cuña; así como la defensa que utilizan al adoptar una formación en masa, cubriéndose con sus escudos para detener el ataque y posteriormente atacar con las lanzas y luego lanzarse al asalto.

    Patriotismo; En la película se observa que el Rey, sube a una colina a consultar a los éforos, individuos que supuestamente eran los intermediaros con los Dioses que los Espartanos adoraban, pero se puede notar que el rey cuando habla con su esposa posterior a esta escena, le da a entender que no cree en lo que los éforos le dijeron, y que prácticamente subió a consultarlos solo por cumplir con una tradición; pero como el consejo de ancianos si estaba bien apegado a esta tradición, no lo dejarían partir a combatir a Jerjes, por lo que decide no utilizar al ejército y solo toma a 300 de sus mejores hombres para hacerle frente al enemigo. La escuela que me deja es que hay tradiciones que debemos dejar a tras, las cuales llevaron a su destrucción a los que las seguían, como lo es adorar a otros mal llamados dioses, como lo son Tohil (de la Guerra), minerva (sabiduría), por favor no se extrañen de mis palabras, porque todavía hay gran numero de personas que le rinden culto a estos mal llamados dioses.


    La elite; en el desarrollo de la película se observa una escena cruda, cuando los niños después de ser entrenados hasta cierta edad, son dejados en parajes inhóspitos, llenos de fieras salvajes, donde los que logran sobrevivir llegan transformados en guerreros al seno de su pueblo, situación que se daba, debido a las constantes guerras en que se mantenían los pueblos de esa región. Guatemala actualmente luego de salir del conflicto armado interno y sufriendo de nuevas amenazas emergentes (narcotráfico, terrorismo, contrabando, crimen organizado y otros) necesita de una elite de soldados en los cuales este bien cimentado el honor, la lealtad, el estoicismo, la abnegación y otros valores, para hacer frente a estas amenazas, que se ciernen sobre nuestro país, y que amenazan a lo mas sagrado de la sociedad guatemalteca, nuestras familias; por esa razón hoy mas que nunca el curso kaibil es un pilar para la formación de esos hombres, sabiendo que los pocos que logran graduarse, pondrán en riesgo hasta su vida, por mantener una nación libre de toda amenaza.

    Javier Robles

    ResponderEliminar
  3. Exelente articulo!

    Tambien queria agregar que a veces, el deber llama al honor y trae gloria

    En algunos casos el deber se cumple sin honor y sinembargo trae gloria...

    Pero para que la integridad de un hombre o soldad este completa, el deber debe estar sobre todas demas. Ya que la busqueda de honor insaciable puede faltar al deber y desmerecer la gloria.

    Por eso, el deber siempre debe ser el primer factor

    Saludos y los felicito nuevamente por el articulo!

    ResponderEliminar