Capitán Jacobo Arbenz Guzmán y Ciudadano Jorge Toriello con oficiales y soldados de la Guardia de Honor, octubre de 1944El General Jorge Ubico Castañeda, había sido electo por medio de elecciones libres desde 1931. Fue electo para un segundo mandato en 1937, pero al finalizar este segundo período en 1942 maniobró políticamente para perpetuarse en el poder. Para 1944 llevaba gobernando 14 años: doce años electo y dos como resultado de su maniobra política. El hecho de haber gobernado con "mano de hierro" todo el período valió que su gobierno pasara a la historia como la dictadura de los 14 años.
General Jorge Ubico CastañedaPor entonces se desarrollaba en Europa y el océano pacífico la segunda guerra mundial. Estados Unidos implementaba una política exterior orientada a la defensa de Latinoamérica por la amenaza de un ataque japonés al continente americano (los japoneses
bombardearon california en 1942). Por eso el gobierno estadounidense promueve la construcción de una carretera interamericana y pistas en toda Latinoamérica. En Guatemala, durante el Gobierno del General Ubico, se construyó entonces la carretera interamericana y pistas de aterrizaje en La Aurora, Puerto San José, Champerico, Poptún y Flores entre otras. Medidas como estas se tomaron en toda Latinoamérica.
Los guatemaltecos, (intelectuales, académicos, de la capital), les inquietaba que la 2ª guerra mundial se libraba por ideas como: libertad, democracia, libertad de conciencia y pensamiento; y aquí en Guatemala había una dictadura. Eso no era congruente y el descontento con el régimen del General Ubico crecía con fuerza y se agravó desde principios de 1944.
Debido a estas presiones el General Ubico renunció el 1 de julio de 1944. El General ubico entregó el poder a un triunvirato: Generales Eduardo Villagrán Ariza, General Buenaventura Pineda y General Federico Ponce Vaides. El 3 de julio dos de ellos renuncian y se queda a cargo el General Ponce Vaides.
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De izquierda a derecha: Generales Eduardo Villagrán Ariza, General Buenaventura Pineda y General Federico Ponce Vaides
Se convocó a elecciones pero la intención de Vaides de participar en la contienda electoral molestó la población y mostró su rechazo. Los oficiales del Ejército apoyaban el retiro del General Ponce Vaides, por tal razón, oficiales y ciudadanos civiles planificaron una sublevación para el 31 de diciembre de ese año 1944.
El General Ubico había establecido un férreo control policíaco sobre los ciudadanos civiles o militares. Esta policía duplicaba a los efectivos del Ejército.
En octubre de 1944 un hecho aislado precipitó los acontecimientos que se habían planeado para diciembre. El comandante de la Guardia de Honor (que se ubicaba en lo que hoy es el edificio del Instituto de Previsión Militar, 5a. av y 7a. calle zona 1) era el General Corado que era reconocido por una conducta autoritaria en exceso. En ese tiempo el mal trato en los cuarteles era común. El 18 de octubre el General Corado dio de cintarazos (golpes con la espada) a un oficial. Esto produjo gran malestar en los oficiales y como medida preventiva contra una sublevación, el comandante ordenó que las piezas de artillería (de la Guardia de Honor) se trasladen a otros cuerpos militares.
Se cumplió la orden pero los oficiales inutilizaron el mecanismo de disparo para evitar que fueran usadas contre ellos mismos y se pusieron en contacto con personalidades civiles que por el tiempo, cansados de la dictadura, venían impulsando una insurrección.
Se hicieron los contactos y una de las conclusiones fue que no era necesario esperar a fin de año. Así en las últimas horas del 19 de octubre se sublevó la Guardia de honor y en las primeras horas del 20 se unieron civiles al movimiento.
El 21 de octubre el poder político del país es tomado por un triunvirato: Mayor Francisco Javier Arana (oficial de línea), Capitán Jacobo Arbenz Guzmán (oficial graduado) y el Civil Jorge Toriello (comerciante) a quién se le denominó “el ciudadano”.
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Primer plano: Capitán Jacobo Arbenz Guzmán, Ciudadano Jorge Toriello, Mayor Frnacisco Javier Arana y Periodista Tejeda Fonseca
Coronel Carlos Aldana Sandoval, Mayor Francisco Javier Arana, Ciudadano Jorge Toriello, y Capitán Jacobo Arbenz Guzmán.
Oscar de León Aragón escribe: “El papel que la población civil jugó en los momentos más cruciales del levantamiento de la Guardia de Honor fue lo que le dio el carácter de revolución. Cabe resaltar que, como a las 4:30 horas de aquel 20 de octubre, el fuego (de las fuerzas leales al gobierno) se acercaba cada vez más a la Guardia de Honor, con la intención, sin duda, de flanquearnos y cercenarnos, y que al preguntarle al capitán Árbenz cómo veía la situación, me contestó que... “bien”.
Nosotros, sin embargo, en su gesto leíamos que estábamos pasando el momento más crítico de la lucha, y lo confirmamos cuando se nos ordenó que saliéramos a la calle a traer cuanta gente estuviera anuente a empuñar un arma. Además, un oficial nos dijo que de la entrada de más gente a la lucha dependía el éxito del movimiento. Los soldados de la Guardia de Honor estaban superados por las fuerzas leales al gobierno.
En conclusión, cabe afirmar que las conquistas logradas el 20 de octubre se hicieron realidad gracias a la colaboración entre el pueblo y los oficiales jóvenes del Ejército".
La revolución produjo importantes cambios para Guatemala como: libertad de opinión y de prensa, la igualdad entre hombres y mujeres, el Código de Trabajo y el derecho de reunión, de asociación y de participación en la vida política y administrativa, el seguro social y la autonomía del municipio y de la universidad estatal.
También se produjeron cambios importantes a lo interno del Ejército:
Se cambió el nombre: Ministerio de Guerra por Ministerio de la Defensa Nacional y se nombró para el cargo al Mayor Francisco Javier Arana. Se creó el cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas (nombrado por el congreso) y se nombró al Capitán Jacobo Arbenz Guzmán.
Se creó también el consejo superior de Defensa integrado por el Alto Mando del Ejército, comandantes de cuerpo y oficiales electos por votación secreta de la oficialidad del ejército. Este consejo analizaba y dictaminaba la política militar a seguir y podía inquirir o cuestionar al Alto Mando del Ejército de ser necesario.
Así pues se conformó una institución armada con alta dosis de autonomía, pero con un Alto Mando fiscalizado por representantes de los oficiales de diferente grado.
También se diseñó un nuevo uniforme (esto es común después de cualquier serio conflicto y sirve para evitar la soberbia del vencedor y la humillación del vencido).
Se eliminó el Grado de General (los generales nunca causaban baja y se tuvieron que retirar 65 de ellos).
Muchos oficiales de diferentes rangos, considerados por la revolución como coparticipes del régimen depuesto, fueron dados de baja y partieron muchos al exilio. Así que para llenar las vacantes ascendieron rápidamente y automáticamente a muchos oficiales con poca o ninguna preparación, experiencia y antigüedad para sus nuevos cargos. Estos movimientos marcarían importantes antecedentes para los hechos que después sucederían en 1960.
Se abandonó el Fuerte San José (donde hoy es el teatro nacional). El Fuerte de San Rafael de Matamoros (hoy Guardia Presidencial en la zona 1) y se conviertió en Cuerpo de Maestranza del Ejército. Con la tropa de ambos fuertes se organizó el Primer regimiento de infantería y se ubicó en la Base Militar la Aurora (donde hoy es la Brigada de Ingenieros y el Club la Aurora Zona 13).
A los voluntarios civiles que participaron en la revolución se les dio el nombre: Milicia Nacional (milicia es una denominación española del siglo XIV usado para civiles con organización y entrenamiento militar pertenecientes al ejército pero no contemplados en la fuerza activa). Se asignó por primera vez en la constitución un artículo para el Ejército.
Se transfirió el día del ejército del 30 de junio al 22 de diciembre porque en esa fecha el ejército juró fidelidad a la nueva constitución y la democracia.
Tradicionalmente, y no hay nada malo en ello, el 20 de octubre se recuerda como la fecha en que todos los sectores del pueblo de Guatemala se unieron para derrocar a la dictadura (de seis años no de catorce), pero es necesario comentar que en los departamentos más lejanos nada ocurrió. Los ciudadanos del interior, indígenas en su mayoría, no participaron.
El General ubico, ciertamente cometió el error de perpetuarse en el poder e implementar políticas arbitrarias, que aunque no se justifican, estaban orientadas al logro de objetivos de Estado.
Pero se le recuerda también por su disciplina, administración transparente del gobierno y sancionar implacablemente al funcionario que no cumpliera con sus obligaciones.
Bibliografía: General Pablo Nuila Hub, Hitos de la Historia Patria 1940-1996, Editorial del Ejército, 1999, Guatemala. (edición de 150 ejemplares).
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El General Federico Ponce Vaides entra al hemiciclo de la Asamblea Nacional para ser electo presidente provisorio por los diputados.