27 de febrero de 2009
25 de febrero de 2009
Fondos de escritorio Kaibil
Publicado por Ismael Cifuentes 4 Comentarios
Temas: Colaboraciones, Noticias
Liderazgo basado en principios
El manual de Liderazgo del Ejército, describe que valentía moral es cuando se hace algo basado en sus principios morales, a sabiendas que dicha decisión podría acarrearle problemas. Se necesita tener un valor peculiar, indica el manual, para apoyar decisiones impopulares y dificultarle a los demás tomar el mal camino.
Durante el año 2004, vimos las publicaciones de medios de comunicación escrita, en los cuales se daba la noticia de ex funcionarios que producto de sus gestiones oficiales, se veían involucrados en actos ilícitos, sin embargo, quienes les conocían como personas hubieran asegurado que tal y como los mismos encartados lo expresaban, habían cometido un error o habían sido engañados. El hecho es que cuando se toma un decisión se hace necesario estar consciente del porque de la acción que se va a tomar.
A lo largo de su historia el hombre ha buscado la forma de conocer el por qué de la conducta humana. Son emblemáticos los actos como el de Diógenes quien lámpara en mano buscaba personas cuya conducta fuera digna de apreciarse. Por otro lado a Napoleón Bonaparte se le atribuye una frase que dice más o menos así: cuanto más conozco a los hombres, mas aprecio a mi caballo.
En el pasado reciente, una de las empresas más connotadas en el mundo, el gigante de la energía, Enron, se desmoronaba estrepitosamente en medio de un escándalo de prácticas impropias de sus funcionarios, que la llevaron a la ruina económica. Este suceso levantaba el revuelo del empresariado y la sociedad americana, quienes se preguntaban cómo era posible que un suceso de esta naturaleza acaeciera en su país.
En la actualidad se utiliza un concepto para definir a los países cuyas condiciones de adversidad política, económica y social, les impiden resolver sus problemas internos y por el contrario, organizaciones de naturaleza delictiva se apropian del poder y la conducción, a los cuales se les denomina “estados fracasados o fallidos”. En la mayoría de los casos, la paradoja de estos países es que son naturalmente ricos y la razón de su fracaso es: la conducción corrupta, de líderes que privilegian su interés particular frente al del social, que sería la lógica de todo funcionario de gobierno.
No sería difícil continuar listando los casos en que la ausencia de una dirección basada en principios favoreció el fracaso de un proyecto individual o social.
¿Qué podemos interpretar de todo esto?
La conducta humana es susceptible de variaciones independientemente de lo que se haya propuesto.
El resultado de los proyectos depende de una dirección cuyo sustento sean principios basados en el objetivo establecido.
Sustentarse en principios puede constituir una condición que se torne adversa a quien la adopta.
Con tales características ¿Qué sentido puede tener asumir una conducta basada en principios si el resultado son costos para quien la adopta?
El apóstol Pablo ante la comprensión de tales características decía Romanos 7.24: Miserable de mi, ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
El liderazgo basado en principios, es aquel cuyos dilemas éticos los dirime en base a lo que está en la ética socialmente aceptado. Encontramos entonces que esto constituye un escalón más a salvar, debido a que, en determinado momento ni aun eso sería suficiente.
Cuando hablamos entonces de liderazgo basado en principios, conviene hacerse la pregunta cuáles principios.
En una oportunidad el Señor Jesús fue consultado maliciosamente sobre si era lícito pagar o no el impuesto. La respuesta implicaba quedar entre la espada y la pared. Si decía si, sería considerado como traidor a los judíos por apoyar a Roma, no por detractor de Roma, sin embargo, había un principio para el Señor muy claro y en base a esto dio su respuesta: Dar a Dios lo que es de Dios.
En otro momento le preguntaron cuál era el mandamiento más grande y él respondió: Amaras a Dios por sobre todas las cosas y el segundo amaras a tu prójimo como a ti mismo, que en otro pasaje se reitera: todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros así haced también con ellos.
El apóstol Pablo da un principio para el liderazgo Colosenses 4:2 Todo lo que hagáis hacedlo para el Señor no para los hombres. Esto pone un grado superlativo de exigencia de calidad en lo que uno hace, porque ya no está actuando en función de sus intereses o de los hombres, sino de los de Dios.
Los aspectos expuestos nos permiten identificar algunos requisitos para lograr una vida cuyo liderazgo se base en principios. Ahora ¿Quién necesita vivir una vida de liderazgo basada en principios?. Si ententemos liderazgo como influencia, podemos identificar facilmente que la mayoría de nosotros estamos ejerciedno alguna influencia.
General de Brigada José Luis Barrientos Paau: Oficial del Ejército graduado en la Escuela Polítecnica, casado con Vely de Barrientos con quien procrea 3 hijos: Luis Esteban, Ana Sofía y Raquel Elizabeth. Desepeño de cargos diversos en el Ejército, entre ellos: Instructor de cadetes en la Escuela Politécnica, Comandante de Compañía de Paracaidistas, Comandante del Segundo Grupo de Fuerzas Especiales Kaibil, analísta en el grupo de apoyo de la Comisión de Paz del Gobierno, Comandante de la Brigada de Tropas Paracaidistas, Director General de Política de Defensa, Comandante del Comando Superior de Educación del Ejército, Inspector General del Ejército.
Formación académica:Diplomado en Estado Mayor, Licenciatura en tecnología y administración de recursos, posgrado en Derechos Humanos, posgrado en Gobierno y Gestión Pública, curso sobre Operaciones Multidisciplinarias de Paz.
Otros datos importantes: Tesis: La capellanía, alternativa para el equilibrio emocional del personal militar, además articulos para la Revista Militar de Guatemala y conferencista en diversas universidades en temas como el proceso de paz, el enfrentamiento armado interno y la evolución del Ejército de Guatemla en diversas areas.
Presidente de la Asociación de Militares Cristianos de Guatemala (2005-2006), miembro de la Iglesia Evangélica del Nazareno.
Publicado por Ismael Cifuentes 7 Comentarios
Temas: Colaboraciones, Liderazgo
20 de febrero de 2009
Competencia kaibil 2009
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Fotos del recorrido en bicicleta |
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Competencia Kaibil 2009 2 |
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Publicado por Ismael Cifuentes 10 Comentarios
8 de febrero de 2009
La renuncia el Comandante de la MONUC
El 8 de febrero de 2009 se publicó en la edición electrónica de “El País” un reportaje sobre el informe que rindió en Nueva York el ex comandante de la Misión de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), General Vicente Díaz de Villegas (español), quién renunció a su alto cargo luego de una “Apreciación Militar de la Situación”, sobre una misión que le asignó el mando político de la MONUC. Obviamente la apreciación que lo llevó a tomar tan difícil decisión le fue preparada por su Estado Mayor y por su Estado Mayor especial.
Con su decisión de dimitir, el General Díaz de Villegas no solo perdió su oportunidad de ascenso sino que representó el fin de su carrera, por cierto brillante hasta ese momento. Una situación tan dura para un militar forjado en el fundamentalismo más radical de la conciencia del deber y muy difícil de ser entendido por alguien que no comprende o desconoce las vicisitudes que en el ejercicio del mando se presentan.
Es importante comprender la diferencia entre ejercer el mando dentro del contexto de la Defensa Nacional y ejercerlo dentro del contexto de las Operaciones de Paz de la ONU.
El contexto de la Defensa Nacional abarca todas las operaciones dentro o fuera del territorio Nacional donde la Defensa de la Patria, es la inspiración para cualquier sacrificio en planeamiento, toma de decisiones y ejecución de operaciones. Todo esfuerzo o pérdida humana o material “es poco” cuando de salvar a la patria se refiere.
Sin embargo, en el contexto de las operaciones de paz, es diferente. Así como los países van a la guerra por una decisión política y envían a sus ejércitos, de la misma manera la ONU por razones de política mundial envían a sus contingentes en misiones de paz. Una misión de paz no está exenta de desarrollar operaciones ofensivas como es el caso de MONUC.
Por tanto un comandante en el contexto de las operaciones de paz, debe necesariamente considerar, su mandato específico (que obedece a un interés y decisión política), la seguridad de no combatientes y la seguridad de sus tropas. Tiene bajo su mando tropas de otras naciones. Todos organizados en una gran unidad militar para cumplir una misión militar con un objetivo político estratégico de la ONU.
En el proceso de toma de decisiones, un comandante sopesa con su Estado Mayor, el grado de riesgo mínimo aceptable que representa una misión. En el contexto de la Defensa Nacional (de la patria) los pensamientos más estoicos y abnegados dirán siempre que no hay riesgo que considerar si la patria está en peligro. Los cadetes de la Escuela Politécnica (academia militar para formación de oficiales) del ejército de Guatemala: gritan todos los días: “Se puede abandonar a la patria, dichosa y triunfante; pero amenazada, destrozada y oprimida, no se le deja nunca, se salva o se muere por ella”.
Este no es el caso en el contexto de las operaciones de paz. Por consiguiente el riesgo mínimo aceptable, debe ser realmente “mínimo” principalmente para evitar víctimas “no combatientes” y por supuesto para seguridad de las tropas, que actúan como mediación por un mandato – político – de la ONU.
El caso de Srebrenica por ejemplo en 1995, una zona declarada “segura” para los Bosnios por la ONU, encomendada a un Comandante de Batallón, el Teniente Coronel Thomas Karremans, al mando de 400 cascos azules holandeses. Los Bosnios aceptaron las condiciones de la ONU de entregar sus armas a las fuerzas de la ONU, pero los Serbios, al verlos desarmados, atacaron la ciudad y masacraron 8,000 personas. El comandante holandés tenía que proteger a los bosnios con 400 soldados ante el poderoso ejército Serbio. Pidió refuerzos desesperadamente pero no fueron atendidas sus peticiones; su mandato (de la ONU) le impedía atacar a los serbios.
¿Debía enfrentarse el Teniente Coronel Kerremans y sus 400 holandeses y morir heroicamente frente a los más de 10,000 hombres del ejército serbio que luego, de todas formas, masacrarían a los 8,000 bosnios? O sencillamente ¿Debía limitarse a cumplir con el mandato de la ONU que le impedía atacar a los serbios?
Estas son las decisiones que aprecia militarmente un comandante en el contexto de las operaciones de paz, que son políticas. La muerte de los 400 holandeses hubiese sido más que justificada peleando contra cualquier fuerza, si fuera por la defensa de su patria Holanda.
Pues bien, Kerremans tomó la decisión de no enfrentar a los Serbios, la masacre ocurrió y la fuerza Holandesa no sofrió daño por parte de los serbios. Fue duramente criticado, arruinada su carrera militar, vituperado por los que preferían que hubiese muerto junto con sus soldados, tratando de impedir una masacre por una crisis de otro país que no era el propio, al que había llegado por un interés político de los gobernantes de su propia patria. Kerremans tomó su decisión en base a una apreciación de la situación, como ahora lo hizo el General Díaz de Villegas. Sólo que el General Díaz previó un desenlace parecido al de hace 14 años.
El General británico M. Jackson reflexiona: “Todos los mandos militares deben hacerse a sí mismos dos preguntas: si una operación que entrañe riesgo, más allá de lo imprescindible, está justificada operativamente; y si soy capaz de vivir con el peso de estas bajas sobre mi conciencia”
De esto se trata la diferenciación de los contextos de la Defensa Nacional y de las operaciones de paz por parte de los comandantes.
Fragmentos del informe del General Díaz de Villegas:
El General Díaz de Villegas explica en su informe que se trataba de aplicar presión militar sobre grupos armados a través de acciones ofensivas para las cuales las tropas de MONUC no tenían mandato ni movilidad y los medios que esta implica. La orden del mando político de la MONUC tenía alcances fuera de la realidad. Las unidades sólo tenían capacidad para reaccionar y proteger a la población en las principales ciudades y rutas. En el resto del país, debían limitarse a la autoprotección. No existía ninguna evaluación de riesgos o amenazas y no se disponía de reservas. Es decir: si una unidad aislada de la MONUC o un grupo de civiles estuviese en peligro, no sería posible enviar refuerzos en su auxilio. Respecto al equipamiento de los cascos azules, faltaban aparatos de visión nocturna, armas pesadas, helicópteros, material médico e incluso munición suficiente para la comprometida ofensiva, según el informe.
Si fueran capaces de resistir un primer ataque o de lanzar una contraofensiva, las tropas de la ONU se convertirían en objetivo. Los principales cuarteles (de los cascos azules) podrían resistir, pero los menos protegidos correrían un gran riesgo.
Villegas intentó convencer a su superior, el británico Alan Doss, máximo responsable político de la MONUC, de la necesidad de suspender la aplicación del plan, "pero él me dejó claro que su objetivo era aplicar al máximo el uso de la fuerza". Algunos contingentes debían revisar sus capacidades, adaptarse a una misión más robusta. Hasta que se recibieran estas nuevas capacidades y yo pudiera redesplegar y reconfigurar la fuerza, el plan debía ser retrasado.
El General Díaz de Villegas termna diciendo: “sabía que mi decisión no iba a gustarle a nadie. Y pagué un alto precio personal por ella. Pero era mi deber como oficial. Debía sinceridad a mis subordinados y lealtad a mis superiores. No tenía otra elección".
Rererencia: El País
Publicado por Ismael Cifuentes 1 Comentarios
Temas: Virtudes Militares
6 de febrero de 2009
Tirador 2000
Primera fase del tiro:
Condiciones
A una distancia de 25 metros,
Provisto de fusil M-16, seleccionar en el punto de mira posterior, la mira de largo alcance.
Mampuestas para tiro desde las posiciones de tiro “rodilla en tierra” y “tendido”, listas.
Dos cargadores: uno con 7 cartuchos y otro con 5 cartuchos.
En un tiempo máximo de un minuto y cincuenta y dos segundos (1’52”)
Colocado el cargador de 7 cartuchos, cargar y a la voz de fuego:
Disparar con mampuesta:
Tendido, dos disparos a la silueta de 175 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 175 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.
Segunda fase del tiro:
A una distancia de 25 metros,
Provisto de fusil M-16, seleccionar en el punto de mira posterior, la mira de largo alcance.
Mampuestas para tiro desde las posiciones de tiro “rodilla en tierra” y “tendido”, listas.
Dos cargadores: uno con 9 cartuchos y otro con 11 cartuchos.
En un tiempo máximo de dos minutos y treinta y seis segundos (2’36”)
Colocado el cargador de 9 cartuchos, cargar y a la voz de fuego:
Disparar sin mampuesta:
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 50 mts.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 100 mts.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 150 mts izquierda.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 150 mts derecha.
Tendido, dos disparos a la silueta de 250 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 250 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.
50 metros = 32 x 15.5 cm.
75 metros = 22 x 11 cm.
100 metros = 16 x 8 cm.
150 metros = 8 x 14 cm.
175 metros = 7 x 12 cm.
200 metros = 5.5 x 10 cm.
250 metros = 4.5 x 8 cm.
300 metros = 4 x 6.5 cm.
Publicado por Ismael Cifuentes 4 Comentarios
Temas: Entrenamiento
5 de febrero de 2009
Batalla de la Arada, 1851
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En 1847 Guatemala, gobernada por el General Rafael Carrera (Conservador), se declaró Estado independiente de Centroamérica. Fue el último de los cinco países en proclamarse como tal. En los cinco países continuaba la corriente liberal de la unión, y por ello en noviembre de 1849 se realizó en Chinandega, Nicaragua el pronunciamiento de la Brea, donde se proclamaba la unión centroamericana y esto por supuesto no agradó al gobierno conservador de Guatemala. El poder militar que representaba Guatemala y su ejército era un obstáculo para la unión y por lo tanto había que combatirlo. De esta forma El Salvador y Honduras se aliaron y sus presidentes: Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (liberales que anhelaban la unión centroamericana) nombraron como jefe de esta campaña al General José Dolores Nufio.
La táctica utilizada por las fuerzas guatemaltecas ha sido objeto de importantes consideraciones en academias militares extranjeras donde se ha estudiado el movimiento que el ejército bajo el mando del General Rafael Carrera realizó para imponerse a las tropas invasoras que venían comandadas por experimentados militares franceses y que avanzaron hacia Guatemala.
Rafael Carrera explotó al máximo el factor geográfico. Conocía el terreno y logró canalizar a su enemigo en el lugar escogido para atacarlo a la hora indicada. La geografía humana fue bien empleada al aprovechar la condición social de los habitantes del área convencerles de alistarse en su fuerza armada para defender su tierra del invasor. El mejor terreno, con obstáculos naturales que obligaron al enemigo a aproximarse de la manera como el General carrera deseaba le otorgó la iniciativa en el combate, dando como resultado la victoria del ejército guatemalteco.
El paso hacia Guatemala por Chingo y por Chiquimula tenían valor estratégico. Las tropas de Guatemala eran oriundas del área, la mayoría de ellos milicias entrenadas en campañas anteriores en esos mismos terrenos. Mediante una estratagema el ejército guatemalteco logró atraer al enemigo a donde más le convino. El General Carrera movilizó estratégicamente una cantidad de tropas, equipo, armamento y servicios una distancia relativamente grande y en tiempo también relativamente corto. Esto si se considera las vías de comunicación y los medios disponibles de la época.
La victoria guatemalteca en la batalla de la Arada afianzó la hegemonía política y militar en la región. Guatemala se perfilaba como la máxima potencia centroamericana de la época.
En 1851 Rafael Carrera (conservador) se oponía a la unión centroamericana; 34 años después un presidente liberal (Justo Rufino Barrios, quien tenía trece años cuando se libró la batalla de la Arada) moría en combate por intentar la unión centroamericana. Tales los contrastes que la historia nos deja ver. Pero fue por eso que los liberales desde su triunfo en la revolución de 1871 influenciaron de manera que casi todos los textos de la Historia Nacional se inclinaran a magnificar la obra liberal, importante por cierto, pero también a desprestigiar y minimizar el trabajo de los conservadores. En ese sentido Rafael Carrera y todos sus actos de gobierno así como sus gestas militares, terminaron distorsionados en la mayoría de casos o simplemente minimizados cuando por su importancia no pueden tergiversarse u ocultarse.
El periodista Clemente Marroquín Rojas, en el diario la hora escribió sobre la batalla de la arada: “En Guatemala todos conocemos los incidentes de Chalchuapa porque allí murió Barrios, el héroe liberal, pero militarmente esa campaña fue un desastre y el comando militar fue inútil. Sin embargo, el mismo Ejército ha recreado la batalla de Chalchuapa en una documental para la televisión, en donde se reproduce el momento trágico de la muerte del Reformador y del Caballero Cadete Venancio Hall. A Barrios se le reconoce como creador del Ejército, pero desde 1871 para nuestros días no hay páginas tan brillantes como la que escribió Carrera, el dictador vitalicio reputado como analfabeta”.
A continuación un resumen de la Batalla sacado de un artículo de la “Revista D”, Prensa Libre, publicado en septiembre de 2004.
El Salvador y Honduras reunieron en el pueblo fronterizo de Ocotepeque, a unos cuatro mil soldados, a las órdenes de 11 generales. Confiaban en derrotar al ejército de Carrera, que contaba sólo con mil quinientos hombres.
15 de enero de 1851: Doroteo Vasconcelos envió una carta, desde la frontera, al Gobierno de Guatemala, “He llegado -decía- a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la constitución de El Salvador y vengo plenamente autorizado para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados”. El correo llegó el 21 de enero, pero ni tiempo hubo de responder pues el 22 los salvadoreños y hondureños estaban en territorio guatemalteco.
23 de enero: otra carta, para pedir la renuncia del gobierno de Don Mariano Paredes y la expulsión de Rafael Carrera, Comandante de Armas. Además una condición: que los ejércitos de El Salvador y Honduras pudieran establecer bases en Guatemala.
El historiador Lorenzo Montúfar dice que Carrera había mandado a El Salvador, semanas antes, a un presunto comerciante mayorista que en realidad era espía. Además, hizo correr el rumor en Guatemala que los liberales salvadoreños venían a demoler todas las iglesias, para así tener más adeptos para la defensa. "Sin duda Carrera era un tipo inteligentísimo, pues manipuló hasta a la Iglesia para contar con su apoyo", opina Lucila Sierra, directora del Museo del Ejército, en donde está recreada, en una maqueta. La batalla de La Arada definió el poderío conservador en Guatemala por las siguientes dos décadas.
Carrera ubicó sus tropas en la estratégica meseta de San José La Arada, Chiquimula. El 1 de febrero, el general Isidoro Saget, del ejército salvadoreño, ordenó que las fuerzas rodearan a Carrera.
El 2 de febrero, a las 9 de la mañana, ordenó al general Cabañas que atacara. “En ese momento, Carrera hizo un movimiento astuto. Quemó unos cañaverales para impedir el paso a los enemigos por otros flancos. Tuvo suerte porque aquel día el viento soplaba hacia el este. Cabañas estaba “llevando su gente al matadero”, opina el historiador Federico Hernández de León.
Cabañas pidió refuerzos a Saget pero éste sugirió a Vasconcelos la retirada. Más de 500 invasores fueron muertos y 200 capturados. Rafael Carrera fue ascendido a Capitán General del Ejército de Guatemala y en octubre de 1851 volvió a asumir la presidencia de Guatemala.
La Batalla de la Arada en Wilkipedia.
Columna de Aquiles Pinto Flores sobre la Batalla de la Arada
Carlos E. Prahl, La Batalla de la Arada
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Monumento conmemorativo de la Batalla de la Arada, frente a lo que fue el campo de batalla.
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Busto del Capitán General, don Rafael Carrera, en el sitio de la batalla
Fotos de José Adolfo Aguilar (promoción 27, Instituto Adolfo V. Hall Central) tomadas el 30 de enero de 2010.
Fotografías del aniversario de las Fuerzas de Tierra, 2 de febrero de 2010
Publicado por Ismael Cifuentes 9 Comentarios
Temas: Historia Militar