7 de junio de 2008

Política de Seguridad y Estado de Derecho


RESUMEN

Este ensayo presenta el contenido de la Política Nacional de Seguridad y Estado de Derecho que el Gobierno de la República viene implementando desde enero de 2008. Previo al análisis de su contenido y describir los imperativos para lograr sus objetivos generales y específicos, se plantean diferentes premisas que proporcionan elementos de juicio para entender el concepto de seguridad, tal y como se concibe en la Ley Marco del Sistema Nacional de Seguridad vigente desde abril de 2008. Esta ley considera el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica. De igual forma se presenta la categoría de la seguridad como bien público y su relación con la defensa. La ciudadanía conoce poco o nada de la Política Nacional de Seguridad, más bien supone que no existe cuando evalúa el grado de seguridad que percibe, sin embargo esto no significa que no haya definida una política de este tipo o que no se encuentre en ejecución.

INTRODUCCIÓN

Las políticas públicas generan actividades del estado encaminadas a garantizar los derechos y libertades a los miembros de una sociedad. Estas se definen en base a objetivos nacionales previamente diseñados y deben ser respaldadas por un marco jurídico sólido.

El campo de la seguridad es uno de los temas de mayor urgencia para el Estado de Guatemala por cuanto es base fundamental para el desarrollo. Es importante comprender que la seguridad no es una acción en sí misma, sino un estado de cosas, una percepción de la persona de sentirse segura o no.

Para lograr esa percepción en la sociedad el Gobierno define políticas de seguridad que garanticen el desarrollo, los derechos individuales, la libertad y la protección de la persona contra las amenazas e incluso contra la actividad misma de las autoridades en la búsqueda de esa sensación de seguridad.

El propósito de este ensayo es dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿Qué debe entenderse por seguridad? ¿Cómo encaja el Estado de Derecho en una Política de Seguridad? ¿Cómo se relaciona la seguridad con la defensa? ¿Cómo debe ser la Política de Seguridad en un Estado de Derecho? ¿Cuál es la Política Nacional de Seguridad actual? ¿Qué será necesario para lograr el grado de seguridad deseado? Tales son los contenidos del presente ensayo.

Política de Seguridad y Estado de Derecho

1. El Estado de Derecho

Entender el Estado de Derecho implica entender qué es libertad y comprender las condiciones necesarias para que haya libertad. No es una forma de gobierno, tampoco es ideología. El Estado de Derecho es un ordenamiento jurídico que garantiza los derechos individuales frente a la autoridad pública. Es la protección de la libertad y de los derechos humanos. Significa igualdad ante la ley en donde el Estado también se somete a la reserva de la ley. Si el Estado no se somete se convierte en un régimen de legalidad. En el Estado de Derecho priva la ley y no la voluntad del gobernante o del legislador.[1]



2. El tema de la seguridad

2.1. Concepto de seguridad

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de sentirse seguro para poder desarrollarse y lograr sus objetivos. Para ello toma medidas para defenderse de lo que considera sus potenciales amenazas. De tal manera que la seguridad es un estado de percepción en determinadas circunstancias.

El hombre como ser biológico posee mecanismos de defensa y por tal razón se siente seguro. Por ejemplo: El sistema inmunológico del cuerpo humano. ¿Qué tan preocupada se siente una persona de que su sistema inmunológico está funcionando bien? Si no le aqueja mal alguno no se recuerda que su sistema inmunológico está trabajando. Por el contrario hay quienes toman vitaminas y otros se aplican vacunas; así se sienten seguros. El que no toma estas medidas también podría sentirse seguro, pero corre el riesgo de ser contagiado. Así, la seguridad es una percepción independientemente del grado real de riesgo.

La seguridad es más una sensación que la realidad de estar seguro. Las personas que se encontraban en las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001 se sentían seguras. Pero no lo estaban. En Guatemala las personas podrán sentirse más seguras en la zona 10 que en la zona 1, pero no es precisamente cierto. Es una percepción.

En base a los objetivos que una persona tiene, así es su actuar. Por eso la seguridad se enfoca dependiendo del bien que se busca cuidar. Para hablar de seguridad se necesitan en escena tres elementos: El bien a cuidar, un agente hostil contra este bien y la capacidad para proteger dicho bien.

Cuando se trasladan estos tres elementos al ámbito Nacional se puede ir construyendo un concepto de Seguridad. Identificar el objetivo: la seguridad pública; identificar las amenazas y si el Estado está en capacidad de lograr ese objetivo. Cuando lo que está en juego es la identidad y supervivencia nacional, la independencia e integridad nace el concepto de Seguridad Nacional.

2.2. Seguridad Nacional

Es el grado relativo de garantía que a través de acciones políticas, económicas, sociales y militares un Estado puede proporcionar en un momento determinado a su población para garantizar el logro de los objetivos nacionales.[2]

El libro de la Defensa de Guatemala define Seguridad Nacional como un estado de vida de la nación en el cual se garantiza, la dignidad del ser humano y el desarrollo pleno de su potencialidad en sus manifestaciones políticas, económicas, sociales y culturales; así mismo, se contrarrestan las amenazas a la soberanía e institucionalidad democrática del Estado y la integridad del territorio.

La seguridad democrática es la acción del Estado que garantiza el respeto, promoción y tutela de la seguridad, el ejercicio de los derechos humanos, creando condiciones que permitan el desarrollo de la persona en paz, libertar y democracia, conforme al Tratado marco de Seguridad Democrática en Centroamérica.[3]

2.3. Relación de la Seguridad con la Defensa

La defensa se ha relacionado más como un concepto técnico militar que se refiere principalmente a la defensa de las fronteras contra la agresión de otros Estados (la defensa no descarta la actitud ofensiva), y esto es válido aún; sin embargo el concepto es polivalente, es decir que la defensa se menciona, planifica y se desarrolla para varias cosas tanto a lo interno como lo externo.

Cuando un Estado determina el grado de seguridad que necesita a la luz del análisis de las amenazas, define una “política de seguridad” para lo interno y una “política de defensa” para lo externo. Ambas deben estar respaldadas por un marco legal.

La política de defensa se aplica también al ámbito interno cuando las amenazas provienen del exterior como el narcotráfico y el terrorismo, ante las cuales – como es el caso actual de Guatemala – las fuerzas de seguridad civil necesitan del apoyo del Ejército principal actor de la Defensa Nacional.

La Defensa Nacional es el conjunto de medidas y acciones destinadas a enfrentar distintos tipos de amenazas y riesgos potenciales que vulneren la pervivencia del Estado y atenten contra los objetivos nacionales permanentes.[4]

De esta forma debe entenderse que la Seguridad Nacional (interna) se vale de la Defensa Nacional para enfrentar amenazas externas; y a su vez, en Guatemala, la Defensa Nacional participa activamente para contribuir con la Seguridad Nacional (interna). La una contribuye a la otra y se complementan entre sí.

Esta combinación se sustenta en la ley marco de Seguridad Nacional en su artículo segundo donde explica que la Seguridad de la nación incluye principios, políticas, objetivos, estrategias, procedimientos, organismos, funciones y responsabilidades de los componentes del Estado en materia de seguridad, que garanticen la independencia, soberanía e integridad así como los derechos fundamentales de la población.[5]

Ambas necesitan políticas definidas (qué hacer) y serán ejecutadas a través de estrategias específicas (cómo hacerlo). De esta forma la Política de Seguridad es desarrollada por la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad[6] y la Política de Defensa es desarrollada por el Ministerio de la Defensa.

La Defensa Nacional entra en escena contra cuatro grupos de amenazas principales: la guerra, el proceso revolucionario, las “nuevas amenazas” y las catástrofes, sean estas naturales o producidas por la mano del hombre. Todo este actuar contribuye a la Seguridad Nacional del Estado.

3. La Política de Seguridad

Tanto la seguridad como la defensa constituyen bienes públicos. ¿Qué produce la Policía Nacional Civil? Seguridad; ¿Qué produce el Ejército de Guatemala? Seguridad y Defensa. Estos bienes no pueden verse ni tocarse, pero si se pueden percibir y medir conforme a resultados. Son bienes públicos por cuanto se usan simultáneamente por todos los ciudadanos, no hay rivalidad en su consumo, no hay exclusión de beneficios

Es como una emisora de radio comercial, nadie está excluido de sintonizarla; si alguien la escucha no se agota para otra persona. Esta analogía expresa el carácter de bien público de la seguridad y la defensa. Como no se ve, es fácil pensar en canalizar los recursos que consume en otra dirección, pero al hacerlo de inmediato se percibirían los efectos.

Por tanto, para desarrollar una efectiva política pública de seguridad es necesario que la nación la apoye, que existan instrumentos legales claros y un alto nivel de comprensión de las tareas de seguridad y defensa. Se entiende entonces por Cultura de Defensa: El conocimiento, interés y deseo de incidencia en la temática de seguridad y defensa por parte de los actores sociales y del Estado, promoviendo a su vez en los ciudadanos el percibir como propias los asuntos relacionados con su seguridad, libertad y la defensa de sus intereses.[7]

La Política Nacional de Seguridad es el conjunto de lineamientos que definen los cursos de acción diseñados para prevenir y contrarrestar los riesgos, amenazas, agresiones o situaciones que se presenten sobre las condiciones de vulnerabilidad de la sociedad y sus instituciones.[8]

4. Análisis de la actual Política Nacional de Seguridad y Estado de Derecho

La Política de seguridad se constituye en política pública, por cuanto las disposiciones y objetivos trazados por el gobierno son de obligado cumplimiento para los ciudadanos y obligación para las fuerzas de seguridad para hacer que la ley se cumpla.

Un logro muy importante para el Estado de Guatemala en materia de la política pública de seguridad ha sido la creación del Consejo Nacional de seguridad que está respaldado por la Ley Marco del Sistema Nacional de Seguridad.[9]

Esta ley establece que la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad es la encargada de elaborar la Política Nacional de Seguridad, sin embargo esta ley recién entró en vigencia el 15 de abril de 2008, por lo que el documento que guía actualmente esta política es el Plan de Gobierno actual.

La Política de Seguridad y Estado de Derecho del actual gobierno[10] tiene por objeto fortalecer y garantizar una cultura de respeto y seguridad ciudadana. Es una política planteada a largo plazo y donde se requiere la participación ciudadana. Su objetivo general: el fortalecimiento del Estado de Derecho.

4.1. Objetivos específicos

4.1.1. Fortalecer instituciones de seguridad ciudadana.
4.1.2. Recabar información sobre hechos delictivos y sus actores.
4.1.3. Cumplir con acuerdos internacionales ratificados por el Estado.
4.1.4. Garantizar el cumplimiento de la ley.
4.1.5. Combate a la corrupción.
4.1.6. Reforma del Sistema penitenciario.
4.1.7. Protección del turismo.
4.1.8. Garantizar el respeto a la vida.
4.1.9. Garantizar el papel del Ejército conforme a la Constitución Política de la República.
4.1.10. Reconversión del ministerio de gobernación.
4.1.11. Implementar elección popular de los Jefes de Policía Nacional Civil.
4.1.12. Desarrollo de oportunidades para la juventud.
4.1.13. Implementar sistemas de seguridad comunitarios.

4.2. Dentro de las principales estrategias para llevar a cabo esta política de seguridad se encuentran:

4.2.1. La profesionalización de la Dirección de Inteligencia Civil.
4.2.2. Crear fuerzas especiales de seguridad civil.
4.2.3. Atender las resoluciones de la procuraduría de los Derechos Humanos.
4.2.4. Apoyo al Ministerio Público.
4.2.5. Asignar recursos financieros para la creación de unidades fiscales.
4.2.6. Fortalecer programa de protección de testigos.
4.2.7. Proveer recursos para investigación.
4.2.8. Recursos para la defensa pública y penal.
4.2.9. Atender denuncias de corrupción.
4.2.10. Revisar el perfil de los Guardias del Sistema penitenciario.
4.2.11. Fortalecer las capacidades del Ejército conforme lo establecido en la Constitución Política de la República y acuerdos de paz.
4.2.12. Estructurar un Ejército profesional, altamente versátil, defensivo, eficiente, que responda a las necesidades del Estado.
4.2.13. Concentrar las funciones del Ejército en la defensa exterior y ayuda humanitaria.

Tres son los ejes principales que pueden identificarse que engloban la política de seguridad y Estado de Derecho: Hacer cumplir la ley; la profesionalización de la inteligencia civil; y la Modernización tanto de la de la Policía Nacional Civil como del Ejército. Estos procesos deberán desarrollarse libres de corrupción y respetando en todo momento los Derechos Humanos.

Aunque no se menciona, gobierno y ciudadanía deben estar claros que para el cumplimiento de esta política pública se necesita asignar fondos, incremento de presupuestos; esto implica la confianza de la población en el manejo de estos fondos y el apoyo que evidencie una elevada Cultura de Seguridad y Defensa en la sociedad guatemalteca. Además de recursos financieros se necesitan recursos humanos y políticos; alianzas y convenios entre entidades de gobierno y municipales.

El hecho de que no se presente públicamente un ejemplar o documento escrito a cada institución del Estado, no significa que no exista o que no se esté implementando una Política Nacional de Seguridad. El hecho de tomar medidas activas evidencia que existen políticas específicas actuando en beneficio de la sociedad. Es recomendable que se divulgue, pero este proceso también tiene sus limitaciones: no puede hacerse pública la parte operativa, únicamente en términos generales.

Como reflexión final se puede agregar que la actitud hostil hacia la seguridad de un Estado no necesariamente busca la destrucción sistemática del proyecto Nacional, sino que muchas veces surge de soluciones incompletas que han dictado políticas específicas que buscaban un bienestar general y no se llevaron a cabo.

5. CONCLUSIONES

La Política Nacional de Seguridad, es una política pública, por cuanto es de aplicación permanente y obligatoria para todo el Estado. Está diseñada para desarrollarse dentro de un Estado de Derecho, que se traduce en proporcionar seguridad garantizando las libertades individuales de los ciudadanos frente a las autoridades públicas. Las autoridades públicas deben estar igualmente sometidas al cumplimiento de la ley.


La Política Nacional de Seguridad que actualmente está siendo implementada, está plasmada en el plan de gobierno. Es un hecho que no se le ha dado amplia divulgación, ni es fácilmente obtenida en un documento público, pero no significa que no exista una política vigente.

El 15 de abril de 2008 quedó legalmente instituido el Consejo Nacional de Seguridad, cuya Secretaría Ejecutiva es la institución de desarrollar y proponer al consejo la Política Nacional de Seguridad.

La Política Nacional de Seguridad actual tiene desafíos importantes, entre los que destacan la modernización de la Policía y el Ejército; la profesionalización del sistema de inteligencia y la elección popular de los Jefes de Policía en las cabeceras municipales. Estos retos necesitan planificación, recursos financieros y amplia divulgación para obtener el respaldo de la sociedad y de los grupos políticos y sociales que la representan.

[1] ESCALER, Karin. 1999. Fundamentos de Derecho I, Quality Print, Guatemala.
[2] Manual de Defensa Civil, Comando Superior de Educación del Ejército, Guatemala, 2003.
[3] Ley marco del Sistema Nacional de Seguridad, Artículo 2, Decreto 18-2008, Congreso de la República, Guatemala.
[4] Libro de la Defensa Nacional, Guatemala, 2003.
[5] Artículo 2, decreto 18-2008, ley marco del Sistema Nacional de Seguridad.
[6] Artículo 12, decreto 18-2008, ley marco del Sistema Nacional de Seguridad.
[7] Libro de la Defensa Nacional, Guatemala, 2003.
[8] Artículo 2, ley marco del Sistema Nacional de Seguridad
[9] Decreto 18-2008 del Congreso de la República de Guatemala, http://www.congreso.gob.gt/gt/mostrar_ley.asp?id=13041
[10] Programa de Gobierno, Partido Político: Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), Guatemala, 2007.

Resumen del libro: La Construcción del Estado

INTRODUCCIÓN


Este trabajo es un resumen del Libro: La construcción del Estado, hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, del autor Francis Fukuyama. Está elaborado bajo la norma de un máximo de mil palabras que no incluyen la introducción ni las conclusiones.


Básicamente el autor plantea una justificación a la intervención de las potencias mundiales y organismos internacionales en asuntos internos de los países, argumentando que estos problemas se deben a la debilidad o fracaso de las instituciones de los Estados. Al ser débiles provocan acciones de tipo económico, social, político y militar que afectan la seguridad de otras naciones, cuando no delitos de lesa humanidad contra sus propios habitantes.


Por supuesto que provee la fórmula para la conformación ideal de las instituciones que a su vez representa la manera de prevenir Estados fracasados o débiles. No solo presenta su formación, sino alcances, fuerza, campo ideal de toma de decisiones y control. Esto debe ser complementado con un liderazgo adecuado y un sistema de normas a cumplir.


Aunque el autor justifica la violación de la soberanía en aras de la defensa de los derechos humanos, acepta y a la vez cuestiona, que sean los Estados Unidos de América el Estado que se ha auto asignado la “noble y heroica” tarea de velar por la seguridad mundial, cuando en realidad ve sus propios intereses.


Esta actitud estadounidense, se desarrolla ante la simple contemplación de una pasiva Unión Europea y del resto de países (potencias) que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU. Los postulados de este libro llevan a la conclusión de que Guatemala, no puede ser considerado como un Estado Fracasado o fallido (como se hada dado en llamarle), pero sí con importantes debilidades institucionales que bien lo podrían encaminar hacia tal y vergonzoso título.

RESUMEN DEL LIBRO


La “estatalidad” es un término que utiliza Francis Fukuyama para describir el momento, condición o circunstancia óptima de un país, que resulta de una gestión estatal eficaz y eficiente, en donde la política consiste en regular el ejercicio del poder del Estado, dentro de un Estado de Derecho; así como orientar la estrategia gubernamental hacia objetivos considerados legítimos por los ciudadanos y el resto de países.


La necesidad de construir estados surge desde finales de la segunda guerra mundial. Planes para reconstruir países devastados por la guerra, o los que salían del período del colonialismo como varios pueblos de África, Asia y Oceanía.


El libro plantea el problema de la siguiente forma: los desafíos en materia de seguridad para los países desarrollados o bloques internacionales, provienen de lo que sucede en Estados débiles o fracasados. Los fenómenos políticos, sociales y militares que ocurren en estos países provocan desastres humanitarios, oleadas masivas de inmigración, atacan a sus vecinos, generan falta de democracia, pluralismos y participación popular significativa.


El problema se agrava cuando actores no estatales como organizaciones terroristas, tienen la capacidad de secuestrar Estados débiles y actuar con completa libertad en contra del propio país u otras naciones. Es entonces cuando las grandes potencias y organizaciones internacionales, amparados por sus intereses legítimos de seguridad, desarrollan políticas internacionales para llevar a cabo acciones que van: desde influir hasta cambiar regímenes para evitar así el surgimiento de nuevas amenazas.


Una vez intervenidos los Estados débiles o fracasados, las potencias asumen la gobernanza de estos. Gobernar las poblaciones potencialmente hostiles es un derecho legítimo que las naciones del primer mundo dicen tener, para preservar la seguridad, aunque esto represente la violación de la soberanía de otro Estado. Esta política internacional la justifica el autor con el argumento de que un dictador no puede acogerse al principio de soberanía para protegerse mientras comete crímenes contra la humanidad.


De estos criterios se desprenden las otras dos partes del libro orientadas a buscar la mejor manera de fomentar la gobernanza de los Estados débiles, mejorar su legitimidad democrática y fortalecer instituciones auto sostenibles en dichos Estados. Esto constituye actualmente el proyecto central de la política internacional contemporánea.


Un Estado es fuerte cuando posee instituciones con un alcance y fortaleza tal, que sea capaz de limitar el poder del mismo Estado. La esencia de la estatalidad es en otras palabras: la aplicación de las leyes.


En su desempeño las instituciones de un Estado suelen tener diferentes medidas en cuanto a alcance y fuerza. Alcance se refiere a las funciones establecidas para alcanzar objetivos por los gobiernos. Los países varían en el alcance de las funciones de sus instituciones según sea la ambición de sus objetivos. La fuerza se mide en la capacidad institucional de un Estado para elaborar y ejecutar políticas y promulgación de leyes. Esto puede traducirse también como administración eficaz con un mínimo de burocracia, control del soborno y corrupción, alto nivel de transparencia y rendición de cuentas.


El mejor escenario para los economistas es un Estado con instituciones de alcance limitado pero de alta eficacia. Un estado ineficaz abarca muchas actividades con sus instituciones pero no las puede llevar a cabo correctamente.


Las instituciones entonces, resultan esenciales para el desarrollo y la seguridad; por eso deben diseñarse de tal forma que favorezcan la descentralización, la participación, el capital social, la cultura, el género, la etnicidad y el problema étnico. Todos estos son temas prioritarios y un Estado bien construido abarca dichos temas con instituciones fuertes, pero que solo proporcionan, guía, ayuda o control para la espontánea solución (Ordenes Espontáneos de Hayek).


No se trata, sin embargo, de inclinarse completamente por la privatización o el autoritarismo sino en la calidad de la dirigencia y un soporte tecnócrata que asesore eficientemente en cuatro aspectos fundamentales: El diseño y gestión de la organización, el diseño del sistema político, la base de legitimación y los factores culturales y estructurales.


Para determinar un modelo óptimo de instituciones formales se necesitan objetivos claros y que los agentes particulares (funcionarios públicos) no antepongan sus propios intereses a los intereses institucionales, generando lo que se conoce como corrupción. Así mismo, deben establecerse sistemas de supervisión y rendición de cuentas. Es importante también la capacidad decisoria que se delega a los funcionarios, entendiendo que obliga a aceptar un equilibrio entre eficiencia y riesgo.


Las instituciones deben guardar un balance entre el grado de libertad que tienen sus funcionarios en cuanto a tomar decisiones y la capacidad que existe para supervisarlos. Este principio se conjuga con los postulados de Taylor y la división del trabajo que trae consecuentemente el establecimiento de normas para cada funcionario.


Las normas bien implantadas pueden llegar a extremos de convicción que motiven a arriesgar la vida por el cumplimiento de sus obligaciones, como es el caso de las instituciones militares. Esto no se logra tan solo con incentivos sino sustituyendo las identidades individuales por las colectivas y reforzándolas con tradiciones, ceremonias y experiencias que tienen como fin: unir a los soldados.


Las identidades y la lealtad de grupo tienden a soterrar la importancia de otros intereses, pero esto es difícil en empleados públicos civiles. Esto da lugar a la necesidad de un liderazgo capaz de hacer que las instituciones estatales, si no lograr una cohesión total en la búsqueda del servicio a la ciudadanía, pues al menos el cumplimiento de normas que provoquen la toma correcta de decisiones y el nivel de supervisión adecuado.


La necesidad de instituciones fuertes en Estados débiles o fracasados, que sean de corto alcance pero efectivas; con delegación en la toma de decisiones y medios de control, han llevado a la ONU y la comunidad internacional a la intervención en países para crear Estados auto sostenibles, que reduzcan el surgimiento de amenazas, aunque para ello tengan que obviar el principio de soberanía.


Estados Unidos de América se ha auto asignado la tarea de velar por la construcción de estos Estados, con la aprobación o no de la ONU y ante la simple y aparente expectación de la Unión Europea.


CONCLUSIONES
La obra es un mensaje claro y muy completo para el fortalecimiento de Estados con problemas de instituciones débiles y abarcadoras de los servicios públicos. Aunque no aboga puntualmente por la privatización, permite sentar criterios de evaluación para fortalecer el alcance y la fuerza de las instituciones locales de países en desarrollo.


Otro objetivo es presentar el proceso de reconstrucción de estados fracasados, dónde ha sido necesaria la intervención de la comunidad internacional. Esta intervención está justificada porque la debilidad o fracaso de un Estado puede tener influencia en la seguridad misma de otros Estados.


En base a las características planteadas por Fukuyama en esta obra, en las que describe a un Estado fracasado, se puede concluir que Guatemala no puede ser considerada como tal. Sin embargo las características de sus instituciones, los problemas que agobian, si pueden hacer que se le ubique en algún grado de “debilidad institucional”, condición que peligrosamente podría conducir hacia una condición peor.


Por tanto, no puede hablarse en Guatemala de un “estado fallido”, no todavía; pues mal que bien, las instituciones mantienen cierto grado de control, que ha impedido hasta hoy el libre tránsito y actuar ilegal de organizaciones delictivas o un desborde social incontenible.

El soldado español de los tercios


Este es un poema del dramaturgo y poeta español Pedro Calderón de la Barca, quien nació el 17 de enero de 1600, en Madrid. En 1625 se alistó bajo las banderas del duque de Alba y estuvo en Flandes e Italia. También participó en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona en 1640. Falleció en Madrid el 25 de mayo de 1681.

A continuación el poema en letra azul.


EL SOLDADO ESPAÑOL DE LOS TERCIOS

Este ejército que ves vagó al hielo y al calor,
la república mejor y más política, es del mundo,
en que nadie espere que ser preferido pueda,
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace;
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.


Aquí la necesidad no es infamia;
Y si es honrado pobre o desnudo un soldado,
tiene mayor cualidad que el más galán y lúcido;
Porque aquí, a los que sospecho,
no adorna el vestido al pecho,
que el pecho adorna al vestido.
Y así de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos

Calderón se inspira en un grupo de soldados que hacen una pausa en la batalla. Un mundo donde nadie puede ser preferido por ser hijo de alguien, sino por el prestigio ganado a costa de su propio sudor y sacrificio en la batalla. Este prestigio militar nadie ve cómo se forma, sólo se reconoce cuando ya está formado.

En esos momentos de combate las condiciones físicas son particularmente difíciles: dolor, hambre, fatiga, sed, calor y frío; en ese momento y en esas condiciones priva el espíritu de cuerpo, el valor, el honor, el sentido del deber, la unión, el coraje y la resistencia. No hay lugar por ningún lado para la deshonra y el soldado con el peor aspecto, lleva dentro el más bravo de los corajes para continuar combatiendo.

Calderón ve que los uniformes sucios por el combate, y hasta rotos, son dignificados por el corazón del soldado lleno de carácter y determinación, convencido del ideal por el cual pelea. Representa que el uniforme aunque representa la dignidad e identidad militar, no garantiza siempre el honor del hombre y su dignidad; es el individuo el que hace digno el uniforme que porta y el grado que ostenta con su calidad de militar.

Conforme un militar aumenta en su antigüedad y adquiere grado y experiencia, comprende el compromiso que tiene ante sus subalternos. Sabe que es el director del éxito que alcanzan sus hombres, pero mientras más grande es la victoria mayor es su humildad y modestia… sin decirlo sus subalternos le atribuyen el éxito del cumplimiento de la misión. Ese reconocimiento silencioso es el mayor de los premios que puede recibir un comandante.


Aquí la más principal hazaña es obedecer;
Y el modo como ha de ser: es ni pedir ni rehusar.

Aquí: la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza,
la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito,
la opinión, la constancia, la paciencia,
la humildad, la obediencia, la fama,
el valor y vida…
Son el caudal de pobres soldados…
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más
que una religión de hombres honrados.

Estas letras evidencian la razón de por qué existen personas e instituciones que afirman y halagan la organización, responsabilidad, prontitud y excelencia con la que un militar cumple su trabajo. Llegan a proponer que sea un militar quien cumpla alguna función específica.

El militar fue enseñado desde su formación a cumplir su misión, apegado a la ley, con los recursos a disposición. El estoicismo que le inculcan desde sus inicios le impide exigir comodidades y necesidades básicas a sus superiores si de por medio está el cumplimiento de la misión en el marco de la Defensa Nacional.

Existe una línea muy tenue, difícil de identificar entre el estoicismo y el momento de objetar ante el supuesto abuso y arbitrariedad de un comandante; la habilidad para identificar esta línea, no la dan tan solo las letras, ni saber de memoria las leyes, ni haber estado solo en puestos preferenciales cerca de la opulencia y las comodidades; sino el ejercicio del comando mismo, en condiciones adversas y respaldado con el resultado de las decisiones que allí se tomaron. Aquel que no posee esta experiencia no tiene derecho a cuestionar el estoicismo de Zenón que data desde 300 A.C.

El militar digno, acumuló lo necesario para vivir dignamente al llegar su retiro; si tomó lo que no le pertenecía, lo percibirá en los ojos de sus subalternos cada vez que los vea; pero la mayor riqueza descrita por Calderón de la Barca en el final de su poema, no cabe en otro lugar más que en el corazón de un hombre cuya satisfacción del deber cumplido le permite caminar erguido y con la frente en alto.

…id y buscad un militar retirado que regresa a buscar la palmada camarada en el hombro de sus viejos subalternos, a los dignos veréis; más los que esconden su rostro, es doble su martirio: el retiro y la vergüenza…