8 de marzo de 2019

Guatemala, una propuesta para el desarrollo



El 12 de febrero de 2019, el Dr Luis Ravina, de la Universidad de Navarra, España, impartió la lección inaugural 2019 en la Universidad del Istmo.

Este es un resumen de los aspectos más relevantes de su ponencia y al final el detalle de lo disertado.

Presentó ventajas comparativas de Guatemala en economía y potencial humano. Según su investigación el PIB de Guatemala se ha situado estable en torno al 4% desde el año 2010. Mientras que en España la tasa promedio ha sido de un 1.28% desde ese mismo año. Otro dato positivo que Guatemala tiene una deuda de tan sólo el 25% del PIB y España del 100% del PIB.

Por aparte resaltó la juventud de la población guatemalteca. En España y la mayoría de los países europeos, los fallecimientos ya superan a los nacimientos, afirmó. En Guatemala, sin embargo, un 35% de la población tiene entre 0 y 14 años y dos tercios de los guatemaltecos son jóvenes en edad inferior a 30 años. Todos estos datos son esperanzadores y vislumbran un futuro lleno de oportunidades para Guatemala.

Con estas ventajas, al hablar de desarrollo hay que considerar en primer lugar: La Calidad. Formar en el ciudadano la capacidad de discernir y crear su propio criterio. Que estimule la creatividad.

En segundo lugar se debe considerar el crecimiento inclusivo (todas las regiones) o se corre el riesgo de que una parte importante de la sociedad no perciba de forma directa lo que muestran las cifras macroeconómicas. Aunado a ello, la globalización y el cambio tecnológico han promovido el crecimiento económico, sí; pero produce a la vez un efecto negativo en el empleo y las nóminas de ciertos sectores profesionales si no se promueve el crecimiento inclusivo.

En tercer lugar se necesita una cohesión social. Una sociedad abierta y unida en el que haya una sana interacción entre sus miembros. Una cohesión que se base en la confianza entre los distintos ámbitos de la sociedad, sentido de pertenencia a un proyecto de país, voluntad de participar en ese proyecto y que sea un proyecto que incluya y una a todos. La cohesión social requiere cinco apartados: La satisfacción personal, el entorno social, la confianza, la inquietud política y los niveles de criminalidad.

En un entorno con las tres características anteriores, el crecimiento económico sostenible y con bienestar se fundamenta en cuatro pilares: La salud, la educación, la calidad e independencia de las instituciones y la creación de oportunidades para la juventud.


15 de febrero de 2019

Datos sobre la zona de adyacencia con Belice






15 de diciembre de 2018

Ascenso a General de Brigada




En la Brigada de Fuerzas Especiales (BFE), todos los días a las seis de la mañana, en el momento de izar la bandera gritamos: “Buenos días Guatemala, estoy presente, y pondré todo mi empeño y coraje de Kaibil en servirte mejor”.

Hoy, el Alto Mando del Ejército me ha otorgado el ascenso a General de Brigada. Al momento de recibir las insignias, una hoja de laurel en cada lado del pecho, les expresé mi compromiso a continuar con “…todo mi empeño y coraje de Kaibil…” en seguir sirviendo y esforzarme por hacerlo cada vez mejor.



En la antigüedad, una corona laurea era portada por los comandantes que regresaban a Roma luego de campañas militares, una distinción magnífica para un líder de alto nivel. Hoy, al recibir el símil convertido en grado e insignia militar, agradezco a Dios por tal distinción.

Uno de mis escritores favoritos, Dan Brown, a propósito de su última novela “Origen”, me cuestionaría si mi ascenso se debe a la gracia divina que he recibido o si fue producto de la propia “evolución” por esfuerzo profesional.

En esta misma novela, en la página 528, describe como dos científicos en los años cincuenta del siglo pasado (Miller y Urey) hicieron un famoso experimento para encontrar vida a partir de materia inerte, y claro – narra la apasionante novela – sólo lograron producir unos cuantos aminoácidos. Parte del corolario de la obra es que, ya sea la ley de la Entropía o la teoría de la dispersión de la energía, todas requieren de una fuerza superior.

Comenté el fragmento anterior de una novela para usarlo como analogía, porque estoy convencido que Dios ha dado bendición al trabajo hasta hoy realizado (Job 1:10) después de treinta y dos años de servicio.

En lo que respecta a mi propio esfuerzo, lo que logré es crear unos cuántos aminoácidos, y quienes les dieron vida, fueron mis subalternos.

Son los subalternos, los subordinados, los que toman “los aminoácidos” -- figura de la dirección del comandante --, los analizan, moldean y dan forma. Un comandante, un general, es el resultado de su propia evolución profesional, sí; pero también del producto que resulta de la eficacia y la eficiencia de los subalternos.



Mi ascenso, lo debo a mis subalternos. Mi ascenso lo dedico a mi Familia. Mi ascenso lo agradezco a Dios, quien con su bendición permitió que hallara mérito y distinción ante mis superiores (Proverbios 3:4).

Mis primeros subordinados me fueron asignados a mis trece años: Una sección de 52 adolescentes; cursábamos primero básico en el Hall Central (instituto cívico-militar en Guatemala). A partir de ese 1981, tuve diferentes unidades militares de diferentes magnitudes (tamaños por número de personas) bajo mi mando, hasta llegar al comando de una Brigada en la que recibo el grado de General.

El común denominador de mi desempeño, fueron cumplidos por parte de mis superiores, gracias a la eficacia de mis subalternos.

Dedico el ascenso a mi familia: Esposa, hijos y mis padres. El soporte del amor fraternal/familiar es el motor de todo comandante para la toma de decisiones en todos los escalones (grados de la carrera).
Son ellos la razón para querer vivir, y a la vez la inspiración en temas militares tan complejos para creer y mantener la convicción como por ejemplo la afirmación que “… si se expone a la muerte, no es porque no se ame a la vida” (fragmento del Credo Kaibil).

Un General no puede dar pasos en falso en valor, determinación, liderazgo y pasión por el servicio; sus hábitos de trabajo son ejemplo; sus convicciones y actuar en cuanto al deber marcan vidas; su honestidad determinará la dirección a seguir; y su condición ética y moral es la única que podrá guiarlo ante los peligros descritos por Sun Tzú hace más de cinco mil años en su obra “El arte de la Guerra”.

Sun Tzú (Cap 8) aconseja a los Generales a identificar el peligro cuando se está a salvo; prever el caos en tiempos de orden. Observar el peligro mientras no tenga forma. Meditar las decisiones, porque si se está dispuesto a morir, se puede perder la vida. Si se desea preservar la vida, puede ser hecho prisionero y los que reaccionan emocional o coléricamente pueden ser avergonzados (especialmente cuando los incapaces de competir generan rumores y calumnias producto de su frustración e ineptitud).

Los muy puritanos pueden ser deshonrados; los que son compasivos, pueden ser turbados. Si se deja ver en batalla, el enemigo se aprestará a defenderse. Un General se compromete hasta la muerte sin aferrarse a sobrevivir; actúa de acuerdo con los acontecimientos en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones, ni estar sujeto a quedar confundido o confundir con malas asesorías. Su acción y su no acción es cuestión de estrategia, y no puede ser complaciente ni dejarse complacer.

Ser General es un compromiso con la Patria, la población, la institución, sus subordinados, la familia y su buen nombre. Es lo que tengo por delante.