28 de febrero de 2007

El Curso Kaibil


El 5 de diciembre de 1974, el entonces Ministro de la Defensa de Guatemala, General Fausto David Rubio Coronado aprobó la creación de la Escuela de Comandos propuesta por el Mayor de Infantería Pablo Nuila Hub. El esfuerzo por preparar fuerzas Especiales había empezado desde 1959.

El 4 de marzo de 1975 se acordó que el nombre del Curso de Comandos del Ejército de Guatemala se denominaría: "Curso de Adiestramiento y Operaciones Especiales KAIBIL”, por ser nombre guatemalteco en lengua Mam que significa: “aquel que tiene la fuerza y la astucia de dos tigres”, y porque las características míticas del gran Kaibil Balam, rey Mam que jamás pudo ser capturado por los conquistadores españoles en el siglo XVI, era la mejor opción para representar la nacionalidad.

El curso se comenzó a impartir en el caserío El Infierno, aldea La Pólvora, Municipio de Melchor de Mencos, Departamento de Petén. En 1988 la Escuela de Kaibiles se trasladó para sus actuales instalaciones en el municipio de Poptún del mismo departamento.

Acerca del curso Kaibil se pude decir que los elementos más significativos en la simulación de posibles ambientes bélicos son: La oscuridad, La soledad, Uso de Sonidos, Ejercicio constante a través de pistas para controlar el riesgo.

Las siete tareas que debe lograr un Kaibil, líder de pequeñas unidades, en ese limbo de tiempo y espacio llamado Guerra son: Ganarse la Confianza de sus subordinados / Orientar los esfuerzos de los subordinados / Aclarar los objetivos / Inspirar seguridad / Lograr unidad de los equipos / Ser ejemplo de templanza en todo momento / Mantener viva la esperanza / Justificar el Sacrificio para lograr la victoria.

El entrenamiento va mas allá de la tecnificación y el endurecimiento físico del individuo. Un Kaibil voluntariamente acepta renovar sus votos militares, desarrollar sus habilidades y reconocer sus debilidades.

Combatir con eficiencia y eficacia significa, en términos de entrenamiento de Fuerzas Especiales, cumplir la misión en el menor tiempo posible y con el menor costo humano y material. Nadie sabe cuán valiente es hasta que se enfrenta al peligro. El adiestramiento debe penetrar el alma y el corazón del soldado.

Un Kaibil se aleja de las comodidades del mundo terrenal y se entrega a una instrucción exigente y de muchos riesgos, es constante y se ejecuta de día y de noche, sin más norte que aprender y vencer el cansancio, haciendo realidad el slogan que se usa dentro del curso que dice: La mente domina el cuerpo.

El entrenamiento de un Kaibil, produce un valor agregado: El espíritu de Unidad (cohesión) que da solidez moral y hace la diferencia entre las unidades de iguales características técnicas. Además puede llegar a revertir la diferencia de armamento y cantidad de hombres en el combate.

Si un soldado no se encuentra preparado física y mentalmente para el combate, llegará a este con una idea errónea y muchas veces con miedo hacia la realidad de la guerra. Por el contrario, si recibe su entrenamiento bajo condiciones reales o parecidas al combate sentirá que ya ha experimentado antes esa sensación, y sus decisiones serán producto de la experiencia y no del temor a lo desconocido.

Un entrenamiento en un ambiente simulado, seguro y controlado bajo condiciones físicas y emocionales críticas produce un elemento útil a su unidad y permite que esta actúe como un equipo perfectamente entrenado que emplee su arma rápidamente y con eficacia, contra todo tipo de blancos; capaz de hacerlo en diversas condiciones atmosféricas y tipos de terreno; moverse agresivamente cuando se encuentre bajo fuego. (Véase curso Kaibil).

Durante el desarrollo del curso se organiza a los alumnos en parejas. A esta pareja se le denomina: “Cuas”, vocablo de la lengua Kekchi que significa Hermano o compañero inseparable; entrenan juntos, comen juntos, cumplen sanciones juntos (aunque uno de los dos no sea culpable) y reciben premios juntos (aunque uno de los dos no lo merezca). C = compañerismo, U = Unión, A = Apoyo, S = Seguridad (CUAS).

El riguroso, extremadamente difícil y riesgoso entrenamiento, complementado con un enérgico fortalecimiento psicológico, hace que el Kaibil casi por instinto tome como hábito el que su munición adquiera más valor que la comida; por conveniencia y clara convicción enseña y comparte sus experiencias con sus hombres; come lo mismo que sus soldados; camina, corre, salta con sus soldados y al final debe estar mas descansado y alegre que el más fuerte de sus hombres; elige entre un sitio cómodo para él o un lugar adecuado y limpio para su fusil; debe tolerar la lluvia, pero proteger su equipo de combate; puede ser que no coma, pero su fusil debe estar limpio y engrasado.

El fin último de toda acción psicológica del curso Kaibil es darle al soldado una verdad, una razón por qué pertenecer al Ejército, por qué esforzarse y en algún momento por qué combatir aunque sea fuera de las fronteras patrias. Si la única respuesta fuera "porque me lo ordenan", no será suficiente para resistir.

Un concepto del soldado Kaibil podría ser el siguiente: Compendio del soldado guatemalteco, capaz de sobrevivir y pelear en cualquier lugar sin importar si en la lucha va acompañado o solo. Su acondicionamiento físico y entrenamiento exige una amplia variedad de aptitudes y técnicas. Aprende a luchar con sus manos, como también a usarlas con la habilidad de un cirujano. Aprende a vivir de la tierra y emplearla para que sirva a sus designios. Es, en una palabra, un soldado superior, con mayor capacidad para sobrevivir en el campo de batalla.




Fuente: Ortega Gaytan, Jorge (2003); “Los kaibiles”; Guatemala, CEDHIM
ISBN 99939-62-16-3

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