20 de febrero de 2009

Competencia kaibil 2009



El 6 de marzo de 2009 se celebrará el XIX aniversario de fundación de las Unidades de Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala. Como parte de la celebración se ha organizado la “Competencia Kaibil 2009”, en la cual participarán oficiales y soldados de todas las brigadas militares del Ejército de Guatemala.

Esta actividad físico-deportiva-militar tiene como propósito fortalecer la unión y el espíritu Kaibil. A lo largo de la competencia se pone a prueba la resistencia física, la coordinación, trabajo en equipo, moral militar, confianza y la habilidad para dominar la situación bajo condiciones críticas.

La competencia consiste en tres eventos contra reloj, tiempo corrido desde el punto de partida: Ciclismo de montaña, carrera pedestre y tiro con fusil. Se trató de dar a cada evento un grado de dificultad adicional para poner a prueba el temple y habilidad para distribuir la energía disponible en una misión cuyo terreno y circunstancias se desconoce o se tiene muy poca información.

Por ejemplo la ruta del ciclismo tiene partes con obstáculos naturales provocados por la erosión de las corrientes fluviales que se desbordan sobre el camino a causa de la precipitación constante en la región. Durante los reconocimientos iniciales uno de los organizadores quedó fuera tras una aparatosa caída que le provocó fractura expuesta en una falange del dedo de la mano izquierda.


Esta fotografía muestra la ruta del movimiento en bicicleta hasta el punto de partida.

A lo largo de la ruta, población civil organizada en la reserva militar, prestará atención en caso de accidente, tal y como lo hicieran con el Capitán, ejecutivo de compañía, que resultó con fractura expuesta. La dificultad de acceso en vehículo al área, las limitaciones de evacuación aérea por las condiciones climáticas imperantes y la dificultad en las comunicaciones por la topografía del terreno; hacen de esta competencia un reto muy importante, que rebasa la condición de un evento deportivo o juego, para convertirse en una prueba personal para llegar a la meta o sobrevivir mientras llega el auxilio en caso de sufrir un accidente en área aislada.

A continuación se muestra la ruta de la fase de ciclismo de montaña y un album con fotos de la ruta



Fotos del recorrido en bicicleta

Al finalizar los veinte kilómetros de recorrido en bicicleta sobre terracería de tercera clase, cruce de cursos de agua cargando la bicicleta y librar peligrosos desniveles y derrumbes, los competidores – que realizan la prueba con botas, pantalón militar, casco y camisa de su equipo – dejan su velocípedo y continúan en carrera pedestre por una vereda donde están a punto de experimentar un flirteo entre sus cuerpos y la naturaleza viva y agreste de la selva en la reserva natural “Punta de Manabique”.

A continuación la ruta a seguir en la fase de carrera pedestre hasta el polígono de tiro y algunas fotografías del recorrido.





La ruta tiene agua hasta los tobillos en un ochenta por ciento; durante el recorrido los uniformes y accesorios de los competidores quedan literalmente trabados entre ramos tortuosos y armados de espinas pareadas que la tradición guatemalteca a bautizado a través del tiempo con atinados nombres como: caña brava, navajuela, uña de gato, cola de iguana, escobo, palma negra, jimba y otras especies ramnáceas.

Competencia Kaibil 2009 2


Además de esta cerril flora, la proximidad del río Pichilingo y su apremiante testarudez por desembocar en la bahía de Amatique, garantiza, a no pocos de los participantes, de contemplar alguna víbora barba amarilla (botrops asper) que trata estrermecida de huir del camino. El suero antiofídico debe estar distribuido al menos cada 400 metros.

Pocos segundos tienen para contemplar lo majestuoso de algún venado macho, que busca refugio entre la maleza por los intrusos en su territorio. Existen partes donde los derrumbes producidos por los movimientos naturales de tierra, obligan a utilizar brazos y piernas simultáneamente para sortear desfiladeros. Con suerte, alguno de estos troncos no estará poblado por colonias de “formica rufa” (hormiga roja).

No obstante el tormento producido por la naturaleza, el hombre hace lo suyo y obliga a los competidores a recorrer tramos a lo largo de riachuelos con troncos podridos y vegetación que provoca un retraso en el avance contra el tiempo. El objeto es encolerizar al participante para que se de cuenta que el coraje y el valor se forman a base de un poco de rabia, un poco de vanidad, un mucho de obstinación y vulgar placer deportivo. Es sobre todo, la exaltación de la propia fuerza física y mental.

En el trayecto deben cruzar el río Pichilingo dos veces: la primera sobre un puente de un hilo, estilo “paso de comando”; la segunda a nado. Personal especializado de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas, ha garantizado que no existe peligro de ataque de lagartos durante el cruce del río.

Luego de seis – escasos – kilómetros en un infierno como este, los competidores llegan al polígono de tiro; el tiempo sigue corriendo, no hay premios individuales, la competencia es por equipos. 

Les espera su arma, con sus miras en cero, aceitadas, listas para ser usadas; el cansancio, los espasmos en el cuerpo y el ardor de laceraciones sumergidas en agua salada y producidas por la jungla, dificultan aún más, aplicar las técnicas más elementales de tiro: la respiración – que a este punto es agitada con el cuerpo tembloroso – y la presión en el disparador – precipitada por lograr el mejor tiempo – influyen notablemente en la alineación de miras y consiguiente puntería.

El tiro se ejecutará a distancia reducida, sobre blancos dibujados a escala que simularán distancias de 150, 175 y 200 metros.


Al terminar el evento, aquellos que son Kaibiles – ya que también pueden participar militares que no lo son – tienen el noble privilegio de subir un cable de diez metros de altura y besar el parche Kaibil, esto dará puntos extras a su equipo si lo logran. Es un bono de honor por ser Kaibil. Para los que no son Kaibiles este último evento es opcional.

Los equipos, con tres jueces asignados a cada uno, saldrán con intervalos de quince minutos. Al mejor tiempo se le otorgarán dos mil puntos y disminuye de 100 en 100 según orden de llegada. A este total se le sumará el total de puntos en el tiro y los extras de cable kaibil y cruce del río Pichilingo.

La Brigada de Fuerzas Especiales celebra por primera vez su aniversario en Puerto Barrios, pero desde 1990 quedaron oficialmente organizadas las primeras unidades militares especiales con el fin de ser empleadas en misiones que contribuyeran a lograr objetivos estratégicos para la Seguridad Nacional

Un entrenamiento en un ambiente simulado, seguro y controlado bajo condiciones físicas y emocionales críticas produce un elemento útil a su unidad y permite que esta actúe como un equipo perfectamente entrenado que emplee su arma rápidamente y con eficacia, contra todo tipo de blancos; capaz de hacerlo en diversas condiciones atmosféricas y tipos de terreno; moverse agresivamente cuando se encuentre bajo fuego

Coronel Jorge Ortega Gaytan, Los Kaibiles


8 de febrero de 2009

La renuncia el Comandante de la MONUC

El general Díaz de Villegas saluda a un general de Senegal (Foto: El País)

El 8 de febrero de 2009 se publicó en la edición electrónica de “El País” un reportaje sobre el informe que rindió en Nueva York el ex comandante de la Misión de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), General Vicente Díaz de Villegas (español), quién renunció a su alto cargo luego de una “Apreciación Militar de la Situación”, sobre una misión que le asignó el mando político de la MONUC. Obviamente la apreciación que lo llevó a tomar tan difícil decisión le fue preparada por su Estado Mayor y por su Estado Mayor especial.

Con su decisión de dimitir, el General Díaz de Villegas no solo perdió su oportunidad de ascenso sino que representó el fin de su carrera, por cierto brillante hasta ese momento. Una situación tan dura para un militar forjado en el fundamentalismo más radical de la conciencia del deber y muy difícil de ser entendido por alguien que no comprende o desconoce las vicisitudes que en el ejercicio del mando se presentan.

Es importante comprender la diferencia entre ejercer el mando dentro del contexto de la Defensa Nacional y ejercerlo dentro del contexto de las Operaciones de Paz de la ONU.

El contexto de la Defensa Nacional abarca todas las operaciones dentro o fuera del territorio Nacional donde la Defensa de la Patria, es la inspiración para cualquier sacrificio en planeamiento, toma de decisiones y ejecución de operaciones. Todo esfuerzo o pérdida humana o material “es poco” cuando de salvar a la patria se refiere.

Sin embargo, en el contexto de las operaciones de paz, es diferente. Así como los países van a la guerra por una decisión política y envían a sus ejércitos, de la misma manera la ONU por razones de política mundial envían a sus contingentes en misiones de paz. Una misión de paz no está exenta de desarrollar operaciones ofensivas como es el caso de MONUC.

Por tanto un comandante en el contexto de las operaciones de paz, debe necesariamente considerar, su mandato específico (que obedece a un interés y decisión política), la seguridad de no combatientes y la seguridad de sus tropas. Tiene bajo su mando tropas de otras naciones. Todos organizados en una gran unidad militar para cumplir una misión militar con un objetivo político estratégico de la ONU.

En el proceso de toma de decisiones, un comandante sopesa con su Estado Mayor, el grado de riesgo mínimo aceptable que representa una misión.  En el contexto de la Defensa Nacional (de la patria) los pensamientos más estoicos y abnegados dirán siempre que no hay riesgo que considerar si la patria está en peligro. Los cadetes de la Escuela Politécnica (academia militar para formación de oficiales) del ejército de Guatemala: gritan todos los días: “Se puede abandonar a la patria, dichosa y triunfante; pero amenazada, destrozada y oprimida, no se le deja nunca, se salva o se muere por ella”.

Este no es el caso en el contexto de las operaciones de paz. Por consiguiente el riesgo mínimo aceptable, debe ser realmente “mínimo” principalmente para evitar víctimas “no combatientes” y por supuesto para seguridad de las tropas, que actúan como mediación por un mandato – político – de la ONU.

El caso de Srebrenica por ejemplo en 1995, una zona declarada “segura” para los Bosnios por la ONU, encomendada a un Comandante de Batallón, el Teniente Coronel Thomas Karremans, al mando de 400 cascos azules holandeses. Los Bosnios aceptaron las condiciones de la ONU de entregar sus armas a las fuerzas de la ONU, pero los Serbios, al verlos desarmados, atacaron la ciudad y masacraron 8,000 personas. El comandante holandés tenía que proteger a los bosnios con 400 soldados ante el poderoso ejército Serbio. Pidió refuerzos desesperadamente pero no fueron atendidas sus peticiones; su mandato (de la ONU) le impedía atacar a los serbios.

¿Debía enfrentarse el Teniente Coronel Kerremans y sus 400 holandeses y morir heroicamente frente a los más de 10,000 hombres del ejército serbio que luego, de todas formas, masacrarían a los 8,000 bosnios?   O sencillamente ¿Debía limitarse a cumplir con el mandato de la ONU que le impedía atacar a los serbios?

Estas son las decisiones que aprecia militarmente un comandante en el contexto de las operaciones de paz, que son políticas. La muerte de los 400 holandeses hubiese sido más que justificada peleando contra cualquier fuerza, si fuera por la defensa de su patria Holanda.

Pues bien, Kerremans tomó la decisión de no enfrentar a los Serbios, la masacre ocurrió y la fuerza Holandesa no sofrió daño por parte de los serbios. Fue duramente criticado, arruinada su carrera militar, vituperado por los que preferían que hubiese muerto junto con sus soldados, tratando de impedir una masacre por una crisis  de otro país que no era el propio, al que había llegado por un interés político de los gobernantes de su propia patria. Kerremans tomó su decisión en base a una apreciación de la situación, como ahora lo hizo el General Díaz de Villegas. Sólo que el General Díaz previó un desenlace parecido al de hace 14 años.

El General británico M. Jackson reflexiona: “Todos los mandos militares deben hacerse a sí mismos dos preguntas: si una operación que entrañe riesgo, más allá de lo imprescindible, está justificada operativamente; y si soy capaz de vivir con el peso de estas bajas sobre mi conciencia”

De esto se trata la diferenciación de los contextos de la Defensa Nacional y de las operaciones de paz por parte de los comandantes.

Fragmentos del informe del General Díaz de Villegas:

El General Díaz de Villegas explica en su informe que se trataba de aplicar presión militar sobre grupos armados a través de acciones ofensivas para las cuales las tropas de MONUC no tenían mandato ni movilidad y los medios que esta implica. La orden del mando político de la MONUC tenía alcances fuera de la realidad. Las unidades sólo tenían capacidad para reaccionar y proteger a la población en las principales ciudades y rutas. En el resto del país, debían limitarse a la autoprotección. No existía ninguna evaluación de riesgos o amenazas y no se disponía de reservas. Es decir: si una unidad aislada de la MONUC o un grupo de civiles estuviese en peligro, no sería posible enviar refuerzos en su auxilio. Respecto al equipamiento de los cascos azules, faltaban aparatos de visión nocturna, armas pesadas, helicópteros, material médico e incluso munición suficiente para la comprometida ofensiva, según el informe.

Si fueran capaces de resistir un primer ataque o de lanzar una contraofensiva, las tropas de la ONU se convertirían en objetivo. Los principales cuarteles  (de los cascos azules) podrían resistir, pero los menos protegidos correrían un gran riesgo.

Villegas intentó convencer a su superior, el británico Alan Doss, máximo responsable político de la MONUC, de la necesidad de suspender la aplicación del plan, "pero él me dejó claro que su objetivo era aplicar al máximo el uso de la fuerza".  Algunos contingentes debían revisar sus capacidades, adaptarse a una misión más robusta. Hasta que se recibieran estas nuevas capacidades y yo pudiera redesplegar y reconfigurar la fuerza, el plan debía ser retrasado.

El General Díaz de Villegas termna diciendo: “sabía que mi decisión no iba a gustarle a nadie. Y pagué un alto precio personal por ella. Pero era mi deber como oficial. Debía sinceridad a mis subordinados y lealtad a mis superiores. No tenía otra elección".

Rererencia: El País

6 de febrero de 2009

Tirador 2000


El entrenamiento de tiro en polígonos de distancias reducidas es una solución para problemas de entrenamiento, tales como la falta de espacio suficiente que impide la práctica de tiro con fusil de asalto a distancias mayores.

El ejercicio de tiro que desde 1996 se denominó en el Ejército de Guatemala como “Tirador 2000” se efectúa con fusil de asalto calibre 5.56mm, en un polígono desde una línea de tiradores ubicada a 25 metros del blanco, para que disparando desde esta distancia a blancos reducidos a escala, produzca un efecto similar al que se obtendría en la realidad a blancos ubicados a distancias mayores de 25 metros.

El “Tirador 2000” se efectúa al aire libre porque se realiza con munición real 5.56 mm y fusil M-16. Para otros calibres o tipos de arma – el tiro a distancia reducida – se recomienda efectuarlo en un salón techado por el efecto del viento sobre el tipo de munición que es más corta de lo normal, hueca, perforada longitudinalmente o esférica. Esto con el propósito que sea liviana y se impulsa con una cantidad mínima de pólvora. Rifles de viento y similares se pueden utilizar también en salones para practicar, a escala reducida, con énfasis en otros factores del tiro como la posición, la alineación de miras, la respiración y la presión en el disparador; antes de pasar al tiro con munición real en campo abierto.

El ejercicio “Tirador 2000” tiene dos fases: Introducción y clasificación. Sólo aprobando la primera puede realizarse la segunda. Cada fase tiene un tipo específico de silueta con blancos a escala reducida, simulando diferentes distancias. 

Para ambas fases es necesario contar con mampuestas en la línea de tiradores que se ubica a 25 metros. La mampuesta debe ser fácilmente moldeable para adaptarse a la morfología del tirador para que apoye su fusil cuando le sea requerido y obtener mayor precisión en el tiro. Se recomienda el uso de costales de arena de diversos tamaños.

Antes de iniciar el tiro las mampuestas deben ser ajustadas a conveniencia del tirador.

Primera fase del tiro:
 
Condiciones

A una distancia de 25 metros,
Provisto de fusil M-16, seleccionar en el punto de mira posterior, la mira de largo alcance.
Mampuestas para tiro desde las posiciones de tiro “rodilla en tierra” y “tendido”, listas.
Dos cargadores: uno con 7 cartuchos y otro con 5 cartuchos.
En un tiempo máximo de un minuto y cincuenta y dos segundos (1’52”)
Colocado el cargador de 7 cartuchos, cargar y a la voz de fuego:

Disparar con mampuesta:

Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 75 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 175 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.

Cambiar tolva y colocar la que tiene 5 cartuchos.

Continuar disparando sin mampuesta:

Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 75 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 175 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.

El impacto cuenta si pega en cualquier parte de las siluetas. Para cumplir la norma de esta fase es necesario impactar los doce disparos en las siluetas. Aquel que cumpla esta norma puede pasar a la siguiente fase del tiro.



Segunda fase del tiro:

Condiciones

A una distancia de 25 metros,
Provisto de fusil M-16, seleccionar en el punto de mira posterior, la mira de largo alcance.
Mampuestas para tiro desde las posiciones de tiro “rodilla en tierra” y “tendido”, listas.
Dos cargadores: uno con 9 cartuchos y otro con 11 cartuchos.
En un tiempo máximo de dos minutos y treinta y seis segundos (2’36”)
Colocado el cargador de 9 cartuchos, cargar y a la voz de fuego:

Disparar sin mampuesta:

Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 50 mts.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 100 mts.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 150 mts izquierda.
Rodilla en tierra, dos disparos a la silueta de 150 mts derecha.

Cambiar tolva y colocar la que tiene 11 cartuchos.

Continuar disparando con mampuesta al grupo de siluetas del lado izquierdo:

Tendido, dos disparos a la silueta de 200 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 250 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.

Continuar disparando sin mampuesta al grupo de siluetas del lado derecho:

Tendido, dos disparos a la silueta de 200 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 250 mts.
Tendido, dos disparos a la silueta de 300 mts.


Para dibujar las siluetas:

50 metros = 32 x 15.5 cm.
75 metros = 22 x 11 cm.
100 metros = 16 x 8 cm.
150 metros = 8 x 14 cm.
175 metros = 7 x 12 cm.
200 metros = 5.5 x 10 cm.
250 metros = 4.5 x 8 cm.
300 metros = 4 x 6.5 cm.
El pliego de papel sobre el que se colocan las siluetas es de 43 x 62 cm.