30 de enero de 2020

Sobre Insurgencia Criminal


Características de una insurgencia criminal:

  • Se revela contra la autoridad legal/orden público
  • Posee: base social (apoyo y/o manipulación de población).
  • Organización
  • Control en un área geográfica
  • Administra/obtiene fondos
  • Posee armamento para cometer ilícitos.

Hoy se publicó un artículo con características de las pandillas o maras. Los puntos del artículo de Gutierrez son:

  • Las maras ejercen poder a través de la coacción y mediante formas a veces en extremo violentas.
  • Se organizan en los territorios para extraer forzosamente y de manera sistemática una tajada de las rentas de la población.
  • Su lenguaje es brutal.
  • Quien no paga, muere (o huye).
  • La extensión de sus territorios refleja la competencia con otras maras, crimen organizado, fuerzas de seguridad y pobladores de autodefensa.
  • Formas de organización estables y complejas.
  • Las jerarquías y división del trabajo no están escritas, pero funcionan con sorprendente disciplina y eficacia.
  • Encierran una subcultura que incluye sus propios dialectos, formas de vida, maneras de vestir y distintivos corporales (tatuajes, cortes de pelo) como rasgos de identidad.
  • Sus ceremonias de iniciación, como en las sociedades secretas, se sellan con sangre.
  • No persiguen –hasta ahora– fines políticos
  • Son cada vez más conscientes del significado de ejercer un poder territorial que arrebataron al Estado.
  • Su relación con los agentes de seguridad bajos y medios, es conflictiva y corrupta.
  • Las cárceles, donde guardan prisión sus líderes, son el punto neurálgico de las extorsiones.
  • Las maras están por lo regular en la base de la pirámide social.
  • Su economía es de consumo, aunque en ciertos casos forman capital que pueden invertir en negocios
  • Reprimirlos les despierta un instinto feroz de supervivencia y sus estructuras cierran filas.

Los narcotraficantes en cambio

  • Están de la mitad hacia arriba de la pirámide social.
  • Manejan insospechados volúmenes de dinero
  • No extraen de la sociedad sino del negocio ilícito transnacional.
  • Su relación con las autoridades es de igual o mayor poder, incluyendo los altos mandos.
  • Capaces de cooptar a los pobladores e inocular el sistema político y económico con sus cuantiosos recursos.

Conclusiones

  1. Declarar la guerra a las maras es popular en el corto plazo, pero insostenible.
  2. En esencia es seguir ejecutando mareros u otros delincuentes (ahora tipificados de terroristas), pero sin consecuencias penales para los elementos de seguridad.
  3. Una lección mal aprendida de las desbordadas campañas de “limpieza social” del 2004-7 y su secuela: el insólito procesamiento penal del exministro Vielmann y varios de sus mandos operativos.
  4. Por cierto, esas escandalosas batidas condujeron a la repentina e inesperada aprobación del acuerdo de la CICIG en el Congreso.

Comentario final

Para limitar, reducir, eliminar las capacidades criminales de las maras, debe profesionalizarse (adaptación, transformación, modernización) la PNC y la Guardia Penitenciaria.

  • Protección social
  • Estructuras institucionales con mejor gestión y reconocimiento del mérito
  • Soporte informático eficiente
  • Equipamiento pertinente
  • Sistemas de control interno y externo.

En materia de seguridad (y desarrollo) no hay milagros, hay procesos que, sostenidos, resultan exitosos y generan sinergias en un relativo corto plazo

TEXTO COMPLETO
En seguridad no hay milagros, pero sí procesos exitosos.
Por: Edgar Gutiérrez

Después de 40 años de lidiar con las maras, hay que concluir que con las estrategias empleadas resultan intratables e irreductibles. La dimensión del fracaso es proporcionalmente inversa a la amenaza que han llegado a representar para la sociedad.
Las maras ejercen poder a través de la coacción y mediante formas a veces en extremo violentas. Se organizan en los territorios para extraer forzosamente y de manera sistemática una tajada de las rentas de la población. Su lenguaje es brutal: quien no paga, muere (o huye). La extensión de sus territorios refleja la competencia con otras maras, crimen organizado, fuerzas de seguridad y pobladores de autodefensa.
Han adquirido formas de organización estables y complejas. Las jerarquías y división del trabajo no están escritas, pero funcionan con sorprendente disciplina y eficacia. Encierran una subcultura que incluye sus propios dialectos, formas de vida, maneras de vestir y distintivos corporales (tatuajes, cortes de pelo) como rasgos de identidad. Sus ceremonias de iniciación, como en las sociedades secretas, se sellan con sangre.
Las maras son secuela del fracaso social, trágicamente convertido en una seria y extendida amenaza criminal. No persiguen –hasta ahora– fines políticos, aunque son cada vez más conscientes del significado de ejercer un poder territorial que arrebataron al Estado. Su relación con los agentes de seguridad bajos y medios, es conflictiva y corrupta. El ejemplo obvio es que las cárceles, donde guardan prisión sus líderes, son el punto neurálgico de las extorsiones.
Los narcos manejan insospechados volúmenes de dinero, propiedades y demás que no extraen de la sociedad sino del negocio ilícito transnacional. Su relación con las autoridades es de igual o mayor poder, incluyendo los altos mandos. Las maras, en cambio, están por lo regular en la base de la pirámide social. Su economía es de consumo, aunque en ciertos casos forman capital que pueden invertir en negocios, los cuales, a la vez, les sirven como fuentes de información útil para el despliegue de sus actividades delictivas. Por el sitio que ocupan en la escala social y su relación hosca con los vecinos, la represión despierta un instinto feroz de supervivencia y sus estructuras cierran filas. Es una reacción distinta a la de los narcos, capaces de cooptar a los pobladores e inocular el sistema político y económico con sus cuantiosos recursos.
Declarar la guerra a las maras es popular en el corto plazo, pero insostenible. Las iniciativas de ley 592 y 593 (reformas del Código Penal) enviadas la semana pasada al Congreso, son retoques de estrategias fallidas en los países del norte de Centroamérica. En esencia es seguir ejecutando mareros u otros delincuentes (ahora tipificados de terroristas), pero sin consecuencias penales para los elementos de seguridad. Una lección mal aprendida de las desbordadas campañas de “limpieza social” del 2004-7 y su secuela: el insólito procesamiento penal del exministro Vielmann y varios de sus mandos operativos. Por cierto, esas escandalosas batidas condujeron a la repentina e inesperada aprobación del acuerdo de la CICIG en el Congreso.
Si Giammattei quiere erosionar las capacidades criminales de las maras, debe empezar en casa profesionalizando la PNC y la Guardia Penitenciaria, esto es, por ejemplo, redefinir la doctrina, establecer mayores requerimientos de ingreso, sistemas de formación modernos y permanentes, protección social, estructuras institucionales con mejor gestión y reconocimiento del mérito, soporte informático eficiente, equipamiento pertinente y sistemas de control interno y externo.
En materia de seguridad (y desarrollo) no hay milagros, hay procesos que, sostenidos, resultan exitosos y generan sinergias en un relativo corto plazo.

15 de enero de 2020

Liderazgo que influencia para bien ¿hay alguno que influencie para mal?

El Doctor Mario R. Morales publicó un artículo en remembranza de un militante revolucionario que al analizarlo desde el punto de vista del liderazgo pueden rescatarse virtudes loables. Este es un comentario con relación a dicho artículo. Leer aquí.

Es un hecho que sin considerar las motivaciones o tipo de fines en una organización o grupo, el liderazgo efectivo se basa en las virtudes. Los comandantes tienen en su mano el poder influir e influenciar a sus subordinados según la causa por la que luchan.

Las cualidades personales de líder que describe el Dr Morales en su artículo serían la satisfacción más grande para cualquier líder.

Las cualidades de líder descritas en el artículo son:
Ÿ   Hombre íntegro.
Ÿ   Que ejerce su liderazgo mediante el ejemplo y no con autoritarismo antojadizo
Ÿ   Que no envía a nadie a hacer nada si antes no lo ha hecho él mismo
Ÿ   Pide que lo sigan y no que nadie vaya delante de él.
Ÿ   Noble, honesto, valiente, lúcido, prudente y firmemente solidario.
Ÿ   Entrega incondicional a la causa
Ÿ   Disposición absoluta al sacrificio
Ÿ   Ausencia total de intereses personales
Ÿ   Honda mística de trabajo y ejemplo combativo.
Ÿ   Volcado a las causas de las mayorías.
Ÿ   Desprendimiento de las cosas materiales. Actúa sin esperar nada a cambio.
Ÿ   Manejo transparente de los recursos económicos.

¿Qué genuino comandante no quisiera ser así recordado por sus subordinados?

Con 15 años de edad en 1983, también me sentí inspirado por líderes militares que consideré eran así. Por eso abracé la carrera militar y anhelé llegar a seguir su ejemplo.

También creo comprender por qué el Dr. Morales plantea que la moral en su acepción del liderazgo militar/revolucionario parece estar desactivada por la "posmodernidad" en la "conciencia de las juventudes" de 2020.

Creo que no sólo por ser otros tiempos sino porque -- como afirma el autor -- algunos dejaron de aplicar los rasgos de líder arriba descritos. Esto y no otra razón es lo que ha producido una variación en la motivación de las juventudes actuales militares y civiles.

El Dr Morales critica una transformación del espíritu revolucionario combativo de la guerrilla de 1983 en comparación a los revolucionarios actuales, a quienes describe: Concentrados en "individualismos relativistas" que exigen cambio por "causas meramente culturalistas" organizados para victimizarse ante todos con "brinco y trompetita, de jornal oenegero".

Esta dura crítica opino que se explica de la siguiente manera: El individualismo relativista se refiere al fin impulsado por un interés personal y demarcado por la circunstancia particular que el momento le otorga al líder a su propia conveniencia. Su actuar es relativo. Culturista se refiere a que actúa por inercia, porque alguien le dijo, o porque otro grupo o en otro país se hace y no por convicción de ideales propios. La mayor audacia estriba en victimarse alzando una voz entre el grupo, para no individualizar su papel y hasta quizá por algún dinero. Fuera quedaron todas las virtudes por las que hace remembranza en el artículo.

Buscando hacer una comparación de lo ocurrido en el lado militar también ocurren paralelos con cierta o bastante similitud. Los antiguos en retiro critican también ese efecto posmoderno en las juventudes militares actuales por falta de moral, pero la realidad es que las juventudes vieron ausentes los principios de liderazgo ya descritos y que automáticamente se convirtieron casi en su totalidad en auténtico mal ejemplo.

El resultado fue mentalidades divididas en dos grupos: El primero los que optan por seguir el mal ejemplo, que cuando no llega a constituir delito, se queda en el hábito de la adulación para obtener el favor para nombramiento, ascenso o remuneración. Incapaces de asesorar y hacer ver con franqueza y conforme a la ley militar lo que se piensa; un temor profundo de expresar un “no conviene” con su argumentación correspondiente. El segundo grupo en cambio decide con dignidad aplicar los principios originales como el caso de la remembranza del artículo, así cueste el desaliento de no lograr el nombramiento o el ascenso anhelado.

El mal ejemplo del primer grupo mal formó a unos y desencantó a otros subordinados más dispuestos, más apegados a sus valores. Por eso es que pareciera ser que los militares que rescatan los valores originales del liderazgo migraron en su manera de pensar o que su moral militar cambió, pero no es más que la búsqueda de una adaptación honesta, legal y legítima de su actuar en el anidamiento original de sus ideales.

El problema es que los subordinados que observan les llega su tiempo de convertirse en superiores y toca elegir una manera de proceder. Se puede volver un circulo viciosos que socava los valores institucionales o se pude mantener la mística original y fortalecer aún más la institucionalidad de la organización.

Los buenos ejemplos abundan, pero también los malos. El dilema para proceder es personal porque el mal camino también lleva al objetivo deseado pero los subordinados siempre recordarán a qué clase de líder sirvieron. Leer el artículo comentado

20 de diciembre de 2019

Luego de 33 años de servicio algo hay para decir

Plaza Zaculeu, Brigada de Fuerzas Especiales, Poptún, Petén


Reflexión de despedida del General de Brigada
ISMAEL ALEJANDRO CIFUENTES BUSTAMANTE
en ocasión de pasar a la honrosa situación de retiro
20 de diciembre de 2019

Noche fría de diciembre de 1988, acabo de terminar de redactar las novedades de las 20:00 horas, mi máquina de escribir Olivetti es una maravilla, he logrado encontrar la presión en tecla para escribir rápido, bien redactado y con buena ortografía. En unos minutos me vienen a relevar, pues mi compañía sale destacada por la madrugada. Al parecer hoy no dormiré, pero estamos ansiosos de salir destacados al Quiché[1]. Mi nervioso entusiasmo contrasta con esa sonrisa extraña de ese coronel que acaba de salir por la guardia de prevención, sólo y a pie, apenas levantó la mirada para hacerme el saludo militar cuando le rendí novedades, pareciera que hubiese querido decirme algo. Y es que hoy hubo una ceremonia de despedida de militares que pasaron a situación de retiro. ¡Bah...! falta mucho para eso, hace unos días cumplí dos años desde que me gradué de subteniente aquel 20 de diciembre de 1986, y con veintiún años ahora soy un soldado Kaibil y nada me detendrá en la carrera militar que tengo por delante…

20 de diciembre de 2019
¿Por dónde y a qué hora pasaron tan rápido los años? ¿Cómo llegué a este punto? El tiempo pasa rápido y los proyectos, las metas profesionales hay que pensarlas, programarlas y echarlas a andar; seguir si se caen aunque parezca cuesta arriba[2]. Hoy cumplo treinta y tres años de servicio en el Ejército de Guatemala y este es mi mensaje de despedida a todos los oficiales, especialistas y soldados, hombres y mujeres, que estuvieron bajo mi mando, que fuimos compañeros de faenas militares y misiones, que nos brindamos la amistad forjada en base al fiel y desinteresado cumplimiento del deber.

Termino muy satisfecho por la oportunidad que Dios me dio de llegar al tiempo de retiro con vida, salud, rodeado de mi familia y la dicha de haber conocido tantas personas que demostraron en su momento un cúmulo de virtudes militares que aplicadas al trabajo permitieron el cumplimiento permanente de las misiones asignadas.


Hay dos grandes pilares que fundamentan mi final satisfacción: mi proceso de profesionalización y la oportunidad de desempeñar cargos donde pude aplicar lo aprendido en base al conocimiento adquirido, o “maestría” como lo llama Huntington (Huntington, 1995).

Para mí, la construcción de maestría militar venía desde 1994 en COSEDE[3] con los cursos tácticos, pero a partir del curso de Comando y Estado Mayor, Curso Superior de Guerra y los Altos Estudios Estratégicos[4] que cursé en Washington D.C. se develó una comprensión de las lecturas que ordenaron el conocimiento y cultivaron mi espíritu militar final: analítico, prospectivo y altamente crítico.  Yo diría a todos los oficiales que en la medida que disfruten sus épocas de profesionalización en las aulas se prepararán mejor para el desempeño profesional.

El segundo pilar: Los cargos desempeñados. Particularmente fueron nueve cargos desde 2006 que tuvieron gran impacto en mi carrera profesional y mi manera de pensar y ver las cosas. Estos nueve cargos los clasifico en tres grupos: el Comando militar[5], la asesoría y planificación estratégica y la diplomacia militar. Estos tres momentos distribuidos a lo largo de mis últimos trece años de servicio construyeron el criterio – que equivocado o no – ahora tengo…      ahora que me debo retirar.

En lo concerniente al momento del Comando Militar, no existe gloria que hinche más el pecho de un militar que el reconocimiento por parte de sus subordinados en que las decisiones tomadas les enseñó algo y ayudó a su misión, aunque las circunstancias para decidir y ordenar fueran de crisis o circunstancias poco cordiales por la presión compartida que ejercían en cada uno de nosotros los escalones superiores. Y así me ocurrió como Comandante de Batallón de Kaibiles en la Brigada de Fuerzas Especiales (2006); como Tercer Comandante en el COSEDE (2016); como Segundo Comandante en la 3ª Brigada de Infantería, Jutiapa (2017); y como comandante de nuevo en la Brigada de Fuerzas Especiales y el COSEDE (2018 y 2019).

El momento de la asesoría y planificación estratégica me permitió pensar, escribir y recomendar productos intelectuales/profesionales de esa extraña mezcla resultante de los ideales y la realidad. Conocer y defender en primera línea los argumentos frente a otros colegas que tenían los propios y eran verdaderamente sólidos.

En ocasiones tuve que saborear la derrota en el debate, más acorralado por la realidad – política – que por los ideales militares. Debates orales directos o indirectos, o escritos a través de los documentos de trámite, donde en buena parte la carga y criterio era de actitud en algunos de mis superiores y compañeros que muchas veces califiqué de sesgada e inclinada al interés personal descuidando la institucionalidad. Algunas veces la «victoria fue amarga», contradicción construida porque la afectada fue nuestra institución y la única celebración de victoria se resumió a una corta inferencia mental que les llegó, que no se escribe ni se dice: “te lo dije”.

En este segundo momento contribuí desde el Centro de Operaciones Conjuntas del Estado Mayor, como subdirector (2013), Director del Departamento de Prensa y vocero del Ejército (2014), y como Director de Operaciones del Estado Mayor (2016-17).

En el tercer momento: Diplomacia militar, pude contribuir al más alto nivel representando al Ejército de Guatemala ante varias naciones y entidades internacionales en su concepción más real: Respetuoso de la ley y como institución convencida de los roles militares frente a las amenazas actuales combinando la toma de decisiones en coherencia con la ley, la política vigente y los intereses nacionales. Para estas tareas me desempeñé como Agregado de Defensa, militar, naval y aéreo a la Embajada de Guatemala en Washington D.C. Estados Unidos de América (2015) y como Comandante del Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Paz CREOMPAZ (2018).

Fueron trece años de la carrera que hoy termino, donde los logros a enumerar serían muchos, pero egoísta mencionarlos en mis palabras de despedida pues no los construí yo solo; tuve dirección constante de mis superiores, comprensión, asesoría y cumplimiento de mis subordinados y la crítica constructiva de muchos de mis colegas. El producto final trajo – o hubiera traído – beneficio a la institución. Al menos yo así lo creo hasta hoy.




Dejo a las y los militares de Guatemala, luego de treinta y tres años de servicio, tres reflexiones:

11.      1 Ser militar
22.      2 ¿A quién se debe un militar?
33.      3 El qué hacer militar

11.      1 Ser militar.

Huntington habla de las características que hacen profesional al militar: Maestría, Responsabilidad y Espíritu de Cuerpo (Huntington, 1995).

La maestría la tenemos al alcance en nuestro Comando Superior de Educación del Ejército COSEDE y sus diferentes cursos de profesionalización, en nuestras escuelas militares de capacitación técnica militar y a los más jóvenes en los institutos para la educación vocacional. El ejército cuenta con una política educativa sólida, de la cual se deriva una Directiva de educación recién actualizada y que entrará en vigencia el uno de enero de dos mil veinte. Y aunque estas herramientas de conducción estratégica en el ramo de la educación tienen una visión ya encaminada, quedaría en papel sin la comprensión y aplicación para su cumplimiento en los diferentes escalones.

Un pequeño grupo de militares guatemaltecos tienen la extraña dicha en algún momento de sus carreras, de ser parte de las acciones para operativizar estos instrumentos – porque llegan de alta[6] al COSEDE – y en otro de ser beneficiarios de los mismos con su participación en los cursos de profesionalización. Este privilegio no sólo consolida la maestría, sino que recoge la experiencia del ejercicio mismo de las funciones.

El resto de militares, al integrar las aulas en los tres niveles desarrollarán su conocimiento profesional que viene a partir de 2020 renovado con actualizaciones educativas en técnicas de evaluación, enseñanza aprendizaje y competencias cuidadosamente diseñadas para la carrera. Este esfuerzo gracias al personal de pedagogía de todos nuestros centros educativos.

La tropa tiene lo propio al recibir durante su tiempo de servicio reglamentario las especialidades militares que les permitirán ejercer por hasta 10 años en las artes y técnicas militares de la fuerza permanente, de fuerzas especiales, de apoyo de combate y de apoyo de servicios de combate; otros tendrán oportunidades de conocimientos técnicos para desarrollo en sus comunidades gracias a las alianzas con otras entidades educativas públicas.

Los jóvenes guatemaltecos tienen también en los diversos centros vocacionales la oportunidad de desarrollar su formación cívica, a base de disciplina y rigiéndose por el sistema educativo nacional para ese nivel. De esta manera, el sistema educativo militar permite a todo militar alcanzar el grado de maestría proporcional a su grado, incrementándose la profesionalización del ejército. Esta gran ventaja debe ser aprovechada por todos.




La responsabilidad la ejercerán constantemente a lo largo de la carrera. Pero me quiero referir a ese nivel de responsabilidad que trasciende al cumplimiento de las obligaciones, de los procedimientos establecidos para cada cargo. Es una responsabilidad institucional en grupo ante el resto de instituciones y frente a otras fuerzas armadas en la región del hemisferio. Una responsabilidad de un grado de complejidad tan grande que a la vez se torna tan sencillo porque se engloba en la actitud personal. ¡Cuán fácil en el discurso es plantear la actitud individual y cuán complejo es plantearla frente a los grandes desafíos personales y profesionales!

La responsabilidad conduce a actitudes fortalecidas en valores que se necesitan frente a los grandes retos de la gestión y administración de recursos; frente al uso y aprovechamiento de los que se asignan; frente a la conciencia coherente con las realidades presupuestarias al momento de planificar y priorizar el equipamiento que redundará en la defensa y seguridad de los ciudadanos; responsabilidad en la consideración con nuestro personal masculino y femenino con sus cualidades humanas biológicas y circunstanciales inherentes[7]; responsabilidad de imparcialidad e igualdad en la aplicación de la ley en normas militares internas; responsabilidad en la lealtad de producir asesoría que no lisonjee ni complazca pasiones de ningún tipo sino que fortalezca los valores en grupo, aún a riesgo que le cueste un puesto – o un ascenso –. Responsabilidad en asesorar y recomendar en la mesa donde el superior requiera la opinión, de frente y no fuera de ella lo cual constituiría murmuración[8]. El General Dempsey resalta que el carácter refleja lo que hacemos cuando nadie nos ve, es lo que otros aprenden de nosotros, es lo que aprendemos de nosotros mismos; es el resultado de confrontarnos y el reflejo de lo que nos motiva (Dempsey, Twitter personal, 2019).


Pista de Actzumbal, Nebaj, Quiché, 1989

De manera que ser responsable no se limita a cumplir con el manual de procedimientos y apresurar el paso al toque de salida luego de cada período de servicio. Significa estar pendiente de las obligaciones de su cargo de manera permanente hasta el superlativo sentido del deber en que voluntariamente se llega a ignorar condición de vacaciones, licencia[9] o tiempo de recreo. Un militar siempre debe estar disponible y a llamado.

El espíritu de cuerpo[10] surge y crece conforme se alimenta la maestría y el sentido de responsabilidad. Es la fuerza que hace a la mujer y hombre de uniforme caminar erguido y con actitud de servicio ante la sociedad a la cual él también pertenece. La capacidad de respetar la escala jerárquica aún en lo que no entiende y buscar soluciones para plantearlas como recomendaciones a su superior inmediato. Es el orgullo de ser soldado. Es el reconocimiento personal y aceptación de que la patria le ha otorgado el privilegio de trabajar más que los demás, el derecho al desvelo, al sacrificio, a privarse de tiempo que por ley le corresponde sin que, quizá, nadie se lo reconozca.

El espíritu de cuerpo se materializa al optar por la legalidad y lucirse entre militares con las virtudes ilustradas por el poeta español Pedro Calderón de la Barca (Cifuentes, 2008)

“Aquí la más principal hazaña es obedecer; y el modo como ha de ser es: ni pedir ni rehusar. Aquí: la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad, la obediencia, la fama, el valor y vida… Son el caudal de pobres soldados… que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados”.

Subtte. Mejía B, Subtte. Cifuentes B, Subtte. Cardenas Ch. Zona Militar No. 20 Quiché, 1989

Esto se produce cuando voluntariamente el militar se sumerge en un código de conducta no escrito que le guía en sus acciones, que le habla a su mente en base a los valores y virtudes militares de cómo proceder al cumplir su misión. Ese espíritu de cuerpo crea espontáneamente una mística, entendida como algo misterioso, oculto y reservada su comprensión para aquellos que han sudado, llorado y hasta sangrado para portar una prenda militar. El mortal que esté fuera de la esfera de esta mística debe verse obligado a preguntarse de cómo estos hombres de uniforme, de valor, de determinación y coraje tienen la fuerza física y mental para escoger soportar las privaciones[11]. Observa y anhela, pero para él es inalcanzable porque debe pasar por un proceso de transformación que aún no termina de entender. Pero ni siquiera un militar que no se ha sometido al proceso propio de su especialidad puede portar un puente[12], emblema o boina sin más. Hacerlo sería un deshonor.

Es pues, el espíritu de cuerpo quien construye a base de maestría y responsabilidad, y quien hace germinar lo único que enriquece un corazón militar; sólo este fruto da los réditos necesarios aún cuando la faena sea intensa y la recompensa parca. Este fruto producido es: La satisfacción personal.

22.      2 ¿A quién se debe un militar?

Como valor militar moral y colectivo un militar siempre ha de deberse a su patria, su ejército, su familia y la sociedad en general. Pero en un sentido individual en el desempeño profesional, el líder militar se debe a sus subalternos.

Es a través de ellos que se logra el éxito en una operación militar o en una gestión de cargo determinado, en ellos se ha invertido tiempo de instrucción, entrenamiento o capacitación, en ellos se ha alimentado el más profundo sentido del deber instándolos a seguir el ejemplo de quien los manda. Ningún comandante a cualquier escalón debe omitir observar el trabajo y abnegación más allá de su unidad[13] puesto que, para el funcionamiento de la propia, existe todo un sistema de tareas interrelacionadas en la esfera del apoyo de servicios para las misiones asignadas: Cocinas, oficinas, servicios técnicos que garantizan la habitabilidad y disposición de áreas y equipamiento para entrenamiento. Ya fue dicho por el General Dempsey (Dempsey, 2019): La esencia del liderazgo consiste en comprender que se sirve a algo más grande que uno mismo; cuando se da el crédito al equipo de trabajo. Entonces el líder demuestra con sus actos que tiene un alto cargo por privilegio y no por derecho.

Es por tanto el personal subalterno en general quien hace posible el éxito y prestigio de una unidad militar. A ellos nos debemos y ellos son los que siempre debe otorgárseles el crédito del buen desempeño. Es admirable cuánto se facilita la función del comandante cuando los estados mayores, personal técnico y de apoyo de servicios cumple con su deber con la misma y eficaz entrega, reservándose para sí mismo la apreciación[14] y la inesquivable función de tomar la decisión final

El militar se debe a su familia. La familia vive desde la esfera del hogar la alegría y satisfacción del éxito profesional; la familia es consciente de la necesidad de guatemaltecos dispuestos a sacrificarse en favor de la seguridad y el desarrollo del país y entregan a hijos, esposos hermanos para este fin. Por consiguiente, vive estoicamente la angustia de saber que su soldado fue nombrado a misiones en áreas donde la vida corre riesgo o con climas que producen consecuencias a la salud.

La familia sabe esperar y asimilar las actitudes de sacrificio que restan tiempo para compartir en el hogar con la esposa y los hijos, ellos al final están muy imbuidos y formados también en los profundos sentimientos del saberse buen militar. La familia asciende con el militar, la familia sufre la sanción si la disciplina es infringida, la familia llora la frustración e impotencia si se mancilla el nombre de la institución, la bandera o el nombre de la nación. La familia siempre reconoce las actitudes buenas y malas del entorno de personas que rodean al militar y que marcará su ascenso o perjuicio profesional.
Doña Francisca Haydeé Bustamante y don Juan Alberto Cifuentes, 1984 y 2019

De tal manera que la existencia de una familia, debe ser motivo suficiente para inspirar al militar a cumplir con su deber, su razón de ser, de esforzarse y luchar por el engrandecimiento de su país y su ejército.

33.      3 El qué hacer militar (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2008)

En todo comando o dependencia militar según su naturaleza, el diario qué hacer rutinario (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2017) debe estar orientado a tres funciones principales: Entrenamiento/capacitación, las operaciones/misión y el mantenimiento preventivo. Esta tercera reflexión se relaciona con la “responsabilidad” ya desarrollada antes y se refiere a buscar la excelencia en la administración de las misiones y las unidades militares.

De estas tareas generales se desprende una interminable lista de misiones y acciones que cada mujer u hombre militar debe seguir en el cargo que desempeña. Su guía de conducción propia la integran: Sus reglamentos, sus superiores, su propia iniciativa y los recursos disponibles para cumplir con su misión.

Para ello entrena, para ello estudia, se hace responsable y promueve el espíritu militar. El adoctrinamiento hacia el deber estuvo siempre en sus lemas (Cifuentes, Perspectiva militar, 2007), que el militar de todos los rangos repite a diario desde sus primeros años, y aún en los años de antigüedad preeminente continúa descubriendo y reorientando significados intrínsecos hacia sus subordinados.


Son estos lemas los que inspiran al sacrificio durante el qué hacer militar. Lemas que hablan del deber, del sacrificio, de la lealtad, del valor y el honor. Frases que preparan la mente a no darse por vencido aún vencido, a sacar bravura en medio del pavor y arremeter feroz aún herido si la patria lo demanda. No amainar es clave en cualquier misión y proceder con dureza aún con uno mismo a veces es necesario, privándose de necesidades básicas sin implorar con tal de acabar su misión.

El qué hacer militar se desarrolla levantándose si se sufre caída. Si quinientas veces, quinientas se levanta pues nunca por ley han de ser tantas. Así como una planta asimila el humus del suelo, el militar debe nutrirse del sentimiento del deber y la voluntad en el servicio y hacer de su unidad militar un verdadero santuario del deber. Todo lo incurable tiene cura, siempre habrá una solución, un curso de acción por tomar.
General Retirado Ismael A. Cifuentes B, 20 de diciembre de 2019



…Cuando me di cuenta aquel coronel retornó a la Guardia de prevención[15], me miró, sonrió y se disculpó; me sorprendió aquello, pero creo que fue porque no me había contestado antes cuando salió y le rendí novedades por su grado que alcancé a ver en el hombro de su uniforme de ceremonias. Me estrechó su mano y me dijo:

--- Subteniente el tiempo avanza y arrasa con sueños, glorias y penas; cultive sus sueños, gane respeto y gloria con su actitud para ser recordado por su personal y evite las penas conduciéndose con lealtad, no esa lealtad ciega que recompensa la incompetencia, sino lealtad a su institución, su familia, nuestra constitución política y su país ---.

Aquel hombre me hizo reflexionar y me propuse construir una carrera militar digna. Hoy que me retiro comprendo las palabras de aquel hombre de uniforme que me habló esa fría noche de diciembre. Quisiera encontrarlo y decirle que estoy hoy en su misma posición y no alcancé la perfección; que no logré rehacer muchas cosas por las que siempre me pregunté ¿por qué así? Pero tuve éxito en dejar ideas a mis subordinados para que ellos las terminen y sigan haciendo de nuestro ejército el mejor.

Por mi honor de soldado guatemalteco acaté la constitución, respeté las leyes y autoridades de la república, veneré y defendí con mi vida en su momento y hasta hoy la bandera de mi patria. Estoy convencido que nuestra bandera es el símbolo de Guatemala, nuestra expresión de gloria y Libertad. (Cifuentes, Perspectiva Militar, 2010).

Kaibil 577


Referencias


Cifuentes, I. (12 de febrero de 2007). Perspectiva militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de Compendio de Lemas Kaibil: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2007/02/lema-kaibil.html
Cifuentes, I. (7 de junio de 2008). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de El Soldado español de los Tercios: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2008/06/el-soldado-espaol-de-los-tercios.html
Cifuentes, I. (24 de septiembre de 2008). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de El sistema de entrenamiento militar en Guatemala: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2008/09/el-sistema-de-entrenamiento-militar.html
Cifuentes, I. (25 de mayo de 2010). Perspectiva Militar. Recuperado el 2018 de diciembre de 2019, de 22 años de la asonada militar: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2010/05/hace-22-anos-el-sr-presidente-reconocio.html
Cifuentes, I. (9 de agosto de 2017). Perspectiva Militar. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de La rutina y el horario en un cuartel militar: https://perspectivamilitar.blogspot.com/2017/08/miercoles-de-fundamentalismo-militar.html
Dempsey, M. (4 de octubre de 2019). Twitter personal. Recuperado el 18 de diciembre de 2019, de General Ret Marty Dempsey: https://twitter.com/Martin_Dempsey/status/1180088661813207040?s=20
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Huntington, S. P. (1995). El soldado y el Estado. Buenos Aires, Argentina: Grupo Editor Latinoamericano.






[1] Departamento al noroccidente de Guatemala
[2] Paráfrasis de un fragmento del lema No claudiques: “si en la lid el destino te derriba, si todo en tu camino es cuesta arriba… date una tregua, pero no claudiques”.
[3] Comando Superior de Educación del Ejército de Guatemala COSEDE
[4] Cursos de profesionalización que el cuerpo de oficiales del Ejército de Guatemala debe aprobar para ir escalando profesionalmente en la carrera.
[5] Se ejerce comando militar cuando se nombra al mando de unidades militares de diferentes magnitudes desde pelotón a brigada.
[6] Llegar de alta significa ser asignado a
[7] La mujer militar y su derecho y por ley a período pre y postnatal, lactancia materna y otros
[8] Murmuración: Acción de discrepar de las disposiciones u órdenes de los superiores, a escondidas y a espaldas de los mismos. Penada en los reglamentos militares
[9] Períodos de descanso de 3 a 8 días en que el militar deja su puesto para atender asuntos personales o descansar.
[10] Huntington lo llama: Corporativismo.
[11] Fragmento del Credo Kaibil: Me entrenaré para soportar los sufrimientos, el trato duro, el dolor, el hambre la fatiga, el cansancio, la sed, el calor y el frío, porque soy un soldado superior a cualquier otro.
[12] Palabra en forma de línea curva, en tela, que va pegado en la parte superior de la manga de los uniformes militares. Usualmente corresponde a un curso o especialización.
[13] Referencia a un elemento militar de maniobra independiente de su magnitud: pelotón, compañía, batallón u otro.
[14] El proceso de apreciación de la situación lo desarrollan los estados mayores y presentan al comandante para que este tome su decisión. Es un proceso de investigación riguroso que se construye a base de consideraciones técnicas y científicas. El profesionalismo es palpable cuando este proceso se realiza mentalmente, bajo fuego enemigo en combate o situación de crisis.
[15] Puerta de acceso a los cuarteles donde permanece de servicio un oficial con cierta tropa asignada.