23 de julio de 2007

Compendio de Historia Militar de Guatemala, Parte III, 1954-1960


Leer parte II
Antecedentes del levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960.

Año 1954
El 3 de julio ingresa a la capital con gran ensalzamiento el Coronel Carlos Castillo Armas, lider del movimiento denominado: La liberación. Habían pasado seis días desde que renunciara al cargo el presidente Arbenz. Mediante consulta popular se determinó que el Coronel Castillo Armas fuera presidente de la República.

Muchos de los que llegaron con el movimiento de liberación eran militares de baja – no activos, incluyendo seguidores del Coronel Francisco Javier Arana asesinado en Amatitlán ocho años atrás – y retirados por diferentes motivos – algunos aprovecharon a presentarse como víctimas del régimen anterior – y se les volvió a dar alta en el ejército lo que causó malestar en el resto de la fuerza.

También se le dio baja (expulsados) a muchos militares graduados en la Escuela Politécnica por “revolucionarios” o simpatizantes del Coronel Arbenz. Así que se generaron problemas disciplinarios.

El 1 de agosto se declaró como día de “unidad nacional”. El gobierno le rindió homenaje al llamado “ejército de liberación”; y el resto de tropas fue obligado a estar presente en los actos en el campo marte. Esto fue soportado por el acentuado sentido de obediencia y disciplina de los oficiales graduados que quedaron, quienes reconocían que era la voluntad expresada por el pueblo en la consulta popular. La cuna del fundamentalismo militar es la Escuela Politécnica, y ese día también asistió a los Actos la compañía de Cadetes.

Los cadetes, jóvenes en edad y en su formación castrense, la situación les era molesta, desorientadora, chocante y sumamente confusa. Aquellos jóvenes poco o nada sabían de que el mundo estaba sumido entre una declarada guerra fría entre las dos potencias mundiales; para ellos el honor, el deber, el valor, la lealtad, la unión, la virtud, la ciencia y la fuerza eran las bases que regían la conducta de un militar, así se les formó, así lo comprobaban día a día en las aulas militares y así lo creyeron.

Por tanto no entendían como un pequeño grupo de hombres, denominado “ejército de liberación”, que entró “invadiendo por Honduras”, con una deficiente disciplina, notada en el simple aspecto de su presentación personal y lenguaje carente de virtud y esencia militar, era homenajeado. Y más confusión aún, por la renuncia inesperada – para ellos – del admirado Coronel Arbenz Guzmán, presidente de la república y quien había sido sargento primero en la Escuela Politécnica – rango otorgado pocas veces a un cadete por su intachable proceder académico, humano y militar – y a quién la sociedad llamaba “el soldado del pueblo”. Además muchos de sus oficiales instructores fueron dados de baja sin ellos recibir explicación alguna.

Sentían, de todo corazón, que el honor de “Su” ejército estaba siendo mancillado y nadie hacía nada. Por sus lozanas mentes militares, no corría criterio de ideologías de ningún tipo. Tan solo se batía en sus cabezas, el palpitante y atormentador gemido que pedía auxilio de uno que era considerado por ellos como el más sagrados de los valores militares: El Honor.

El ánimo terminó de exaltarse cuando se dan unos incidentes bochornosos en la vía pública entre cadetes y “oficiales” de la liberación (retirados del ejército años antes). Los cadetes concluyron que la obediencia tenía un límite, y ese límite es cuando se llega a lesionar las fronteras del honor y la dignidad.

El enojo de los cadetes entonces, hizo que se mezcllara en un torbellino de pasión: el honor, la virtud y el deber dando como resultado que el 2 de agosto iniciara una acción armada en contra de las tropas del “ejército de liberación” (no del gobierno, ni de ideología alguna, ni manipulados por persona alguna; véase “En Guatemala los héroes tienen quince años” de Carlos Enrique Wer, quien era cadete en ese tiempo).

La acción fue apoyada por la Base Militar la Aurora, esto le dio carácter de sublevación contra el gobierno, que casi derrocan. Con la mediación de la iglesia católica se restauró el orden y parte del acuerdo fue la desmovilización del “ejercito de liberación”. Aunque la situación política continuó igual y los lideres de “la liberación” también, desde el punto de vista de las virtudes militares, la mística y el fundamentalismo militar: Los cadetes defendieron y salvaron el honor del ejército y del país. Los niños dieron un ejemplo magnánimo a todos los militares de ese tiempo, generaciones que vinieron después y hasta hoy.

Continuando el recorrido histórico, lógicamente una de las medidas del nuevo presidente (Coronel Castillo Armas que asumió el 1º de septiembre) fue declarar ilegal al Partido Guatemalteco de Trabajo.

En lo militar se creó el puesto de vice ministro de la defensa. Desapareció el Consejo Superior de Defensa (mencionado en la 1ª parte de estos resúmenes). Se canceló la plaza de Inspector General. Se clausuró la Escuela Politécnica. Se modificaron los uniformes. Se creó el comando de reservas militares y se retornó al 30 de junio como día del ejército.

En el mundo: los franceses fueron expulsados de indochina en la batalla de Dien Bien Phu. Estados Unidos comenzó a involucrarse en el tema de lo que después fue Viet Nam.


1955
Se inauguró el instituto cívico militar “Adolfo Venancio Hall Ramirez” en la ciudad capital. Se iniciaron los trabajos de construcción de instalaciones militares en la Finca Aceituno.

Se reabre nuevamente la Escuela Politécnica, pero ahora es requisito completar la educación secundaria para ingresar (anteriormente se entraba con 6º primaria aprobado).

1956
Se decretó una nueva constitución política de la república. en lo referente al ejército decía: El Ejército de Guatemala (mayúsculas de la constituyente... antes decía “Ejército Nacional”) está constituido para salvaguardar el territorio, la soberanía e independencia de la nación; y para la conservación de la seguridad interior, exterior y el orden público.

Se ocuparon las instalaciones militares en la finca Aceituno y por celebrarse el centenario de la guerra contra los filibusteros, recibió dicho cuartel el nombre de “Mariscal de Campo José Victor Zavala” (nombre completo: José Victor Ramón Valentín de las Animas Zavala y Córdoba).

El partido comunista PGT en la clandestinidad se esforzó por reorganizarse pero enfrentó el espíritu anticomunista que poco a poco adoptó la sociedad. Pero en la URSS Nikita Krushev impulsó la revolución de masas por medios no violentos y trata de expandir su influencia.

Se dio por entonces una correlación de fuerzas entre Estados Unidos y la URSS. Se dieron movimientos obreros en varios países. Desde China, Mao Tse Tung impulsó su proyecto de la revolución mundial en países periféricos del tercer mundo contra norte América

En Guatemala nació la Juventud patriótica del trabajo (ilegal y clandestina), la que buscó penetrar agrupaciones juveniles, estudiantiles y obreras. El comunismo internacional, buscó incluso ganar la voluntad de militares anti-imperialistas en américa latina.

En mayo, se accidentó un avión de AVIATECA en Alta Verapaz y por primera vez en el Ejército de Guatemala, se lanzaron tres paracaidistas en misión de rescate. Entre ellos el Teniente René Cuellar.

1957
En julio, en el interior de la Casa Presidencial es muerto el presidente de Guatemala Coronel Carlos Castillo Armas. Asume el Lic. Luis Arturo González López quien convoca a elecciones, pero son anuladas por los desordenes que se dieron.

Por tal razón el 24 de octubre tomó el poder una junta militar que duró dos días (la misma no fue reconocida por los comandantes de la Guardia de Honor y el Mariscal Zavala). Asumió el Coronel Guillermo Flores Avendaño quien estaba ya jubilado pero era el segundo designado a la presidencia.

En el mundo: en octubre la URSS lanza al espacio el primer satélite, el sputnik I y en noviembre el sputnik II llevando a la perra layka. Se inicia la era espacial. Se divulga que el comunismo es el victorioso en está era.

1958
Se convocó nuevamente a elecciones y ganó el General e ingeniero don Miguel Ramón Ydígoras Fuentes. Da avisos que llega una época de Democracia Autoritaria ya que su lema sería: Ley y Orden. El pueblo deseaba eso.

El General Ydígoras había sido dado de baja por los revolucionarios en 1944. Por tanto llama a funciones a algunos antiguos militares ya jubilados para que ocupen altos cargos como: Ministro, vice ministro de la Defensa y comandantes de los principales cuarteles. Estos a su vez hacen lo mismo con sus Estados mayores y la oficialidad de línea (que ascendieron desde soldados sin pasar por la Escuela Politécnica que es la academia militar del Ejército) escala posiciones desplazando a los oficiales graduados en la Escuela Politécnica.

Hacia el mes de abril había en Guatemala un serio ambiente de violencia producido por una desbordada delincuencia. Sectores pedían decretar cualquiera de los estados de excepción pero el gobierno considera que esta acción le llevaría a un desgaste político. Por tanto dispone, y amparado en la constitución, crear la Policía Militar Ambulante, con atribuciones para actuar contra la delincuencia común y en áreas como migración, y hacienda.

El ejército adquirió fusiles M1 .30 de pulgada, ametralladora del mismo calibre, carabinas M1 y M2, ametralladora .50 de pulgada, lanzacohetes 3.5 y morteros 4.2. Estados Unidos abre completamente el espacio para becas de estudios de profesionalización militar. En su mayoría los que asistieron fueron oficiales de bajo rango por lo que fueron a tomar idea de cómo realmente debía ser la disciplina, administración y logística en el ejército, aparte de el adoctrinamiento anticomunista que era lo principal.

Recuérdese que por entonces comandaban el ejército oficiales que habían salido de baja en 1944, el ejercicio de su liderazgo era muy diferente a los ejemplos que observaban los oficiales guatemalatecos en Estados Unidos. Dentro de estos oficiales que salieron a especializarse estaban los Tenientes Marco Antonio Yon Sosa, Turcios Lima y varios más que se alzarían meses más tarde.

Otro dato es que siempre en 1958 se organizó una operación a gran escala contra los barcos camaroneros mexicanos que pescaban en aguas guatemaltecas sin autorización. La situación fue tal que se rompieron relaciones diplomáticas con México. Se organizó entonces el TOSO (Teatro de Operaciones Sur Occidente) que consistía en operaciones a lo largo de la frontera con México. Pero no habían oficiales de bajo rango para comandar las tropas, la mayoría estudiaba en el extranjero. Se tuvieron que graduar cadetes de emergencia para comandar las tropas. Además los planificadores luchaban contra la gran escasez de transportes, comunicación, munición y alimentos para las tropas.

Había descontento general en las filas porque el soldado se le exigía y no recibía buen soporte logístico. Sumar la fricción entre los mandos y el poco conocimiento de los retirados (que comandaban) sobre táctica y estrategia actualizada.

1959
Triunfa en Cuba la revolución que encabeza Fidel Castro. Se empieza a manejar en Latinoamérica el término “guerrilla”. Pero en realidad, guerrillas: son acciones que nativos de una nación conducen en su territorio contra un ejército extranjero de ocupación. Las unidades de guerrillas actúan en coordinación, control y apoyo de su propio ejército, como en Francia durante la ocupación alemana durante la 2ª guerra mundial. Los países en Latinoamérica donde se penetraba con el comunismo no eran países ocupados militarmente por una potencia externa, no eran colonias en búsqueda de independencia, pero al fin, el término se quedó.

Etiquetado de comunista por Estados Unidos, Fidel Castro ve la necesidad de contar en Latinoamérica con un apoyo solidario, fuerte y revolucionario para evitar que le pasara lo que a Guatemala en 1954 cuando Estados Unidos promoviera el derrocamiento del Presidente Arbenz. (Fidel Castro Ruz y Ernesto Guevara La Cerna -Che- habían vivido en Guatemala en 1953-54).

Mientras esto sucede en el escenario geopolítico, en Guatemala se funda la Marina de la Defensa Nacional con tres lanchas de salvamento y un barreminas acondicionado como fragata (material de origen sueco). Se funda también la escuela naval. Todo en el atlántico.

El ejército se entrena para actuar en seguridad interna por el alto índice de delincuencia; también técnicas contra motines y disturbios civiles. Unidades especialmente seleccionadas son entrenadas para actuar como “guerrillas”, en apoyo al resto de la fuerza del Ejército que invadirá Belice para recuperarlo.

También se creó en este año el Departamento de Relaciones Públicas del Ejército. La Editorial del ejército publica “Revista Militar”, semanario “Ejército” y todas las zonas, bases publican anuarios. También se escribía en el ejército prosa, cuento y poesía.

1960

Estados Unidos nota que el ejemplo de Cuba está siendo privilegiado y potencializado en el espíritu político de los jóvenes en Latinoamérica lo cual considera inaceptable. Por consiguiente propicia, alienta y da el financiamiento para que los exiliados cubanos del régimen castrista se organicen e invadan Cuba y derroquen al régimen.

El gobierno del presidente Ydígoras atraviesa por difíciles momentos en lo interno y externo. Estados Unidos sugiere emplear Guatemala para el entrenamiento de una fuerza invasora anti castrista a cambio de promover la recuperación de Belice una vez solucionado el problema cubano.

El Gobierno acepta y se entrena la fuerza en la finca Helvethia en Retalhuleu y como prisión San Juan Acul en Sayaxché, Petén. Se dan sentimientos encontrados entre la oficialidad del ejército pero se tratan de neutralizar dando más becas en el exterior y acentuando el sentimiento anticomunista.

La conducta del gobierno no es bien vista por la mayoría de la población y principia a retirar su apoyo. En Julio un grupo armado intenta por asalto apoderarse de la Base Militar de Cobán.

En octubre, la situación de la Finca Elvethia, el tipo de liderazgo autoritario, saturado de falta de profesionalismo (eran de línea) de los mandos del ejército y las pésimas condiciones de la tropa, provocan que un grupo de oficiales sean arrestados y enviados al Cuartel General sindicados de actividades conspirativas contra el gobierno.

Entre ellos iba el Teniente Marco Antonio Yon Sosa, oficial destacado que se había formado en la Escuela Politécnica y con cursos de profesionalización en Estados Unidos, por tanto, mantenía, al igual que el resto, un profundo sentido de responsabilidad por sus subalternos, velando siempre por el buen trato hacia sus soldados y proveerles de los recursos necesarios para cumplir con su misión. Al no cumplirse estas condiciones en el ejército, se producía un ambiente de insatisfacción.

Por esta razón el mando programó una reunión con todos los oficiales de la república en la capital, donde se tocarían temas como la alimentación de la tropa (pobre y deficiente), uniformes (los soldados usaban pantalón civil y camisa de uniforme o viceversa), carencia de ponchos de lana (los almacenes estaban llenos de ellos pero no se entregaban) y las botas que solo se empleaban para actos protocolarios y luego se guardaban para preservarlas.

No se proveía suficiente munición para entrenamiento. Habían comandantes de unidad de baja magnitud con rango demasiado alto y comandantes de pelotón practicando costumbres de 1944 que para este tiempo ya habían sido superadas. También se dijo que se trataría el caso de la Finca Helvethia.

Los oficiales se concentraron en la capital desde el 11 y 12 de noviembre. Pocos saben que fue durante la noche del 12 de noviembre, al calor de la moña que produce el vino y el aguardiente, que un grupo de oficiales decidió alzarse en armas para derrocar al gobierno por la difícil situación de las unidades militares en cuanto a mal trato y soporte logístico deficiente. A ellos se unieron los que se encontraban arrestados en el Cuartel General (un arresto disciplinario a un militar no implica que esté en bartolina sino disponible sin poder salir del cuartel).

En la madrugada del 13 de noviembre, reducido el movimiento todavía a un acto de indisciplina producido por un sentimiento digamos genuino de exigir respeto al soldado, pero dirigido por la merluza que produce el aguardiente, muere en un forcejeo el comandante guardia del Cuartel General. En este momento los insubordinados dan cuenta de lo grave de sus acciones (bajo efectos de licor) y el grupo huye a Zacapa. (No se dirigieron al Palacio Nacional para intentar tomar el poder).

Y este fue el alzamiento del 13 de noviembre. Pero fue el gobierno quien dio la magnitud de alzamiento contra el orden constitucional a un delito militar de insubordinación e indisciplina agravado con el acometimiento de un asesinato. (El Capitán que murió tenía prestigio de ser severo con sus subalternos).

Ya en el oriente del país, los ahora alzados, entonces si tomaron las unidades militares que allí se encuentraban. Se dieron enfrentamientos armados en la Zona de Zacapa; participó la fuerza aérea. El grupo de alzados huyó con tropas hacia Izabal.

Finalmente el gobierno desarticuló el movimiento y la mayoría de oficiales tomaron camino al exilio. Otros con su tropa fueron capturados y dejados en libertad meses más tarde y dados de baja.

En el mundo: en el mes de diciembre Nikita Kruschev fija como prioridad el pleno apoyo a los movimientos de liberación nacional en los países del tercer mundo. Los alzados que se quedaron en Guatemala en la clandestinidad se dedicaron a acciones delincuenciales. En 1967 se unieron al movimiento subversivo para derrocar al gobierno, aliándose a la ideología comunista a cambio de apoyo en munición y armamento.

Oficialmente se tiene el 13 de noviembre de 1960 como el inicio del enfrentamiento armado interno en Guatemala que duró 36 años, pero el 13 de noviembre fue un hecho de indisciplina que se agravó. Lo que se buscaba era la mejora de la tropa y la situación administrativa y logística dentro del ejército; también aspectos de honor y dignidad por el entrenamiento en la Helvethia.

Pero nada tiene que ver, como siempre lo han querido presentar los ex integrantes y partidarios de lo que fueron los grupos de delincuentes terroristas (también llamados subversivos por algún tiempo) que los oficiales lo hicieron – argumentan – movidos por la penosa situación de un pueblo oprimido por un sistema capitalista.

Yon Sosa y Turcios Lima (tenientes) no eran los de mayor jerarquía en el movimiento, habían oficiales superiores también involucrados, pero salieron al exilio. Lo cierto es que 7 años después el movimiento se hizo a la ideología marxista-leninista y comenzó la lucha (con la emboscada de Sunzapote en Zacapa) por implantar otro sistema de gobierno en el marco de la guerra fría.

El 13 de noviembre de 1960, los oficiales involucrados estaban cansados de que no se tratara a sus soldados como debía ser; se les exigía al máximo pero no se daban las condiciones mínimas “para la tropa”. Esto se agravó con los problemas disciplinarios que se producían por la decisión a alto nivel de colocar el comando del ejército en oficiales de alta jerarquía, que habían causado baja desde hacía dieciséis años, con poco o ningún grado de profesionalización militar.

Fuente: Hitos de la Historia Patria 1940-1996 del General Pablo Nuila Hub (Editorial del Ejército 1999, Guatemala

Aporte del periodista Jorge Palmieri

Lo que realmente perseguían esos oficiales no era derrocar al Presidente Constitucional de la República, general e ingeniero Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, sino tenían el objetivo de obligar a éste a tomar ciertas medidas correctivas en su gobierno, entre las cuales las principales eran: 1) clausurar la base militar en la finca Helvetia, en Retalhuleu, donde miles de cubanos anticastristas estaban siendo entrenados por la CIA para invadir Cuba y derrocar a Fidel Castro; 2) destituir al coronel Rubén González Siguí (“Puñalada”) del cargo de ministro de la Defensa, y a su hermano, licenciado Carlos González Siguí (“Carolo”), de la Secretaría general de la Presidencia de la República, porque les acusaban de cometer abusos de poder y actos de corrupción; y a los coroneles Catalino Chávez, Enrique Gálvez Sobral, Ernesto Molina Arriaza y José Luis Lemus, y algunos otros; y 3) alejar de su lado a unas personas que, en opinión de los alzados, eran malas influencias para el gobierno, entre ellas el escocés Ian Munn, casado con la hija del presidente, a quien se acusaba de hacer contrabando de whiskey y el doctor Luis Morales Gómez, un banquero colombiano que era muy amigo y asesor del presidente.

Algunos de los oficiales que luego participaron en el alzamiento estaban de alta en la base militar del Quiché y por hablar mal del gobierno se encontraban arrestados en el Cuartel General Matamoros de la capital, como el teniente (después abogado) Arturo Chur del Cid y “el Chino” Marco Antonio Yon Sosa, pero el S-4 de la base, capitán Rafael Sesam Pereira estaba también involucrado y para tratar de apoderarse de las instalaciones asesinaron al coronel Lisandro Córdoba Ortiz, el segundo comandante de la base que era un excelente militar originalmente de cuartel, pero luego también graduado en la Escuela Politécnica. Después de haberlo matado salieron huyendo hacia el norte por la carretera al Atlántico para tomar la base militar de Zacapa de la cual se hicieron cargo los tenientes Luis Arturo Turcios Lima y Alejandro de León Aragón, pero en corto tiempo fueron derrotados por las tropas leales a cargo del coronel Enrique Peralta Azurdia y siguieron su fuga hacia Puerto Barrios.

Se internaron en las montañas y se refugiaron en la Sierra de las Minas, pero después se refugiaron en Honduras, donde poco tiempo más tarde entraron en contacto con Fidel Castro, quien les dio su apoyo para que derrocaran al general Ydígoras Fuentes y establecieran un régimen de tendencia comunista, como en Nicaragua.


21 comentarios:

  1. Que buen material. amigo.

    En su proxima entrega me gustaria que hablara un poco del curso "ContraGuerrillas" que se impartio por Voinas Verdes de EEUU. Me interesa mucho su surgimiento. y su desaparicion.

    Ademas quisiera saber porque Luis Turcios Lima recibio entrenamiento de Ranger en Fort Beaning...

    Gracias.

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    1. alguien me podria ayudar con informacion de que tube que ver la disputa de belice del gobierno de la primera junta militar de 1954 de Guetemala

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  2. En marzo del año 1962 se convocó un selecto grupo de oficiales guatemaltecos para que recibieran un curso de contraguerrillas. Este era el segundo intento desde 1959 por crear fuerzas especiales. El curso fue impartido por el 8º grupo de Fuerzas Especiales de los Estados Unidos (Boinas Verdes). Fue un único curso para capacitar oficiales guatemaltecos para que estos multiplicaran el entrenamiento en la tropa, por tal razón los boinas verdes partieron en 1963; pero en todas las zonas militares se empezó a impartir entrenamiento de contraguerrillas.

    Sobre Turcios Lima, la respuesta está en esta misma entrada. Se envió a estudiar a la mayoría de oficiales subtenientes y tenientes; allí fue cuando ellos tuvieron esa oportunidad.

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  3. Interesante que discuta el tema, pero lamentablemente el libro habla muy a la ligera de lo que verdaderamente sucedió. Hoy en día se dispone de mucha más información que debería discutirse abiertamente, especialmente por oficiales del ejército.
    La historia muestra, por ejemplo, que la "renuncia" de Arbenz fué el producto de la traición del Ejército de Guatemala. Traición es un cargo muy fuerte que el ejército nunca se va a poder sacudir hasta que no reconozca que Castillo Armas fué un traidor, que el adoctrinamiento anticomunista que recibieron los oficiales en la EP estuvo fuera de lugar, que ese lavado de cerebro hizo posible que el ejército cometiera GENOCIDIO, y que las dictaduras militares fueron tan ilegítimas como la guerrilla contra la que peleaban.
    Personalmente creo que Guatemala necesita un ejército. Desgraciadamente, el prestigio del que tenemos ahorita ha sido manchado por demasiados traidores, genocidas y corruptos que jamás han sido castigados. Mientras los militares dignos que de verdad aman a su patria (que me consta que los hay) sigan callados, van a ser cómplices cobardes de sus predecesores. Oficiales como Ud. tienen en sus manos tanto el decidir el futuro del ejército como el poder de reinvindicarse con el pueblo del que son parte. Todo lo que tienen que hacer es expulsar a los malos elementos, admitir la responsabilidad del ejército en las atrocidades y condenar a los culpables de crímenes contra la humanidad, que de paso hicieron criminales comunes de muchos oficiales decentes. Uds, tienen todo los archivos, Uds. pueden hacerlo si de verdad quieren. Si no lo hacen, tarde o temprano, el "glorioso" ejército de Guatemala desaparecerá en la ignominia que se merece.

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  4. Gracias por su comentario Quintus, opiniones diferentes siempre serán bienvenidas siempre y cuando intercambiemos criterios dentro del marco del respeto debido como lo hace usted en su comentario. No sabría decirle si el libro habla muy a la ligera, tal vez soy yo el que resume a la ligera. El libro provee muchos detalles que yo no incluyo.

    No discuto lo de Arbenz. Desde el punto de vista del honor militar hay mucho que hablar como usted dice, por eso los cadetes reaccionaron así (2 de agosto de 1954). La actitud del Coronel Castillo Armas puede calificarse de muchas formas dependiendo de la perspectiva desde donde se quiera ver. No puede dejar de lado usted que la guerra fría estaba en su apogeo y entre la población común (militar y civil) había mucha confusión; y aunque a usted o a mí pudiera molestarnos la política de nuestro gobierno de ese entonces decidió apoyar a uno de los dos bloques.

    De tal suerte el adoctrinamiento anticomunista de la época no es ningún secreto. El eje de simultaneidad llevó a los hombres de esa época sin importar a qué ideología respondían, a tomar acciones que ellos consideraban justas, necesarias, revolucionarias, patrióticas y hasta legales. Hoy podemos juzgar desde nuestro entendimiento las causas y los efectos.

    El prestigio del ejército es parte de la preocupación que me llevó a la creación de este blog (un blog personal debo añadir), pero no es tan fácil de entender el punto de su comentario. No debería usted de concluir tan rápidamente que si alguien se queda callado también es un “cómplice cobarde”. La institución es jerárquica se basa en la disciplina y la obediencia. No es una fábrica donde se le puede objetar al jefe de departamento, o un sindicato donde se puede exigir derechos o explicaciones. La ley me permite a mí no cumplir ordenes que violen otras leyes. Nunca desde que nací a la vida militar como oficial (1986) recibí ordenes de hacer algo ilegal. Por tanto, pienso que no se trata de hablar o callar; pienso que ser trata de trabajar para reconstruir un prestigio que no del todo está perdido.

    En el ejército no hay persona que expulse, son los reglamentos los que lo hacen; al igual que en el resto del país, la ley debe prevalecer y corresponde a los jueces tomar las decisiones. Si no confiamos, no funciona o es tan complejo ese sistema, pues eso es otro tema.

    Desearía y trabajo para que personas como usted me consideren entre los “oficiales decentes” que usted dice, mi esfuerzo cada día y el de mis hombres busca lograr ese objetivo, pero no creo que las acciones de alguna época me hagan a mí, hoy día, un “criminal común” como usted también indica.

    Lamento que no comparta el término “Glorioso” para nuestro Ejército, pero lo respeto y no se, creo que alcanzo a comprender sus razones (intuyo que las comillas y minúscula tratan de enfatizar eso). Si desaparecerá o no (el ejército), eso no lo decidiremos los militares, sino la sociedad guatemalteca a través de las entidades representativas y procedimientos legales correspondientes. Lo que ellos decidieran sería obedecido, porque es lo que procede en un sistema democrático, constitucional; es ese Estado de Derecho (en proceso si usted quiere) el que me toca a mí contribuir a su fortalecimiento con mi trabajo diario, obediencia, respeto a la ley y lealtad. Ese es mi deber.

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  5. Asi es my TTe. Coronel, y como una vez le comente servi en nuestro Glorioso Ejercito de Guatemala, mi Padre fue Especialista con 35 Años de Servicio y para mi heroe, en ese tiempo yo no entendi muchas cosas, que la madurez y el tiempo, me han hecho entender y me siento orgulloso de haber servido con honor, lealtad, disciplina caracter y muchas otras cosas mas que oficiales, Especialistas, durante ese tiempo formaron en mi, muchas cosas que todavia aun me hacen sentir, y valorar el sacrificio de esos pequeños soldados que en el tiempo de combate estaban dispuestos a dar su vida por la mia con valor y lealtead cosas, que aun se llevan muy adentro.... y Si HAY MUCHOS SOLDADOS....(OFICIALES, ESPECIALISTAS & SOLDADOS) QUE SERAN EL EJE DE UN NUEVO EJERCITO QUE Toman ESAS RESPONSABILIDADES QUE LA CARRERA, CONLLEVAN..... EL SERVIR.... A NUESTRA PATRIA....

    CREO QUE ES TIEMPO DE QUE ESAS HERIDAS YA ESTEN SANADAS QUE DIOS LES BENDIGA... A TODOS...

    COMBATIENTE

    SALUDOS OTRA VEZ MI TTE. CORONEL...

    PROTESTO MY SUBORDINACION Y RESPETO

    SSGT EDWIN R. ALONZO

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  6. Primero que nada déjeme decirle que tiene Ud. mucho coraje al abordar temas que muchos otros tratarían de evitar a toda costa.

    Permítame contestarle uno por uno los puntos en los que difiero de opinión con Ud.

    La actitud del Coronel Castillo Armas puede calificarse de muchas formas dependiendo de la perspectiva desde donde se quiera ver. No puede dejar de lado usted que la guerra fría estaba en su apogeo y entre la población común (militar y civil) había mucha confusión; y aunque a usted o a mí pudiera molestarnos la política de nuestro gobierno de ese entonces decidió apoyar a uno de los dos bloques.

    De acuerdo a la evidencia histórica, incluídas facturas y recibos, Castillo Armas puede ser nada más considerado un traidor a la patria responsable de la muerte de mucha gente, de la destrucción de nuestra democracia y de sembrar la semilla del odio que habría de causar la muerte de 200,000 personas. ¿Cuándo va el Ejército de Guatemala a reconocer esto?

    Con todo respeto, su posición con respecto a la guerra fría me parece un tanto simplista y extemporánea, y casualmente, es exactamente la misma que utiliza el gobierno de los EEUU para justificar las ilegalidades que cometieron.

    La evidencia histórica (que abunda fuera de Guatemala) demuestra claramente que el comunismo fué nada más una excusa que los EEUU utilizaron para justificar sus acciones. Ya se probó no solo que no fué el comunismo lo que movió a los gringos a intervenir, sino que no hubo tal comunismo. Fué una situación casi idéntica a la de Irak, basada sobre premisas falsas, con la gran diferencia que se trataba de un gobierno democráticamente electo, en un país pequeño y pobre.
    Por lo tanto, tratar de explicar las acciones del Ejército sobre la excusa de la "guerra fría" ya no debería ser válido. Lo único que procede es denunciar esa posición y al mismo tiempo reconocer que se cometió una gran injusticia no sólo contra Arbenz sino contra el pueblo de Guatemala. Arbenz debería ser un héroe del Ejército de Guatemala.

    Otro punto igualmente importante pero que es muy difícil de señalar dada la intensa propaganda anticomunista a la que se sometió al pueblo es que tanto desde el punto de vista moral como legal, la intervención nisiquiera podría haberse justificado incluso si el gobierno de Arbenz hubiera sido comunista. No le compitió jamás al Ejército adoptar la moralidad deformada y paranoia de los gringos.

    De tal suerte el adoctrinamiento anticomunista de la época no es ningún secreto

    Precisamente. El Ejército supuestamente debió haber sido apolítico, obediente y no deliberante. Para empezar, los gobiernos militares desde Castillo Armas hasta Mejía Víctores fueron ilegítimos ipso jure. Y aún cuando pudieran considerarse legítimos al politizar al Ejército se violó el estatuto de gobierno de turno. Y no es un detalle pequeño este. Eso porque el lavado de cerebro (del que Ud. mismo fué víctima cuando estuvo en la Politécnica) que se les dió a tantas promociones de oficiales fué indispensable para deshumanizar a las víctimas de las dictaduras. Fué mucho más fácil matar a seres que no se consideran humanos. Por medio de este brutal abuso psicológico se victimizó a cientos de oficiales que verdaderamente crían que hacían lo correcto. Personalmente creo que la mayoría de miembros del ejército que participaron en atrocidades fueron víctimas también. Siendo justos, la verdadera responsabilidad recae en los altos mandos, los pocos oficiales superiores y generales que recibieron dinero de los EEUU y de las élites económicas para manipular la eficiente estructura vertical del ejército de acuerdo a sus intereses.

    El eje de simultaneidad llevó a los hombres de esa época sin importar a qué ideología respondían, a tomar acciones que ellos consideraban justas, necesarias, revolucionarias, patrióticas y hasta legales. Hoy podemos juzgar desde nuestro entendimiento las causas y los efectos.

    De eso precisamente es de lo que hablo. Si los oficiales dignos no hacen nada se vuelven cómplices históricos de los pocos que prostituyeron y criminalizaron al ejército.

    El prestigio del ejército es parte de la preocupación que me llevó a la creación de este blog (un blog personal debo añadir), pero no es tan fácil de entender el punto de su comentario. No debería usted de concluir tan rápidamente que si alguien se queda callado también es un “cómplice cobarde”.
    El ejército no ha sido ni será capaz de sacudirse los cargos de genocidio, simplemente porque la evidencia abunda. ¿Ha leído Ud. el Informe REHMI?, ¿o se niega a leerlo porque le han dicho que fué hecho por "comunistas"?.
    Y le repito, los miembros del ejército que cometieron estas atrocidades también fueron víctimas de los pocos generales y coroneles que controlaban la eficiente herramienta llamada ejército. Esos pocos señores fueron los verdaderos genocidas, ellos fueron los que traicionaron a su pueblo al implementar medidas contra insurgentes que les venían directamente de la embajada gringa.

    La institución es jerárquica se basa en la disciplina y la obediencia. No es una fábrica donde se le puede objetar al jefe de departamento, o un sindicato donde se puede exigir derechos o explicaciones
    Por eso precisamente es que creo que la mayoría de miembros del ejército que participaron en atrocidades tambien fueron víctimas. Desgraciamente, muy poca gente entiende esta característica del ejército.

    La ley me permite a mí no cumplir ordenes que violen otras leyes. Nunca desde que nací a la vida militar como oficial (1986) recibí ordenes de hacer algo ilegal. Por tanto, pienso que no se trata de hablar o callar; pienso que ser trata de trabajar para reconstruir un prestigio que no del todo está perdido.

    Estoy igualmente convencido que existe gente decente y digna de respeto en el ejercito, y que en sus manos va a estar el que la población decida su futuro favorablemente. Creo que Guatemala necesita un ejército, pero es imposible continuar con el actual, que no tiene solvencia moral ni credibilidad de ningún tipo. ¿Se recuerda Ud. de sus tiempos de cadete cuando la integridad era una virtud admirable?
    ¿Porqué no los cadetes de todos los tiempos reconocen que algunos de sus antecesores o compañeros de armas mancillaron el honor del ejército?
    ¿Porqué no el ejército produce su propia versión del REHMI con admisiones de culpa y pide perdón?
    Se sorprendería Ud. de la capacidad de perdón del pueblo.
    ¿Porqué le sigue siendo leal (y protege) a los malos elementos que traicionaron a su pueblo y pusieron al ejército al servicio de los gringos por 30 monedas de plata?

    En el ejército no hay persona que expulse, son los reglamentos los que lo hacen; al igual que en el resto del país, la ley debe prevalecer y corresponde a los jueces tomar las decisiones. Si no confiamos, no funciona o es tan complejo ese sistema, pues eso es otro tema.

    Eso podrá ser cierto ahora, pero vea que el ejército no puede desligarse así de fácil de su pasado.
    ¿Porqué nunca el reglamento castigó a los que cometieron y ordenaron atrocidades en su tiempo?
    Por eso le digo, la oportunidad de reivindicarse con su pueblo la tienen ahorita, terminen las décadas de enfrentamiento y señalen a los verdaderos responsables. ¿No le duele a Ud. acaso el desprecio con que miran a los militares hoy en día? ¿No le duele a Ud. el desprecio con que los gringos los tratan ahora que ya no les son útiles? ¿No le duele a Ud. el desprecio que las élites económicas les manifiestan después de haberles proporcionado seguridad por tanto tiempo?

    Desearía y trabajo para que personas como usted me consideren entre los “oficiales decentes” que usted dice, mi esfuerzo cada día y el de mis hombres busca lograr ese objetivo, pero no creo que las acciones de alguna época me hagan a mí, hoy día, un “criminal común” como usted también indica.

    Le repito, Uds. tienen mucho trabajo que hacer para reconciliarse con el pueblo al que pertenecen.

    Lamento que no comparta el término “Glorioso” para nuestro Ejército, pero lo respeto y no se, creo que alcanzo a comprender sus razones (intuyo que las comillas y minúscula tratan de enfatizar eso). Si desaparecerá o no (el ejército), eso no lo decidiremos los militares, sino la sociedad guatemalteca a través de las entidades representativas y procedimientos legales correspondientes. Lo que ellos decidieran sería obedecido, porque es lo que procede en un sistema democrático, constitucional; es ese Estado de Derecho (en proceso si usted quiere) el que me toca a mí contribuir a su fortalecimiento con mi trabajo diario, obediencia, respeto a la ley y lealtad. Ese es mi deber.

    De nuevo, la opción es suya.
    El peso de la evidencia es demasiado grande para la institución, y si los oficiales decentes no hacen nada, van a permitir que los genocidas y criminales comunes ganen. Existe mucha gente que quiere que el ejército desaparezca. ¿Qué cree Ud. que va a pasar cuando la gente le deje de tener miedo al ejército y aparezcan películas, libros y documentales mostrando con lujo de detalles lo que verdaderamente sucedió? ¿Que cree Ud. que pase cuando la prensa deje de autocensurarse? ¿No se ha dado cuenta Ud. acaso que la intolerancia hacia el ejército crece cada día más?
    Y si las cosas siguen así no habría necesidad de desmantelar políticamente al ejército simplemente porque nadie querría ser parte de él, y los pocos que se queden se desmoralizarían al punto que el ejército desaparecería por inanición.

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  7. Señor Quintus: no es que muchos traten de evitar a toda costa los puntos que plantea. Tal vez con nadie los ha conversado hasta ahora. Le invito a que trate de hacer contacto con más de nosotros y conozca mejor a las personas que trabajamos en las instituciones que usted descalifica (sin juzgar que esta actitud suya esté equivocada).
    En lo personal admiro más la historia del Coronel Arbenz que la del Coronel Castillo Armas. Creo que así se percibe en el resumen. Insisto en que lo que usted llama “la semilla de odio” no es obra de una persona ni institución. Era una situación política mundial que se vivía.

    No se trata de una posición (opinión mía) extemporánea. Es historia lo que está en discusión, y si, EEUU justificó en esa situación mundial (la guerra fría) su política exterior. Esa política exterior alcanzó a muchos países del mundo.

    El accionar del ejército no se justificó sobre la excusa de la guerra fría, sino en el mandato constitucional de cada época en que estas constituciones se iban decretando. Por qué nuestros gobiernos lo hicieron así es otro tema. Aquí el punto es la actitud obediente y apolítica de un soldado como usted atinadamente lo indica. Sobre el lavado de crebro, todos de alguna manera llevan, usan, reciben uno (incluso hoy). Usted mismo también, no escapa a ello, de allí nuestra diferencia de opinión.
    No pretendo juzgar si mi institución es inocente o no, sacudir cargos o algo así. El comunismo, la toma del poder por parte de los grupos subversivo fue considerado una amenaza, la constitución lo prohibía. El ejército actuó. Muertos de ambos bandos y civiles incluso. Lamentable. ¿Desean alguien hacer justicia? ¿Acaso es el ejército como institución quien realiza algún esfuerzo para que ese derecho ciudadano no se conceda?
    Al menos entiende usted la condición constitucional de que el ejército es jerárquico y se base en los principios de disciplina y obediencia. Gracias por el reconocimiento que otorga usted a oficiales y soldados dignos hoy día. Como usted dice, el futuro del ejército está en manos de la población.
    Lamento que usted considere que yo, hoy día no tenga solvencia moral ni credibilidad por pertenecer al ejército en pleno 2007. Pero me siento muy satisfecho de poder servir y ver como la población busca al ejército para las más variadas situaciones. Seguro usted no, pero mucha gente si. Principalmente en los departamentos.
    Con mi trabajo diario, como ya le campartí antes, busco reivindicar el nombre de mi institución, esa es la parte que me corresponde. No me duele el desprecio de alguien hacia mi institución, eso es parte del ejercicio democrático, la libertad de opinión etc. Pero si busco demostrar con mi conducta como funcionario público la disposición de servir a la sociedad. Mi opción es esa.

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  8. Que buenas aportaciones Amigos Quintus y Teniente Coronel

    Me llamo la atencion cuando Quintus dice que los ciudadanos actualmente descalifiquen
    al ejerctio.

    Eso no es del todo cierto. Acutalmente vivimos en una guerra sin cuartel. estamos acosados por las Maras (un ejercito Iregular) en muchas partes de la capital se pide a gritos la intervencion del ejerctio y en lugares donde se ha visto la obra de esta institucion no se quiere que se retiren.

    Yo vivo a 500 mts de Barcenas villa Nueva se solicito apollo del ejercito los vecinos estubieron deacuerdo y hasta se les instalo en una casa y creo que hasta comida les dieron.

    Teniente Coronel.
    El ejercito no esta en manos de los ciudadanos esta en manos de oficiales como usted. porfavor cuide ese gran tesoro y no se pierdan como la PNC u otras instituciones sucias de mi Guatemala.

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  9. .-Es un privilegio tener la oportunidad de escribir este comentario en su blog estimado oficial CIFUENTES reciba un respetuoso saludo de un civil que tiene en alta estima al EJERCITO DE GUATEMALA por su valerosa labor en la defensa de GUATEMALA aunque a algunos nos les guste.

    .-Yo como ciudadano RECHAZO TOTALMENTE que el ejercito de Guatemala cometiera GENOCIDIO de ningùna clase si fuera asì

    A CASO NO TENDRIAMOS HACE AÑOS EN EL TERRITORIO GUATEMALTECO A SOLDADOS DE LA ONU DETENIENDO A LOS SUPUESTOS AUTORES DE ESE SUPUESTO GENOCIDIO A CASO NO FUE ASI EN LA ANTIGUA YUGOSLAVIA, O EN RUANDA.

    POR FAVOR A LOS COMUNISTAS DEJEN DE ENGAÑARNOS.

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  10. Extracto de un artículo escrito por Roberto García Ferreira, en el suplemento “Diálogo”, publicado en el Periódico el 20 de octubre de 2007.
    El problema guatemalteco (1954) no era el comunismo, sino el nacionalismo que con éxito, orgullosamente exhibía tan cerca de los EEUU. Arbenz no era lo que Washington estaba acostumbrado a que fuera un militar centroamericano y bajo su gobierno, el proceso revolucionario se aceleró considerablemente. Así, la puesta en marcha de la reforma agraria, que tanto necesitaba su país, no sólo amenazaba la hegemonía ejercida hasta ese momento por la clase alta guatemalteca: por sobre todo, ponía en entredicho la “estabilidad” de la región. En medio del clima espeso de la Guerra Fría, a EEUU no le cabían dudas: aquel inédito modelo de cambio social que experimentaba Guatemala, debía ser foráneo e importado de la Unión Soviética.

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  11. Lo que perseguían los oficiales que se levantaron en armas el 13 de noviembre de 1960 era derrocar al Presidente Constitucional de la República, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, sino solamente obligarlo a tomar ciertas medidas correctivas de las cuales las principales eran: 1) clausurar inmediatamente la base militar norteamericana en la finca "Helvetia", en Retalhuleu, donde un buen número de cubanos exiliados anticomunistas estaban siendo entrenados por la CIA para invadir la isla de Cuba por Bahía Cochinos para derrocar el régimen dictatorial comunista de Fidel Castro; 2) destituir al coronel Rubén González Siguí ("Puñalada") del cargo de ministro de la Defensa, y a su hermano, licenciado Carlos ("Carolo") González Siguí, Secretario general de la Presidencia de la República, a quienes acusaban de cometer serios abusos de poder y actos de corrupción; y también a los coroneles Catalino Chávez, comandante del cuartel Guardia de Honor, Ernesto Molina Arriaga, comandante del cuartel Mariscal Zavala, José Luis Lemus, comandante de la Fuerza Aérea y Enrique Gálvez Sobral; y 3) alejar de su lado a unas personas que, en opinión de los alzados, eran malas influencias para el gobierno, entre ellas a un escocés de nombre Ian Munn, que entonces todavía estaba casado con la hija del presidente y a quien acusaban de traer contrabando de whisky, y al doctor Luis Morales Gómez, banquero colombiano que se hizo muy amigo del general Ydígoras Fuentes cuando éste era embajador en Colombia y al hacerse cargo de la Presidencia de la República le nombró su asesor económico y se decía que le sugería negocios corruptos.
    Cuando se produjo esta situación, el presidente Ydígoras Fuentes se encontraba en Quetzaltenango con su esposa y unos pocos amigos, como huéspedes del gobernador, Mariano López Mayorical, y cuando leyó las exigencias de los alzados respondió: “¡Éstos no van a exigirme a mí que haga lo que ellos quieren!”, y ordenó organizar de inmediato el regreso a la capital, por la vía aérea, a pesar de que había sido informado por su piloto, coronel Antonio Batres, de que las instalaciones de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) estaban tomadas por los alzados que tenían detenido en la oficina del nuevo jefe al señor Roberto Alejos Arzú, propietario de la finca “Helvetia”, amigo de toda la confianza y consejero del presidente. Pero esto no amilanó en lo más mínimo al viejo militar y ordenó a su piloto volar a la capital, y cuando aterrizaron en la pista de la FAG hizo llamar al oficial que ya había asumido la jefatura en vez del coronel Lemus y le convenció de deponer su actitud y respetar la institucionalidad.
    De regreso en la denominada "Casa Crema" el general Ydígoras Fuentes ordenó tomar las medidas que estimó pertinentes para hacerle frente al alzamiento que había sido originado en el Cuartel General “Matamoros” encabezado por los oficiales Rafael Sesam Pereira, Alejandro De León Aragón, Francisco Franco Almendaris y Vicente Loarca, a quienes se les unieron los tenientes Marco Antonio ("El Chino") Yon Sosa y Arturo Chur del Cid, por la circunstancia que se encontraban arrestados y para apoderarse de las instalaciones asesinaron al coronel Lisandro Ortiz Córdoba, segundo jefe del cuartel, y a un teniente de apellido Mayén, mientras que en la base de Zacapa también se habían levantado en armas unos oficiales jóvenes, y ordenó organizar una columna punitiva para perseguir a los alzados y recuperar la base de Zacapa, lo cual se hizo exitosamente bajo las órdenes del coronel (retirado) Enrique Peralta Azurdia, quien desempeñaba el cargo de Director del Departamento Agracio Nacional (DAN) y del coronel Javier Aguilera Martínez y los mayores Ricardo Peralta Méndez y Rafael Sáenz Calderón, después de haber librado una batalla contra los insurgentes que al verse derrotados huyeron hacia Zacapa, donde tampoco pudieron resistir el ataque de las fuerzas leales al gobierno. Entonces los alzados huyeron de Zacapa y se apoderaron de Puerto Barrios, al mando del coronel Eduardo Llerena Müller (“El loco”), donde tomaron el control del aeropuerto militar y celebraron un mitin para tratar de sumar a la población al movimiento.
    Pero esa situación tampoco duró mucho tiempo porque las tropas leales les atacaron y con el apoyo de los aviones de la Fuerza Aérea recuperaron el aeropuerto de Puerto Barrios. En tales circunstancias, el presidente Ydígoras Fuentes -que era un hombre valiente y temerario- decidió volar a Puerto Barrios y me llamó por teléfono para invitarme a acompañarle. Ya se encontraba en la oficina del jefe de las FAG y cuando yo llegué ya se había marchado, pero me dejó dicho que me dejaba un avión AT-11 para transportarme y unos cuantos de sus ayudantes del Estados Mayor Presidencial. Y yo, que era buen amigo del general y por ser periodista era un “shute”, me subí a ese avión en el que estuve a punto de perder la vida de no haber sido por la gracia de Dios y la afortunada pericia del joven piloto, teniente Carlos Morales Villatoro (“Moralitos”), hoy general retirado y dedicado a ejercer la profesión de abogado después de haber sido ministro de Gobernación.
    Cuando llevábamos más de una hora y media de vuelo, el avión se quedó sin luces y sin instrumentos, las ruedas del tren de aterrizaje no bajaban, y ya nos quedaba muy poca gasolina y el aeropuerto estaba totalmente a oscuras porque las luces habían sido destruídas por los bombardeos de los aviones de la FAG. "Moralitos" ya se estaba seriamente preocupado y pensando en acuatizar en el mar, pero como un milagro el piloto y el copiloto vieron abajo las luces de otro avión que ya había aterrizado y estaba siendo parqueado y, sin pensarlo dos veces, "Moralitos" se lanzó a hacer un aterrizaje forzoso en esas condiciones tan difíciles. Nos salvamos milagrosamente gracias al excelente aterrizaje forzoso de panza del avión AT-11 que se arrastró zigzagueando por toda la pista.

    Después de eso, al regresar a la capital el presidente Ydígoras Fuentes logró estabilizar la situación nombrando a militares para desempeñar los cargos de ministros. Los partidos pequeño-burgueses de Guatemala habían desaparecido con la caída del régimen de Arbenz, y quedó en la clandestinidad solamente el comunista, Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), expresión política de obreros del campo y la ciudad, así como de los campesinos. Actuando en la clandestinidad y bajo constante persecución, este partido había seguido impulsando una reorganización de los sectores populares y pequeño burgueses progresistas. Y en su III Congreso de 1960, acordó impulsar todas las formas de lucha, incluyendo la armada. En 1961 el Comité Central del PGT aceptó la formación de un brazo armado y en 1962 se creó un grupo que primerp tuvo el nombre “20 de octubre” que empezó a actuar el 14 de marzo de 1962 en Concuá, Baja Verapaz, situado en la ribera del río Motagua bajo las órdenes del pundonoroso coronel e ingeniero Carlos Paz Tejada, ex Jefe de las Fuerzas Armadas cuando sustituyó al mayor Francisco Javier Arana, durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo, y después ministro de Comunicaciones del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. En el grupo participó también el estudiante Rodrigo Asturias Amado, hijo del abogado, periodista y novelista Miguel Ángel Asturias, quien obtuvo el premio Nobel de Literatura sólo cinco años más tarde, mientras era embajador en Francia del gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. El coronel Paz Tejada logró escapar y huír a la capital, donde fue recibido en calidad de huésped en el Palacio Arzobispal por el Arzobispo Metropolitano, monseñor Mario Casariego y Acevedo, quien gestionó ante el presidente Ydígoras el salvoconducto para que Paz Tejada pudiese salir del país de regreso a México, donde trabajaba en un importante proyecto hidroeléctrico en el Río Papaluapan, que estaba a cargo del general Lázaro Cárdenas, ex presidente de ese país. Por su parte, Rodrigo Asturias Amado fue hecho prisionero porque estaba demasiado gordo y le fue imposible huír, y fue trasladado a la cárcel de Salamá, de donde pronto fue dejado en libertad gracias a que el general Ydígoras Fuentes era su padrino y lo perdonó después de jaber hablado por teléfono con su compadre "Miguelón", con la condición (que ambos aceptaron) que nunca más volvería a intentar ser guerrillero. Sin embargo, con el tiempo Rodrigo Asturias llegó a ser el comandante Gaspar Ilom del grupo guerrillero denominado Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA), que dio mucho qué hacer al Ejército en la zona del Occidente del país, particularmente en el departamento de San Marcos.
    Pero ese primer grupo guerrillero fue aniquilado en Concuá debido a errores de organización y a la carencia de estrategia militar por tropas del Ejército al mando del entonces teniente coronel Rafael Arreaga Bosque, quien algún tiempo después alcanzó el grado de coronel y desempeñó el cargo de ministro de la Defensa y a raíz del secuestro del arzobispo Mario Casariego por Raúl Lorenzana, el jefe de "La Mano", fue destituido del cargo de ministro y nombrado Cónsul General en Miami y poco después de su regreso al país fue asesinado en la 10a avenida de la zona 1 por elementos de la guerrilla urbana.
    Los oficiales que habían participado en la insurrección del 13 de noviembre lograron escapar y huyeron a Honduras y a El Salvador, desde donde solicitaron su apoyo al gobierno de Cuba para poder continuar en la lucha, pero Fidel Castro les respondió que los ayudaría solamente después de que conformaran una organización, lo cual hicieron con el nombre Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13), bajo la dirección del teniente Luis Turcios Lima, quien murió misteriosamente asesinado cuando se conducía en su automóvil que estalló, y de los capitanes Alejandro De León Aragón, Marco Antonio Yon Sosa ("El Chino") y Luis Trejo Esquivel, quienes en esta forma decidieron dedicarse de lleno a la guerra de guerrillas contra el Ejército y demás fuerzas represivas del gobierno.
    Finalmente, en marzo de 1963 se produjo con éxito un golpe de Estado contra el agotado gobierno ydigorista de parte la Institución Militar, el cual le fue encomendado al ministro de Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia, quien al principio se negó a participar en la organización del golpe, pero después aceptó encabezar el gobierno militar de facto para impedir que lo hiciese el coronel Miguel Angel Ponciano, ex jefe de la Fuerza Aérea y ex embajador de Guatemala en la República Dominicana, quien fue uno de los principales organizadores de ese golpe de Estado.
    En diciembre de 1962 fueron creadas las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) por una fusión de los oficiales del MR-13, el llamado Movimiento 12 de abril, formado por estudiantes de segunda enseñanza y universitarios, radicalizados desde las luchas callejeras de marzo-abril de ese año, y el Movimiento 20 de Octubre, con lo cual el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) se unió decididamente a la lucha armada. Fue de esta forma como en realidad se inició en Guatemala la lucha subversiva guerrillera que tuvo más de tres décadas de duración. Y todo como consecuencia de la intolerancia y de seguir la estrategia anticomunista de Seguridad Pública dictada por el gobierno de los Estados Unidos de América durante la Guerra Fría. Cualquier otra versión que se quiera dar no estará apegada a la verdad histórica.

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    1. excelente artículo, que da una versión ecuánime, pero en realidad, Guatemala, sufrió en toda esa época una crueldad masiva y un empobrecimiento cruento del cual todavía no se recupera y podríamos decir que de nada o en poco sirvió, pues las élites siguen estando en el poder y los podres siguen aún más pobres y a eso se debe la emigración masiva a los Estados Unidos de Norteamerica.

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  12. Me río en la cara de los extranjeros o nacionales que ahora me califican de falto de ética o de ex revolucionario, o calificaciones insostenibles. Hay 50 años de pruebas irrefutables como para atender a urracas parlanchinas.

    Hace 50 años que los militares patriotas se rebelaron el 13 de noviembre de 1960. Algunos de ellos aún sobreviven, como Chur del Cid; otros, la mayoría, han muerto, muchos de ellos heroicamente como Yon Sosa y Luis Trejo. En un accidente automovilístico Luis Augusto Turcios Lima. Ninguno de ellos era comunista, izquierdista, ni siquiera democrático.
    La mayoría era de compatriotas preocupados del deterioro interno de su institución armada, del desprestigio que las payasadas y corrupciones del presidente de turno acarreaban para el país, pero por sobre todo indignados por la violación de la soberanía nacional. La CIA y el Pentágono pusieron a oficiales gringos que estaban entrenando a cubanos anticastristas en la Finca Helvetia de Retalhuleu. La Embajada norteamericana apoyó incondicionalmente a Ydígoras, quien con la presencia del propio embajador emplazó a los pilotos guatemaltecos para que no levantaran sus aviones contra el presidente títere. En cambio los pilotos norteamericanos sobrevolaron el territorio nacional bombardeando las bases militares de Zacapa y Puerto Barrios. Esa era la inmoralidad de los políticos de aquella época.


    Ante la sublevación de los militares nacionalistas, autorizar aeronaves extranjeras para que bombardearan a los mejores hijos del Ejército nacional. Todo para servir a los planes que se convirtieron en obsesivos contra la Cuba revolucionaria que en ese año ni siquiera se reconocía como socialista.


    Hace 50 años mí cuñado Ernesto Pinto viajó en carro para Zacapa y en el camino le dimos aventón a uno de los oficiales rebelados que había quedado perdido en la ruta al Atlántico. No dudé un instante en decidir que con esos ex oficiales del Ejército valía la pena correr todos los riesgos de perder la vida a cambio de la posibilidad de tener una patria mejor. Desde el día que conocí al comandante Luis Augusto Turcios Lima, hasta que él murió, estuve junto a aquellos que en 1960 despertaron las esperanzas del país entero. Después Peralta Azurdia depuso con un golpe de Estado a Ydígoras. La Embajada norteamericana supo que ocurriría ese golpe.


    Lo que en 1960 defendieron los norteamericanos y los mercenarios gusanos cubanos fue el proyecto de invadir Cuba. No querían militares patrióticos al frente del Ejército nacional. Peralta Azurdia era alguien incondicional a los intereses gringos y el senil presidente no le importó a los norteamericanos.


    Hace 50 años se dieron las condicionantes que detonarían el conflicto armado que duró 36 años y que desangró el país. Las posiciones iniciales de aquellos militares fueron cambiando y los campesinos que los apoyaron en 1960 y los dos años posteriores, influyeron en la ideología prusiana de los ex oficiales.


    Cuando en 1962 me integré con Turcios Lima, me envió a organizar a los achíes de Rabinal y pueblos vecinos. Me advirtió: “No les ofrezcas nada, pregúntales que quieren”. Volví y le informé: “Quieren tierra, un fusil para conquistarla y defenderla”. Así las razones de lucha por la madre tierra se convirtió en una de las más importantes de la lucha que sigue siendo válida hasta ahora. Por eso seguimos peleando por la tierra como una de las reivindicaciones nacionales. Ahora con las armas de la razón y el diálogo. Antes expusimos en 3 décadas, casi 4, nuestra vida, en condiciones verdaderamente infrahumanas. Sin pedir nada a cambio en las montañas, en la primera línea de combate.


    Me río en la cara de los extranjeros o nacionales que ahora me califican de falto de ética o de ex revolucionario, o calificaciones insostenibles. Hay 50 años de pruebas irrefutables como para atender a urracas parlanchinas.

    Publicado en Diario Siglo XXI del 19 de febrero de 2010

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  13. Miguel A. Escribá28 de abril de 2010, 10:09

    Con la muerte de los principales líderes militares de la ex guerrilla, el movimiento subversivo perdió su visión como tal y sus ideales fundamentales perdieron sustentación; ya que sus nuevos Comandantes no tenían ni la madurez ni la experiencia en comandar hombres y unidades de combate.

    Tampoco tuvieron el valor y la inteligencia de los primeros y se dedicaron a asesinar personalidades nacionales y extranjeras, a secuestrar intelectuales que no estaban de acuerdo con sus planes, destruyeron gran parte de la infraestructura del país botando puentes, postes del tendido eléctrico, quemaron escuelas, palacios municipales, etcétera, y a cobrar a los ricos del país el famoso impuesto de guerra, con lo cual sus principales dirigentes se enriquecieron de la noche a la mañana.

    Hoy se las quieren llevar de caperucitas rojas, lamentándose de haber perdido la guerra militar y tratando de meter presos a sus vencedores.

    En 1982, y luego de comprobar que los grupos guerrilleros no podían tomar el poder político del país por la vía de las armas; estos recibieron órdenes expresas de Cuba para organizarse en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG. Sin embargo, dichos grupos siguieron operando individualmente y haciendo de las suyas en los diferentes frentes guerrilleros del país.

    Esta situación obligó al Ejército de Guatemala a mediados de 1982, y 1983, a echar a andar los planes de campaña Victoria 82 y Firmeza 83 para socavar de una vez por todas las ambiciones de la subversión terrorista. Ante la ofensiva militar, la poca gente que aún simpatizaba con la ex guerrilla se pasó del lado castrense; pero también la guerrilla en su huída despavorida aprovechó la confusión para engañar a los campesinos diciéndoles que el Ejército de Guatemala, venía asesinado a todos los pobladores y que si no los seguían correrían la misma suerte.

    Así fue como aparecieron grupos de familia exiliados en México y otros en las montañas del país formando lo que se conoce como Comunidades de Población en Resistencia, CPR.

    Fue así como el Ejército de Guatemala logró al fin ganar el conflicto armado. Hoy sus integrantes están siendo injustamente señalados por lo vencidos, quienes querían imponer un gobierno comunista dentro del país.

    ¿Pero qué hubiera pasado si los ex guerrilleros hubieran ganado la guerra, ya se puso usted a pensar? El Ejército de Guatemala de todos modos estuviera siendo señalado de cobarde y de haber sido incapaz de defender el Estado de Derecho.

    Muchos de sus oficiales hubieran sido pasados por las armas y otros estuvieran de todos modos presos, como es costumbre cuando los comunistas ganan las guerras. El ejército Marxista-Leninista desfilaría orgullosamente por nuestras calles cada 15 de Septiembre, no hubiera libertad de expresión, y estoy seguro que usted y sus hijos estuvieran haciendo cola cada fin de mes para recibir cupones de combustible y comida; como también es común en los pueblos en los cuales ganan los comunistas.

    Eso sí; los ricos de Guatemala estuvieran exiliados en Miami; trabajando de taxistas o de meseros si bien les fuera.

    Anécdota cruel: poco tiempo después que el Ejército francés junto a los Aliados sudó y sangró durante la Segunda Guerra Mundial para liberar a Francia del yugo alemán, había un letrero en la puerta principal de un restaurante en París que decía: “No se permite el ingreso de perros ni de ex soldados”. Así de injusta y malagradecida es la humanidad entera

    Publicado en ElPeriódico 27abr10

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  14. ..."conocedores y participantes en esa lucha coinciden en que se debe separar el alzamiento de 1960 y el verdadero inicio de la lucha de guerrillas"...

    Prensa Libre 8 de noviembre 2010

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  15. la historiia es la historia y esta por mas que se quiera no se puede ocultar,Desde la invacion de los gringos en el 54 hasta ahora son mas de medio millon de muertos.

    El ejercito y las oligarquias siguen amedrentando atravez del terror y la muerte a las personas que se organizan,para buscar las condiciones de respeto y el derecho a ser libres.
    Ustedes el Ejercito y las oligarquias tienen una deuda historica con nuestro pais,ustedes se siguen vendiendo al mejor postor y vendiendo nuestros recursos naturales,ustedes son en verdad una verdadera verguenza,ustedes los oligacas y los militares responsables de genocido,tendran que pagar estos crimenes.Viava los Militares del 13 de noviembre de 1960!

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  16. la historiia es la historia y esta por mas que se quiera no se puede ocultar,Desde la invacion de los gringos en el 54 hasta ahora son mas de medio millon de muertos.

    El ejercito y las oligarquias siguen amedrentando atravez del terror y la muerte a las personas que se organizan,para buscar las condiciones de respeto y el derecho a ser libres.
    Ustedes el Ejercito y las oligarquias tienen una deuda historica con nuestro pais,ustedes se siguen vendiendo al mejor postor y vendiendo nuestros recursos naturales,ustedes son en verdad una verdadera verguenza,ustedes los oligacas y los militares responsables de genocido,tendran que pagar estos crimenes.Viva los Militares del 13 de noviembre de 1960!

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  17. En ningún momento los oficiales de aquel lejano noviembre de 1960, tenían en mente iniciar una época de confrontación.
    El movimiento era nacionalista. El gobierno de Ydígoras había autorizado el ingreso de disidentes cubanos para ser entrenados en Guatemala, y así apoyarlos en un movimiento para derrocar a Fidel Castro y sus compañeros.
    Esto para los oficiales del Ejército, sobre todo los más jóvenes, era inaceptable y representaba la pérdida de soberanía.
    Las voces y rumores se empezaban a salir de control, lo cual se conjugaba con la desesperación de los oficiales que perdían la paciencia al ver al país en manos de corruptos.
    Así que para el 12 de noviembre de 1960, algunos miembros del Movimiento creían que ya habían sido descubiertos, por lo que creían que era el momento de actuar, a pesar de que no existía la coordinación.
    El 13 de noviembre de 1960, los sucesos se precipitaron sin una verdadera coordinación. Sin embargo, la presunción de haber sido ya descubiertos, hizo que se tuviera que actuar, sobre todo por el temor de una represión sanguinaria del Gobierno.

    Texto completo en Diario La hora del 13 de noviembre de 2010

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  18. En 1959, la brigada contra revolucionaria de cubanos se agrupa en Guatemala, en Helvetia una base militar extranjera en el territorio nacional. Se vulnera la soberanía al traer soldados e instructores extranjeros, con presupuesto y armas de un gobierno foráneo para invadir a otro país con el cual Guatemala tenía relaciones diplomáticas.

    La mayoría del Ejército se rebeló contra el Gobierno de Ydigoras Fuentes, el 13 de noviembre 1960 por la corrupción generalizada en el Gobierno, la violación de la soberanía y la incapacidad de los altos mandos militares.

    Ninguna de las razones tenía que ver con posiciones revolucionarias o de simpatía a la Revolución cubana. Más eran insatisfacciones corporativas, profesionales, de dignidad nacional, de cumplimiento con su deber militar forjado en la Escuela Politécnica. Fueron reprimidos y derrotados en 72 horas con la intervención de pilotos, aviones, armas, salarios y vituallas norteamericanos y con algunos pilotos cubanos “gusanos”. Los militares dignos que se sublevaron el 13 de Noviembre de 1960 eran los mejores en el Ejército de Guatemala.

    Existen documentos desclasificados de la CIA que hablaban de la necesidad de “deponer” a Ydigoras, pero en ese momento era mas importante la operación anti Castro que los intereses nacionales.

    Dos años después, los insurgentes estaban convencidos de que sólo con el uso de las armas podría restablecerse el orden constitucional interrumpido en el país. Esos militares habían sido atacados a muerte por los norteamericanos y sus aliados nacionales. Empezaron a buscar alianzas con otras fuerzas civiles. Así fueron los militares entrenados en USA, la base de la que surgió la primera organización guerrillera, Fuerzas Armadas Rebeldes FAR en febrero hace 50 años.

    Leer Artículo completo publicado en siglo XXI

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  19. El Comando Superior de Educación del Ejercito de Guatemala y la Escuela de Altos Estudios Estratégicos del Ejército me entregó un diploma por haber impartido la conferencia Movimiento Revolucionario del 13 de Noviembre de 1960 al personal de oficiales de planta, oficiales alumnos y especialistas del Comando Superior de Educación del Ejército.

    Es un momento histórico, que esta actividad académica se realice en la sede de una unidad del Ejército. Las fechas históricas deben ser analizadas desde la óptica de la visión de los opositores y no solo el discurso oficial. Pude hablar sin que me pusieran limitación alguna, sin censura, con plena libertad.

    Presenté a los ex militares del Ejército como héroes de la patria y no como traidores a ella. Analizamos las razones de la sublevación militar más importante del siglo pasado, las motivaciones de ellos que se convirtieron en héroes populares, los más amados y respetados de los pueblos y las razones para que un movimiento armado que se inició en 1960 dio origen al feroz enfrentamiento armado interno de 36 años de duración. Rendimos homenaje en una unidad del Ejército no solo a Yon Sosa y Turcios Lima, sino a caídos renombrados como Otto René Castillo, Nora y Clemencia Paiz Cárcamo y Rogelia Cruz. Presenté a Luis Botzoc Xol, el último comandante guerrillero de la Sierra de las Minas. Le rindieron un caluroso aplauso.

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